Nov 25, 2020 Last Updated 8:03 AM, Nov 25, 2020

Escribe Guillermo Sánchez Porta 

Este martes 10 de noviembre se realizó la jornada nacional de lucha impulsada por el Encuentro Nacional de sindicatos, seccionales, directivos y agrupaciones docentes.

El gobierno nacional de Fernández, a través de su ministro de educación Trotta y el Consejo Federal de Educación decidió, finalmente, que todas las provincias del país pueden regresar a clases presenciales cuando lo decidan. Sobre la base de un “semáforo” del Covid-19, definen que en las provincias o ciudades con estado “amarillo” o “verde”, van a regresar a la presencialidad.

Lo que antes sólo decían Larreta y su ministra Acuña de CABA, ahora ya es unánime entre Trotta, Kicillof y todos los gobernadores del país. Anuncian que desde estas semanas van a volver a clases todos los chicos del país, que ya regresamos, gradualmente, a la normalidad. 

¿Qué hay de cierto en esto? Todo es una enorme irresponsabilidad y una campaña política. Por un lado, quieren hacer creer a la población que las clases regresan y se termina el último rincón de la cuarentena sanitaria. Esto dejaría a docentes, estudiantes y sus familias con el enorme riesgo de contagio y la posibilidad de una nueva explosión de la pandemia. No hay ninguna posibilidad de retomar clases presenciales, sin este riesgo. Y el gobierno lo sabe. Por eso lo que van a tratar de hacer es que grupos de 8 a 10 estudiantes se reúnan con un docente en “burbujas” educativas, vayan a la escuela por dos horas a realizar actividades recreativas. Una o dos veces por semana. ¡Esto no tiene nada que ver con “normalidad” ni regreso a clases! Esto es arriesgar la salud, para “hacer como si tuvieran clases”.

Pero, ¿por qué hacen esto el presidente y los gobernadores? Por un lado, quieren instalar que ya está todo bajo “normalidad”. Que las madres y padres que no pueden ir a trabajar presencialmente porque los hijos no van a la escuela, ya no sean excusados y tengan que ir o serán despedidos. Quieren que las escuelas privadas justifiquen el cobro de las cuotas, entonces que los alumnos al menos vayan un mes, unos días. Y, sobre todo, quieren que quede instalado que en febrero, pase lo que pase con la pandemia, todos van a volver a la escuela.

Son tan absurdos los decretos que sacaron de regreso, que Trotta deja en mano de los gobernadores la decisión. Estos en manos de los intendentes. Y estos en manos de las directoras de escuela, quienes ya informaron que sólo será voluntario para docentes y alumnos. Todos saben que las escuelas no están en condiciones de infraestructura ni sanitarias para el regreso.

Por eso, lo que estamos exigiendo es que el gobierno invierta urgentemente dinero para que se garantice la educación pública virtual, con conectividad gratuita y entrega de computadoras a alumnos y docentes. Y se arreglen ya las escuelas. Mientras, seguimos diciendo que con pandemia, no volvemos a la presencialidad.

Por otro lado, la docencia está sufriendo salarios de pobreza, falta de trabajo de miles de docentes que no fueron nombrados en todo el 2020 y súper explotación de los que sí están trabajando, a toda hora, con internet, con muchísimos más alumnos que los que corresponden, etcétera.

Ante todo esto, la burocracia sindical de Alesso y Baradel de Ctera y las listas Celeste de todo el país, cuestionan la falta de condiciones para el regreso a clases, pero dejan correr los aprietes a docentes para presentarse. Y, sobre todo, avalan la política de ajuste salarial y laboral de Fernández y los gobernadores, acordando las paritarias con ellos y no llamando a la lucha.

Por eso, los sindicatos opositores encabezados por Ademys CABA, Suteba Multicolores bonaerenses, Amsafe Rosario, Adosac Santa Cruz, Sute Mendoza, AGD Formosa y directivos de las minorías de ATEN Neuquén o Agmer Entre Ríos, han empezado a coordinar declaraciones y acciones, como la importante jornada del 10/11. Con paros, actos, caravanas, radios abiertas, en cada provincia se protestó contra la política del gobierno y se exigió plata para educación pública, no para el FMI. Además, que Ctera y los sindicatos provinciales, salgan a la lucha.

El acto más importante fue una fuerte caravana de Ademys y los Suteba Multicolores,  en CABA que culminó en el Ministerio de Educación de la Nación.

Llamamos a darle continuidad a esta coordinación y a apoyarnos en los directivos, estudiantes secundarios y familias, para que juntos rechacemos la irresponsabilidad de Fernández y los gobernadores.

Escribe Guillermo Sánchez Porta

Hace ya varias semanas que Alberto Fernández y los gobernadores, con el ministro Trotta y los ministros de educación de cada provincia en el Consejo Federal de Educación, resolvieron tratar de avanzar en el regreso a la “presencialidad” de los alumnos y docentes. Desde el Frente de Todos quieren que la gente crea que sólo son “ideas de Larreta y su ministra Acuña”. Pero la realidad es que Cambiemos en CABA son la punta de lanza de una política nacional, de ir metiendo de a poco el regreso a la presencialidad en las escuelas, de alumnos, docentes y auxiliares, en plena pandemia.

Este regreso no tiene nada que ver con el proceso de enseñanza. Estamos a menos de un mes de que termine el ciclo lectivo, que hemos sostenido con enorme esfuerzo los docentes, estudiantes y familias, nada va a cambiar en tres semanas. En donde, además, sólo irían grupos “burbuja” de nueve estudiantes un par de días por semana, no se enseñará nada “presencialmente”, sino que harán recreación, una hora y media. Ahora dicen que es para “revincularse” … pero en las burbujas hay sólo un grupito, pueden ser de otros cursos y ni siquiera son sus propias maestras y profesores.

Todas las variantes de volver a la “presencialidad” en el resto del mundo, fueron suspendidas porque sólo generaron una explosión de los contagios de estudiantes y sus familias. Lo mismo comenzó a ocurrir en CABA, donde hay más de cuatro escuelas que ya saltaron contagios de Covid, pese a que la campaña de Ademys en unidad con las familias y los alumnos, ha hecho fracasar el regreso de Larreta y Acuña.

Pero la mentira tiene patas cortas y el doble discurso del gobierno peronista empieza a desnudarse. Hace unos días la ministra de gobierno de Kicillof, María Teresa García declaraba en Radio con Vos que “la propuesta de Larreta de regresar ahora a las escuelas no tiene sentido” y “lo de iniciar el ciclo lectivo 2021 el 17 de febrero es sólo propaganda política, porque será Trotta y el Consejo federal de Educación los que determinarán la fecha y no será antes de marzo”. Pero, renglón seguido, Kicillof declaró el lanzamiento del “Plan de regreso seguro a clases presenciales” y más de 50 intendentes del peronismo y Cambiemos ya le solicitaron regresar presencialmente, incluso en el gran Buenos Aires, donde el Covid sigue con altos grados de contagio.

Lo mismo están intentando en Santa Cruz, La Pampa, San Luis y en casi todas las provincias, más allá del color político del gobernador. Detrás de este retorno forzado e irresponsable, está la idea de instalar que se puede “convivir con la pandemia”, que las familias “dejen” a sus hijos en las escuelas y puedan ir a trabajar como si nada, para que las empresas puedan seguir con sus ganancias, aunque sigan creciendo contagios y muertes. Además, dejan “a voluntad de las familias” si los chicos van o no, para no tener ninguna responsabilidad en caso de probable contagio.

El sindicato Ademys de CABA se ha puesto al frente de la lucha contra esta peligrosa política. Organizando una fuerte campaña con las familias para que se nieguen a enviar sus hijos. Y, además de realizar movilizaciones y caravanas semanales, resolvieron en asambleas “paros presenciales” de los docentes que sean citados. Esta lucha, que sólo la da Ademys en CABA, ha tenido fuerte impacto en el regreso de Larreta y Acuña, que está fracasando, con “burbujas” vacías, que han tenido que juntar, de sólo dos o tres chicos por escuela y con centenares de docentes que se niegan a ir a la escuela.

Lamentablemente desde las conducciones burocráticas de Ctera y demás gremios nacionales, más allá de alguna exigencia de “que se cumplan los protocolos”, están dejando correr esta nefasta política. Por eso en una reunión nacional docente opositora se sacó una declaración firmada por Ademys (CABA), SUTE (Mendoza), Adosac (Santa Cruz), Amsafe (Rosario), GDA (Formosa), Sutef (Tierra del Fuego), Suteba (La Matanza, Tigre, Bahía Blanca, Ensenada), Minoría ATEN (Capital – Neuquén), seccionales de Agmer (Entre Ríos), entre otros dirigentes y agrupaciones docentes, se resolvió apoyar la lucha de Ademys, como la de Santa Cruz, Chubut, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén, denunciar al gobierno nacional y los gobernadores por su política de ajuste y entrega a multinacionales y el FMI y convocar a una jornada nacional de lucha para el 10 de noviembre.

Llamamos a todos los docentes del país a sumarse a esta jornada y a las familias y estudiantes a coordinar la lucha contra la presencialidad, exigiendo conectividad a internet y computadoras gratuitas para sostener la educación virtual en pandemia.

¡Hola seño, espero ande bien! Sinceramente yo siempre le dije a Carla que, si pedían que l@s chic@s volvieran a clases, yo no la iba dejar que vaya. La cuido y me cuido demasiado para que no nos contagiemos. Y exponerla a esta altura, faltando tan poco para que terminen las clases, me parece que no está bueno... Aparte los profes siempre estuvieron dispuestos para dar clases todos los días desde que comenzó la pandemia, sea como sea, de la manera que l@s chic@s podían tomarla, lo hicieron, no perdieron clases, siguieron aprendiendo igual, no es que estaban de vacaciones. ¡Que dejen que termine lo que queda de este año y el año que viene se ve cómo siguen las cosas! Y, con todas las precauciones que tienen que tener en la escuela, ahí recién tomaré una decisión. Pero ahora, en este tiempo, cómo están las cosas en la zona, no me parece que tengan que volver al cole. Yo de mi parte no la mandaré, si piden que vuelvan. Este fin de semana que pasó acaba de fallecer otra persona en nuestro barrio por Covid. No voy a exponerla. Mientras pueda evitar que le pase algo a Carla, lo voy a hacer.

Escribe Jorge Adaro, secretario adjunto de Ademys

Ya pasaron dos semanas del anunciado “regreso a clases presenciales” de Larreta y su ministra de educación, Soledad Acuña, en CABA. Además de evaluar qué está pasando, debemos recordar que no es una política “aislada” de Larreta, sino que fue acordada con el ministro Trotta y Alberto Fernández, quienes también están apurando el retorno a las escuelas en varias provincias. Y que, desde el primer anuncio, nuestro sindicato Ademys, por resoluciones de sus asambleas abiertas, se ha pronunciado en contra de hacer esos experimentos políticos, cuando la pandemia sigue en ascenso.

De los casi 400 mil alumnos que estudian en CABA (entre jardín, primaria y secundaria, estatales y privados), el plan del gobierno no logró ni que el 2% se haya “presentado en las escuelas”. Por eso hace el ridículo Larreta al declarar que “se emocionó de ver nuevamente las sonrisas de los niños con sus guardapolvos blancos y los docentes dando clases en los pizarrones de las escuelas”. ¡Ni hubo chicos en las escuelas, ni los docentes dieron clases en aulas con pizarrón!

¿Por qué fracasa el plan del gobierno? Porque es un plan mentiroso y a contramano de las necesidades de los estudiantes y sus familias. Es mentiroso porque el gobierno quiere hacer creer a la población que está “normalizando” el sistema educativo en pandemia, para quedar como resolviendo la problemática de padres y madres, que necesitan que los chicos vuelvan al colegio. Y para insistir en que hay que acostumbrarse a la “nueva normalidad de convivir con la pandemia”.

Pero la realidad es que son ínfimos los porcentajes de alumnos que asisten. Y, es importante aclararlo, no van “a clases”, sino que los convocan para hacer “recreación” y “revinculación”.

La explicación que venimos dando los docentes de Ademys de que esto es absurdo, en medio de la pandemia que no cede y que es muy riesgoso para la salud de todos, sólo no la quieren entender Larreta, Acuña y Trotta. Pero la campaña de la docencia es aceptada por las familias de los trabajadores. Por eso es que ni siquiera pueden implementar el exiguo plan gubernamental: las familias no se arriesgan a enviar a sus hijos. El propio ministro de salud de CABA está alertando de posibles “rebrotes”. Ya tuvimos la semana pasada el primer caso de un auxiliar de una escuela técnica de Flores con Covid. Debió suspenderse la asistencia y quedaron en aislamiento las directivas, auxiliares y dos maestras.

Por eso las “burbujas” del gobierno (grupos de ocho alumnos aislados) no funcionan, no se completan. Y las docentes, además de explicar a las familias, se suman al paro de Ademys, rechazando los aprietes gubernamentales. Ayer, en medios de prensa que me entrevistaron, hubo periodistas que reconocían que sus hijos no habían asistido, “por el paro de las maestras de Ademys”.

“¿Pero ustedes están en contra de volver a clases? ¿Por qué no reclaman que se garanticen las medidas sanitarias, en vez de no querer volver?”, nos cuestionan. En primer lugar, nosotros somos conscientes de que hay pandemia y del riesgo de vida que significa contagiarse. Porque ni siquiera están garantizadas las condiciones sanitarias para dar clases, de antes de la pandemia y el gobierno nunca las resolvió. En varias escuelas no pudo siquiera instalar las “burbujas” porque no tenían jabón en los baños. Esa es la realidad. Lo que se necesita ahora es mejorar la educación virtual. Invertir lo necesario en computadoras y conectividad gratuita para las familias y los docentes. De esa manera se podría lograr una buena educación para todos, romper el aislamiento educativo y evitar el riesgo sanitario de la presencialidad escolar que ha fracasado en todos los países.

La asamblea abierta de Ademys del último viernes votó parar lunes y martes, y el resto de la semana paros de actividades presenciales, sosteniendo el lazo con las familias para rechazar la propuesta del gobierno. También hacemos un llamado a los estudiantes secundarios y sus organizaciones a que se sumen a la lucha contra el plan de Acuña y Larreta. Como lo hicieron docentes de las escuelas técnicas y maestras jardineras, que se autoconvocaron y más de 600 firmaron un documento de rechazo al regreso de los niños de preescolar. El martes 27 hicimos una importante caravana de la docencia convocada por Ademys, con un acto en la Jefatura de Gobierno.

Seguimos rechazando el regreso a la presencialidad en medio de la pandemia y exigiendo los fondos necesarios para sostener la educación virtual, el salario docente y la infraestructura escolar.

Escribe Jorge Adaro, secretario adjunto de Ademys

Nuevamente, los gobiernos volvieron a cerrar filas contra los docentes y las familias y habilitaron la posibilidad del retorno a las escuelas. En CABA, la ministra Soledad Acuña anunció el retorno progresivo a las aulas o a los patios de las escuelas y montó la payasada de dar dos horas de clases a dieciocho alumnos (sí, 18), de dos escuelas técnicas. Era el tan mentado “retorno a las escuelas”. Ridículo.

Lo irónico es que mientras los peronistas kirchneristas y los sindicatos de Ctera critican duramente a Larreta y Acuña por su irresponsabilidad e improvisación, tratan de desconocer que quien aprobó el protocolo de retorno a clases fue Trotta, o sea Alberto Fernández. Y no es el único caso. Kicillof en la provincia de Buenos Aires lanzó el programa ATR para que miles de docentes y estudiantes de profesorados vayan a las casas de los alumnos, lo que sin dudas acrecentará la circulación del virus, cuando el promedio semanal de contagios supera los 14.000 casos y centenares de fallecidos diarios.

También lo están impulsando en otras provincias porque la decisión es del gobierno del Frente de Todos de Alberto Fernández y Trotta, en el Consejo Federal de Educación, con los ministros de Educación de todas las provincias, peronistas y de Cambiemos, desnudando que en esta cuestión tampoco hay grieta.

Es que la escuela es quizás el último lugar donde aún hay cuarentena y la política de Alberto y los gobernadores es que todo vuelva a la “normalidad”, que nadie deba quedarse en casa y no ir a trabajar con el argumento de que “hay que aprender a convivir con la pandemia”. Eso solo podrá generar un aumento exponencial de contagios y muertes.

Muchas familias tienen dudas de mandar a sus hijos a las escuelas, conociendo mejor que nadie en qué condiciones se encuentran y por el gran número de casos diarios, pero además porque junto con los docentes se preguntan quiénes se harán responsables de semejante decisión.

El ministro Trotta plantea que la decisión de volver a clases presenciales es responsabilidad de los gobiernos provinciales. Pero estos la delegan en las direcciones de las escuelas. Y además dicen que cada familia podrá definir si sus hijos asisten o no. Esto quiere decir que, si algún niño se contagia o transmite a los grupos familiares el virus, será consecuencia de la decisión de la familia y no del gobierno que adoptó la medida.

Nuevamente vemos cómo se repite el abandono, de parte de los gobiernos, de la educación pública y de nuestros pibes. ¿Por qué creer que un gobierno que durante seis meses no escuchó el reclamo de las maestras y las familias sobre la necesidad de contar con computadoras y conectividad para garantizar la continuidad pedagógica ahora se preocuparía por ellos?

Necesitamos que el gobierno garantice la conectividad y las herramientas tecnológicas para seguir estudiando desde las casas mientras invierte fondos para poner en condiciones los edificios escolares y que haya la cantidad necesaria de docentes y auxiliares en cada establecimiento. Para esto es necesario no pagar la deuda externa y dejar de subsidiar a las escuelas privadas.

 

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