Nov 28, 2020 Last Updated 9:11 PM, Nov 27, 2020

Escribe Jorge Adaro, Secretario general de Ademys

El gobierno de Larreta logró aprobar el proyecto de creación de la Unicaba con su mayoría automática de 34 legisladores, pero sin poder traccionar el voto de ningún legislador de la oposición patronal. Aprobaron la ley en absoluta soledad política, con una Legislatura totalmente militarizada y con represión hacia los docentes y estudiantes que nos opusimos durante un año de intensa lucha.

La jornada del 22 de noviembre fue el corolario de dos días de intensa movilización, que comenzó el martes 20 con una multitudinaria marcha desde Palacio Pizzurno hasta la Legislatura, con la presencia de los sindicatos docentes (Ademys y UTE, que realizamos un paro el propio 22), los rectores nucleados en el CESGE y los estudiantes referenciados en la CET. La movilización del 20 concluyó con un acto y un acampe hasta la mañana del 22, cuando se realizó un “abrazo educativo” de docentes de Ademys y estudiantes para intentar impedir el ingreso de los legisladores a la escandalosa sesión. Lamentablemente la UTE trató de desmovilizar y desarticular las medidas, dando por perdida la pelea de antemano, al punto que primero convocó a un acto simbólico a las 13, luego del inicio de la sesión. Pero frente a la presión del activismo, tuvo que adelantar su convocatoria a las 10, pero siempre evitando ser parte del abrazo educativo convocado por Ademys. El colmo de esta posición fue la acción de la legisladora kirchnerista Lorena Pokoik que, junto con sus asesores, atacaron a los docentes y estudiantes que realizábamos el abrazo educativo para romperlo y buscar que actúe la represión policial contra los manifestantes.

En este marco fue muy importante el papel jugado por Ademys durante todo el conflicto, ubicándose a la cabeza del mismo junto al movimiento estudiantil, siendo reconocidos por toda la comunidad educativa, y atacados a la vez por la ministra de Educación Acuña y otros funcionarios, que trataron de deslegitimar nuestro protagonismo. Les duele el crecimiento del sindicalismo combativo y el rechazo que logramos a la ley de “coexistencia”, que desde el gobierno buscaron pactar con los otros sindicatos. También tuvo amplia repercusión la presencia de Nora Cortiñas junto a Ademys, quien se acercó para solidarizarse con los docentes y estudiantes reprimidos.

El gobierno intentó primero hacer pasar su proyecto inicial con la directa desaparición de los 29 profesorados y luego, frente a una lucha masiva, con su nuevo proyecto llamado de “coexistencia” que implica el cierre “paulatino” de los institutos, obligados a “competir” por la matrícula estudiantil y los recursos presupuestarios con la Unicaba. El gobierno se equivocó al creer que con su nuevo proyecto iba a romper la unidad que se opone a la Unicaba, ya que la fuerte movilización impidió que pudiesen cooptar a los sectores más vacilantes. Algunos medios llegaron a hablar de un triunfo “pírrico” del macrismo.

El gobierno se volverá a equivocar si supone que la aprobación de la ley cierra el conflicto en el nivel terciario. Dimos pelea hasta el último minuto para evitar la aprobación, no aceptando ninguna “derrota digna” como quería imponer la burocracia sindical. Ahora se abre la lucha para impedir la implementación de la ley y evitar que la Unicaba se ponga en funcionamiento en 2020. Es necesario seguir coordinando entre todos los sectores para continuar dando de manera unitaria y consecuente esta pelea, generando mecanismos asamblearios abiertos para derrotar el proyecto del gobierno. La desconcentración del mismo 22 fue con una importante marcha de miles de estudiantes y docentes, que llegó a la sede de la Dirección de Educación Superior. Esa marcha final demostró que el movimiento de lucha sigue en pie y dispuesto a dar la pelea durante el próximo año. Incluso sectores estudiantiles, acompañados por la Juventud de Izquierda Socialista, desbordaron a la conducción kirchnerista de la CET y fueron a realizar un corte de la avenida 9 de Julio en el Obelisco esa misma tarde.
Es de destacar también el rol jugado por todos los legisladores porteños del FIT. Laura Marrone, de Izquierda Socialista, desde fines de 2017 denunció el proyecto de la Unicaba, con numerosos artículos y charlas, y junto a Gabriel Solano, Patricio Del Corro y Myriam Bregman apoyaron cada medida de lucha en defensa de los 29 profesorados.

Luego de aprobada la ley, supervisores de todos los niveles educativos firmaron un repudio a la Unicaba, lo que demuestra la enorme fuerza que tiene nuestra lucha. Ahora es necesario plantear la coordinación nacional de la docencia y los estudiantes para enfrentar el cierre de los profesorados en todo el país. Prácticamente en simultáneo con la aprobación de la Unicaba, se daba a conocer el recorte y cierre de muchas carreras en los profesorados bonaerenses para el año próximo, dejando en claro que el ajuste educativo es de carácter nacional, tiene a Macri como el principal responsable y a los gobernadores como cómplices de este brutal ajuste exigido por los organismos internacionales.

El gobierno de Vidal profundiza su ajuste a los terciarios. Los profesorados venimos padeciendo la falta de presupuesto como el conjunto de la educación pública. La mayoría de los ISFD no contamos con edificios propios y, donde sí, están en pésimas condiciones. Ahora Vidal pretende cerrar carreras y comisiones.

Ante este ataque, los estudiantes respondimos con organización y lucha. Desarrollando asambleas autoconvocadas, movilizaciones a las jefaturas zonales y cortes de calles en muchos distritos de la provincia. Incluso rápidamente coordinamos una movilización provincial a la DES (Dirección de Educación Superior) en La Plata, exigiendo la anulación del recorte.

Desde Estudiantes en Marcha, Terciarios de Izquierda Socialista, impulsamos la organización y asambleas por institutos, la coordinación por zonas y provincial, para profundizar la movilización que frene este nuevo ataque a los terciarios. Además impulsamos la unidad con los docentes, porque también significa despidos y pérdidas de horas. Lamentablemente los sindicatos docentes provinciales organizados en el FUDB, en vez de impulsar un paro y ayudar a la movilización conjunta, sólo declaran su rechazo, pero no impulsan un plan de lucha unificado.
Llamamos a seguir con la organización y coordinación provincial para profundizar la movilización y que se anulen los decretos del ajuste.

Corresponsal

Escribe Graciela Calderón, Secretaria adjunta Suteba La Matanza

Estamos en diciembre y el circo de la paritaria montada por Vidal sigue su curso. Comenzó en febrero de 2018 con la oferta salarial de 15% en cuotas, sin cláusula gatillo ni recomposición del 12% perdido en 2017. Luego incorporó una “revisión” en octubre, si la inflación superaba el 15%... La inflación ya pasó el 45% anual, mostrando la tomada de pelo de Vidal a la docencia y a la sociedad, a quien quiso poner en contra de los reclamos docentes.

Ante el repudio de la docencia y la masividad de cada paro, Vidal incorporó unilateralmente “bonificaciones a cuenta de futuros aumentos” cada dos meses, una miseria y sin que nadie comprendiera qué cobraba. ¡Y hasta llegó a cerrar paritarias por decreto en octubre! Más paros obligaron a reabrirlas y llevar a un 31% de aumento anualizado, a 15 puntos de la inflación real.

Si Vidal puede hacer este manoseo es solo por la comparsa que le hacen Baradel, Petroccini y Díaz, burócratas del FUDB (Frente Unidad Docente Bonaerense). Llevaron la política de luchar “con los chicos en las aulas”, rechazando las propuestas gubernamentales pero con paros aislados, sin plan de lucha progresivo. Y ahora, en diciembre, tienen que llamar a parar porque el repudio docente es enorme, pero no porque estén dispuestos a derrotar el ajuste.

Lamentablemente este año los dirigentes de las agrupaciones de los Suteba Multicolores, como la CCC/PCR, PTS, Rompiendo Cadenas y otras, tomaron la política de no hacer nada por fuera del Suteba Celeste. Y el PO/Tribuna Docente no quiso aliarse con nuestra agrupación Docentes en Marcha/Izquierda Socialista para tener la política de impulsar un verdadero plan de lucha y rebelión docente desde los Suteba Multicolores y los Autoconvocados, como hicimos en los años anteriores. Así Baradel y el FUD pudieron implementar su política y evitar los desbordes de otros años.
Seguiremos impulsando la coordinación de los Suteba Multicolores y los Autoconvocados para poder imponerle a la burocracia del FUDB un verdadero plan de lucha que derrote el ajuste de Macri y Vidal, que se invierta plata en educación y salarios, no para el FMI. 

 

Escribe Jorge Adaro • Secretario general de Ademys

El viernes 16 de noviembre el gobierno porteño de Larreta rodeó de vallas, con un fuerte operativo policial, toda la Legislatura para sacar el dictamen de comisión del proyecto de creación de la Unicaba. El martes 20 miles y miles de estudiantes y docentes de los 29 profesorados junto a toda la comunidad educativa nos volvimos a movilizar contra este proyecto reaccionario y acampamos 48 horas hasta la sesión legislativa. El jueves 22 el macrismo intenta aprobar la ley con represión, ya que no consiguió el apoyo de ninguno de los bloques legislativos de la oposición patronal y hay un masivo rechazo.

Es que la lucha educativa puso contra las cuerdas al gobierno porteño, que fracasó en la llamada “coexistencia” y en sus intentos de lograr “consensos” para imponer esta reforma educativa privatizadora. Para el 22, desde Ademys estamos llamando a un paro docente de todos los niveles, al que también ha adherido la UTE, y desde la primera hora del día realizaremos un “abrazo educativo” a la Legislatura para impedir que se apruebe este flagelo macrista llamado Unicaba. Como dijimos: “34 legisladores no podrán quebrar la voluntad de lucha de miles y miles de docentes y estudiantes que defendemos los 29 profesorados”. ¡La Unicaba no pasará!

Escribe Guillermo Sánchez Porta

Hace una semana se realizaron elecciones en ATEN, el sindicato docente de Neuquén. El gran impacto fue la derrota de la Multicolor, encabezada por Angélica Lagunas, a manos de la lista de la burocracia kirchnerista. De esta forma los luchadores de izquierda perdieron ATEN Capital. Esto se produjo por la división que provocó la lista Bermellón, impulsada por el PTS. Sumadas las dos listas habrían triunfado. Esto abre no sólo un debate sindical, sino también político, sobre la izquierda, el FIT y las políticas de sus integrantes respecto de la unidad.

En estas elecciones en la seccional Capital, la burocra­cia (TEP-kirchnerismo) logró 1.320 votos, la Multicolor (Fucsia-Izquierda Socialista, Tribuna Docente-PO; Púrpura-POR; Índigo-PSTU, Alternativa Docente-MST y Turquesa) cosechó 971 y la Bermellón (PTS y aliados) 739.  
ATEN Capital era una conquista del sindicalismo combativo. La directiva de ATEN Capital reflejaba la unidad de los partidos de izquierda que integramos el FIT (Izquierda Socialista, PO, PTS), de otros sectores de izquierda (MST) y antiburocráticos no partidarios, como la Rosa de Pillado, o la Ambar de Obregón, entre otros. Fue esa conducción la que logró derrotar la política de ajuste de Macri y Gutiérrez en Neuquén, logrando un aumento en blanco con cláusula gatillo trimestral y la devolución de los días de paro, entre otras cuestiones. Fue la que derrotó a la burocracia kirchnerista provincial del TEP, que quiso aceptar una propuesta miserable, en el marco del ajuste. El triunfo de los docentes neuquinos fortaleció en todo el país a los que reivindicamos la unidad de la izquierda, de los que luchan; demostró que era posible derrotar el techo salarial y superar a las burocracias. Fortaleció a la izquierda, porque mostró que una conducción encabezada por la izquierda sirve para la lucha y para ganar.
Lamentablemente los dirigentes del PTS, 48 horas antes de cerrar la inscripción de las listas, decidieron romper la directiva unitaria y presentar la lista Bermellón, junto a la Rosa, la Ambar y el Nuevo MAS.  Argumentar que la culpa fue por la cerrazón en cargos de la Multicolor es falso. Ya que se les estaban otorgando más cargos que los que poseían en la actual directiva. El resultado fue, como era previsible, que la burocracia del TEP se fortaleció, ganó tranquilamente ATEN provincial y recuperó ATEN Capital y otras seccionales multicolores.
 
Dividir en ATEN no fue una excepción para el PTS

Lamentablemente dividir al sindicalismo combativo, antiburocrático y a la izquierda se ha convertido en toda una política para el PTS. Lo de ATEN no es excepcional. Y este balance es muy importante para toda la vanguardia combativa sindical, juvenil o del movimiento de mujeres. No es la primera vez que ocurre esto por parte del PTS.
Meses atrás se negaron a sumarse al Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) de Lanús. El 23 de junio, a dos días del paro nacional del 25, se reunieron decenas de directivas e internas, miles de delegados y luchadores buscando la unidad y coordinación. Fue el evento antiburocrático más representativo en años. De allí salió una mesa coordinadora nacional. Contradiciendo todo su discurso unitario, la dirección del PTS boicoteó esa enorme convocatoria. Equivocadamente planteó que en él se invitaba a “sectores burocráticos” para formar una nueva dirección sindical. La realidad fue que a ese plenario ni se convocó ni tampoco asistió ningún sector burocrático, desmintiendo al PTS. En nombre de una supuesta “pureza clasista” el PTS dividió a la izquierda en Lanús. Pero la mayor contradicción del PTS en ATEN Capital es que juntos estuvimos conduciendo la directiva con sectores que no son de izquierda, ni clasistas, como las agrupaciones Rosa y Ambar. Nosotros sí reivindicamos esas unidades con sectores antigubernamentales y anti burocráticos para luchar. El PTS, que divide la unidad del PSC de Lanús con el falso argumento de que no todos son “clasistas”, sin embargo no dudó en dividir la directiva de ATEN y enfrentar a los sectores de la izquierda, aliándose para eso a los sectores “antiizquierda”, Rosa y Ambar, que ellos dicen rechazar, desnudando sus mentirosos argumentos. En realidad, el PTS habla de unidad de la izquierda pero predominan en su política el sectarismo y la autoproclamación. También hizo lo mismo en ferroviarios, junto al PO y el MST, presentando una lista opositora a la Bordó del Pollo Sobrero, la que acusaba de “burócrata adaptado a la Verde de Pedraza”. Es parte de una política divisionista del PTS, no son meros hechos casuales.
 
El divisionismo perjudica a la izquierda

Todos los activistas queremos mayor unidad para la lucha y para presentar una alternativa de izquierda al gobierno de Cambiemos y las variantes peronistas. No alcanza con “declamarla”, sino que hay que practicarla y profundizarla. El divisionismo del PTS atacando en los sindicatos a las nuevas conducciones antiburocráticas, conducidas por la izquierda, va en contra de esa unidad.
El retroceso y la división de la izquierda en los gremios es utilizado por los enemigos de la izquierda y de los trabajadores, las burocracias, el peronismo, el kirchnerismo, que nos enrostran que “fuimos divididos, que perdimos, que no podemos siquiera sostener un sindicato”, etcétera. En vez de fortalecer a la izquierda y su unidad, desmoraliza a los luchadores y jóvenes. Por eso es tan importante este debate.
Mientras tenía esa política divisionista, la dirección del PTS lanzaba una campaña llamando a conformar “un partido único de la izquierda”. Lógicamente este tipo de propuestas cae bien entre los luchadores que anhelan la unidad de la izquierda. Pero el PTS debe explicar la contradicción entre este mensaje y su práctica. Desde Izquierda Socialista hemos respondido que siempre estamos abiertos a discutir la posibilidad de unificarnos en un solo partido revolucionario. Somos parte de una corriente socialista, que fundó nuestro maestro Nahuel Moreno, que viene proponiendo aquí y en todo el mundo “unir a los revolucionarios” sobre la base de un programa mínimo revolucionario. Y, así como impulsamos siempre el Frente de Izquierda hasta lograrlo en 2011, también estamos abiertos a debatir la posibilidad de avanzar hacia un partido único socialista revolucionario. Pero sabemos que no es fácil, justamente por las diferencias programáticas y de métodos que existen en la izquierda. Y en especial con el PTS.
Dividir a la izquierda en el movimiento obrero y permitir que la burocracia retome sindicatos recuperados a la democracia y la lucha es un crimen político que no ayuda a pensar en la posibilidad cercana de un partido común con el PTS y el resto de la izquierda.
Ante este argumento algunos dirigentes del PTS responden que “esos son detalles gremiales, tácticos, menores. Lo importante es la unidad política estratégica”. De esta forma quieren eludir el debate real de la unidad de la izquierda y tapar su sectarismo. Para Izquierda Socialista la unidad de la izquierda no es algo para proclamarla en un discurso para “quedar bien”. Es para llevarla adelante y defenderla. Dividir a la izquierda y a los luchadores antiburocráticos ante el gobierno y la burocracia sindical y llevar a derrotas como en ATEN, va contra el programa y la estrategia de los que quieren un cambio de fondo. Por eso este accionar divisionista debe ser parte del debate sobre la unidad de la izquierda, del FIT y del sindicalismo combativo.

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