Sep 20, 2020 Last Updated 2:54 PM, Sep 20, 2020

Alberto Fernández: “Cristina me aconsejó ablandarme”

Publicado en El Socialista N° 472
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Escribe Adolfo Santos

Se habla mucho de que en el gobierno del Frente de Todos habría dos alas. Dos peronismos diferentes, el del presidente Alberto Fernández, un modelo más moderado y conciliador, y el encarnado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que sería más progresista y confrontativo.

Muchas veces se utilizan estas supuestas diferencias para explicar que, lo que hace Alberto, no es lo que piensa o haría Cristina. Que, si fuera por la vicepresidenta, el gobierno sería más duro con los grandes empresarios, que habría aprobado el impuesto a las grandes riquezas o llevado adelante la expropiación de Vicentin. Desde Izquierda Socialista, independiente de la forma personal de actuar de esos políticos patronales, más o menos belicosa, más o menos dialoguista, no tenemos dudas de que ambos defienden políticas semejantes.

La prueba más contundente de que no tienen diferencias esenciales la dieron durante la reciente negociación con los detentadores de los bonos de la deuda. Nadie, desde el gobierno, cuestionó el acuerdo firmado entre los “lobos” de Manhattan, encabezados por Laurence Fink, el multimillonario CEO de BlackRock, y los emisarios del gobierno. Al contrario, fue Cristina la que le aconsejó a Alberto que afloje con los usureros. Lo confirmó el propio presidente en C5N: “En algún momento yo me puse duro con el tema de la negociación. Pero me llamaron algunas personas y me dijeron ‘mirá el contexto, ablandate’. Una de esas personas fue Cristina”.

Diferente de lo que publicaron algunos medios, la vice nunca propuso ir al default, ni planteó enfrentar a los fondos usureros, y tampoco lo hará con el FMI. No nos sorprende que así sea. Durante sus años de gobierno cumplió fielmente los compromisos con el sistema financiero internacional. Ella misma se autodefinió como “pagadora serial”. O sea, si en el gobierno peronista no existe una “grieta” en cuanto a pagar la fraudulenta deuda externa a los usureros internacionales, un problema clave para resolver la crisis económica, no vemos que existan diferencias importantes, fuera de algunos matices en temas secundarios.

Más grave todavía es que Cristina le proponga al presidente que se ablande ante los usureros del sistema financiero, “por el contexto”, algo con lo que Alberto Fernández coincidió. ¿Cuál es ese contexto? Una brutal crisis económica agravada por la pandemia, con miles de desocupados, salarios por el piso, pequeños comercios quebrados, trabajadores autónomos sin poder trabajar y una inflación que no para de subir. Un contexto que golpea duramente a la población trabajadora y a la cual se deberían destinar todos los recursos económicos por largos años para ayudarla a superar la crisis. Sin embargo, el guiño fue para los bonistas, porque se gobierna para los de arriba. Por más que Alberto y Cristina digan que no van a pagar la deuda con el hambre del pueblo, o que “no vamos a postergar a ningún argentino para pagar una deuda que no podemos pagar”, los dos, sin grietas, claudicaron frente a la presión de los banqueros de Wall Street.

Unir a la izquierda y luchar por una salida de clase

No fueron diferentes los anteriores gobiernos peronistas kirchneristas. En aquellos años la coyuntura económica mundial les permitió formar un colchón por los altos precios de las materias primas, como la soja, por ejemplo. Con ese superávit, y presionado por un fuerte ascenso, el gobierno se vio obligado a transferir parte de esas ganancias a los sectores más desprotegidos, pero sin que se tocase un peso a los capitalistas y pagando la deuda externa. Sin esa situación económica favorable, al gobierno peronista se le cae la máscara. No hay una política progresista de Cristina Kirchner contra el moderado Alberto Fernández, tratando de atacar los intereses económicos de los grandes empresarios para ayudar a los más vulnerables. No han habido debates o diferencias importantes sobre una política en ese sentido. Salvo el empleo de un doble discurso para criticar a los grandes empresarios, o amenazar a los buitres, aunque solo de palabra, los dos terminan gobernando para ellos.

La política del gobierno peronista es una sola. No es suspender los pagos de la deuda para destinar ese dinero a resolver los graves problemas sociales. Tampoco expropiar las empresas que despiden, suspenden o directamente cierran sus puertas. Ni siquiera implementar un impuesto a las grandes fortunas para formar un fondo de emergencia para abastecer los hospitales públicos, aumentar el salario de los trabajadores de la salud y otorgar 30.000 pesos a todos aquellos que los necesiten frente a la cuarentena. El centro de su política, y en esto nadie saca los pies del plato, es ajustar a los trabajadores, como lo demuestra la rebaja salarial del 25%, suspender las paritarias, aceptar despidos y suspensiones, suspender la movilidad de las jubilaciones y avanzar con la flexibilización laboral.

El peronismo no resuelve las necesidades del pueblo trabajador. Por eso, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad sostenemos que es necesario construir una alternativa política con independencia de clase. Porque con este plan económico al servicio de los ricos el gobierno seguirá profundizando la crisis y castigando a los de abajo. Por eso, nos sumamos a las luchas en curso para evitar que se aplique, para derrotarlo. Al calor de esas luchas debemos ir construyendo una nueva dirección independiente, al servicio de los intereses de la clase trabajadora y el pueblo, que rompa con los patrones y sus organizaciones políticas, con el FMI y los usureros de la deuda. Y destinar los recursos que se obtengan del no pago de la deuda al servicio de un plan económico que atienda en primer lugar las urgentes necesidades del pueblo trabajador. Solo así será posible salir de la crisis.

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