Feb 25, 2021 Last Updated 9:48 PM, Feb 24, 2021

 
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

El día anterior a que se postergue otra vez el desalojo en Guernica fuimos a llevar nuevamente la solidaridad de nuestro partido. Lo mismo hizo nuestra compañera delegada ferroviaria y diputada nacional Mónica Schlotthauer. Y se aprestan otros dirigentes y compañeras y compañeros de Izquierda Socialista.

Junto con la militancia de Izquierda Socialista de la zona sur de la provincia de Buenos Aires recorrimos ese necesario pedazo de tierra que miles de familias le han ganado al negocio inmobiliario, a los traficantes del sector que gozan de impunidad, a la intendenta peronista Blanca Cantero, que viene fogoneando el desalojo junto con la Justicia, y al gobierno de Kicillof, que se la pasa hablando de los que menos tienen pero no le da solución a los vecinos. Al contrario, el gobierno fue a prometer 40.000 pesos y a hacerles firmar un acta con “reubicaciones” que, sabemos después, nunca se concretan. Y a hacer campaña contra la izquierda diciendo que hay vecinos que no están dispuestos al diálogo y que son violentos, cuando son los propios vecinos quienes reclaman una verdadera mesa de diálogo y que se les resuelva el problema, no que se hable de represión y desalojo.

Lo que se palpa en Guernica son familias que se han quedado sin nada. Víctimas de las políticas de los gobiernos de turno que no les garantizan un techo. Los sociólogos empiezan a llamarlos “nuevos pobres”. O los pobres de segunda o tercera generación, es decir, trabajadores, mujeres y jóvenes que ya venían teniendo a sus padres viviendo en la pobreza.

En Guernica se sienten la desesperación y la valentía a la vez de gente que resiste el desalojo y las campañas difamatorias y las acusaciones de que son usurpadores y violentos. Son personas que se quedaron sin trabajo, perdieron la changa, no pudieron pagar más el alquiler de una pieza o vivían hacinadas con otros familiares y vieron la oportunidad de mudarse a pesar de tener que vivir debajo de un naylon.

La campaña de que son ilegales y que quieren vivir de las prebendas del Estado está fuera de la realidad. Es más, hasta medios patronales que vinieron haciendo esa campaña han tenido que poner obligadamente la foto de Guernica cuando se publicaron las cifras de los nuevos pobres.

“Vinieron a hacer promesas que después no cumplen. Si nos vamos de acá, ¿adónde vamos a ir?”, nos dijo una mamá junto a su esposo, hijas y nietas. ¿Por qué si en la provincia de Buenos Aires sobra tierra y la Argentina es muy extensa no hay un pedazo de tierra para vivir? Si no hay respuesta del gobierno, la gente lo resuelve tomando el problema en sus manos.

“¿Alguien cree que nos gusta estar acá en el medio del barro, tener que ir a buscar agua a la ruta, no tener luz, dormir en un colchón y con frío, o comiendo de una olla popular? Nosotros queremos pagar, no queremos que nos regalen nada, pero necesitamos un techo”. Más cuando quienes alegan ser los verdaderos dueños no tienen ningún título de propiedad. En concreto, son tierras abandonadas hace décadas.

La propia intendenta peronista dijo en una reunión con los abogados de los vecinos que lo que le interesa es defender los dieciocho countries de la zona, no las 2.500 familias que no tienen techo.

Cuando en horas de la noche se supo que se postergaba el desalojo hasta el 15 de octubre hubo algarabía y festejo. Se había ganado un nuevo round. Se dio otro gran paso adelante. Es lo que dijeron las y los delegados de esa recuperación de tierras y de las organizaciones que apoyan en un comunicado muy alentador. Y la convicción es clara: “Si nos sacan vamos a volver”.

Son los ocupantes quienes tienen una propuesta para solucionar el grave problema, lotear los terrenos para que puedan construir su vivienda. Que sea el Estado el que se haga cargo. Lo mismo hizo el Frente de Izquierda presentando un proyecto en la Legislatura bonaerense. ¿No habla el Frente de Todos de un “nuevo rol del Estado”? Que lo ponga en práctica entonces. Pero pasa que el Estado gobernado por Kicillof y Alberto Fernández está para salvar a los grandes empresarios, al negocio inmobiliario, al agronegocio y al FMI, no a los más vulnerables. Y si de “vulnerables” se trata, ¿no son precisamente estas familias sus caras más visibles?

La organización en Guernica es admirable. Se han designado delegados por sector, hay reuniones informativas y resolutivas para decidir de conjunto. La información se socializa al instante y crece la solidaridad. Se hace comida con donaciones de vecinos y organizaciones sociales, sindicales y políticas solidarias. Y hay una vanguardia de luchadoras y luchadores que llevan adelante esta enorme pelea, son voceros en las conferencias de prensa en el Obelisco y planifican cada detalle para fortalecer el día a día de su reclamo.

Todo esto es lo que ha generado que el gobierno y la Justicia hayan tenido que retroceder nuevamente con el desalojo. Pero seguramente van a insistir. Y hay que estar alertas.

Hay que recordar que muchos barrios populares se han constituido de esta manera, por iniciativa de los propios vecinos, no por los gobiernos de turno, peleándola hasta el final.  

Este nuevo round que se ha ganado hay que  consolidarlo con solidaridad y apoyo a todas las acciones que decidan para que puedan triunfar. Desde Izquierda Socialista en el FIT Unidad vamos a seguir aportando nuestro granito de arena para lograrlo.

 

Este martes 6 de octubre a las 16:30 se llevará a cabo un acto en repudio a la visita presencial del Fondo Monetario al país. El acto es convocado por el Frente de Izquierda Unidad frente a la sede del Banco Central, Reconquista 266, CABA.

Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad, quien será uno de los oradores principales del acto, señaló: “Es escandaloso que cuando crecen la pobreza, los bajos salarios y el reclamo de vivienda como en Guernica el gobierno de Alberto Fernández reciba a los representantes del FMI para reconocer y pagar una deuda contraída por Macri por 50.000 millones de dólares. La deuda con el FMI fue para financiar la fuga de capitales y la bicicleta financiera… ¿cómo que la tiene que pagar el pueblo trabajador con un mayor ajuste como pretende el gobierno? Es inconcebible. El FMI viene a imponer la reforma jubilatoria, más flexibilización laboral y un mayor saqueo con el aval del gobierno, los grandes empresarios, Cambiemos y la CGT. Una vergüenza.”

Giordano finalizó: “Repudiamos la visita del FMI y decimos que hay que dejar de pagar ya esa deuda usurera, ilegítima y fraudulenta. Esa plata y la que se logre con un verdadero impuesto a las grandes riquezas, bancos y multinacionales se tiene que destinar a salud y a los hospitales, a aumento de salarios y jubilaciones, a un plan de viviendas populares para dar techo y trabajo a millones, no a los usureros internacionales y al Fondo Monetario”.

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Esto dijo la perito de la familia Castro y referente de la Consultora Pericial de Ciencias Forenses, Virginia Creimer, tras el resultado que se dio a conocer de la autopsia de Facundo Castro, sobre la cual no hubo un criterio unificado entre los expertos. Y la mamá de Facundo, Cristina Castro, fue contundente al señalar en una conferencia de prensa posterior organizada por Amnesty: “A mi hijo lo mató la Bonaerense”.
El informe pericial señala que los resultados "permiten aseverar con el rigor científico necesario que la muerte de Facundo José Astudillo Castro se produjo por asfixia por sumersión (ahogamiento)”. En otra parte dice “el avanzado estado de esqueletización del cadáver impide determinar si fue accidente, homicidio o suicidio”. Esto ya está siendo usado para deslindar de responsabilidad a la Bonaerense y el gobierno, como lo fue con Santiago Maldonado, lo cual rechazamos de plano.
Creimer a su vez dijo: "Tuvimos un problema importante porque a la odontóloga le bajaron una línea violenta que se desdijo sobre el "diente rosa" cuando ya había dicho que fue un fenómeno vital, es decir que lo golpearon en vida" (Página12, 1/8).
Otra de las razones de su disidencia fue porque el informe oficial menciona que no hubo intervención de terceros en la muerte de Facundo. “Tampoco se puede afirmar lo contrario”, refutó. Y denunció que “no se contextualizó la muerte”.
Lo mismo señalaron los abogados defensores. El doctor Aparicio dijo que hay pruebas de sobra sobre la responsabilidad de la bonaerense y las responsabilidades políticas de todos los estamentos del Estado. “Los responsables políticos son el intendente, Kicillof y Alberto Fernández”, dijo la mamá de Facundo en la conferencia. Y agregó: “Facundo no se suicidó, no tuvo un accidente, lo mató la policía Boanerense. No hay que confiar en nadie. No voy a parar hasta que todos los responsables vayan a la cárcel”.
Seguimos sosteniendo que Facundo Castro fue víctima de un accionar represivo de la bonaerense de Berni facultada por el decreto 297 del gobierno nacional para reprimir aún más con la excusa de la cuarentena. Es desaparición forzada de persona seguida de muerte, como sostiene la familia y sus abogados.
Ahora se abre la pelea final para que se haga justicia. Ante tanto encubrimiento policial y oficial, para llegar a la verdad se debería conformar una Comisión Investigadora Independiente. Y para lograr cárcel a los responsables materiales y políticos habrá que seguir movilizados y apoyando a la familia. Desde Izquierda Socialista vamos a seguir impulsando ese camino y todas las acciones de lucha para lograrlo.

Izquierda Socialista
1 de octubre 2020

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

El gobierno acaba de imponer un impuestazo de 35% sobre el valor del dólar ahorro. El objetivo es limitar, o directamente impedir, la compra mensual de 200 dólares a que apelaban muchos trabajadores o sectores de clase media baja para no seguir perdiendo poder adquisitivo. Esta medida llevó a que el dólar alcance los 130 pesos, lo que significa una nueva devaluación, con la consiguiente consecuencia de suba de precios de los productos de primera necesidad (más inflación) y una nueva pérdida en los salarios, las jubilaciones y los planes sociales que acrecentarán la pobreza y la miseria.

A su vez, la disposición prohíbe directamente adquirir esos dólares a quienes son beneficiarios de programas sociales (IFE y AUH), tengan préstamos hipotecarios UVA y a cientos de miles de monotributistas, entre otros. El gobierno dice que esta medida va contra los especuladores. ¿Son especuladores quienes cobran una asignación por hijo o un miserable IFE de 5.000 pesos mensuales? Es una barbaridad. La única verdad es que es otro manotazo de ahogado para reservar los dólares y seguir pagando la deuda externa, cumplir con el FMI y subsidiar a las patronales. 

También está la restricción de la divisa para la cancelación del 60% de las deudas privadas de las grandes empresas, las que tendrán que usar dólares propios. Esto ya generó críticas del sector empresario, que se vale del Estado como garante para sus propios negocios. Es decir que plata hay, solo que este gobierno la usa para salvar a los capitalistas.

El gobierno justifica el nuevo cepo diciendo que es para “poner límite a la sangría de reservas internacionales”. Pero decir que un trabajador, un beneficiario de un plan social o un monotributista están provocando una “sangría” de dólares es una aberración absoluta. Como hemos dicho en un comunicado al conocerse la noticia, “la sangría se produce por los 4.500 millones de dólares que el gobierno pagó de deuda externa desde que asumió y la fuga de capitales que sigue permitiendo”. Los grandes ganadores son los bancos y los especuladores de verdad, como los bonistas que recibieron una mejora de pago de 15.000 millones de dólares, o el FMI, a quien se le va a pagar una deuda de 50.000 millones de dólares que el pueblo no vio.

Faltan dólares, ¿quién se los lleva?

Que el problema no es el “dólar ahorro” no solo lo decimos desde la izquierda, sino hasta funcionarios del propio gobierno. Un informe de Claudio Lozano (director del Banco Nación y miembro del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas) desmitifica la campaña de que “faltan dólares”, diciendo: “Si hay algo que no se puede decir hoy es que Argentina transita un momento de escasez de dólares. Quien no tiene dólares hoy es el Banco Central”. Y afirma: “Argentina tiene dólares, ya que terminó 2019 con un saldo comercial de unos 15.900 millones de dólares, y el de este año se proyecta cercano a los 17.000 millones. Pero ocurre que los dólares que la Argentina acumuló en 2019 se fueron en concepto de pagos de deuda y fuga de capitales” (Página/12, 18/9). Y agrega que por el denominado “dólar ahorro” solo salieron entre enero y julio de este año 1.826 millones de dólares, mientras que el saldo comercial favorable de Argentina es de 9.563 millones de dólares, pero solo ingresaron 2.865 millones de dólares menos por la no liquidación de los mismos dólares por parte de los exportadores. Es decir, se los quedaron ellos.

El texto asevera que “la otra gran causa del consumo de divisas ha sido el pago de deuda por intereses y capital, tanto pública como privada. Entre enero y julio se fueron 4.789 millones de dólares por intereses y se canceló capital por 4.276 millones. Es decir, 9.065 millones de dólares se los llevó el endeudamiento”. Conclusión, el problema no es el dólar ahorro, es la aspiradora de dólares por deuda pública y privada (9.065 millones de dólares) y la no liquidación de los exportadores (3.267 millones de dólares). Por estos conceptos se fueron 12.332 millones de dólares, por la “fuga del dólar ahorro” apenas 1.826 millones.

A esto tenemos que agregar la tremenda evasión de dólares en las maniobras del comercio exterior donde un puñado de monopolios transnacionales tienen el dominio absoluto de nuestras exportaciones, y las enormes bicicletas de los bancos, los grandes ganadores con este gobierno.

Que el gobierno use esta medida para decir que está atacando a los especuladores y que de esta manera privilegia “el trabajo y la producción” es una gran mentira, como parte de su acostumbrado doble discurso. Dice esto mientras sigue subsidiando a las patronales con el pago de la ATP (50% del salario por parte del Estado), el agronegocio y rebajando salarios.

Esta devaluación es un mayor ajuste para el pueblo trabajador. Desde Izquierda Socialista decimos que hay que castigar a los verdaderos especuladores, cortándoles el chorro del festival de dólares a los bancos, los exportadores, los bonistas de la deuda, los fondos de inversión, las multinacionales y el FMI. Y a todos los que se valen del gobierno y usan las maniobras que les permiten evadir, especular, fomentar devaluaciones y la fuga de capitales en una completa impunidad.

Decir que los problemas de la economía se generan porque “faltan dólares” es para tapar que los billetes verdes están, pero se los llevan ellos. Para evitarlo, es necesario nacionalizar la banca (para terminar con la actual especulación cambiaria y tomar el control de todo el dinero circulante en beneficio del pueblo trabajador) y el comercio exterior (para que sea el Estado quien decida y maneje las exportaciones y las importaciones) y de ese modo librarnos de que los dólares se los apropien multinacionales del sector, una parte esencial del mecanismo por el cual se llevan nuestras riquezas. Y, fundamentalmente, dejar de pagar una deuda usurera e ilegítima para que los dólares se queden en el país y se inviertan en un plan económico obrero y popular que reactive la economía.

Este lunes 21 de septiembre se llevaran adelante dos acciones de lucha. La primera a las 10 hs con una marcha de Congreso a Plaza de Mayo en el marco de una jornada nacional de salud. La segunda será a las 12 del Obelisco también a Plaza de Mayo por tierra y vivienda y contra el desalojo en Guernica. De la misma participaran distintos referentes sindicales, sociales y políticos, entre ellos el diputado nacional electo por Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad, Juan Carlos Giordano.

Giordano señaló: “Es una vergüenza que a meses del comienzo de la pandemia el gobierno nacional de Alberto Fernández junto a Kicillof, Larreta y el resto de los gobernadores hayan hecho oídos sordos a los reclamos de los profesionales y trabajadores de la salud. Estamos al borde del colapso sanitario y el gobierno sigue abriendo actividades, lo que provoca más circulación, más contagio y más muertes. El gobierno le aumenta a la bonaerense de Berni y no a los trabajadores. Acompañamos los reclamos por aumento salarial de emergencia; licencia para los grupos de riesgo y testeos para todas y todos; nombramientos ya para cubrir la falta de personal; enfermería es profesional, entre otros reclamos. Decimos plata para salud, no para la deuda y el FMI.”