Sep 24, 2020 Last Updated 12:54 AM, Sep 24, 2020


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista /FIT Unidad

Techint fue noticia en el país por el despido de 1.450 trabajadores en plena pandemia. Ya en ese momento se conoció cómo estaba actuando esta patronal en Italia, donde se impidió, por presión de los empresarios, esencialmente Gianfelice y Paolo Rocca, del Grupo Techint, que se considerara zona roja a Lombardía, la región más devastada por el coronavirus. Recién se frenó la producción el 31 de marzo, cuando ya había 6.700 contagiados y tras semanas de campaña publicitaria de la agrupación empresaria Confindustria Bérgamo, que llenó los medios con el lema “Bérgamo no se cierra, Italia no se detiene”.

Ahora en Italia se está programando la fase 2 de la cuarentena para el 4 de mayo, pero las patronales del norte ya arrancaron la actividad rompiendo el aislamiento, mientras al principio no querían cerrar la producción en beneficio de sus ganancias capitalistas. Han reabierto sin permiso “65.000 empresas consideradas no esenciales” […] El 71% de las grandes empresas con más de 250 empleados no han detenido sus actividades productivas, gran parte no respetando las normas de seguridad” (Clarín, 17/4).

Uno de los principales integrantes de la Confindustria lombarda es Tenaris, subsidiaria italiana del Grupo Techint. Al frente está Gianfelice Rocca quien, como sus parientes argentinos, es uno de los hombres más ricos de ese país y también dueño de una de las principales clínicas privadas de la zona de Bérgamo, donde colapsó la estructura sanitaria.

En todo el mundo los Rocca son iguales. “O ustedes aceptan cobrar el 40% del sueldo o cerramos”, le dijo un Ceo al Sindicato de Trabajadores de Ternium de Guatemala. En Colombia, la filial de Techint dice que pagará cero peso a sus trabajadores y les ofrece un préstamo a descontar de ingresos futuros. “Estamos pensando en encadenarnos frente a la fábrica”, anuncian desde el sindicato de Cartagena.

En Italia, donde el grupo de Paolo Rocca presionó en marzo para no cerrar la empresa pese a la pandemia, las actividades se están retomando aun cuando el virus sigue circulando. Allí la pelea de los trabajadores metalúrgicos es para que haya vestuarios, comedores adaptados al distanciamiento, máscaras, guantes y uniformes que la patronal no provee. Meses antes fueron protagonistas de muchas huelgas por lo mismo.

Martín Ceballos, gerente de Tenaris para América Central, dijo: “Les adelanto que Paolo Rocca no va a perder un peso en esta situación. Si los trabajadores no aceptan reducir el 60% de los costos laborales, lamentablemente el 40% tendrá que quedar en la calle”. Como dato curioso, cualquier controversia fuerte con sus trabajadores, como los convenios, se terminan definiendo en Luxemburgo, la sede legal del grupo.

“En Colombia, Canadá, Brasil, Argentina, Japón e Italia, el Grupo Rocca utiliza cualquier mecanismo en la legislación a su favor y realiza un poderoso lobby con los gobiernos, señaló el ex dirigente internacional de los metalúrgicos desde Canadá, Jorge García Orales, al que llaman Flower” (Página12, 19/4/2020).

A estos empresarios hay que obligarlos a que no despidan ni reduzcan salarios bajo pena de que sus empresas sean estatizadas y puestas bajo control obrero e imponerles un impuesto especial de 10% a su riqueza personal y a las ganancias de su holding para afrontar con esos fondos la mayor crisis del coronavirus, como sostenemos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad.

 

Escribe Juan Carlos Giordano

Izquierda Socialista/FIT unidad

El gobierno acaba de hacer una oferta a los bonistas para pagar una parte de la deuda externa. Si bien la misma contempla una quita y estiramientos de los plazos (y sabiendo que a miles y miles les cae bien porque consideran que hace falta priorizar la deuda interna y no la de las usureros), desde Izquierda Socialista consideramos que lo que hace falta en medio de la pandemia y la tremenda crisis social es que Argentina de manera soberana deje de pagar toda la deuda externa y que no hay nada que renegociar, como está haciendo el gobierno, porque implica reconocer una deuda usurera y terminar pagándola (ver comunicado https://bit.ly/2XH0xwo). Atento a ello, y sin tener por objetivo en esta nota analizar los detalles del tema, sí queremos rescatar la opinión crítica sobre la propuesta del gobierno de otras voces, en este caso la del belga Éric Toussaint, portavoz de CADTM, red internacional que aboga por la anulación de la deuda del Tercer Mundo.

Toussaint acaba de sacar una extensa aclaración protestando porque varios medios difundieron que con su firma estaba apoyando la decisión que tomó el gobierno argentino. Señaló: “Es necesario declarar “la suspensión inmediata del pago del capital y de los intereses de todas las deudas soberanas”. Sin embargo, el gobierno de Alberto Fernández no cumplió con esa acción. Por lo tanto, afirmar como lo hacen algunos medios de comunicación que los firmantes apoyan la estrategia de negociación del gobierno es instrumentalizar una convocatoria con el objetivo de sostener al gobierno. Y es inaceptable”. (https://blogs.publico.es/dominiopublico/31944/por-que-y-como-se-ha-de-suspender-inmediatamente-el-pago-de-la-deuda-para-combatir-el-covid-19/)

Toussaint agregó: “El gobierno de Alberto Fernández negocia sin haber declarado previamente una suspensión total de pagos, lo que repruebo al 100%, ya que es contrario a los intereses del pueblo y de la Nación Argentina. La víspera del día en que algunos medios de comunicación argentinos manipularon mi firma y la de muchas personas totalmente sinceras, el diario suizo Le Courrier publicaba una entrevista que me hicieron en la que sostenía críticas muy claras a propósito de la orientación del gobierno de Alberto Fernández”. En la entrevista le preguntan: “Argentina acaba de decidir posponer el pago de su deuda hasta 2024-2025. ¿Está dando el ejemplo?”. Éric Toussaint contesta: “Esta es una medida totalmente incompleta […] considero como una absoluta necesidad la suspensión inmediata de todos los pagos de deuda soberana […] La extensión geográfica de la epidemia del coronavirus produjo una crisis sanitaria mundial y creó una situación totalmente nueva. Existe un medio simple de liberar recursos financieros: consiste en suspender inmediatamente el pago de la deuda pública. Las sumas economizadas podrán ser canalizadas directamente hacia las necesidades prioritarias en materia de salud. Otras medidas muy fáciles que se pueden tomar para liberar recursos financieros son: establecer un impuesto de crisis sobre las grandes fortunas y los ingresos muy altos, imponer multas a las empresas responsables de los mayores fraudes fiscales, congelar los gastos militares, poner fin a los subsidios a los bancos y a las grandes empresas…[…].” A su vez Toussaint agrega: “Los Estados pueden decretar de manera unilateral la suspensión del pago de la deuda respaldándose en el derecho internacional y especialmente en tres argumentos: el estado de necesidad, el cambio fundamental de circunstancias y la fuerza mayor”. Y finaliza diciendo: “En el interés del pueblo argentino, es necesario señalar que los acuerdos firmados con el FMI son nulos, porque son contrarios al interés del pueblo y de la Nación. Hay que romper definitivamente con el FMI”.

Más allá de otras visiones sobre el tema de la deuda, coincidimos con Tussaint en la crítica que hace a la política del gobierno. Y también en que hay que dejar de pagar toda la deuda e imponer impuestos a la riqueza, grandes empresarios y multinacionales para combatir a la pandemia, y que hay que desconocer el pacto político y económico con el FMI, algo que el gobierno argentino no está haciendo.

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Izquierda Socialista apoya y hace suyo el proyecto de ley que han presentado en el Congreso Nacional los diputados Nicolás del Caño (PTS) y Romina Del Plá (PO) en nombre del Frente de Izquierda Unidad para gravar la riqueza y recaudar 20.000 millones de dólares para disponer en la emergencia.

Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo por Izquierda Socialista en el FIT-UNIDAD, señaló: “El proyecto presentado por los diputados del Frente de Izquierda es la primera iniciativa parlamentaria que exige la implementación de impuestos progresivos para gravar a millonarios, bancos, multinacionales, grandes empresarios y terratenientes con el fin de reunir los fondos necesarios para combatir de verdad la crisis del coronavirus”.

Giordano agregó:“En sus fundamentos el proyecto sostiene la urgencia de implementar medidas extraordinarias disponiendo la constitución de un Fondo Especial de Emergencia equivalente a 20.000 millones de dólares para dar respuesta inmediata a las necesidades sanitarias y sociales, agravadas en el transcurso de la pandemia”.

Giordano finalizó: “El proyecto a su vez señala que el mismo se suma a los ya presentados por el Frente de Izquierda que plantean el no pago del total de la deuda externa. Desde Izquierda Socialista consideramos que con dicho Fondo de Emergencia en base a un impuesto especial y el no pago de la deuda están los fondos para invertir en los hospitales y la salud pública, comida, aumentar los programas sociales para los más necesitados y todo lo que haga falta para enfrentar la situación de millones de trabajadores y sectores populares”.

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Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo por Izquierda Socialista en el FIT-UNIDAD, señaló: “El gobierno acaba de hacer una oferta para pagar a los bonistas (usureros) de la deuda. Según trascendidos, la misma consiste en una quita del 5% de capital (menor a la esperada) y 60% de intereses con tres años de gracia. Eso llevaría a reconocer casi 30.000 millones de dólares que, aunque se paguen de acá a algunos años, sigue siendo un sometimiento para nuestro país y el pueblo trabajador”.

Giordano siguió: “Muchos podrán creer que de esta forma Argentina se va a salvar o a salir de la crisis. Pero no es así. Aunque se logre esa quita los especuladores internacionales igual ganarían ya que actualmente los bonos argentinos cotizan por debajo de 30%, con lo que se llevarían una ganancia sin mover un dedo del 10% imposible de alcanzar hoy en cualquier operación financiera del mundo. A su vez, Argentina se apresta a firmar otro acuerdo con el FMI para pagar la deuda que contrajo Macri con dicho organismo de 50.000 millones de dólares”.

Giordano agregó: “Mientras a nivel mundial se habla de que las deudas son “impagables” y hasta el FMI habla de perdonar a países como el nuestro, Argentina hace esta oferta de pago. Pagar no es inocuo. A fin del año pasado se les quitaron 100.000 millones de pesos a los jubilados, también se destinaron u$s4.500 millones para pagar deuda, Kicillof pagó en enero u$s250 millones y la semana pasada una cifra similar, monto este último que equivale a contratar por un año con un salario de $60.000 a los dos mil trabajadores de la salud faltantes en la provincia de Buenos Aires.

Giordano agregó: “El presidente dijo: “Nos propusimos ser serios, no aprovechar ni siquiera la coyuntura del coronavirus que ha dado vuelta la economía del mundo para dilatar la situación de este problema”. Pero precisamente, ante la mayor crisis del coronavirus y en plena pandemia, era la oportunidad de decirle al mundo y al pueblo argentino que las deudas usureras e ilegítimas no se pagan”.

Giordano finalizó: “Lo que necesita el país es dejar de pagar ya todo vencimiento de deuda para volcar esos fondos a la salud, a los hospitales y a combatir al coronavirus junto a un impuesto especial del 10% a millonarios, bancos, grandes empresarios y multinacionales como parte de un inmediato y urgente Fondo de Emergencia”.

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En Río Negro falleció por coronavirus el enfermero Bernardo Muñiz y se registraron cinco médicos y diez enfermeras infectados del Hospital Belgrano de San Martín de la provincia de Buenos Aires y otros 20 trabajadores que resultaron aislados.

Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo por Izquierda Socialista en el FIT-UNIDAD, señaló: “Que haya muerto un enfermero y salten noticias de médicos y trabajadores de la salud infectados es parte de la tremenda desprotección a la que son sometidos los profesionales y trabajadores de la salud, donde la regla son la falta de medidas para su protección y de insumos que vienen reclamando desde el comienzo de la pandemia y no son atendidos, además de tener que trabajar en varios establecimientos por la miseria salarial y precarización”.

Giordano finalizó: “El Belgrano es el mismo hospital que visito Kicillof días atrás. Pero sería bueno que el gobierno nacional y provincial provea los elementos necesarios y de calidad y se hagan los testeos al personal de salud y de los sectores no asistenciales como limpieza, y la creación de comités de crisis en cada establecimiento con participación de los trabajadores. Y fundamentalmente que el gobierno ponga plata para ello en base a un Fondo de Emergencia con un impuesto especial a millonarios, grandes empresarios, bancos y multinacionales y deje de pagar cualquier vencimiento de deuda externa para ello. Cuarentena sí, pero plata para salud y los trabajadores de los hospitales.”

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