Sep 25, 2020 Last Updated 4:44 PM, Sep 24, 2020

Las imágenes valen más que mil palabras. Los trabajadores del subte fueron reprimidos, sus delegados detenidos y están con amenazas de desafuero. La UTA, mientras tanto, tras haber firmado una paritaria por el 15% en cuotas, no solo no los apoya, sino que los criminaliza, denunciándolos como “no representativos” de sus compañeros. Hace un par de días tuvimos otra represión, a los despedidos de Cresta Roja, y antes, a los trabajadores del INTI. Más atrás en el tiempo también habían sido reprimidos los mineros de Río Turbio, que finalmente consiguieron la reincorporación de 160 compañeros. Todos estos hechos son una síntesis de a dónde nos quiere llevar el pacto de Macri con el FMI y su ajuste.

Están dispuestos a hacerlo pasar a toda costa, con “mano dura”, incluso con palazos, balas de goma y gas pimienta. Para ello cuentan con la complicidad de buena parte de la burocracia sindical.

Al ajuste que ya se venía dando con los tarifazos y la inflación ahora se le sumó el alza de precios de estos días, con remarcaciones desaforadas por todas partes. Ya cualquier trabajador sabe que aceptar el techo salarial de 15% es resignarse a perder una porción importante de su poder adquisitivo. Y todo esto antes de que se firme el acuerdo con el Fondo, que nadie duda significará un mayor ajuste. Esto alimenta la bronca. La imagen del gobierno está en su peor momento, como lo pudieron comprobar los propios funcionarios de Cambiemos en sus “timbreos” del fin de semana pasado, donde fueron repudiados, verificándose lo que ya señalaban todas las encuestas: que la inmensa mayoría está en contra de cualquier acuerdo con el FMI.

En los lugares de trabajo crece el debate acerca de qué hacer para enfrentar todo esto. Mientras tanto se siguen dando duras luchas, como la de los docentes de Neuquén, que llevan un mes y medio de paro; o el resto de la docencia, que este miércoles 23 realizará una marcha federal a Plaza de Mayo, o el ya mencionado de los compañeros del subte. Frente a esta realidad, el rol de la mayoría de la directiva de la CGT le sigue salvando las papas al gobierno. En estos días, el triunviro Héctor Daer llegó a decir: “No descartamos el paro, pero por ahora no es el momento”.

¡Increíble! ¿Cómo que ahora no es el momento? Si con la inflación pulverizando salarios y jubilaciones, con trabajadores reprimidos y presos, con un plan de ajuste del FMI en puerta “no es el momento”, ¿cuándo va a ser? Lo concreto es que continúan buscando excusas para ganar tiempo y no hacer nada: la burocracia de la CGT se reúne y convoca a otra reunión, que a la vez llama a una ronda de consultas con la Iglesia y los empresarios. La clásica “calesita” para justificar su inmovilismo. La oposición peronista en sus diversas versiones, por su parte, sigue desojando la margarita en su reacomodamiento con la mirada en 2019. Así algunos se reúnen con Macri e incluso le dan la razón en que “el gobierno tiene la potestad en decidir sobre las tarifas”, como Schiaretti y Urtubey. Otros, más vivos, viendo cómo crece el repudio al macrismo, se radicalizan en sus discursos. Pero ninguno plantea una sola medida para salir a enfrentar ahora el ajuste. Todos, en nombre de la “gobernabilidad”, se juegan a sostener a Macri y, en todo caso, apuntar sus expectativas a las elecciones de 2019.

Desde el peronismo kirchnerista es de donde se escuchan planteos altisonantes contra el FMI y las políticas de ajuste de Macri. Lo mismo desde la CTA y la Corriente Federal de la CGT. Hace unos días Pablo Moyano planteó que “es necesario un paro antes del mundial”. Pero hasta el día de hoy todo queda en palabras. De nuevo, es un planteo “para llevarlo a una reunión de la directiva de la CGT”. Nadie lo concreta ni se plantea organizarlo. Como lo escuchamos reclamado a gritos por los compañeros del subte, de ATEN y tantos otros.

Es necesario salir ya mismo a enfrentar el ajuste. Hay que conformar un gran movimiento nacional, obrero y popular contra el pacto Macri-FMI y por el no pago de la deuda. Para llevarlo adelante desde el Frente de Izquierda hemos tenido la iniciativa de lanzar una campaña con una declaración unificada que reproducimos en las páginas de este periódico, y un petitorio para firmar masivamente, planteando salir con todo a las calles, poniendo mesas donde expliquemos las consecuencias del pacto, y terminando con actos en todo el país. Reclamando, como también lo hace el sindicalismo combativo, que se convoque ya mismo a un paro nacional y a un plan de lucha para derrotar el ajuste y el pacto Macri-FMI. Es la tarea urgente de estos días.

Escribe Martín Fú

El ministro Dujovne ha salido a decir rápidamente que “es un Fondo Monetario Internacional muy distinto al de hace veinte años”, “porque aprendió de las lecciones del pasado” (Infobae, 8 de mayo). Ahora, ¿es un FMI distinto al que les dio las recetas de privatizaciones, despidos y hambre a los gobiernos de Menem y De la Rúa, como asegura el ministro Dujovne?

Lo único “distinto” es que ahora el organismo está comandado por una mujer, la primera en la historia de la institución, luego del que anterior presidente, el también francés Dominique Strauss-Kahn debió renunciar tras ser detenido en Nueva York por atacar sexualmente a la mucama del hotel donde se alojaba.

Pero la esencia de este FMI es la misma que destiló a lo largo de Latinoamérica en los `90. Ha sido el responsable desde 2010 de las recetas de ajuste, por ejemplo, que se aplican en Grecia, que se traducen en rebaja de salarios y jubilaciones, aumento de impuestos, servicios y el IVA, despidos, aumento de la edad jubilatoria, recortes en servicios básicos e infraestructura y un paquete de reformas colmado de medidas antipopulares. Todo esto llevado adelante por la coalición de centroizquierda de Syriza, que de la mano del primer ministro Tsipras desde 2015 es el encargado de ejecutar los planes de “austeridad y rescate”. Rescate que fue sólo para los bancos y las multinacionales, no para los trabajadores y sectores populares. El drama griego lleva el más puro y salvaje ADN del FMI que es aplicado por un gobierno ampliamente repudiado y que ha traicionado la voluntad popular que en 2015 se expresó contra cualquier acuerdo leonino con la Troika, conformada por el FMI, la Unión Europea y su Banco Central. Es así que Grecia continúa desangrándose en el ajuste, aplicando las recetas comandadas por Lagarde, que son rechazadas por el pueblo griego, que sale a enfrentar estas políticas con decenas de paros y huelgas generales. Cada euro recibido en concepto de “rescate” le ha significado al pueblo helénico más ajuste, miseria y desempleo, convirtiendo a su deuda externa en una bola de nieve que no para de crecer y que significa el 180% del PBI griego. En ello el Fondo no ha cambiado absolutamente nada.

Quizás el problema de Grecia sea no tener un ministro de Economía como Dujovne que le explique a los griegos que este FMI es más “humano” y “aprendió de sus errores”.

Escribe José Castillo

Tal como expresamos en otra nota, no existe un FMI “bueno”. El acuerdo con el Fondo va a significar que la Argentina se comprometa a llevar adelante un feroz ajuste contra los trabajadores, los jubilados y el resto de los sectores populares.

Con el “olfato” que da haber sufrido en épocas anteriores los ajustes del Fondo, ya las encuestas prenuncian que entre el 75% y el 80% de la población está en contra de cualquier acuerdo con el FMI. No se equivocan. Si bien la “letra fina” del mega-ajuste que requerirá el Fondo se conocerá en las próximas semanas, ya podemos adelantar unas cuantas cosas. Es que el año pasado hubo una misión de auditoría de la economía argentina (llamada “revisión del artículo IV”) que le “recomendaba” al gobierno de Macri las siguientes medidas:

Ajustar el sistema jubilatorio. En concreto, bajar las jubilaciones por medio de que los aumentos futuros no cubran la inflación (algo de esto ya se empezó a hacer con la nueva ley votada en diciembre), subir la edad jubilatoria y empezar a dar pasos hacia la privatización del sistema, retornando al nefasto esquema de las AFJP.

Reducir el gasto “primario” del Estado a una velocidad mayor que la que está llevando el gobierno. Recordemos que el macrismo había anunciado hace apenas diez días achicar el déficit fiscal de 3,2% a 2,9%, suspendiendo obras públicas y reduciendo partidas de “gastos generales”. Ahora se propondrá un ajuste más fuerte aun, hablándose de llevar el déficit fiscal a 1% del PBI. En concreto esto significará más despidos de estatales, congelamientos salariales y achicamientos de las partidas destinadas a salud, educación o vivienda. Se ha deslizado que una partida “privilegiada” por el FMI para recortar será el presupuesto universitario. Otra, la reducción de los actuales planes sociales. Avanzar con la reforma laboral con el objetivo de flexibilizar las condiciones de trabajo, liquidando conquistas históricas actualmente presentes en los convenios colectivos de trabajo, aumentar la explotación de los trabajadores y abaratar los despidos.

Devaluar todo lo necesario para favorecer a los monopolios exportadores y así garantizarse las divisas para la devolución del préstamo del FMI. Más devaluación significará más inflación y, como consecuencia inmediata, mayor pérdida aun del poder adquisitivo de nuestros salarios y jubilaciones.

Agreguémosle a todo esto que el monto del préstamo del FMI no significará el ingreso de “dinero fresco”. Llegará en cuentagotas, con el destino claramente preestablecido (el pago de los vencimientos de deuda externa en los meses venideros) y con un monitoreo estricto de que “se están cumpliendo las condiciones pactadas” antes de girar cada cuota del acuerdo.

Esto es lo que se viene. Salgamos ya a enfrentarlo, conformando un gran movimiento obrero y popular contra el FMI. Porque la crisis la pagan quienes la provocaron, o nos la harán pagar a nosotros con hambre y saqueando nuestros recursos.

Escribe Guillermo Sánchez Porta

A más de dos meses de iniciadas las clases, el gobierno de Vidal insiste en reiterar su absurda propuesta salarial de 15% en cuotas (¡la tercera en noviembre!) y de entregar bonificaciones en negro por “presentismo” u otras, atacando el derecho de huelga y el convenio docente, quitándonos el derecho constitucional a enfermarnos o a hacer paro.

Además, Vidal avanza en el cierre de los bachilleratos de adultos y de escuelas especiales, cerrando las inscripciones donde puede y retrocediendo parcialmente cuando los docentes y estudiantes se lo imponen con la lucha. Muy grave es lo de IOMA que, siendo la obra social de todos los trabajadores estatales y debería dar superávit, el gobierno la vació y ahora se recortaron casi todas las prestaciones y no se entregan medicamentos fundamentales, como los oncológicos.

Ante esto, las conducciones de Baradel de Suteba y del Frente de Unidad Docente (FUD) le siguen dando una tregua absurda a Vidal, debiendo llamar a algunas medidas cada dos semanas, a cuentagotas, por presión. La base docente está indignada y cuando se llamó a paros, fueron masivos.
Hay que seguir exigiendo el plan de lucha con paros semanales progresivos, como se votó en las asambleas. Y, desde los Suteba Multicolores, avanzar en la coordinación de todos los docentes que luchan.

El gobierno de Vidal, como el de Macri, tiene plata, aunque la usan para pagar deuda externa, subsidiar multinacionales y escuelas privadas. Además, Vidal recibió 40.000 millones de pesos extras. ¡Que esa plata vaya para educación y salarios

Abajo el tarifazo

El diputado electo por Izquierda Socialista en el FIT, Juan Carlos Giordano, emitió un comunicado contra el tarifazo: “Macri, Aranguren y las empresas privatizadas volvieron a aumentar sideralmente la luz, el gas, el agua, el transporte y las naftas. Habrá nuevas subas desde mayo a agosto y así seguirá el robo al bolsillo popular. Esto hace subir todos los meses la inflación. Hasta el FMI dice que será del 20% anual. Con los tarifazos crece la pobreza y las ganancias de los grandes empresarios que lucran con los servicios públicos esenciales. Hay que pararle la mano a estos negreros reclamando que se anulen todos los tarifazos […].

Macri dice que “no hay contrapropuesta”. No la hay por parte del peronismo, pero sí de la izquierda. El peronismo kirchnerista reclama “retrotraer” las tarifas pero cuando gobernó le regaló el petróleo y el gas a Repsol. Cristina Kirchner les dio subsidios millonarios a los empresarios del tren que llevaron a la masacre de Once. Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda, en cambio, proponen que se reestaticen las privatizadas para recuperar la luz, el gas, el agua y el petróleo y pasen a ser controladas y gestionadas por trabajadores y organizaciones de usuarios. Esos servicios esenciales no pueden quedar en mano privadas para las ganancias capitalistas. Solo con la reestatización habrá servicios accesibles y de calidad para el pueblo trabajador […].

Link al comunicado

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