Nov 25, 2023 Last Updated 8:18 PM, Nov 24, 2023

Por Prensa UIT-CI

Del Donbás a Zaporijia, la lucha contra la invasión rusa desde abajo

Después de casi 48 horas de viaje en avión, tren y autobús, llegamos a Dobropilia, una ciudad minera de la cuenca del Donbás ucraniano que se encuentra a 80 kilómetros de Bakhmut, donde ahora mismo hay brutales combates para frenar la embestida del ejército ruso. Nos están esperando Dimitri, Natalia y Alexander, del Sindicato Independiente de Mineros de Ucrania. Nos comunicamos con la mirada y el gesto porque los traductores han llegado tarde. Los compañeros de los Colectivos de Solidaridad, un grupo de jóvenes anarquistas que apoya la resistencia con ayuda material, han tenido un problema con el coche. Entre abrazos, sonrisas y traductores automáticos nos vamos a tomar un café mientras les esperamos. Es la primera parada en el viaje. Objetivo: entregarles 1.500 euros para comprar alimentos de primera necesidad que se encargarán de distribuir a través de Iniciativas Laborales, una organización de ayuda obrera. Después iremos hasta Zaporijia, la ciudad industrial a orillas del Dniéper, también a llevar ayuda al Sindicato Independiente de Trabajadores del Ferrocarril. Es el tercer convoy de solidaridad con Ucrania, y en particular a la juventud y la clase trabajadora, que organizamos desde Lucha Internacionalista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores- Cuarta Internacional, cuando apenas hace un año del inicio de la invasión lanzada por Vladimir Putin.

Con los mineros del carbón en el Donbás

A diferencia de otras ciudades del Donbás bajo control ucraniano, en Dobropilia todavía se ve bastante vida en la calle. Antes de la invasión tenía 65.000 habitantes, y quedan ahora menos de 25.000, además de algunos miles de refugiados de las ciudades de la región donde hay combates o que han caído bajo ocupación rusa. Alexander es uno de ellos: nos enseña fotos de su casa en Mariúpol, totalmente destrozada y nos explica que sus padres están todavía allí. El Donbás es la cuenca de minas de carbón en el Este de Ucrania, donde en el 2014 hubo un levantamiento que fue instrumentalizado por el Kremlin, que acabó ocupando buena parte de las provincias de Donetsk y Lugansk y es donde ahora están los combates más intensos: en el frente del Este.

En Dobropilia los bares y tiendas están abiertos, y las criaturas juegan en los parques a tirarse bolas de nieve. “Aquí hay más vida porque todavía tenemos una mina que funciona, y la gente todavía tiene trabajo”, comenta Natasha, una mujer robusta y seria que durante 16 años también trabajó en la mina. Fue la primera en reclamar su derecho a trabajar en la parte subterránea de las minas, que antes estaba prohibida a las mujeres como otros trabajos peligrosos.

Nos llevan a dar una vuelta por la ciudad, gris y contaminada: el viento sopla del este y lleva el polvo de las minas y la refinería de carbón sobre las casas. Está organizada en dos calles principales que fueron creciendo en torno a las minas, en los últimos 60 años. Nos enseñan la central térmica que escupe humo negro, y la mina pública que sigue en funcionamiento. “Antes se llamaba mina del Ejército Rojo y ahora le decimos, en broma, la mina Cristalina, porque en realidad es muy sucia”, dice con una sonrisa Dimitri. Todas las minas de Dobropilia pertenecían a DTK, la empresa del oligarca Rinad Ahmetov [la principal fortuna de Ucrania según la lista Forbes, que ahora apoya al gobierno de Zelenski ante la invasión]. Hace dos años la empresa abandonó cinco minas, que pasaron a ser propiedad pública y sólo se quedó la más rentable. Sólo una mina pública sigue trabajando, y en condiciones muy precarias: los mineros se quejan de que son peores que en la empresa privada. La situación en el Donbás bajo ocupación rusa, nos cuentan, es aún mucho peor, con la mayoría de minas abandonadas, inundadas e irrecuperables.

Desde el inicio de la invasión rusa han caído en la ciudad 15 misiles, los últimos hace sólo dos semanas, y eso que en Dobropilia no existe ningún objetivo militar. Tampoco hay refugios en los que esconderse: sólo los sótanos de algunos edificios de viviendas que tienen la puerta abierta señalada con un rótulo.

Como en el segundo convoy, en noviembre, los sindicatos combativos ucranianos nos han pedido de nuevo que les llevemos comida. Y no es que en Ucrania no haya suficiente ni que sea muy cara: los precios son parecidos a los de Barcelona. Pero los sueldos son mucho más bajos y ahora más aún, por los recortes que ha impuesto el gobierno al amparo de la ley marcial. Además, muchas empresas han cerrado o han realizado despidos.

Vamos juntos a un gran supermercado y hacemos la compra: 1.500 euros en productos básicos que Iniciativas Laborales distribuirá en lotes para 63 familias de la ciudad que han perdido a alguien en la lucha contra la invasión rusa. Nos despedimos entre agradecimientos y abrazos.

Con los trabajadores del ferrocarril

En autobús y en tren pasamos por Dnipró y llegamos hasta Zaporijia, que desde la liberación de Kherson el pasado verano está un poco más lejos de la línea de frente, pero igualmente sometida a bombardeos: dos días después de que marchemos, en una nueva lluvia de misiles, el Kremlin lanza hasta 20 ataques sobre la región.

La ciudad, que ha recibido cientos de miles de refugiados del Donbás este año, sigue muy tensionada. Debido a los ataques sistemáticos de Rusia contra las infraestructuras eléctricas, en las casas sólo tienen luz cuatro horas sí y cuatro no. Son las dos del mediodía y el termómetro desciende a -5 grados. Las guarderías sólo dan clases telemáticas: prácticamente no han funcionado con normalidad desde que comenzó la pandemia, en el 2020. A las nueve de la noche comienza el toque de queda.

Por ser una ciudad en la segunda línea, sus habitantes reciben una ayuda del gobierno de 800 hvrinas (unos 18 euros) mensuales. Pero el paro crece, los salarios descienden y la inflación empieza a dispararse. «Ahora tenemos miedo de ir al supermercado, porque el sueldo no nos llega por nada», nos explica Sergei Aleksandrovich, dirigente del Sindicato Independiente de Ferroviarios de Ucrania. Y es que el gobierno de Volodímir Zelenski ha decretado que los sueldos dejen de indexarse con la inflación. Sergei, que es maquinista de Ukrzaliznytsia, la empresa pública de ferrocarriles, apenas gana unos 300 euros al mes, y se trata de uno de los sueldos más altos en la compañía. «Hace diez años ganaba el triple… entonces los jóvenes querían ser maquinistas, pero ahora ya no», lamenta. Los salarios de los maquinistas están muy ligados a la distancia que recorren, y ahora por lo general los trayectos son más cortos. Natasha Savelieva, que trabaja en las cocheras, apenas alcanza los 200 euros al mes.

El último escándalo de corrupción con la compra de comida para los soldados a precios hinchados que ha hecho caer al número dos del ministerio de Defensa de Ucrania, ha vuelto a poner de relieve un problema que los compañeros de este sindicato ferroviario hace muchos años que denuncian. “No sabemos qué hace el gobierno con todas las ayudas que recibe de la UE, no sabemos dónde va a parar ese dinero… no es como vosotros que se asegura que su ayuda llega a la gente trabajadora”, nos dice el sindicalista. Con ellos vamos también a un gran supermercado de Zaporijia a comprar la comida con los 1.500 euros que les traemos: aceite, harina, azúcar, sal, galletas, pescado en conserva, leche condensada, latas de sardinas…

Los trenes son estratégicos en la defensa contra la invasión rusa: transportan todo tipo de carga hasta todos los rincones del país y son claves para evacuar a heridos y refugiados. Algunos ferroviarios murieron o quedaron malheridos en el tren en bombardeos rusos. Sergei denuncia que cuando hay problemas los conductores de tren están solos: “nadie te dice qué debes hacer si hay una alarma, si tienes que detenerte o seguir adelante, según la ley lo que pase es responsabilidad del maquinista”. Dice que teme que un día los trenes sean el objetivo expreso de los misiles rusos: «puede pasar, pero no podemos hacer nada».

  “Seguimos funcionando en plena guerra sobre todo gracias al esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, no por la empresa, que solo hace cosas para salir en la foto: compran locomotoras muy bonitas pero que no acaban de funcionar bien y recortan los sueldos y despiden a trabajadoras”, se queja Natasha, también dirigente del sindicato. Ella misma se está encargando del abastecimiento de las locomotoras de carbón, que han tenido que poner en marcha para cuándo cae el suministro eléctrico. Justo en el momento en que estamos hablando recibe un SMS que anuncia que le han pagado la nómina: son menos de 120 euros.

Los ferroviarios afrontan también una nueva ola de despidos. Sin dar ninguna justificación la empresa pública ha despedido a 41 trabajadores de Zaporíjia, que se quedarán sin trabajo en el mes de mayo. Sólo han podido detener uno porque se trataba de una trabajadora afiliada al sindicato. Sergei dice que ellos están dispuestos a luchar, pero que la ley no les permite intervenir si no se trata de sus afiliados. “Por los demás no podemos hacer nada, debe reclamarlo el sindicato mayoritario, pero nosotros estamos dispuestos a luchar hasta el final. A mí me han propuesto estar en el consejo regional del sindicato pero no quiero acabar corrompido como la mayoría de dirigentes de las grandes organizaciones. ¿Vosotros allí también tienen grandes sindicatos corruptos que miran más por ellos que por la gente trabajadora?”.

Al día siguiente en la pequeña oficina del sindicato en las cocheras de la estación de Zaporijia 2, los 79 afiliados vienen a recoger su paquete de comida. El reparto se realiza con toda transparencia, con una lista en la que cada uno firma al recibir la ayuda. Igor, un maquinista de 42 años que viene a por el lote nos cuenta en surgik (una mezcla de ruso y ucraniano) que tuvo que marcharse de su casa, en la localidad de Kamyanske, a unos 30 kilómetros al sur de Zaporijia , porque está bajo constantes ataques rusos, dentro del rango de la artillería del Kremlin. “Unos familiares nos dejaron un piso en Zaporijia y vinimos a vivir aquí dos semanas después del inicio de la invasión. En mi pueblo antes vivíamos 3.000 personas y ahora sólo quedan 160 que no quieren irse. Tenemos un grupo de voluntarios y cada semana les enviamos una furgoneta con comida, pero es muy peligroso. También llevamos comida para todos los perros que han quedado allí abandonados”, explica. Igor y su mujer, que trabajaba en un orfanato y ahora está en paro y sin ayuda alguna (oficialmente de vacaciones sin sueldo), saben por los que se han quedado en el pueblo que de su casa sólo quedan las paredes. Pero por lo que más temen es por sus vecinos: han perdido contacto con la parte sur de la localidad y temen que quizás les hayan deportado hacia Vasilivka, que está bajo ocupación rusa. «Si se les han llevado habrán pasado por lo que los rusos dicen el ‘filtración’, que son campos de tortura y deportación», alerta el maquinista. “Esta guerra no tiene sentido: todo esto por un régimen que ha decidido volver a poner todos los territorios de la antigua URSS bajo el yugo de Moscú y recuperar un imperio perdido. Esperamos que el pueblo ucraniano resista”.

Concentramos este VIERNES a las 17hs en el Obelisco para decir una vez más:

¡Fuera las tropas rusas de Ucrania!
¡No a la intervención de la OTAN!
¡Libertad a los y las presas rusas/rusos por protestar contra la guerra!

Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

Fuera Putin de Ucrania, solidaridad con la resistencia del pueblo ucraniano. No a la OTAN

El 24 de febrero de 2022 comenzó la invasión a Ucrania. Putin había planeado una guerra relámpago para poner bajo su control al gobierno de Ucrania en cuestión de días: ha pasado un año y está lejos de conseguirlo. A pesar de la enorme superioridad militar rusa, la invasión fracasó por la resistencia del pueblo y del ejército ucraniano. En tres ocasiones la contraofensiva ucraniana ha hecho retroceder a las tropas rusas, alejando a los invasores de Kiev, de Jarkiv y recuperando Jerson. Pero el régimen de Putin está dispuesto a convertir a Ucrania en un país inhabitable si no se somete: miles de muertos, millones de desplazados, ciudades y pueblos reducidos a escombros, infraestructuras vitales sistemáticamente destruidas: un año de sufrimiento y brutalidad. La solidaridad internacional contra la invasión tiene que hacerse oír con fuerza para derrotar al imperialismo ruso en defensa del derecho de autodeterminación de Ucrania.

Putin y el fracaso de su plan de “guerra relámpago”

La resistencia del pueblo y el ejército ucranianos desbarató la guerra relámpago planeada por Putin.

Al cumplirse un año de la guerra se pone en evidencia el gran fracaso militar y político de Putin. La guerra está estancada y puede prolongarse en el tiempo. Las contraofensivas militares ucranianas del año 2022 provocaron una crisis política en el régimen de Putin. Sectores más guerreristas cuestionaron la política militar. Este debió cambiar tres veces a su comandante militar. Y hasta tuvo que recurrir a la milicia privada, el Grupo Wagner del oligarca Yevgeny Prigozhin, basada en el reclutamiento de ex presos criminales.

Putin no puede pasar a una ofensiva decisiva por el rechazo de importantes sectores de la población rusa al reclutamiento forzoso que intenta imponer, ensañándose con los sectores pobres y las minorías nacionales. Ha silenciado cualquier voz crítica con mano de hierro, pero muchos jóvenes siguen resistiéndose al reclutamiento y huyendo del país. Por ello la solidaridad internacional con las redes que apoyan a los jóvenes que escapan de la guerra es clave y hay que exigir a los gobiernos de la Unión Europa, y a todos los países del mundo, que les garanticen asilo político.

Una guerra que se prolonga y profundiza la crisis del sistema capitalista-imperialista

El fracaso de la invasión en las primeras semanas obligó al imperialismo norteamericano, a los imperialismos europeos y a la OTAN a reubicarse. De lo contrario habrían derramado lágrimas de cocodrilo para seguir haciendo negocio con el socio ruso, como hicieron en el 2014 ante la ocupación de Crimea o la intervención en el Donbás, como habían hecho también tras el apoyo de Putin a la represión de las protestas en Bielorrusia (2020), en Kazajistán (2022), igual que callaron frente a las intervenciones militares del Kremlin para ahogar a la revolución en Siria (2015), o ante las masacres en Chechenia (1999). Es la cadena de impunidad de que ha gozado Putin desde su llegada al poder, y que ha permitido al ejército ruso desarrollar métodos cada vez más atroces contra la población civil, que nada tienen que envidiar a las intervenciones del imperialismo norteamericano.

La invasión rusa de Ucrania ha brindado al imperialismo norteamericano y a los imperialismos europeos la oportunidad de reactivar a la OTAN, que estaba en horas bajas tras la huida de Afganistán en el 2021.

Asistimos a una escalada en el gasto militar, pero no para ayudar a Ucrania, sino para blindar a Estados Unidos y los países europeos. Si los imperialismos europeos y norteamericano entregan armas al gobierno de Zelensky no es porque les preocupe el pueblo ucraniano, sino para satisfacer sus propios intereses. Las armas llegan a Ucrania en cuentagotas, con el objetivo no de derrotar la invasión rusa sino de forzar a Putin a una negociación.

Por eso a un año de iniciada la guerra, Ucrania sigue sin contar con armamento pesado para enfrentar el poderío militar de Rusia. Ucrania casi no tiene aviación militar y Biden volvió a ratificar que no autoriza el envío de cazas de combate F16 que tanto reclama Ucrania. Luego de un año de negativas, recién ahora Alemania y EE.UU. dicen que enviarían algunos tanques modernos (los Leopard 2 alemanes y los Abrams yankys). Pero apenas serían unas docenas cuando los militares ucranianos reclaman un mínimo de 300 tanques.

La guerra de Ucrania no ha hecho más que profundizar la crisis del capitalismo y su economía. Las consecuencias son más miseria y caída del nivel de vida para las masas. Como también el peligro para la humanidad de que se produzca un descontrol que pueda llevar a la extensión de esta guerra, como a nuevas guerras, incluso con el uso de armas nucleares. Nuestra solidaridad con el pueblo ucraniano nada tiene que ver con dar apoyo a la OTAN, que es una maquinaria criminal contra los pueblos. Por eso desde la UIT-CI nos oponemos a todo el armamentismo imperialista y estamos por la disolución de la OTAN.

Una guerra justa contra el invasor imperialista

La solidaridad internacionalista con el pueblo ucraniano que está siendo invadido y masacrado, ha sido muy débil en este año que ha resistido a las bombas y los tanques del Kremlin. Un sector de la izquierda de matriz estaliniana, se alinea sin tapujos con las mentiras de Putin y desempolva las viejas tesis de dos campos o bloques enfrentados en un choque en el que Rusia estaría librando una batalla “progresiva” para defenderse del imperialismo. Lo mismo ocurre con los gobiernos de la falsa izquierda latinoamericana como los de Cuba, Maduro de Venezuela u Ortega de Nicaragua.

Un escenario que justifica el sacrificio del pueblo ucraniano por osar cuestionar su sumisión a la Gran Rusia. Una política que entrega a la clase obrera y los pueblos que combaten contra la opresión y la explotación capitalista a gobiernos reaccionarios como el de Putin, el de los ayatolás en Irán o al criminal Bashar Al Assad en Siria. Pero la realidad es que no existen tales bloques. La Rusia de Putin no dudó en colaborar con Estados Unidos en la invasión de Afganistán de 2001; igual que Estados Unidos colaboró con Irán para asegurarse el control de Iraq tras su retirada; también en Siria, Rusia y Estados Unidos intervinieron de forma coordinada. El mundo no se divide en bloques sino en clases sociales y en países opresores y oprimidos. Y estamos con la clase obrera y los pueblos allí donde luchan contra explotación y se rebelan contra toda opresión, estén donde estén.

Esta es una guerra con una causa justa, y por eso desde la UIT-CI no somos neutrales. También el “ni-ni” de una franja de la izquierda favorece en los hechos a Putin y su invasión asesina.

Otros sectores desde el pacifismo, se limitan a denunciar la carrera armamentística y el incremento del gasto militar, como si esto fuera por culpa del pueblo ucraniano. No nos engañan: los presupuestos militares inflados no son para ayudar al pueblo ucraniano sino para blindar los intereses de la burguesía en cada país. Reclamar un alto el fuego y una negociación sin exigir la retirada de las tropas invasoras, es premiar la agresión armada imperialista de Putin con conquistas territoriales.

No puede haber una paz justa que no respete el derecho de los pueblos a rebelarse y resistir contra la opresión y la ocupación. Reconocemos esos derechos para el pueblo palestino, el saharaui, o para los pueblos de Iraq, de Afganistán o Vietnam frente al invasor imperialista yanky. No es distinto el pueblo ucraniano que, como agredido, oprimido y ocupado tiene derecho a defenderse y a armarse. Y como dijimos en Iraq, Afganistán o Vietnam –todos ellos regímenes reaccionarios- esta posición es independiente del carácter de sus respectivos gobiernos.

Apoyamos al pueblo trabajador ucraniano no a Zelensky

El gobierno de Zelenski es capitalista y pro-imperialismo europeo y yanky, legitima a la extrema derecha, y está tomando duras medidas contra la clase trabajadora en Ucrania, que ve retroceder salarios y derechos. Pero no juzgamos a los pueblos por sus gobiernos. Y estando al lado de los trabajadoras y trabajadores ucranianos, apoyando sus organizaciones de izquierda y sindicatos combativos, denunciamos las medidas que toma el gobierno de Zelensky contra el pueblo trabajador.

Las medidas antiobreras de Zelensky debilitan el esfuerzo bélico. No son los oligarcas ucranianos, sino el pueblo trabajador quien pone los muertos y heridos para derrotar la ofensiva rusa. Los oligarcas, que se enriquecieron con las grandes privatizaciones a precios irrisorios y los gobiernos que los sirvieron, son los principales responsables que Ucrania sea el país más pobre de Europa. Es sobre ellos que deben descargarse los gastos de la guerra, no sobre la clase trabajadora y los sectores populares. Que se anulen los decretos antiobreros y se impongan altos impuestos y expropiaciones al empresariado y a los oligarcas ucranianos y extranjeros para invertir en los gastos de la guerra.

Ante las necesidades del conflicto y las de la reconstrucción, como dice el Movimiento Social ucraniano: la deuda es impagable. Hay que exigir al gobierno de Zelensky el no pago de la deuda para usar esos fondos para la guerra y en la reconstrucción.

Llamamos a redoblar la solidaridad internacional

Nuestro compromiso es seguir desplegando la más amplia solidaridad con el pueblo ucraniano y la resistencia popular-militar a la agresión de Putin. Participamos en la Red Europea Solidaridad con Ucrania.

Desde la UIT-CI hemos mandado ya tres convoyes de ayuda a los sindicatos y a las organizaciones de izquierda en Ucrania. Estrechando y apoyando a la izquierda política, el movimiento antiautoritario y el sindicalismo que ha combatido también las leyes antiobreras del gobierno de Zelensky. En el primer convoy fuimos a Kíev en mayo para entregar ayuda a las organizaciones de jóvenes antifascistas que luchaban contra la invasión, een el segundo en noviembre, llegamos hasta la ciudad minera de Krivi Rih para entregar ayuda al sindicato minero independiente y también a Zaporiyia, para apoyar al sindicato independiente de ferroviarios. Hace unas semanas hemos estado en la ciudad minera de Dobropilia, en el Donbás, también apoyando al sindicato minero independiente, y hemos vuelto a Zaporiyia de nuevo.

Al cumplirse un año de la criminal invasión de Putin, desde la UIT-CI llamamos a redoblar la solidaridad internacional en defensa del pueblo ucraniano y su derecho a armarse, vengan de donde vengan las armas, para derrotar la invasión del imperialismo ruso. Lo hacemos desde una posición independiente del gobierno de Zelensky y de la OTAN. Llamamos a las y los trabajadores y pueblos del mundo, y a todas las fuerzas de la izquierda internacional a apoyar la resistencia popular-militar contra la invasión rusa, y a las organizaciones de izquierda, antiautoritarias y al sindicalismo combativo en Ucrania.

¡Fuera las tropas rusas de Ucrania!

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano y su resistencia!

¡Asilo político en la Unión Europea y cualquier país del mundo a los rusos que no quieran ir a la guerra!

¡Libertad a las y los presos en Rusia por oponerse a la guerra!

¡Fuera Putin! ¡No a la OTAN!

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

20 de febrero de 2023

Escribe Adolfo Santos

Con una nutrida presencia que colmó el salón de nuestro local central de Izquierda Socialista, se desarrolló ayer la charla “El ejemplo de la lucha del pueblo peruano” donde la dirigenta ferroviaria y diputada nacional electa Mónica Schlotthauer, Izquierda Socialista/FIT Unidad, socializó con los presentes las importantes experiencias recogidas en su reciente visita a Lima.

Trabajadores ferroviarios, docentes, de la salud, trabajadores de la universidad, jóvenes, estudiantes y una importante delegación de los Peruanos Autoconvocados en Argentina, demostraron el gran interés que despierta la heroica lucha del pueblo peruano contra el gobierno asesino de Dina Boluarte.

Estuvieron presentes el diputado de Izquierda Socialista FITU Giordano, Mariana Scayola, Rubén "Pollo" Sobrero y peruanos autoconvocados

Presentada por la legisladora electa en CABA Mercedes Trimarchi, Izquierda Socialista/FITUnidad, Mónica hizo una apasionada exposición destacando la voluntad inquebrantable del pueblo trabajador y campesino y de la juventud de llevar la lucha hasta derribar la ilegítima presidenta. Contó, además, la violenta represión con que el gobierno pretende derrotar la movilización lo que ya ha provocado más de 70 muertos, cientos de heridos y encarcelados.

Destacó el papel de las mujeres y de los jóvenes que, con gran coraje, actúan en la primera fila de estos enfrentamientos con un objetivo común que se repite en cada actividad: ¡Fuera Dina asesina! Además, reclaman una Asamblea Constituyente para sepultar definitivamente la Constitución fujimorista, que ha precarizado el empleo, privatizado los recursos públicos y destruido la salud y la educación pública, entre otros males.

Finalmente, la compañera Mónica, destacó las propuestas del PT-Uníos, organización hermana perteneciente a la UIT-CI entre cuyas principales banderas, proponen coordinar las organizaciones en lucha para elaborar un plan unificado capaz de derrotar al gobierno e imponer un nuevo plan económico que coloque los recursos que hoy se embolsan las transnacionales y el FMI, al servicio del pueblo pobre y trabajador.

Finalmente, se abrió una rueda de preguntas e intervenciones y Mónica cerró la charla respondiendo las inquietudes de los participantes y destacando que solo un gobierno de las/los trabajadores y campesinos podrá dar respuestas definitivas a las necesidades del pueblo peruano. Si gana el pueblo peruano, ganamos todas y todos.


Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

El sufrimiento, abandono, postergación, explotación y discriminación de las mayorías de trabajadoras, trabajadores, indígenas y los pobres del Perú es el motivo de fondo por el que desde hace más de dos meses, desde el 7 de diciembre pasado cuando el Congreso destituyó al presidente Castillo, la rebelión popular no cesa.

Los graves problemas del pueblo trabajador vienen desde hace años, con precariedad laboral, míseros salarios, liquidación de leyes laborales en la Constitución vigente, un 70% de informalidad en el empleo y empresas mineras multinacionales con enormes ganancias que están saqueando al país y destruyendo el ambiente y la agricultura campesina.

En ese escenario surgieron las protestas masivas que fueron violentamente reprimidas por parte de militares y la policía, dejando más de 70 muertos reconocidos, además de centenares de heridos y detenidos. Pero pese a esta sangrienta represión, desde las regiones del Sur, Centro y Norte del país continúa la movilización, los cortes de ruta y las marchas que siguen llegando a Lima, donde miles de trabajadoras y trabajadores salen a la calle a diario y fue convocada una huelga general.

Coordinar las organizaciones en lucha

El PT Uníos (Partido de los Trabajadores y Trabajadoras Uníos), sección de la UIT-CI de Perú, ha sido un participante activo en este proceso de luchas y movilizaciones, llamando a “construir la coordinación de las organizaciones en lucha” de trabajadores, campesinos e indígenas, para elaborar un plan de lucha unificado capaz de derrotar el gobierno de Dina Boluarte y el régimen podrido al servicio de los ricos.

El PT Uníos señala en su declaración: “El triunfo del pueblo trabajador es posible y abre enormes posibilidades para conquistar la Asamblea Constituyente libre y soberana que sepulte la Constitución de Fujimori y desde ese espacio discutir todas las medidas necesarias […] Tenemos que echar a la asesina Dina Boluarte, al corrupto Congreso […] para que gobiernen los únicos que pueden sacar al país de la crisis: ¡los trabajadores, las organizaciones campesinas e indígenas hoy en lucha. para impulsar medidas de fondo para que a la crisis la paguen los capitalistas saqueadores y no el pueblo empobrecido! Por un aumento general de emergencia de salarios y jubilaciones [...] ¡Basta de informalidad y precarización! ¡Precios máximos, sanción a los especuladores y nacionalización de la Banca y parar la inflación! ¡Impuestos a las grandes fortunas ya! ¡Plata para trabajo, salud y educación para el pueblo y no para el FMI! [...] ¡Nacionalización de los recursos naturales bajo control de los trabajadores! [...] ¡Basta de represión a los que luchan!”

Ver en uit-ci.org y en Facebook UIT-CI

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa

Más Leídos

El debate en vistas al 19N / Votar contra el ultraderechista Milei, con un voto crítico a Massa

El debate en vistas al 19N / Votar …

13 Nov 2023 COMUNICADOS DE PRENSA

El balotaje y los debates en el FIT-Unidad

El balotaje y los debates en el FIT…

22 Nov 2023 El Socialista N° 573

8,3% inflación en octubre / ¡Más miseria y menos salarios!

8,3% inflación en octubre / ¡Más…

13 Nov 2023 COMUNICADOS DE PRENSA