Apr 03, 2020 Last Updated 10:04 PM, Apr 2, 2020

¿Los hospitales “están preparados”?: Un programa de emergencia para la salud

Las medidas que tomaron Alberto Fernández y los gobernadores no guardan relación con la importancia de la pandemia, de cuya gravedad hay sobradas pruebas en todo el mundo. A tal punto que en el paquete de medidas que anunció el gobierno la semana pasada para un montón de otros temas, ninguna se refieren a Salud.

Hay proyecciones serias que hablan de 70.000 a 140.000 personas que, en el momento pico de la epidemia, requerirían cuidados especiales, y una gran parte de ellos, asistencia mecánica respiratoria.

El sistema público de atención de la salud no está en condiciones de afrontar esta brutal demanda. Mucho menos el privado, que está orientado hacia prácticas médicas individualizables y facturables y de corta duración con bajo requerimiento de recurso humano. La atención del paciente de coronavirus, por el contrario, exige una atención polivalente, de alto consumo de recurso humano y de larga duración.

Los partidos patronales cerraron filas detrás del plan de Alberto Fernández. Como diría Borges,” no los une el amor, sino el espanto”. Es que los sectores más lúcidos temen una situación sanitaria que podría hacerse incontrolable: el escenario italiano asoma en el horizonte. De ahí las medidas extremas de aislamiento, superiores a las tomadas por cualquier país en tan incipiente etapa.

¿Estamos preparados?

Hoy, el gobierno pretende enfrentar la pandemia con una planta de profesionales y trabajadores de la salud diezmada, con recursos tecnológicos deficitarios e instalaciones edilicias a todas luces insuficientes. No es cierto, como dijo el ministro de Salud Ginés González García que “los hospitales están preparados”. Claro que los profesionales y los trabajadores de los hospitales públicos estamos preparados como lo estamos siempre para sostener las guardias, los servicios y atender entusiastamente a miles de sectores populares para salvarles la vida a pesar de los escasos recursos y presupuestos que los distintos gobiernos se encargan de recortar. Quien no está preparado es el gobierno que, ajustado por los compromisos con el FMI, no quiere destinar los fondos necesarios para dar esta batalla satisfactoriamente. Apuestan a que el aislamiento y la abnegación del personal de salud sean suficientes.

Un programa de emergencia para enfrentar la pandemia

Ampliar el financiamiento. En primer lugar, debe destinarse una partida de emergencia que duplique el total de fondos públicos destinados a salud, para lo cual deben suspenderse de inmediato los pagos de la deuda externa.

Ampliar el recurso humano. El gobierno debe convocar a las dos últimas promociones de residentes de todas las especialidades de salud de todo el país, pagarles un sueldo por encima de la canasta familiar y completar las vacantes de los hospitales que solo en los profesionales de la provincia de Buenos Aires alcanzan a 2500.

Ampliar las instalaciones. Habilitar escuelas y cuarteles y convertirlos en salas de observación e internación, para aliviar la presión sobre los hospitales y permitirles continuar la atención. Habilitar tiendas de campaña como consultorios por fuera del edificio hospitalario, como se ya está haciendo en algunos lugares.

Incautar comodidades en hoteles para poner a los casos sospechosos como ya se hizo con el caso del Buquebus.

Declarar de utilidad pública las instalaciones de clínicas y sanatorios privados para ser utilizados por el sistema público de acuerdo a las necesidades.

Ampliar los insumos. Reconvertir parte de la industria para fabricar camisolines, barbijos y aislantes. Hacer lo mismo en la industria farmacéutica y laboratorios para elaborar antisépticos y otros materiales preventivos.

Garantizar el tratamiento y remedios gratis para diabéticos, bronquiales crónicos, hipertensos y cardíacos que constituyen la población más vulnerable ante este virus. Hospedar a la población sin techo y vulnerabilidad social en refugios ad hoc a partir de hoteles y edificios desocupados.

Cuidar a los que cuidan. Aumento salarial para todo el personal de salud hasta llegar a los $63.000 que los trabajadores de ATE-Indec consideran que tiene que percibir una familia tipo para acceder a lo básico. Licenciar a los mayores de 60 años y a las trabajadoras embarazadas.

Creación en cada establecimiento de comités de crisis con intervención de los trabajadores que monitoreen los turnos de trabajo, el cumplimiento de las pautas de bio seguridad y la provisión y distribución de insumos.

Somos conscientes que estas medidas son para la emergencia. Y que la salida de fondo, pasa por la creación de un Sistema Nacional Único de Salud financiado con fondos que actualmente se destinan para los pagos de la deuda externa, garantizando una atención sanitaria universal, gratuita y de excelencia por el Estado, terminando con el negocio capitalista privado de los mercaderes de la salud. Propuesta que hemos hecho valer en el Congreso Nacional con el proyecto de ley presentado por la diputada de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad, Mónica Schlotthauer, a fines del año pasado mediante una audiencia pública que se hizo al efecto.

Mónica Méndez (Secretaria de organización Cicop) y referente de Izquierda Socialista/FIT Unidad. Contacto: 1156099422

Reynaldo Sacone (Referente histórico de Cicop y referente de Izquierda Socialista-FIT Unidad) Contacto: 1156099422

https://www.youtube.com/watch?v=FmdOeZvQM9Y&feature=youtu.be

Deja un comentario

Los campos marcados (*) son necesarios para registrar el comentario.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa