Oct 20, 2020 Last Updated 8:03 PM, Oct 20, 2020
El Frente de Izquierda realizará un acto hoy 29-01 a las 17:30 hs, mientras se debata la Ley de renegociación de la deuda. Hablaran la diputada nacional Romina Del Pla, el diputado Nicolás Del Caño, y la diputada nacional electa por Izquierda Socialista y dirigente ferroviaria Mónica Schlotthauer.
 
Schlotthauer señaló: “Con El largo título de esta ley quieren enroscar una soga al cuello de todos los trabajadores,  desocupados, mujeres, jóvenes y jubilados para seguir aumentando las ganancias de los pulpos financieros, en medio de una crisis brutal en nuestro país.”
 
Schlotthauer agregó: “La mal llamada Deuda Pública Extranjera es una estafa del FMI para saquearnos. No queremos, no tenemos y no podemos seguir aceptando pagar la fiesta de las multinacionales, bancos y especuladores financieros organizada por los gobiernos.”
 
Schlotthauer finalizó: “El proyecto autoriza a Alberto Fernandez a reestructurar para pagar la deuda. Desde el Frente de Izquierda decimos: Ruptura con el FMI, plata para los jubilados, salario y trabajo, no para la deuda.”
 
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En diciembre, Mónica Schlotthauer dejó su banca como diputada nacional por Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad. Tuvo una masiva difusión y repercusión el hecho de que haya vuelto a su lugar de trabajo como operaria de limpieza en la estación de Once del ferrocarril Sarmiento luego de su paso por el Congreso de la Nación.

Mónica es parte del cuerpo de delegados del ferrocarril Sarmiento que encabeza Rubén “Pollo” Sobrero y también forma parte de la agrupación Mujer Bonita es la que lucha, y de la Casa que Abraza, que construyó junto a sus compañeras. La vuelta de Mónica a su trabajo fue muy bien recibida y fue vista como un ejemplo de coherencia y honestidad. El Socialista entrevistó a la compañera Schlotthauer.

- ¿Cómo fue volver a tus tareas cotidianas? 

Estuve de licencia por las tareas políticas que realicé primero en la Legislatura provincial de Buenos Aires y en el último año en el Congreso Nacional. Me reincorporé el sábado pasado y el año que viene vuelvo al Congreso junto a Juan Carlos Giordano donde volveremos a ocupar por Izquierda Socialista la rotación que se hace en el Frente de Izquierda. Fue bueno volver a compartir charlas con compañeros de trabajo, pasajeros y vendedores que uno no veía cotidianamente.son los que te llenan de vitaminas para volver con más fuerza el año que viene al Congreso a defender nuestros intereses. Y te dan energías para encarar todas las peleas que tenemos que dar ahora en el ferrocarril, por el recorte salarial y en defensa de nuestros derechos.

- ¿Cómo te recibieron tus compañeras de trabajo?

Me recibieron muy bien, contentas y sorprendidas. Ya empezamos a trabajar juntas y organizamos la primera visita al Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad para llevar los reclamos de las ferroviarias. Además, empezamos a elaborar un protocolo de seguridad para trabajos en altura con otros compañeros. Aquí se respira compañerismo y se repudian las injusticias, todo lo contrario de lo que pasa en el Congreso donde no escuchan a nadie. Cuando uno habla, los otros están jugando con el celular o gritan desde sus bancas para tapar tu voz. Por eso prefiero llegar acá donde me reciben con mates y sonrisas.

- ¿Por qué pensás que se difundió tanto la noticia en las redes sociales y en los medios? 

Porque se refleja la bronca de los trabajadores y sectores populares contra los políticos patronales. Desde el FIT-Unidad a diferencia de los legisladores del PJ, PRO y la UCR, que se pasan décadas atornillados a las bancas del Congreso, nosotros rotamos y regresamos a nuestros lugares de trabajo. Ejercer un cargo de diputada u ocupar un puesto de trabajo en el ferrocarril es parte de mi militancia en defensa de los trabajadores y por el socialismo. 

- ¿Qué balance hacés de tu paso por el Congreso?

Como experiencia hay una parte linda, porque aprendí un montón y llevé las propuestas de Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad ante cada tema. Votamos siempre en contra de los achicamientos presupuestarios, contra el pago de la deuda externa y explicando por qué hay que romper con el FMI. Siempre presentando una salida de fondo para los trabajadores y sectores populares. Presentamos varios proyectos, entre otros, para prohibir por ley los despidos y las suspensiones, la nacionalización del sistema educativo, contra la megaminería, además de estar presentes en la luchas. Mostramos que el FIT-Unidad da respuesta a los problemas del pueblo trabajador. Lo malo es que después no se llegan ni siquiera a discutir porque son propuestas contra los poderosos que dominan el Congreso. Sin embargo, es lindo poder estudiar para elaborar esas soluciones. Claro, después éramos Nicolás del Caño, Romina del Plá y yo, solo tres bancas de la izquierda contra cientos que votaban todo contra los trabajadores.

- ¿Cómo te trataron el resto de los diputados?

Cuando jurás todos te saludan, aplauden y felicitan. Hasta que ven lo que decimos, cómo denunciamos los chanchullos y acuerdos que tienen entre los partidos patronales. Cuando te escuchan hablar, se acabó, ahí dejan de saludarte y ni suben en el mismo ascensor con vos, entre otras varias cosas indignantes. Se termina la diplomacia, pero tampoco vamos a esperar que nos besen las manos. El Congreso es una cueva de ladrones y vamos a denunciar ese rol de ajustadores que cumplen allí.
 
- ¿Cómo es la política del Frente de Izquierda respecto de las dietas parlamentarias?

Nosotros mantenemos nuestro sueldo de trabajador medio, que es por lo que luchamos y creemos que cada legislador debería cobrar. Es una tradición de la corriente morenista a la que pertenezco (ver nota en estas páginas). Yo mantuve el salario que cobraba en el ferrocarril estando en la Cámara, el resto lo donaba a las luchas en curso y a la construcción de mi partido. Somos un partido de trabajadores y lo que decimos en las campañas lo cumplimos. No nos financian los bancos, ni multinacionales, ni empresas. Tampoco el dinero del narcotráfico y la corrupción. Eso hace que seamos totalmente independientes, que podamos denunciar y decir con autoridad quiénes son los responsables de la crisis que atraviesa el país.

- ¿Cómo una trabajadora de limpieza llegó a ser diputada?

Hay un discurso un poco gorila, pro patronal, que se pregunta “¿cómo una barrendera llegó a ser diputada?”. No entienden que la verdadera política consiste en la defensa de intereses de un determinado sector. Como militante socialista y luchadora en defensa de mis compañeros tengo definiciones importantes sobre lo que debemos hacer para mejorar nuestra vida. Por eso no importa si soy barrendera, soldadora, albañil, docente o trabajadora de la industria textil, cualquier compañero, independiente de su profesión, si es un luchador de su clase, puede ocupar una banca en el parlamento. Y tengan la certeza que para nuestra clase, ese parlamentario será mucho mejor que los doctores o licenciados que están al servicio de los patrones. Tenemos que esforzarnos para que los trabajadores actúen en política. En el caso de nuestro partido, tenemos un equipo de compañeros que nos ayuda en la defensa de una política al servicio de los intereses de la clase trabajadora. Es más, los trabajadores tenemos que tener el objetivo de gobernar, solo así será posible salir de la profunda crisis que padecemos. 

- ¿Cuáles son los desafíos que se vienen?  
Ahora hay que pelear contra el congelamiento salarial y los ajustes del nuevo gobierno peronista de Fernández. Contra el pago de la deuda externa y romper con el FMI. Es la única salida de fondo para los males que vive hoy el país. Además, hay un sistema ferroviario que se achicó en el país y que el año pasado tuvo un índice histórico de 200 descarrilamientos. En el Sarmiento achicaron los servicios a Lobos y a Mercedes. Seguiremos peleando por un tren al servicio de los trabajadores y no para las ganancias de las multinacionales. Por eso reclamamos la reestatización del conjunto del sistema ferroviario, donde la carga pueda subsidiar al de pasajeros. Con estas reivindicaciones queremos avanzar en la coordinación y fortalecer al sindicalismo combativo. Mi objetivo fue y será trasladar la lucha y los reclamos que tiene el pueblo trabajador para conquistar nuestros derechos: sea desde una banca en el Congreso o desde mi lugar de trabajo, pero siempre en la misma vereda.

Escribe Gastón Godoy

Mónica Schlotthauer tiene 56 años y comenzó su militancia en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST, partido antecesor de Izquierda Socialista). Nació en Isidro Casanova, un “barrio peronista” de La Matanza, como definió. Pero entendió que “el peronismo no era la herramienta”, por su rol durante la dictadura y después con el gobierno de Menem, que “entregó todo”.

Luego fue delegada general en el Sanatorio Antártida durante diez años, donde se destacó en las primeras luchas que se dieron contra las listas únicas de West Ocampo y las patronales. “Nos echaron durante la primera lucha contra los procedimientos preventivos de crisis de la reforma laboral de Menem”, afirmó. Durante un tiempo vivió en Venezuela (entre el 2005/06). “Aquí era difícil conseguir trabajo y en Venezuela empezaba la lucha y organización de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), una nueva central sindical. Fui en busca de trabajo y a aprender de todo ese proceso. Nosotros peleamos por el socialismo acá y en todos los países”, explicó. Trabajó en el sindicato de la empresa Sidor peleando por la renacionalización. En Venezuela militó en el partido hermano de Izquierda Socialista, siendo parte de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores- Cuarta Internacional (UIT- CI).

En 2007 retornó a la Argentina, trabajó algunos meses en una empresa textil hasta que entró en el ferrocarril. “Empecé en el Mitre y después me pasaron al Sarmiento”, recordó. Allí retomó la actividad gremial, como delegada en el cuerpo de delegados que encabeza Rubén “Pollo” Sobrero y es parte de la Bordó y de la agrupación Mujer Bonita es la que lucha, desde la cual, junto a sus compañeras, impulsan proyectos para reparar la desigualdad de género en su espacio laboral. “Cuando yo entré, las mujeres apenas podían trabajar en el sector de limpieza. Nos juntamos, nos organizamos y empezamos a pelear para ser guardas, mecánicas, por el cupo femenino en todas las especialidades y para ser maquinistas”, explicó.
Su trayectoria es la historia de una trabajadora que, como muchas, sufrió despidos y flexibilización laboral. La coherencia de Schlotthauer, de estar siempre del lado de los trabajadores y el pueblo, también se dio mientras cumplía su mandato. En la sesión donde se votó la mal llamada “Emergencia Alimentaria” a fines de 2019, fue la única diputada que se abstuvo, mientras peronistas y macristas votaron a favor por unanimidad. Y afirmó contundente: “La única manera de parar el hambre es cambiar el modelo”. No es solamente que haya vuelto a su trabajo después de su paso por el Congreso lo que la diferencia del resto de los políticos patronales, sino la firmeza en la denuncia de las leyes que tanto macristas como peronistas presentaron como “solución” a los problemas del pueblo pero que no son más que una farsa.

Pero “el estar organizada siempre en un partido revolucionario, la corriente morenista, hoy Izquierda Socialista, me orientó en una perspectiva socialista, de salidas de fondo para los problemas que sufrimos las mujeres y la clase trabajadora”. Es lo que le permite tener una trayectoria de coherencia y lucha en los distintos ámbitos en los que participó. Ahora, de vuelta en el Sarmiento, se ríe y dice que sus jefes están “muy molestos” con su retorno, porque saben que va a ir “a reclamar y a pelearla todas”.

Escribe Luis Covas

El fin del mandato y la vuelta al trabajo de nuestra compañera Mónica Schlotthauer, obrera ferroviaria, ha causado un gran impacto en la clase trabajadora, la juventud y en los sectores populares. Los medios le dieron un gran destaque. Lógico, no es un caso común en un parlamento compuesto en absoluta mayoría por legisladores de partidos patronales (justicialistas en sus distintas variantes, radicales, del PRO, Coalición Cívica, entre otros) al servicio de los grandes empresarios y de los planes de ajuste. Y que cobran sueldos fabulosos, entre otros privilegios.

Por eso también llamó la atención, en amplios sectores de masas y se la puso de ejemplo, de que durante su mandato cobrara lo mismo que en su trabajo y que el resto lo donara en apoyo de las luchas y para la construcción de su partido: Izquierda Socialista.

Schlotthauer cumplió con lo que el FIT Unidad reivindica en su programa y lo cumple en la práctica: que los legisladores deben cobrar un salario de una maestra promedio.

Izquierda Socialista y el FIT Unidad han dado continuidad a ese criterio obrero y socialista impulsado, desde los años 70, por nuestra corriente revolucionaria fundada por Nahuel Moreno, fallecido en enero de 1987. Fue justamente en Perú, en 1978 cuando por primera vez en Latinoamérica surgieron diputados trotskistas para una Asamblea Constituyente, que Moreno propone que nuestros diputados ganaran un poco más que el salario obrero medio1. Entre ellos estaba el dirigente obrero Enrique Fernández Chacón, hoy miembro de la UIT-CI, que, más de 40 años después, vuelve a ser candidato a diputado nacional en las elecciones del 26 de enero. Con el MAS, también fundado por Moreno, seguimos esa misma tradición. Cuando Luis Zamora fue elegido diputado nacional por el MAS en 1989, convirtiéndose en el primer diputado trotskista de Argentina, también entonces propusimos que los diputados ganaran lo mismo que una maestra de doble turno y que se abolieran las jubilaciones de privilegio.

Todas las compañeras y compañeros de Izquierda Socialista, del PTS y del PO, que ocuparon bancas han cumplido con este criterio y volvieron a sus puestos de lucha y de trabajo.

Esta postura no es una pose demagógica para diferenciarnos de los parlamentarios de los partidos patronales tradicionales. Sino que es parte de la denuncia de que el Parlamento es una institución al servicio de hacer leyes en beneficio de los de arriba, de las multinacionales, los empresarios y del FMI. Por eso siempre votan leyes de ajuste al pueblo trabajador.

Esto es lo que Mónica Schlotthauer ha denunciado en los medios. Porque también puede haber sectores que quieran crear la confusión, tomando el desprestigio de los políticos tradicionales y los casos de corrupción, que rebajando los sueldos de los legisladores, de los ministros o de los gobernadores va a haber dinero para el salario, la educación o la salud. Ocultando que el problema de fondo es el modelo económico capitalista de ajuste y de entrega a los grandes empresarios, terratenientes o banqueros nacionales y extranjeros y al FMI.

Por eso todas las bancas obreras y socialistas de Izquierda Socialista y del FIT Unidad, están al servicio de las luchas obreras, populares, de la mujer y de la juventud. No sembramos ninguna ilusión en que del Congreso puedan salir leyes a favor de la clase obrera y el pueblo. Vamos al parlamento patronal para denunciar a los gobiernos de turno, sus compromisos con el FMI y la gran patronal, sus pactos con la burocracia sindical y propagandizando que la única salida de fondo pasa por lograr un gobierno de los trabajadores.

1. Ver Conversaciones con Nahuel Moreno, página 126.
www.nahuelmoreno.org

El gobierno buscó hacer campaña electoral en el ferrocarril Sarmiento por medio de un coche tren itinerante con la publicidad de la línea 144 y del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), mostrando “gestión” por los derechos de las mujeres en un acto con la gerencia de Trenes Argentinos junto a la burocracia sindical. “Estamos haciendo lo que no se hizo durante muchos años”, es el slogan de  la campaña de Macri y Vidal.  Una auténtica mentira.

Escribe Mónica Schlotthauer, diputada nacional Izquierda Socialista/FIT y candidata a diputada nacional por Buenos Aires

Hace cuatro años Macri anunciaba la construcción de 36 refugios en todo el país para las mujeres en situación de violencia. En la realidad, no llegaron a hacerse nueve, porque la plata tuvo otra prioridad: cumplir con el FMI y pagar la deuda. Al mismo tiempo, mientras prometían terminar con las mafias y la inseguridad, las redes de trata siguieron secuestrando  jóvenes  para prostituirlas y no hay una sola desmantelada. Los femicidios no paran porque se sigue sin aplicar la ley de Protección Integral y Erradicación de la Violencia de Género.

También hace cuatro años las ferroviarias del Sarmiento, reunidas más de 200 en la seccional Oeste sin distinción de colores, como debe ser ante la violencia machista, le entregábamos a las autoridades del Consejo Nacional de Mujeres y a la empresa, el proyecto de la “Casa que Abraza” apoyadas por cientos de compañeros de toda la línea.

Proponíamos la apertura de una red de asistencia en cinco estaciones utilizando los viejos trenes Toshiba para llegar a miles de mujeres con abogados, asistentes sociales y psicólogos, tal como exige la Ley 26.485. Propusimos que la primera se abriera en Merlo, el  partido del Gran Buenos Aires con más femicidios.

De nuestro noble proyecto, está claro que solo usaron lo que les interesa para su marketing electoral y como pantalla para tapar la violencia institucional que la empresa a través de la  gerencia, aplica contra las ferroviarias. 

Un coche “ploteado” no es un centro asistencial si no va a cumplir con los derechos de la ley “de Protección Integral a la Mujer”. Que plantea el patrocinio legal gratuito, con abogados que tomen los casos y peleen en tribunales para que los jueces no cajoneen las causas.  También la ley dice que es obligación del Estado asistir y dar seguimiento a las mujeres denunciantes y vivienda y trabajo para ellas y sus hijos. Sostiene, asimismo, que tiene que capacitarse a los funcionarios y dar educación en las escuelas sobre la temática. En síntesis que los gobiernos inviertan los que se necesita para que el estado garantice nuestro derecho a vivir sin violencia.
Un coche “ploteado” sin presupuesto solo es una cáscara vacía, como los discursos y promesas de Macri, Vidal y todos los candidatos que no quieren romper con el FMI. 

Se realizó un acto en Haedo del que participaron Orfila, presidente de Trenes Argentinos, y su jefatura encubridora de gerentes denunciados por acoso y trato denigrante a las mujeres, junto a la burocracia sindical de la Verde que nunca nos defiende y, es más, cercena nuestros derechos en el convenio colectivo. Una gerencia que sanciona a las ferroviarias que se ausentan por cuidar a sus hijos cuando están enfermos y que discrimina a las guardas obligándolas a cambiarse en un container precario.   
Nos enorgullece saber que si hay un coche remodelado fue idea de estas ferroviarias que no paramos de luchar por nuestros derechos a pesar de los aprietes y las persecuciones. Nos enorgullece ser mujeres del Sarmiento, donde estamos construyendo un sindicalismo y un movimiento que no se calla, frente a la burocracia de la Verde. Y no  vamos  a dejar las calles hasta que los gobiernos cumplan, porque son los responsables ¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

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