Nov 28, 2020 Last Updated 9:11 PM, Nov 27, 2020

Escribe Jorge Adaro, secretario adjunto de Ademys

La docencia misionera salió a pelear por un aumento del sueldo básico y el blanqueo salarial para recuperar el escalafón docente. Hoy una maestra cobra un salario inicial de 25.000 pesos y recién mejora después de quince años de antigüedad. El salario básico actual es de 7.000 pesos y el gobierno, en complicidad con la burocracia de UPDM-Ctera a la cabeza, quiere aumentarlo solo a 9.200 pesos. Esto fue rechazado por la docencia en lucha, que exige un básico de 12.800 pesos. La situación se agrava porque el gobierno no ha realizado ninguna propuesta para resolver la situación de los docentes.

El conflicto se fue extendiendo a otros sectores empobrecidos como consecuencia del tremendo ajuste que se está aplicando, y hoy hay bloqueos en las rutas 12 y 14, sostenidos por la docencia junto con movimientos de indígenas y campesinos y tareferos, quienes rechazan un emprendimiento empresarial de plantación de eucaliptos en las tierras donde ellos siembran. La crisis se profundiza aceleradamente en una provincia donde, antes de la pandemia, se había decretado la “emergencia alimentaria”, reflejando el hambre creciente en amplias franjas de la población. De no haber respuestas favorables a los que luchan, esta semana se realizaría el bloqueo en la zona norte de la provincia, en Montecarlo, lugar histórico y emblemático donde se desarrollaron y ganaron varias luchas de los trabajadores y campesinos misioneros.

La conducción nacional de Ctera y CTA, al igual que lo hace la CGT, ha dejado abandonados a los docentes y sectores en lucha. Es urgente que rompan la tregua y llamen a una medida de fuerza nacional para apoyar a la docencia y al pueblo de Misiones. Y no sería solo por Misiones, sino por Chubut, desde hace un año sin aumento salarial y con pagos en cuotas y atrasados,  sin cobrar el aguinaldo y con miles de suplentes que acaban de ser despedidos. En La Rioja hace nueve semanas que están de apagón virtual por aumento salarial. Los docentes de CABA también rechazaron un bono por única vez, que ofreció el martes pasado Larreta, como en Santa Fe, Córdoba, Santa Cruz, Buenos Aires y demás provincias, que exigen aumento, trabajo y condiciones laborales e infraestructura escolar.

El gobierno nacional es el principal responsable del estado de la situación educativa en todo el país. Para resolver esto necesitamos de manera urgente un fondo de emergencia que grave a las grandes empresas y que se deje de pagar la deuda externa.

Desde Docentes en Marcha llamamos a organizar lo antes posible una reunión nacional de la oposición para apoyar a la docencia misionera y exigir y coordinar un plan de acción nacional e impulsar una campaña de fotos y una movilización a la Casa de la Provincia de Misiones. Este conflicto será tomado en la jornada del 17 de septiembre del Plenario Sindical Combativo, que culminará con un acto en la Plaza de Mayo.

Escribe Jorge Adaro, secretario general adjunto de Ademys

La respuesta de la docencia porteña ante el anuncio del gobierno de Larreta de iniciar el retorno a la presencialidad en las escuelas en medio del pico de la pandemia es contundente. Primero el gobierno utilizó la excusa de darles la posibilidad a los 5.000 niños que, por falta de conectividad, no habían podido sostener el proceso educativo en la pandemia. Luego dijeron que eran 10.000. Hasta que finalmente admitieron que la habilitación de las “ciberaulas” era para todos los niños cuyas familias así lo consideraran. Se derrumbó la mentira de Larreta que repitió durante meses, de que el 95% de los niños tenían conectividad. Y quedó claro que la intención del gobierno es habilitar las escuelas como “guarderías” para poder continuar con la apertura de toda la actividad económica en la ciudad, respondiendo a los intereses de los empresarios y dejando totalmente expuestos a los alumnos, docentes y auxiliares a la posibilidad del contagio.

Pero la protesta de la docencia obligó al ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, a rechazar el protocolo presentado por la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, aunque ya informalmente le había dado su apoyo. Lejos de calmar las aguas y ante el empecinamiento del gobierno de Larreta de insistir, entre martes y jueves de la semana pasada miles de docentes deliberaron en asambleas distritales impulsadas por los supervisores y donde no las convocaban surgían asambleas autoconvocadas. De manera unánime se rechazó la posibilidad de regresar a las escuelas y la consigna “con pandemia no se vuelve” inundó los celulares y las redes sociales de las maestras.

Sin ninguna duda es un triunfo parcial de la docencia y de las familias, que han sido parte de las campañas de rechazo organizadas escuela por escuela.

Ademys viene siendo parte fundamental en la pelea por el sostenimiento de la cuarentena, denunciando a la vez tanto al gobierno de Fernández como al de Larreta. Ambos no garantizan las condiciones materiales para que los trabajadores y los sectores populares puedan cumplir el aislamiento sin verse obligados a tener que salir a buscar el sustento diario y advirtiendo también que tanto los estudiantes como los docentes no teníamos los recursos para sostener el vínculo pedagógico en la pandemia. Basta recordar que la única medida propuesta por Trotta fue ofrecer que los docentes nos endeudáramos tomando créditos para comprar nuestras herramientas de trabajo. Estuvimos en la calle manifestándonos contra la precarización laboral y el congelamiento salarial habilitado por la sanción de la “ley de emergencia” de Larreta, contra el cese de los suplentes y ahora contra el regreso en medio de la pandemia.

El rol de la burocracia Celeste de UTE-Ctera en las asambleas distritales fue restringir todos los reclamos a la conectividad y provisión de elementos tecnológicos. UTE se negó a sacar resoluciones que tomaran otros aspectos que nos aquejan como trabajadores y que se han profundizado en la pandemia, como la exigencia a la reapertura de las paritarias, incluso no tomando la consigna “Fuera la ministra Acuña”. Esto demuestra que son parte del acuerdo de unidad nacional Fernández-Larreta que permite que siga pasando el ajuste contra los trabajadores en todo el país. Así fue como Ctera avaló con sus sindicatos de base el regreso a las aulas en varias provincias gobernadas por el peronismo. Como Formosa, donde no garantizaron siquiera los elementos de cuidado y prevención que corrieron a cargo de los docentes. Como Santiago del Estero o San Juan, donde a los pocos días tuvieron que suspender la medida en varios departamentos por el aumento de los contagios.

Desde la conducción Multicolor de Ademys vamos a seguir incentivando la realización de asambleas que profundicen la organización de la docencia para no permitir que el gobierno logre mandarnos a las escuelas cuando tenemos arriba de 8.000 infectados diarios y más de 200 muertos por día a causa del Covid. También proponemos continuar con la articulación de acciones con las familias y con los trabajadores de la salud que se han sumado a las campañas contra el regreso a la presencialidad, siendo conscientes de los límites del sistema sanitario, que se profundizarían sin dudas con la exposición de miles de niños y trabajadores en las escuelas. Y tal como se votó en una nueva asamblea con centenares de docentes, participar de las acciones impulsadas por el Plenario Sindical Combativo y parar el próximo lunes 7 de septiembre si Larreta y Acuña intentan ese día la vuelta a la presencialidad realizando una conferencia de prensa en las puertas del Ministerio de Educación.

Escribe Jorge Adaro, secretario general adjunto de Ademys

La docencia de la CABA inicia la segunda parte de este particular año escolar con una contundente medida de fuerza de 72 horas de paro, votado democráticamente en una numerosa asamblea la semana pasada.

El último día, antes del receso invernal, el gobierno de Larreta y su ministra Acuña convocaron a las organizaciones sindicales de la docencia para informar que se daba un nuevo paso en el ataque a los trabajadores, anulando de un plumazo el aumento que correspondía percibirse con el sueldo del mes de julio. Para ser claros, el gobierno decidió no cumplir con su propia y miserable propuesta, realizada en el mes de marzo, con una cuota para esta parte del año. Además dejó sin efecto una nueva ronda de negociaciones para discutir el incremento salarial. A esto le sumamos el pago del aguinaldo en cuotas y decretando, sin más, el congelamiento salarial. 

Esta es una nueva muestra de la “unidad nacional” de los distintos gobiernos provinciales y el nacional contra los trabajadores y los sectores populares. No han tomado una sola medida que afecte a las grandes fortunas o a las multinacionales, que siguen obteniendo enormes ganancias, mientras la pobreza asciende de manera escandalosa entre nosotros.

A este nuevo ataque al salario se le deben sumar medidas como el cese de los suplentes, la estafa en que se han convertido los actos públicos, sin ningún tipo de control por parte de la docencia, o la urgencia de plantear el regreso a la presencialidad sin ningún tipo de condiciones para que eso ocurra.

Lamentablemente, el resto de los sindicatos, con la burocracia celeste de UTE a la cabeza, no llamó a parar sino a un “cese de tareas”, que no hace más que darle aire al gobierno de Larreta, descartando el paro como herramienta para enfrentar estas políticas de ajuste.

Este miércoles Ademys convoca a una nueva asamblea para discutir cómo se dará continuidad a esta pelea en defensa de nuestro salario y las condiciones laborales.

Escribe Jorge Adaro, secretario adjunto Ademys CABA

El Ministerio de Educación de CABA comunicó a nuestro sindicato ADEMYS, de manera informal, la decisión de abonar el aguinaldo de manera escalonada. Esto por un lado, demuestra la alineación política con el gobierno de Alberto Fernández y de Kicillof en provincia, para aplicar idénticas medidas que afectan nuevamente a los trabajadores y la profundización de esta política en CABA a partir de la sanción de la Ley de Emergencia sancionada el 7 de mayo. Con la excusa de la pandemia siguen aplicando recortes a los que viven de su salario, sin aplicar una mínima medida  de ajuste a los empresarios, las multinacionales y los banqueros.

En Ademys inmediatamente convocamos a un paro virtual de actividades para rechazar esta medida, pero no de manera simbólica, sino en el marco de una serie de acciones programadas, como asambleas por escuelas, caravanas  invitando a otros sectores y sindicatos, etc., para lo que resta del mes, fecha en que tendríamos que cobrar el aguinaldo de  manera completa. Es así como el pasado lunes realizamos una conferencia de prensa en la sede de la Jefatura de Gobierno para denunciar a Horacio Rodríguez Larreta.

Nuestra compañera Mariana Scayola, secretaria general de Ademys denunció además las nefastas condiciones en que tanto docentes como estudiantes estamos llevando adelante esta cuarentena con el trabajo virtual costeado por docentes y familias.

Lamentablemente el resto de los sindicatos de la CABA, que ya conocían esta resolución (que fuera informada por el Gobierno en una reunión “para algunos”), no se sumó al paro de actividades y la burocracia Celeste de UTE sólo rechazó el desdoblamiento porque se trata “de la jurisdicción más rica del país”, avalando de esta manera al gobierno de Kicillof, de Fernández y demás gobernadores, que estarían justificados al aplicar el ajuste sobre el aguinaldo “por falta de fondos”.

Es necesario sumar y coordinar acciones con el conjunto de los estatales de la CABA y con los Sutebas Multicolores por el pago del medio aguinaldo completo. El mismo lunes, los SUTEBA se sumaron a la jornada de lucha contra el pago desdoblado del aguinaldo y otros reclamos a Kicillof, con un paro del trabajo “virtual”, mientras que SUTEBA Provincial Celeste y demás dirigentes del FUDB bonaerense (FEB, UDOCBA) se negaron a tomar ninguna medida de fuerza. Y realizarán una reunión de las directivas Multicolores abierta a dirigentes opositores de los distritos que dirige la Celeste, para definir la continuidad del plan de acción.

Hay que seguir exigiendo que se aplique ya un impuesto a las riquezas y movilizar para ello. Los dirigentes de la Celeste, Yasky, Baradel, Alesso, lo dicen, pero no hacen nada para imponerlo y dejan pasar el ajuste. Con ese impuesto, más el no pago de la deuda, tendremos los fondos necesarios para los problemas salariales, de educación, salud y demás necesidades populares.



Larreta acaba de informar que los trabajadores estatales y docentes de CABA cuyo salario bruto sea mayor a $ 50.000 lo cobrarán en dos cuotas entre julio y septiembre según el caso y los que su salario bruto sea mayor a $ 85.000 lo cobrarán en tres veces.

Jorge Adaro, dirigente de Izquierda Socialista y secretario adjunto del gremio docente Ademys señaló: “Larreta con esto le vuelve a dar un mazazo a los salarios docentes. Esto se suma a la ley de ajuste llamada “de emergencia” votada semanas atrás que había dispuesto el congelamiento salarial. Lo mismo están haciendo otros gobernadores a partir de la decisión de Alberto Fernández de pagar el medio aguinaldo en cuotas.”

Adaro finalizó: “El gobierno nacional, Larreta y los gobernadores usan la pandemia para seguir atacando a los trabajadores de la mano de los empresarios y la CGT. Nosotros desde la izquierda proponemos que hacer lo contrario. Hay que imponer un Fondo de Emergencia con un impuesto especial a los bancos, multinacionales y grandes empresarios y dejar de pagar la deuda externa usurera y de seguir beneficiando a los bonistas con propuestas “endulzantes”. La crisis la tienen que pagar los capitalistas, no los trabajadores.”

Contactos:
Jorge Adaro: 11-5809-1182
Prensa: 11-6054-0129

Fotogalerías

 

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa