Jan 26, 2021 Last Updated 5:59 PM, Jan 25, 2021

Escribe Cristian Luna, secretario general del Sindicato Tucumano de Enfermeros (SITE) 

Según datos del Ministerio de Salud Pública, Tucumán registra 50.419 casos positivos y acumula 849 muertes desde el inicio de la pandemia, con el 86% de camas UTI ocupadas. No se contabiliza a familiares y convivientes, lo que elevaría aún más ese número. Entre el personal de salud, casi 4.000 resultaron infectados, 8% aproximadamente, el número más alto del país.

El gobierno tuvo seis meses para prepararse para afrontar la pandemia, sin casos autóctonos. Sin embargo, gastó millones en propaganda y marketing político en lugar de invertir en equipos de protección personal de calidad y en cantidad suficiente, aumentar el salario al personal de salud que está obligado al pluriempleo para tener un ingreso digno y nombrar personal bajo convenio para evitar la sobrecarga laboral. A esto se suma el congelamiento salarial, con las paritarias suspendidas desde diciembre, y la eliminación de la cláusula gatillo que permitía recuperar algo de lo que se perdió con la inflación.

El gobierno, cómplice del negocio de las empresas de salud privada, deja pasar la violación de todos los protocolos. Hay trabajadores que tienen jornadas extenuantes de dieciséis horas. En estos seis meses pudieron despedir libremente y recontratar de forma precaria, mientras recibían millones del Estado para prepararse para el Covid como, por ejemplo, cuando Manzur les entregó respiradores a los sanatorios.

“No somos héroes”

Los trabajadores de la salud reclaman desde el inicio de la pandemia aumento, pase a planta de los contratados en pandemia y, lo que es central, la declaración de insalubridad para el personal hospitalario.

Residentes

Todo el peso del trabajo en los sectores Covid recae sobre los y las residentes, mano de obra barata, precarizada y disponible las veinticuatro horas. En convocatorias y asambleas que nuclearon a estos trabajadores que reclaman mejoras en sus condiciones de trabajo, exigen poder realizar rotaciones cada quince días para, de ese modo, lograr algún tipo de descanso ante tanta presión y sobrecarga laboral.

En el hospital Avellaneda, las y los enfermeros reclaman que se terminen la persecución y el hostigamiento por parte de las autoridades del servicio de enfermería y exigen la renuncia de la jefa. Mientras tanto, la burocracia sindical no aparece. Son meses de silencio de ATSA, cuyo secretario general es legislador del PJ provincial. Su última actividad conocida fue la asistencia al cumpleaños de Manzur, violatoria de la prohibición de reuniones sociales. Prohibición que dio vía libre a la policía para perseguir a las poblaciones más humildes, cuyo resultado, hasta ahora, suma cerca de 2.500 detenciones y los asesinatos de Espinoza y Nadal.

En el marco del Día de la Enfermería, el 21 de noviembre, realizaremos una movilización y concentración en la plaza Independencia para que se visibilicen nuestros reclamos reafirmando que “no somos héroes, sino trabajadores de la salud”.

La lucha por nuestras condiciones de trabajo y el salario es también contra la pandemia

La cuarentena como única medida no alcanza, debe aplicarse en función de las necesidades sanitarias y no de las exigencias patronales.

Son imprescindibles otras medidas que recomiendan científicos de todo el mundo y que planteamos desde el comienzo: testear masivamente a la población, rastrear los contagios y aislarlos. Cuidar a los trabajadores de la salud con equipos de protección personal de calidad adecuada, licencias para los trabajadores en riesgo, completar la dotación de los equipos de salud y aumentar los salarios. Centralizar los recursos, entre ellos los hospitales y camas, laboratorios y medicamentos, sean estatales o privados, para garantizar la igualdad de trato frente a la pandemia. Y sostener a los sectores que deban aislarse abonando un IFE de 40.000 pesos a cada trabajador en cuarentena.

Para obtener los recursos y poder atender estas necesidades hay que suspender el pago de la deuda externa y aplicar un impuesto a las grandes fortunas, como puntualiza el proyecto presentado por el FIT-Unidad.

En medio de la pandemia, el enfermero tucumano dedicó una carta abierta a la población que fue difundida ampliamente en varios medios de la provincia. En el escrito, el profesional agradeció el apoyo, pero puso especial énfasis en mejorar las condiciones laborales en el sistema.

Cristian Luna hace catorce años que trabaja en salud, es secretario general del SITE (sindicato tucumano de enfermeros) y miembro de Izquierda Socialista, y decidió contar cómo se trabaja en su sector y pedir ayuda en el reclamo por mejorar el sistema. Además, asegura que las inversiones quedan solo en promesas y que la salud pública está devastada. 

La carta completa

NO SOMOS HÉROES. Somos trabajadores de la salud pública. Muchos de nosotros tenemos miedo por nosotros, por nuestras familias, por nuestros compañeros. Aun con miedo, vamos a enfrentar un enemigo desconocido. Y lo vamos a hacer porque nos preparamos para esto, porque la salud de nuestro pueblo es nuestra prioridad.

NO SOMOS HÉROES, solo queremos contar con los elementos y materiales imprescindibles para proteger y protegernos. Como NO SOMOS HÉROES, no trabajamos buscando aplausos ni somos indestructibles. Hoy el coronavirus desnuda lo frágil y desfinanciado de nuestro sistema de salud, lo bajo de nuestro salario, lo precario de nuestras condiciones de trabajo.

NOSOTROS NO SOMOS HÉROES, apenas trabajadores de una salud pública DEVASTADA, que siempre es promesa en boca de gobernantes y candidatos, pero nunca es prioridad a la hora de invertir o mejorar salarios. Como NO SOMOS HÉROES, vamos a correr riesgos, algunos van a ser innecesarios; no contar con barbijos, camisolines, antiparras, etcétera, nos coloca en desventaja con un enemigo implacable. 

Gracias por los aplausos, ahora exijamos a los gobiernos que destinen recursos a la salud pública, exijamos salarios y condiciones de trabajo dignas para todos nosotros, exijamos que nos paguen la cláusula gatillo y no roben nuestros salarios. DEFENDAMOS LA SALUD PÚBLICA.



Cristian Luna pidió a los ciudadanos que se unan en el pedido de mejoras en el sistema de salud.

En medio de la pandemia, un enfermero tucumano dedicó una carta abierta a los argentinos. En el escrito, el profesional agradeció el apoyo, pero puso énfasis en mejorar las condiciones laborales en el sistema.

"No somos héroes, somos trabajadores de la salud pública. Muchos de nosotros tenemos miedo por nosotros, por nuestras familias y por nuestros compañeros. Pero aún con miedo, vamos a enfrentar a un enemigo desconocido porque nos preparamos para eso y la salud del pueblo es nuestra prioridad", comienza diciendo el mensaje. 

Cristian Luna es el enfermero tucumano que decidió redactarlo, para contarle a la gente cómo se trabaja en su sector y pedirles ayuda en el reclamo por mejorar el sistema. 

"No trabajamos buscando aplausos ni somos indestructibles. Hoy, el coronavirus desnuda lo frágil y desfinanciado que está nuestro sistema de salud, lo bajo que es nuestro salario y lo precarias que son las condiciones en las que trabajamos", continúa diciendo.

Luna trabaja en el sistema de salud desde ya 14 años. El profesional asegura que las inversiones quedan solo en promesas y que la salud pública está devastada: "como no somos héroes vamos a correr riesgos, algunos innecesarios". 

El enfermero expuso algunos de las falencias de su trabajo: "no contar con barbijos, camisolines, antiparras, etc. nos coloca en desventaja con un enemigo implacable".  

Por último, el profesional agradeció a las gente los aplausos y pidió que los acompañen con la exigencia al Gobierno de destinar más recursos a la salud pública. "Exijamos salarios, condiciones de trabajo dignas para todos nosotros. Defendamos la salud pública", finalizó. 

La carta completa

"NO SOMOS HÉROES. Somos trabajadores de la salud pública. Muchos de nosotros tenemos miedo;por nosotros,por nuestras familias,por nuestros compañeros. Aun con miedos,vamos a enfrentar un enemigo desconocido. Y lo vamos a hacer porque nos preparamos para esto,porque la salud de nuestro pueblo es nuestra prioridad.

NO SOMOS HÉROES,solo queremos contar con los elementos y materiales imprescindibles para proteger y protegernos. Como NO SOMOS HÉROES,no trabajamos buscando aplausos ni somos indestructibles.Hoy,el coronavirus desnuda lo frágil y desfinanciado de nuestro sistema de salud,lo bajo de nuestro salario,lo precario de nuestras condiciones de trabajo.

NOSOTROS NO SOMOS HÉROES,apenas trabajadores de una salud pública DEVASTADA, que siempre es promesa en boca de gobernantes y candidatos, pero nunca es prioridad a la hora de invertir o mejorar salarios. Como NO SOMOS HEROES,vamos a correr riesgos;algunos van a ser innecesarios; no contar con barbijos, camisolines, antiparras, etc, nos coloca en desventaja con un enemigo implacable. 

Gracias por los aplausos,ahora exijamos a los gobiernos que destinen recursos a la salud pública,exijamos salarios y condiciones de trabajo dignas para todos nosotros,exijamos que nos paguen la cláusula gatillo y no roben nuestros salarios. DEFENDAMOS LA SALUD PÚBLICA".

 

www.lagaceta.com.ar/nota/842285/actualidad/carta-enfermero-tucumano-argentinos-no-somos-heroes-somos-trabajadores.html

Contactos:
Cristian Luna
Secretario General Sindicato de Enfermeros de Tucumán (SITE):
 +5493814168638
Prensa: 1160540129

Escribe Cristian Ariel Luna, secretario general SITE (sindicato tucumano de enfermeros)

El escándalo de los elementos de protección personal donados por cuarentena solidaria a un sanatorio para protección del personal de salud tuvo una amplia difusión en la prensa local y nacional. Inclusive Alejandro Fantino lo comentó, indignado, en su programa televisivo. Las disculpas del vicegobernador dan más vergüenza aún, al igual que la actitud de Sebastián Eduardo Duhalde, director del sanatorio que recibió la donación y que, graciosamente, los “prestó” a los legisladores tucumanos. Uno de ellos, el doctor Deiana, es su patrón en el centro de salud de la mutualidad provincial, ¿coincidencia? .

Este hecho muestra al desnudo la inmoralidad de políticos patronales que se apropian de los bienes comunes. Tienen tan naturalizado este principio que ni cuestionaron que les dieran esas mascarillas hospitalarias que, todos sabemos, son para el personal de salud que pone en riesgo la vida propia para salvar la de otros.  

Los trabajadores de los hospitales están reclamando esos mismos insumos, que el gobierno provincial no provee en la cantidad y calidad necesaria ¡y que son donaciones! Estos legisladores ¡son una vergüenza! y el gobierno tiene comprar los elementos de seguridad necesarios para todos los médicos, enfermeros y el resto de los trabajadores que los necesitan y no los tienen. 

 

ES– ¿Cómo ves la situación de la salud en la provincia? 

CL– La situación de la salud en la provincia es una improvisación, una gran puesta en escena del gobierno de Manzur y su ministra de Salud, Roxana Chahla, no proveen de insumos de protección personal a los trabajadores en contacto con pacientes infectados ni entregan más respiradores y equipos, pero se la pasan sacándose fotos con “nuevas áreas para la atención del Covid-19”, como la del Hospital Avellaneda, que es una burla, viendo las fotos uno se da cuenta que ese sector jamás podrá funcionar como sala de coronavirus. No quieren invertir y descargan sobre los trabajadores de la salud la responsabilidad de enfrentar la pandemia. Convocaron a voluntarios sin formación ni insumos, una locura. 

Nosotros estamos teniendo asambleas en varios hospitales con dos reclamos centrales: insumos de protección personal y licencias para los y las compañeras con patologías preexistentes. Se consiguieron algunos traslados, pero dentro del hospital (de la atención del paciente ¡al lavadero! ¡otra locura!). Hay un proceso de autoconvocatoria de enfermería y otros sectores (camilleros, instrumentistas, administrativos). En cuanto a insumos, los dan con cuentagotas y no son los que corresponden. ¡Una vergüenza! 

El gobierno de Manzur responde con amenazas, aprietes y traslados. El personal de salud no solo arriesga su vida, sino también la de su familia y su comunidad.

ES– ¿Qué rol están cumpliendo los gremios? 

CL– Ramírez, de ATSA; Sánchez, de ATE, y otros sindicatos menores guardan silencio, y guardar silencio en esta situación es complicidad. Apelan a la moral y el sacrificio del trabajador de la salud, generar una mística, un gesto heroico, que es criminal, dejando a la deriva a los compañeros. Nosotros con SITE (Sindicato Tucumano de Enfermería) participamos y motorizamos las asambleas, pero el proceso de autoconvocatoria es más amplio y excede las estructuras sindicales. Los compañeros y compañeras tomaron conciencia de que esta pandemia afecta en mayor grado (15%) a los que trabajan en salud.

ES– ¿Cómo está tu situación? 

CL– Han vuelto a trasladarme, más lejos y aislado ahora. Creen que si me corren de participar de las asambleas no van a tener lugar. No quieren ocuparse realmente de la salud de la población, empezando por los que garantizan que esta atención llegue a todos y todas. Más allá de mi situación, seguimos peleando en defensa de la salud pública.

 

 

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