Sep 24, 2020 Last Updated 4:44 PM, Sep 24, 2020

La ley impositiva se aprobó en la Legislatura bonaerense con los votos del Frente de Todos y Cambiemos. Es un nuevo ajuste contra los trabajadores y los sectores populares. Lo recaudado será utilizado para pagar deuda y no para resolver los urgentes problemas sociales. La banca del FIT votó contra la ley y planteó que la única solución para salir de la crisis es romper con el FMI, dejar de pagar la deuda e imponer una ley impositiva donde realmente paguen más los que más tienen.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense de Izquierda Socialista/ FIT Unidad

La ley impositiva de Kicillof, que establece los impuestos que cobrará la provincia este año, generó una fuerte polémica. Tras la votación, el gobernador reconoció que “beneficia a los sectores concentrados”. Por su parte, la vicegobernadora Magario dijo que no servirá para resolver los problemas de “nuestras escuelas, hospitales y la emergencia social”. Pero, pese al doble discurso, la ley fue votada con el acuerdo de los bloques del Frente de Todos y Cambiemos. El FIT fue el único bloque que votó en contra.

El gobernador y sus ministros se encargaron de aclarar que con la ley impositiva no buscan resolver los urgentes problemas sociales de los sectores populares bonaerenses, sino que quieren hacer caja para pagar la deuda externa de la provincia. Este año quieren pagar 2.700 millones de dólares (567 millones en enero) a los usureros internacionales.

Esta ley no establece “impuestos progresivos”, donde paguen más los que más tienen. Se trata de un impuestazo contra los trabajadores y los sectores populares, que pagarán el grueso de la recaudación de la provincia, mientras que las grandes empresas y los terratenientes seguirán pagando una porción menor, además, de seguir evadiendo sin control.

Así, por ejemplo, a la mayoría de los trabajadores se le impondrá un aumento del 55% en el impuesto Inmobiliario Urbano de sus viviendas, porque la ley define que las propiedades (terreno con vivienda) cuyos valores de mercado estén comprendidos entre 40 mil y 135 mil dólares deben pagar ese aumento. El gobernador dijo que es lógico pagar tanto porque “es equivalente a la inflación”, pero los salarios de los trabajadores están congelados y el gobierno se niega a actualizarlos.

Como evidencia de que los grandes terratenientes no recibirán el mismo peso de los impuestos, la ley define un aumento del 75% en el impuesto Inmobiliario Rural, pero sólo lo pagarán unas 200 terratenientes, cuando en la provincia hay más de 2.500 grandes propiedades mayores a 2 mil hectáreas. Además, los valores fiscales de esas propiedades no se actualizan desde 2012, lo que reduce el monto que pagarán. Este impuesto no les hace ni cosquillas a los grandes propietarios y oligarcas.

Encima, el impuesto de mayor recaudación, Ingresos Brutos, también recaerá sobre los trabajadores y sectores populares. Este impuesto se realiza sobre las actividades económicas de empresas, supermercados y otras actividades. Pero la realidad es que las empresas y supermercados siempre trasladan el impuesto a los precios, que termina pagando todo el pueblo trabajador. La reducción de este impuesto en algunas actividades (medicamentos o venta minorista de alimentos básicos) no traerá un beneficio importante para los golpeados bolsillos populares.

La banca de Izquierda Socialista en el FIT Unidad rechazó esta ley impositiva porque es un impuestazo contra los trabajadores y el pueblo. Es parte de un paquete de medidas nacionales y provinciales, como las leyes de emergencia, que responden a las recetas de ajuste del FMI.

Para resolver los urgentes problemas sociales en trabajo, salud, educación y vivienda es necesario romper con el FMI y dejar de pagar la deuda externa usurera y fraudulenta, que en último periodo engrosó Vidal con el apoyo parlamentario del peronismo, y que fue utilizada para hacer negocios financieros. Es necesaria una verdadera reforma tributaria, donde paguen más los que más tienen, empezando por cobrarle a los grandes terratenientes, a las empresas multinacionales y a las cadenas de supermercados formadoras de precios.

Escribe Mercedes Trimarchi diputada de Provincia de Buenos Aires y referente de Isadora

Son dos misóginos, homofóbicos, reaccionarios y represores que gobiernan para las multinacionales y el capital financiero. Defienden cada uno de los ataques del Estado de Israel contra el pueblo Palestino, y son enemigos de las mujeres, lesbianas, gays, trans y demas sectores oprimidos en sus países y el mundo entero. Son de los principales enemigos de la juventud.

Trump desarrolló como parte de su campaña xenófoba la política de intentar expulsar 800.000 jóvenes migrantes, mientras que también separó a miles de niñxs de sus padres y madres en la frontera con México. Su discurso envalentonó al movimiento "Alt Right", promoviendo una mezcla de nacionalismo blanco y reaccionario, en un marco en que han crecido los crímenes de odio contra las comunidades negras y judías entre otras. Además, impulsó una reforma fiscal que aumentó la carga al pueblo trabajador y les bajó impuestos a los ricos y multinacionales. A nivel internacional buscó apuntalar el intervencionismo yanqui en todo el planeta.

Bolsonaro, por su parte, basó su campaña en amenazas de todo tipo contra los sin tierra, los pueblos originarios, las identidades disidentes y las mujeres. La otra cara de la moneda de una política que busca quitarles derechos históricos a lxs trabajadorxs, como con la búsqueda de una reforma jubilatoria. Su discurso está inundado del dogma religioso, su gobierno dice las mujeres nacieron para "ser madres y el hogar", y ahora llegó al colmo de querer terminar con el financiamiento estatal a las carreras de Filosofía y Sociología por estar para él impregnadas de la "ideología de género". Un dinosaurio completo.

Las mujeres fueron las primeras en salirle al cruce a ambos masivamente. En Brasil con el "#EleNão que ganó las calles del país antes de la votación, y en EEUU al día de su asunción también cientos de miles de mujeres se plantaron en la masiva "woman's march". Es una tarea del momento derrotar en las calles estas versiones retrógradas de gobiernos para ricos, que muestran cómo los grandes capitales siempre que pueden, ponen a cargo de los Estados a representantes anti-derechos.

Es muy importante para los pueblos del mundo debilitar políticamente al mandamás del imperialismo. La juventud tiene que ser parte de las campañas mundiales y convocatorias contra estos gobiernos reaccionarios. El Frente de Izquierda, Izquierda Socialista, Isadora y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional, estamos al servicio de esa pelea.


Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada provincial Izquierda Socialista/FIT

Nuevamente, las mujeres hicimos que la Tierra tiemble por nuestros reclamos. Esta vez, la jornada se convocó como huelga internacional feminista. Las movilizaciones que se dieron en más de cincuenta ciudades del mundo muestran que la ola de luchas feministas no se detiene.

Otra vez las calles fueron tomadas contra los planes de ajuste de todos los gobiernos capitalistas. En el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras fueron masivas las concentraciones y marchas que en todo el planeta se hicieron por la igualdad salarial, contra los femicidios, las violaciones y todas las violencias de género.

En el Estado español se registraron multitudinarias movilizaciones en las principales ciudades del país. En Madrid marcharon unas 400.000 personas y en Barcelona 250.000. Se destacaron las movilizaciones en Noruega, Corea del Sur, México, Paraguay, Irán, China, entre otros países. En Chile, las mujeres que vienen de un 2018 de tomas de las universidades contra la violencia sexual, organizaron una jornada que superó todas las expectativas y solo en el centro de Santiago se concentraron unas 250.000 personas.

En la Argentina, frente a todos los pronósticos de los antiderechos que auguraban una marcha chica, el movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis nuevamente tomó las calles del país. En Buenos Aires, según el diario La Nación (que no es justamente un aliado feminista) tuvo que reconocer que en la Plaza de Mayo hubo más de 300.000 personas. En Córdoba marcharon unas 70.000 y en Rosario cerca de 50.000. Solo viendo los números se demuestra que el movimiento de mujeres no fue derrotado como pretenden Macri, los gobernadores y las cúpulas de las iglesias. Mas bien todo lo contrario: este 2019, sin dudas, será otra vez el año de las mujeres que se movilizan para conquistar sus derechos.

La Plaza de Mayo se tiñó de verde

El pañuelo verde en alto de cientos de miles al finalizar el acto en la Plaza de Mayo demostró que el reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito sigue siendo la demanda más sentida del movimiento de mujeres. Y muestra también que aunque no se haya votado a favor el año pasado, las feministas estamos dispuestas a dar la pelea hasta que #SeaLey.

Sin embargo, todos los partidos patronales impulsan que este año, como hay elecciones, no conviene hablar de aborto. Elisa Carrió (Cambiemos) planteó un plebiscito para 2020. Cristina en diciembre pasado llamó a unir los pañuelos verdes con los celestes y ahora convocó directamente a los evangélicos a armar el partido celeste dentro de sus filas. Por su parte, Ofelia Fernández, del Frente Patria Grande que lidera Grabois, junto al Vaticano, también dijo que había que bajar el reclamo este año. Desde Isadora e Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda opinamos lo opuesto. Sí queremos que este año se discuta y se apruebe el aborto legal en nuestro país. Les recordamos que el aborto existe, y son cientos de miles al año quienes deciden hacerlo, incluso cargando el peso de la clandestinidad. Las mujeres, sin importar la edad, sus creencias o su condición social abortan, pero son las pobres las que terminan con graves consecuencias en la salud y, lo que es peor, muertas, si no se legaliza.

Por eso insistimos: no a la unidad con los antiderechos, ni bajamos nuestro reclamo. Seguiremos levantando el pañuelo verde como lo hicimos este #8M por nuestro derecho a decidir. El movimiento feminista debe ser independiente de los gobiernos y de los partidos patronales aliados a las iglesias reaccionarias y misóginas. Solo confiamos en la movilización de las mujeres que, junto a la clase trabajadora, somos quienes podemos terminar con esta sociedad capitalista patriarcal. Les invitamos a sumarse a Isadora e Izquierda Socialista para dar con más fuerza esta pelea por un mundo sin explotación ni opresión.

Por tercer año consecutivo el mundo se prepara para una nueva jornada de lucha en el que mujeres, lesbianas, travestis, trans e identidades no binarias saldremos a las calles en la huelga feminista internacional a reclamarle a los gobiernos de turno el fin de los femicidios y las violencias machistas, el aborto legal, seguro y gratuito y todos los derechos de las mujeres trabajadoras.

Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada provincial electa por Izquierda Socialista/FIT

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora surge para reivindicar y fortalecer las luchas que las obreras daban a principios del siglo XX para mejorar sus condiciones laborales: la jornada de ocho horas, el derecho al voto, entre otros reclamos. La fecha surge en la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas en 1910, propuesta por la feminista socialista Clara Zetkin. Con el paso de los años y con enormes luchas fuimos conquistando algunos derechos. Sin embargo aún nos falta mucho. En 2019 la brecha salarial entre varones y mujeres llega a 23% en el mundo. Las mujeres seguimos teniendo los trabajos peor pagos y cargamos con el trabajo no remunerado del cuidado de los hijos/as y del hogar. A su vez, los planes de ajuste que todos los gobiernos aplican afectan mayormente a las mujeres y cada vez somos las más pobres entre los pobres. Esto es así porque el sistema capitalista patriarcal utiliza la opresión milenaria a las mujeres para superexplotarnos y obtener mayores ganancias. Por eso este 8M debemos impulsar que la lucha contra el patriarcado se una a la pelea contra el capitalismo. Para que ambos sistemas caigan juntos.

Desde 2015 el movimiento feminista salió a las calles contra los crímenes de odio al grito de #NiUnaMenos. Sin embargo, los femicidios aumentan cada día. Según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, sobre la base de la información de dieciséis países de la región, en 2017 hubo 2.554 femicidios. Y en nuestro país contamos con la terrible cifra de un femicidio por día. Por eso es urgente que se declare la emergencia en violencia de género y que se destine presupuesto para combatirla sobre la base del no pago de la deuda externa.

Sin dudas, la #MareaVerde que el año pasado impulsó en las calles la pelea por el aborto legal y que logró la media sanción en Diputados no fue derrotada. Este año realizamos un primer pañuelazo masivo frente al Congreso y en varias ciudades del país para reclamar ¡aborto legal ya! contra Macri y todos los partidos patronales que en alianza con la Iglesia Católica y las evangélicas nos niegan el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. Incluso pretenden que retrocedamos cien años, como en Tucumán, donde le negaron el acceso a la interrupción legal del embarazo a una niña de 11 años que había sido violada (ver recuadro).

Este 8M debemos ser miles en las calles contra los femicidios y la violencia de género, por igual trabajo igual salario, contra la discriminación laboral, por el aborto legal, seguro y gratuito, contra las redes de trata y contra los planes de ajuste que se aplican en todo el mundo. Los gobiernos y las iglesias son responsables de la situación de las mujeres. Desde Isadora e Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda queremos que este 8M se transforme en un día de lucha donde se hagan sentir los reclamos del movimiento feminista, en la perspectiva de construir un movimiento que pelee junto con el resto de los sectores oprimidos y la clase obrera para terminar con el capitalismo patriarcal, y por una sociedad sin opresión ni explotación y por un mundo socialista donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Escribe Mercedes Trimarchi, Dirigente de Isadora y diputada provincial electa por Izquierda Socialista/FIT

El 11 de diciembre la organización Actrices Argentinas que nuclea a más de 500 trabajadoras de teatro, cine y televisión convocó a una conferencia de prensa en la que se hizo público un secreto a voces en el medio. La actriz Thelma Fardín relató en vivo que en el año 2009, cuando ella tenía 16 años y se encontraba de gira en Nicaragua, fue violada por el actor Juan Darthés, que por entonces tenía 45 años y era el adulto responsable del grupo. La gira se dio en el marco del éxito que fue la tira “Patito feo” producida por Ideas del Sur y distribuida por Televisa.

La actriz, gracias al apoyo de sus compañeras, pudo relatar la cruda experiencia e informó que ya hizo la denuncia correspondiente en Nicaragua. Señaló que se animó a contarlo luego de muchos años, tras la denuncia pública sobre el actor que hicieron otras actrices por acoso, como la de Calu Rivero. Con el acompañamiento de la organización de las actrices que se consolidó durante este año al calor de la lucha por la legalización del aborto, Fardín pudo hacer la denuncia penal y participar de la conferencia de prensa en la que se mostró el video en el que ella misma relata cómo sucedieron los hechos.

En nuestro país, como antes sucedió en Estados Unidos con el #MeToo (Yo También), las actrices ponen en palabras lo que es una práctica patriarcal naturalizada: el sometimiento a todo tipo de situaciones de abuso, acoso y hasta violación que sufren las trabajadoras de la cultura por parte de productores, directores y hasta de quienes debían ser sus colegas actores varones.

La carta de Actrices Argentinas lo dice muy claramente: “El precio que nos ha sido impuesto a la hora de desarrollarnos profesionalmente ha sido el de callar y someternos. Según una encuesta reciente de SAGAI, el 66 por ciento de les intérpretes afirmó haber sido víctima de algún tipo de acoso y/o abuso sexual en el ejercicio de la profesión. Se parece más a una norma que a una excepción. Porque, ¿a quién vamos a denunciar? ¿Al jefe de casting? ¿Al dueño de la productora? ¿Al director de la obra o película? ¿Al maestro de teatro? Es sabido que éste es un fenómeno que ha sacudido internacionalmente a la industria del espectáculo y es funcional a ella. Hoy decimos Basta. Escúchennos: el tiempo de la impunidad para los abusadores debe terminar.

Las actrices somos ignoradas al denunciar y exponer los abusos. Se duda sistemáticamente de nuestras voces, de nuestros testimonios. En nuestro ámbito laboral se nos aísla frente a vivencias traumáticas que están naturalizadas, que llevan a veces años identificar y poner en palabras.  Mientras tanto, el abusador habla, actúa y trabaja con total impunidad y pretende hacer a la víctima responsable de su propio abuso.

En nuestro medio, la opresión y cosificación son moneda corriente. Se erotiza y sobreexpone a niñes y adolescentes en la industria del entretenimiento. Estamos casi siempre desprotegidas por quienes nos contratan. Por ejemplo, se envía a menores de edad de gira sin tutelaje suficiente y adecuado. En nuestro medio no hay protocolos de acción frente a casos de abuso, y la lista podría seguir, es inmensa.

Necesitamos herramientas para enfrentar estas cuestiones que además se ven agudizadas por la precariedad laboral y la falta de trabajo. Contra todas esas formas de violencia y para que esto cambie, nos ponemos a trabajar desde hoy para dar esa batalla”.

Con el lema #MiráCómoNosPonemos, las actrices convocaron a enfrentar colectivamente las situaciones de violencia sexual. De hecho, el hashtag surge parafraseando al propio Darthés, quien le dijo a la víctima “mirá cómo me pones”, obligándola a tocarle la erección. De esta manera, el victimario la responsabiliza a ella, como parte de la cultura de la violación, que lo que hace es poner a las mujeres como “responsables” de las violaciones y, a la vez, naturaliza y legitima que su lugar es el de objetos sexuales para consumo del varón.

La denuncia colectiva de las actrices fue un acontecimiento sin precedentes que nunca se había dado en el medio artístico argentino. Esta demuestra, una vez más, que estamos en tiempos de una nueva oleada de luchas del movimiento de mujeres que va contra la violencia machista, que reclama el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y en la que se rompe el silencio. Desde Isadora e Izquierda Socialista nos solidarizamos con Thelma Fardín y junto al movimiento de mujeres decimos basta de maltratos, abusos y violaciones.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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