Sep 24, 2020 Last Updated 12:54 AM, Sep 24, 2020

La semana pasada, y en el marco del quinto aniversario del #NiUnaMenos, conocimos el fallo de la Justicia chubutense que establece que no irán a la cárcel quienes violaron colectivamente a una niña de 16 años, hace ocho años. El escandaloso fallo se sumó a la frase justificatoria que utilizó el fiscal Rivarola para referirse al hecho como “desahogo sexual”. Desde Isadora nos sumamos al repudio generalizado que surgió frente a este nuevo accionar de la justicia patriarcal.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense (m.c.) Izquierda Socialista/FIT Unidad

El hecho ocurrió en 2012, en el marco de una fiesta en una casa ubicada en Playa Unión. Allí fue donde un grupo de cinco varones violaron a una chica de 16 años a la que marcaron para siempre. Tanto es así que ella tuvo un intento de suicidio y hasta se mudó a Buenos Aires con toda su familia. La víctima recién pudo contarlo en sus redes sociales en febrero del año pasado. Una vez realizada la denuncia, comenzó la investigación que reveló que quienes participaron del hecho fueron jóvenes pertenecientes a familias conocidas en la zona por su gran poder político y económico. Fue a partir de entonces que se los conoció como los “hijos del poder”. Luego de un año y con un  juicio abreviado a cargo del fiscal Rivarola, se dejó a dos de los cinco involucrados sobreseídos. Los tres restantes, tras reconocer el hecho y llegar a un acuerdo, recibieron una pena de tres años de prisión en suspenso, es decir que no irían a la cárcel, garantizando su impunidad. Tan escandaloso como esta condena fue el término que el fiscal Rivarola utilizó en el expediente considerando que se trató de un “accionar doloso de desahogo sexual”.

Rápidamente, el repudio generalizado al accionar de la Justicia se hizo sentir. Desde el movimiento feminista, con acciones callejeras en la ciudad de Puerto Madryn (donde tienen sus empresas los familiares de los acusados) y a través de las redes sociales, la frase “desahogo sexual” fue categóricamente rechazada por pretender justificar una violación en grupo. Es más, a través de la plataforma Change.org se juntaron cientos de miles de firmas exigiendo el juicio político (jury) al fiscal Rivarola. Más indignación causó el hecho de que el fallo se conoció mientras conmemorábamos el quinto aniversario del #NiUnaMenos, un hito en nuestro país y en el mundo de lucha contra la violencia de género. De hecho, el fallo se sintió prácticamente como una provocación por parte de la justicia patriarcal al movimiento de mujeres y disidencias. Tanto fue así que hasta la propia ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, señaló la falta de perspectiva de género en la Justicia, aunque sin nombrar al fiscal y sin plantear ninguna medida frente a la impunidad. Quizás una de las voces más contradictorias fue la de Rita Segato, una reconocida antropóloga dentro del feminismo, quien en el programa Pasaron cosas, de Radio Con Vos, se desdijo de las críticas que había manifestado contra Rivarola por la utilización de la frase “desahogo sexual” y remarcó sobre el fiscal “que en este caso hizo a la justicia actuar de una manera cierta”. Esta defensa por parte de Segato del accionar patriarcal de la justicia (tanto del juicio abreviado como del fallo de Rivarola) es equivocada porque lo que sucedió en este caso fue que los hijos del poder que violaron en grupo a una chica de 16 años quedaron impunes.

Desde Isadora, y como parte del movimiento en contra del accionar de la justicia patriarcal, elaboramos un comunicado en el que expresamos nuestro más enérgico repudio a la calificación de la causa y denunciamos al fiscal por su accionar, que benefició a los violadores. (Ver https://bit.ly/2AkEG4y ) Saludamos la valentía de la joven y su familia que a pesar de haber sufrido todo tipo de amenazas como suele suceder en estos casos, se animaron a denunciar a los violadores y reclamaron justicia. Seguimos transitando una oleada de luchas feministas que, lejos de detenerse, muestra a cada paso su alto grado de fortaleza. Nuestro compromiso es el de seguir luchando para que se haga justicia por todas las víctimas de violencia sexual y que los violadores vayan presos. Y decimos, junto al movimiento feminista chubutense, ningún “desahogo sexual”, fue violación grupal. 

En el marco del quinto aniversario de #NiUnaMenos nos encontramos ante un nuevo escándalo que ratifica el carácter patriarcal de la justicia, que bajo el término de “desahogo sexual” justifica una violación grupal a una niña de 16 años y revictimiza a la denunciante. Pero el movimiento feminista no se calla y decimos #MiraComoNosPonemos, como las españolas en el caso de la “Manada” denunciamos este hecho, pedimos justicia y que se termina con la impunidad.


El hecho ocurrió en 2012 en una fiesta de Playa Unión, dónde una chica de 16 años fue violada por un grupo de varones que pertenece a familias muy conocidas y de poder de Puerto Madryn. Después del episodio la víctima tuvo un intento de suicidio que fue lo que alertó a los padres para que ella pudiera contar lo que le había sucedido. Luego de hacer la denuncia y seguir los terribles caminos que plantea la justicia patriarical para las mujeres abusadas sexualmente, el fiscal de Rawson Fernando Rivarola dijo que el hecho era un "abuso sexual simple agravado por la comisión de tres personas" considerando que se trató de un “accionar doloso de desahogo sexual”, dejando sobreseídos a dos de los involucrados. Repudiamos los dichos del fiscal Rivarola y denunciamos el carácter misógino, patriarcal y de clase que tiene el sistema judicial. Con esta carátula, además, dejaría sin pisar la cárcel a los violadores y cómplices. Nos vemos ante una nueva manada, esta vez en Chubut. Bajo la justificación de la necesidad de más pruebas por un abuso sexual que pasó hace años, se niega el testimonio de la víctima, al servicio de la impunidad.


Repudiamos la calificación de la causa y denunciamos al fiscal Fernando Rivarola por el accionar en favor de estos hijos del poder que con tanta impunidad violaron a una chica y ahora andan libres. Esta valiente joven y su familia han sufrido tal amedrentamiento por parte de estas familias que se ha tenido que mudar a Buenos Aires.


Pero las mujeres y disidencias #NoNosCallamosMás. Porque estamos viviendo la rebelión mundial contra los abusos sexuales, que comenzó con el #MeToo en 2017 y se expandió por el mundo con miles de denuncias y no nos sentimos solas. Este proceso ha dado el espacio para que muchas jóvenes y mujeres de todas las edades, denuncien luego de años de dolor y silencio los abusos sexuales, que son parte de las prácticas machistas ejercidas durante miles de años sobre los cuerpos y la sexualidad de las mujeres.

Desde Isadora exigimos justicia y decimos que no fue “desahogo sexual", fue violación en manada por eso exigimos cárcel a los violadores. Seguiremos el camino del movimiento feminista en el Estado Español que en las calles derrotó el intento de impunidad de la justicia patriarcal.

Isadora, Mujeres en Lucha

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Si bien los hogares son muy distintos y la cuarentena se vive de formas diversas, hay una constante que se repite: las mujeres trabajadoras estamos a cargo de la mayoría de las tareas de cuidado y limpieza en el hogar. La sensación que tenemos es de desborde y colapso de los hogares. Cuidadoras tiempo completo y sobreexigidas con tareas múltiples, permanentes y simultáneas, las trabajadoras viven así el día a día desde el inicio de la cuarentena.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense (m.c.) Izquierda Socialista/FIT Unidad

Las trabajadoras ferroviarias que impulsan la agrupación Mujer Bonita es la que Lucha vienen dando desde hace años una enorme pelea contra la discriminación laboral. Mónica Schlotthauer, delegada del sector de limpieza y diputada nacional electa por Izquierda Socialista/ FIT Unidad, nos cuenta que tuvieron que organizarse para conseguir los elementos básicos de seguridad, como el alcohol en gel, guantes y barbijos para poder trabajar, y también están impulsando talleres de capacitación contra la violencia de género. A su vez, junto a la Casa que Abraza, impulsaron una encuesta coordinada por Malena Lenta, de Isadora y de Izquierda Socialista, en la que les preguntaron a sus compañeras de las líneas San Martín y Mitre, además del Sarmiento, cómo están viviendo la pandemia, ya que el 40% está trabajando con miedo al contagio. Otro dato revelador de la encuesta es que el 60% es el único sostén económico del hogar y el 25% sufre actualmente violencia de género en el ámbito del trabajo. Además de acoso callejero y robos al salir o ir al trabajo, las ferroviarias señalan que las calles vacías son doblemente peligrosas para las mujeres, al igual que los andenes. En el video donde difunden los resultados de la encuesta también denunciaron que les recortaron la asistencia médica y en la casa están sobrecargadas con las tareas de cuidado de sus hijos y adultos mayores.

Por otro lado, una encuesta realizada por la Universidad de Córdoba a unas 550 personas (mayoría mujeres) constató que el exceso de quehaceres domésticos y de cuidados atraviesa a las mujeres durante la cuarentena. Están más cansadas que antes de la crisis sanitaria y duermen menos de lo necesario. El teletrabajo es una verdadera sobrecarga en el que no se respetan los convenios laborales ni las horas de descanso. Literalmente, es una modalidad que no te permite desconectar. La mayoría de las mujeres consultadas son cuidadoras de tiempo completo y trabajan más. A su vez, la mitad duerme entre una y tres horas menos de las ocho necesarias para descansar. Así los cuerpos de las mujeres están siendo sobreexigidos con graves consecuencias para la salud. La situación de aislamiento social obligatorio puso al descubierto la desigual carga de cuidados que, si bien es preexistente a la pandemia, en este contexto se acentúa. Ayudar con la tarea escolar, el cuidado de adultos mayores, el teletrabajo, la limpieza y el orden del hogar es un verdadero desgaste diario. 

Recordemos que las mujeres somos las jefas de los hogares más pobres y cargamos con un alto índice de informalidad en nuestros trabajos, como quienes limpian casas o hacen changas. Otro tanto ocurre con las trabajadoras de la salud, monotributistas y precarizadas que deben hacer guardias extenuantes para poder llegar a fin de mes. Una vez más somos las trabajadoras quienes nos encontramos expuestas y desprotegidas ante esta situación que profundiza la desigualdad de género. Necesitamos una cuarentena sin despidos ni suspensiones, sin rebaja salarial y un subsidio -que cubra la canasta básica- para quienes lo soliciten, sin ningún tipo de restricción. A su vez, exigimos las licencias pagas para las madres y padres que tengan a su cargo hijos, hijas y adultos mayores, como también que las empresas de telecomunicaciones liberen los datos de internet para que se puedan garantizar las tareas escolares, las cursadas y también la posibilidad de ver películas o series de manera gratuita.



La concentración será en Plaza de Mayo. A cinco años del primer Ni Una Menos se realizará la actividad con las consignas: “presupuesto para combatir la violencia de género”, “la deuda es con nosotras, no con la deuda” y “Nuestros derechos no están en cuarentena”.

De la misma participarán distintas referentes del movimiento de mujeres y disidencias, entre ellas estarán la diputada provincial (M.C) por Izquierda Socialista en el FIT-UNIDAD, Mercedes Trimarchi y la diputada nacional electa por Izquierda Socialista en el FIT-UNIDAD, Mónica Schlotthauer.

Trimarchi señaló: “La ministra Elizabeth Gómez Alcorta confirmó que hubo un aumento de 40% de las denuncias por violencia de género durante la cuarentena. Un informe estadístico del Observatorio de Femicidios de la Casa del Encuentro señaló que entre el 20 de marzo y el 14 de mayo de este año se habían contabilizado 49 casos de femicidios. Frente a esta realidad no hubo, por ejemplo, un aumento de 40% del presupuesto para la línea 144, que atiende esas denuncias.”

Schlotthuaer agregó: “Le exigimos al gobierno nacional que debe declarar la emergencia en violencia de género con un presupuesto que la respalde. Ese dinero debe salir de un impuesto especial a las grandes fortunas, de la quita de subsidios a la Iglesia Católica y el no pago de la deuda externa.”

Schlotthauer finalizó: “Por estos reclamos te invitamos a que participes de la acción en Plaza de Mayo que haremos con Isadora el próximo 3J para que se cumpla el #NiUnaMenos.”

Contacto:

Monica Schlotthauer: 15-6458-5777

Mercedes Trimarchi: 1159561007 @mercedestrimar

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El 3 de junio de 2015 marcó un hito en la historia del movimiento de mujeres de nuestro país. Aquel miércoles, frente al Congreso Nacional, fuimos centenares de miles de personas, la mayoría mujeres, quienes nos manifestamos con un simple pedido: paren de matarnos. Así surgió el grito común #NiUnaMenos que recorrió el mundo entero y puso en el centro de la escena la lucha contra la violencia de género. Desde entonces hemos logrado que, por ejemplo, lo que antes llamaban “crímenes pasionales” ahora se conozcan como femicidios. Aunque, aún hoy, nos genera asombro que en los medios no se habló de femicidio en el caso del odontólogo Barreda, que mató a cuatro mujeres, y hasta hacían chistes de mal gusto sobre que la víctima era el asesino.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense (m.c.) Izquierda Socialista / FIT Unidad

Pasaron cinco años desde aquella movilización, que quedará marcada en nuestra memoria para siempre. El detonante fue el femicidio de Chiara Pérez, una adolescente de la localidad de Rufino asesinada por su novio, quien la enterró en el patio trasero de la casa de su abuelo. Conmovida, la periodista Marcela Ojeda escribió el 11 de mayo en su cuenta de Twitter: “¿No vamos a levantar la voz? Nos están matando”. La retuiteó Florencia Etcheves y, con una decena de mujeres periodistas, organizaron la convocatoria frente al Congreso para el 3J. En el documento, que fue leído por Maitena, Érica Rivas y Juan Minujín, se sintetizaron los principales reclamos, entre los que se encontraba la exigencia de un presupuesto acorde para la ley 26.485, de erradicación de la violencia hacia las mujeres, que había sido sancionada en 2009. 

El registro de femicidios en 2015 era de uno cada treinta horas. Lamentablemente, las cifras al 2020 no son nada alentadoras. Según el observatorio “Ahora que sí nos ven”, hasta el 30 de abril se registraron 117 femicidios, uno cada veintiséis horas. Cinco años después, nuestras demandas siguen siendo las mismas porque del presupuesto nacional se destinan solo 11 pesos por mujer por año para combatir la violencia de género, una miseria. Presupuesto que viene de la era Macri y que mantiene Alberto Fernández que, aunque haya creado el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, nunca lo aumentó. 

Por eso, desde Isadora, junto con otras organizaciones de mujeres y feministas, estamos convocando a que el próximo miércoles 3 de junio, al cumplirse un nuevo aniversario del #NiUnaMenos, salgamos a las calles (con todos los cuidados necesarios) para gritar nuevamente que paren de matarnos porque la violencia de género y los femicidios no entraron en cuarentena, sino que, al contrario, aumentaron con el encierro.

Presupuesto para combatir la violencia de género, no para la deuda

Mientras el gobierno de Alberto Fernández renegocia la deuda externa y paga de contado a los bonistas 320 millones de dólares en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, las mujeres, travestis y trans no tenemos respuestas a nuestros reclamos. La ministra Elizabeth Gómez Alcorta confirmó que hubo un aumento de 40% de las denuncias por violencia de género y que todos los delitos bajaron, menos los femicidios, durante la cuarentena. Un informe estadístico del Observatorio de Femicidios de la Casa del Encuentro señaló que entre el 20 de marzo y el 14 de mayo de este año se habían contabilizado 49 casos de femicidios. Frente a esta realidad no hubo, por ejemplo, un aumento de 40% del presupuesto para la línea 144, que atiende esas denuncias. Ni tampoco hubo una política de evitarlos separando, por ejemplo, al agresor, ya que en la mayoría de los casos las víctimas habían hecho denuncias previas. 

Contar con el presupuesto acorde para atender a esta problemática es fundamental, no solo para construir más refugios y acondicionar los que ya existen, sino también para garantizar una política integral de atención a las víctimas. Por ejemplo, el acompañamiento psicológico con perspectiva de género y el patrocinio legal gratuito, una vivienda para las víctimas que la necesiten y un subsidio económico sobre la base de la canasta básica. Estas medidas urgentes son necesarias para acompañar a quienes sufren violencia de género y ayudarlas a salir de esta traumática situación. El gobierno nacional debe declarar la emergencia en violencia de género con un presupuesto que la respalde. Ese dinero debe salir de un impuesto especial a las grandes fortunas, de la quita de subsidios a la Iglesia Católica y el no pago de la deuda externa. Por estos reclamos te invitamos a que participes de las diferentes acciones que haremos con Isadora el próximo 3J para que se cumpla el #NiUnaMenos.

 

 




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