Aug 11, 2020 Last Updated 2:27 AM, Aug 11, 2020

Escribe Nicolás Núñez, legislador electo por Izquierda Socialista FIT-U

Bajo el título “Refugio” y escrito por el dirigente de la Red Ecosocialista, Mariano Rosa, el MST argentino definió dedicarnos un artículo polémico (Alternativa Socialista 6/8/20) sobrecargado de adjetivos y descalificaciones. El mismo tiene una particularidad: se propone responder a nuestra intervención en la Conferencia del FITU sin hacer referencia a ninguno de los planteos concretos que fueran expresados allí. Ante este escape de la polémica, puntualizamos aquí nuestros argumentos para hacer más fructífero el debate.

 

Para nuestro polemista, y haciendo referencia solo a la mitad de los adjetivos que nos son dedicados, al parecer desde Izquierda Socialista incurriríamos en la “falsificación polémica” y en el “dogma” como “refugio” de “impotencia política” y para “encubrir” la “falta de experiencia y la “pereza intelectual”. Partimos de señalar que no creemos que sea la mejor forma de encarar ningún debate. Menos aún cuando el complemento de las descalificaciones es hacer completo caso omiso de los argumentos que esgrimimos.

¿Cuáles habían sido nuestros planteos en la Conferencia? 1) que tenemos muchos puntos de acuerdo con lo señalado en una intervención previa por la compañera Luciana Echevarría del MST en los puntos para impulsar la movilización, e incluso en algunos de los programáticos de fondo ante la destrucción ambiental capitalista; 2) que veíamos sí un problema en que en la enumeración programática ambiental no se incluya el gobierno de los trabajadores, como sucedió en la intervención de Echevarría; 3) que desligar la problemática ambiental de la independencia de clase y el gobierno de los trabajadores es un problema que marcamos constantemente en las corrientes que se reclaman del “ecosocialismo”; 4) que como ejemplo de esto último mencionamos: a) en una de sus vertientes, el guiño hacia el “Green New Deal” que están haciendo referentes como Michael Löwy, b) por otro lado la experiencia de Marea Socialista (LIS en Venezuela) proclamándose ecosocialista y al mismo tiempo diciendo que la tarea en ese país era recuperar “el legado de Chávez” cuyo gobierno burgués cometió crímenes ambientales de todo tipo.

Ninguno de todos estos puntos mereció atención alguna en el artículo de “respuesta” de Mariano Rosa. Su polémica optó por el ángulo de atacarnos por no estudiar sus posiciones y en enrostrarnos su elaboración y trayectoria. Veamos.

La elaboración

Partimos de nuestro lado, una vez más, de los puntos de acuerdo: es un hecho de la realidad innegable para nosotros que la destrucción ambiental capitalista arrima a la humanidad y al planeta entero a puntos de no retorno que exponen a millones, y en particular las mayorías empobrecidas, a peligros incalculables, no solo en las próximas décadas, sino ya hoy en el presente. No redundaremos en ejemplos, sino solo agregar que a tal punto esto es así que pensamos que es momento de levantar como consigna propagandística ante esa nueva realidad: “Socialismo o catástrofe”, para plantear ante la vanguardia y el activismo ambientalista nuestra perspectiva histórica.

Sí señalar que no es la primera vez que una catástrofe de esta magnitud amenaza a la humanidad. Cuando Nahuel Moreno señalaba en la década del 80’ “socialismo u holocausto nuclear”, daba cuenta ya en ese momento del proceso en que las fuerzas productivas se transforman en fuerzas destructivas a gran escala. El acierto de Moreno se complementaba con señalar cómo esa amenaza se relacionaba con la crisis de dirección de la clase trabajadora. Y así como en ese momento se trataba de combatir a las corrientes pequeño burguesas y estalinistas en el movimiento obrero, hoy seguimos teniendo la tarea de combatir a las corrientes que dan una orientación reformista y de colaboración de clases en la pelea por evitar que el capitalismo se lleve puesto el planeta. Desde nuestra perspectiva, lamentablemente algo que ha caracterizado en estas décadas a las corrientes que se reclaman del “ecosocialismo” fue el seguidismo a esas direcciones.

No puede ser obviado que, en paralelo a la afirmación identitaria de “ecosocialistas” que en los 90’ llevó adelante una parte importante del trotskismo proveniente de la corriente mandelista, se produjo en esas corrientes el abandono programático de la pelea por la dictadura del proletariado y con ello la consigna del gobierno de trabajadores. Desde ya que no hacemos partícipe al MST de todas las capitulaciones de las corrientes mandelistas y el Secretariado Unificado. Pero esta característica del “ecosocialismo” no puede ser pasada por alto. Como tampoco puede ser eludida una diferenciación cuando, por ejemplo, el gobierno totalitario de Maduro tiene un “Ministerio de Poder Popular para el Ecosocialismo”. 

No queremos hacer acá una crítica en extenso sobre el ecosocialismo, si no marcar algunos puntos que se presentaron como centrales en este debate. Por eso, en suma podemos aclarar que para nosotros no significa que todo lo que se ha elaborado en estas décadas en nombre del “ecosocialismo” deba ser descartado. Por ejemplo, algunas recuperaciones de planteos del propio Marx (como las que cita habitualmente Mariano Rosa profusamente) en los desarrollos de John Bellamy Foster sobre la fractura metabólica y la destrucción que el sistema de producción capitalista desarrolla al mismo tiempo de la naturaleza y la clase obrera, son aportes interesantes.

Sumado a esto, desde ya que el MST puede afirmar, y el artículo de Mariano Rosa en cierta medida lo hace, que ellos construyen un “ecosocialismo distinto”. Y para nosotros no se trata de impugnar palabras y denominaciones, si no de debatir concretamente programas y política para la movilización. Entonces allí el problema aparecería cuando revisando las actas de fundación de la LIS, la resolución sobre “Cambio climático y extractivismo”, hablan de “planificación democrática” pero no plantea el gobierno de trabajadores. Lo mismo sucede con las “coordenadas programáticas como GPS” que plantea el propio Mariano Rosa en el segundo número de la revista de la LIS “Revolución Permanente”. Lo mismo pasó con la intervención de Echevarría en la conferencia, y lo mismo ocurrió en el artículo de polémica que nos dedican.

No queremos hacer una falsa polémica, somos conscientes de que al adherir al programa del FITU y los documentos que votamos en la Conferencia, el MST puede acordar en un programa la consigna del gobierno de trabajadores. Lo que señalamos en la conferencia, y volvemos a señalar ahora, es que a la hora de elaborar un programa hacia la lucha ambiental, este punto debe ser jerarquizado y no eludido. Y de esa forma no caer en los vicios habituales del ecosocialismo, e incluso, en problemas que la propia trayectoria del MST revela.

Conocemos su trayectoria

Mariano Rosa reivindica la autoridad que a sus planteos les confiere su trayectoria de intervención dentro de la lucha socioambiental. Izquierda Socialista y la UIT-CI no desconocen esa trayectoria, justamente porque de hecho ya hemos tenido polémicas al respecto. Como las tuvimos cuando en la lucha contra la megaminería el MST en 2011 reivindicó prestarle su legalidad en Andalgalá para que se candidatee (y gane) como intendente a un referente de la UCR en vez de a referentes de la asamblea local (de la que participábamos activamente desde Izquierda Socialista). Disociar la lucha contra las multinacionales de la megaminería de la defensa de la independencia de clase los llevó acá regalarle la intendencia a un representante patronal debido a su discurso tibiamente ambientalista. Esto fue celebrado en su momento por un artículo del propio Mariano Rosa (“Ganamos Andalgalá”, 16/3/11), y se enmarca en la reivindicación de su alianza con Proyecto Sur, Pino Solanas y Luis Juez que Alejandro Bodart realizó recientemente en su balance de la Conferencia del FITU (entrevista subida a la página web de la LIS, 8/8/20).

En la Conferencia nos referimos a otro ejemplo que es el de Venezuela. Donde la corriente ecosocialista Marea Socialista, se integró al Partido Socialista Unificado de Venezuela, el partido de gobierno y regimentación política y sindical de Hugo Chávez, e incluso hasta 2019 siguió planteando ante la debacle de Maduro que la tarea era recuperar el legado de Chávez, o volver al cumplimiento de la “constitución bolivariana”, siendo parte de lo que se denominó el “chavismo crítico”. No hace falta extenderse mucho en lo que hace a la política estructural del chavismo de entrega de recursos naturales a manos de las multinacionales a través de empresas mixtas; el desarrollo del “Arco minero del Orinoco” entregado a la megaminería; los 800 mil barriles de petróleo que se derramaron entre 2010 y 2018; o las millones de hectáreas desforestadas de la Amazonía venezolana; todo combinado con la represión y masacres a los pueblos originarios.

Como hemos visto el “ecosocialismo” que apoyó a estos gobiernos en América Latina no ve contradicción en hablar de ecología y socialismo y dar cobertura por izquierda a estos crímenes políticos y ambientales. Nosotros si vemos esa contradicción y la marcamos.

Continuemos los debates impulsando la movilización

Nos hemos extendido en esta respuesta en función de aclarar las polémicas y dar cuenta de que: a) podemos no tener acuerdo en algunos puntos, pero de ninguna manera nuestro proceder fue el de falsear ni desconocer las posiciones de nadie, b) tenemos puntos de acuerdo con los que seguir interviniendo codo a codo en la lucha contra la destrucción ambiental capitalista.

Por lo pronto señalamos en función de esto último que sería importante empezar a planificar reuniones e iniciativas del FITU de cara a la pelea contra la destrucción de los humedales, los intentos del gobierno en avanzar con la megaminería, la “ley de hidrocarburos” y el acuerdo por las megagranjas de cerdos chinas, así como también de cara a la Huelga Mundial por el Clima del 25 de septiembre.

 

 

Extracto de la intervención de Nicolás Núñez, legislador porteño electo y dirigente de Izquierda Socialista/FIT-Unidad, sección argentina de la UIT-CI, en el “Plenario general de la conferencia”.

El primer tema al que me voy a referir es al movimiento contra la destrucción ambiental capitalista, en el que desde ya es necesario intervenir, y lo estamos haciendo con consignas concretas para impulsar la movilización, por la declaración de la emergencia climática, contra técnicas completamente destructivas como el fracking y la megaminería, contra el saqueo de los recursos naturales, en defensa de la Amazonía y los humedales. En todo esto tenemos acuerdo, incluso en buena medida con el programa que señalaron desde el MST (argentino).

Ahora, observamos un faltante en su planteo que nos preocupa, y que vemos como una deriva bastante reiterada de las corrientes que reivindican ser parte del “ecosocialismo”. Corriente que tiene referentes como Michael Löwy y Daniel Tanuro, que hoy están reivindicando o señalando como un paso adelante el Green New Deal, esa utopía reaccionaria de que el capitalismo puede reformarse a sí mismo hacia una transición ecológica, algo que rechazamos completamente. Desligar la problemática ambiental de la pelea por el gobierno de trabajadores es un grave error. Tenemos que incorporarlo a nuestro programa en la pelea ambiental. Hablar de socialismo en abstracto, y no plantear que tienen que gobernar los trabajadores para planificar la economía y así poder planear la transición ecológica, para estatizar los recursos naturales, para ir contra las fronteras nacionales y avanzar en la unidad de los pueblos para satisfacer las necesidades del conjunto de la humanidad, es un problema.

Tenemos sobre este tema un debate importante, por ejemplo, en Venezuela, donde no se puede hablar de ecología ni de socialismo y levantar que la tarea de la izquierda es recuperar “el legado de Chávez”, como hacen los compañeros de Marea Socialista (LIS). El legado de Chávez es la destrucción y entrega de los recursos naturales a las multinacionales.

Escribe Nicolás Núñez, legislador porteño electo Izquierda Socialista/FIT Unidad 

A 86 días de la desaparición de Facundo Astudillo Castro, Alberto Fernández se comunicó con su madre, Cristina. Para que el presidente mostrara interés en una nueva desaparición forzada, la familia y los abogados debieron mover cielo y tierra en la provincia de Buenos Aires buscando pruebas, peleándose con el fiscal puesto por el Estado y denunciando el encubrimiento de la bonaerense para conseguir, recién a los 45 días de la desaparición, que la Justicia les tome la denuncia. Afrontando maniobras mediáticas y, junto a los organismos de derechos humanos independientes, la izquierda y algunos pocos periodistas comprometidos, lograron instalar el tema en la opinión pública.

En su llamado, el presidente habría afirmado: “Seré severo si advierto responsabilidad del Estado”. Se ve que entre tantas reuniones con gobernadores, empresarios y burócratas sindicales el presidente no viene siguiendo el caso.

El viernes pasado se hicieron las pericias en los patrulleros de la comisaría de las localidades de Teniente Origone y Mayor Buratovich. Un perro del perito convocado por la familia de Facundo, Marcos Herrero, encontró rastros en una camioneta, contradiciendo así todo el discurso de la bonaerense y del ministro Sergio Berni. A su vez, la mamá y un abogado pidieron la remoción del fiscal Santiago Ulpiano Martínez, un funcionario que defendía genocidas. El Estado podría interceder al servicio de este reclamo a través del Ministerio Público Fiscal. La Policía Federal, llevada por Berni y Sabina Frederic, viene actuando en connivencia con la bonaerense y filtra información a los medios locales con el objetivo de desviar la investigación. La Federal, además, plantó una testigo preparada por la bonaerense que dijo que había llevado a Facundo a Bahía Blanca, días después negó todo.

El gobierno tiene responsabilidad política en la escalada que se desató en todo el país en el marco de la cuarentena, con 71 asesinatos en manos de las fuerzas “de seguridad”, y desapariciones forzadas como la de Luis Espinoza, en Tucumán, y ahora la de Facundo Castro. El empoderamiento de las fuerzas represivas jamás se da sin un correlato en el aumento de la violencia contra el pueblo trabajador. Pero también es responsable el gobierno de que la investigación no avance a la velocidad necesaria, dilatando las medidas concretas que exigen la mamá de Facundo y sus abogados.

Este jueves 30 se cumplen tres meses de la desaparición. A las 11 vamos a marchar a la Casa de la Provincia de Buenos Aires junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia por la aparición con vida de Facundo en una jornada que se replicará en todo el país. Las acciones tendrán epicentro en Pedro Luro, pueblo del cual Facundo salió el 30 de abril.

Hoy a las 12:00HS como parte de la campaña de denuncia por la desaparición forzada de Facundo Castro, una delegación del Encuentro Memoria Verdad y Justicia se hará presente en la casa de la Provincia de Buenos Aires, (Av. Callao 237/CABA), para presentar el pedido de entrevista con el gobernado Kicillof y exigir su aparición con vida YA.
Junto al Encuentro Memoria Verdad y Justicia estará presente el legislador electo por Izquierda Socialista en el FIT-UNIDAD, Nicolas Nuñez.

Nuñez señaló: “Van más de 75 días de su desaparición forzada. Mientras testigos declararon que vieron como la bonaerense lo subía a un patrullero, sigue la impunidad y el encubrimiento de los responsables materiales y políticos de esta desaparición. ¿Donde está Facundo? Los responsables son la bonaerense, Berni y Kicillof. Esto ocurre bajo el gobierno peronista de Alberto Fernandez. Los gobiernos pasan pero las políticas represivas quedan."

Nicolás Nuñez: 1150463796 @nicolasnuniez

Facebook: Nicolás Nuñez

Prensa: 1160540129

Escribe Nicolás Nuñez, legislador electo de la Ciudad de Buenos Aires por Izquierda Socialista/FIT Unidad

El pasado 9 de junio Liberpueblo, el organismo de derechos humanos impulsado por el Partido Comunista Revolucionario, hizo pública su definición de romper con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ). Lo hizo a través de una carta donde tergiversa la trayectoria reciente del espacio.

El EMVJ se creó al cumplirse veinte años del inicio de la dictadura cívico-militar y, desde ahí en adelante, se constituyó en una referencia no solo para las masivas convocatorias de cada 24 de marzo, sino también en la pelea en defensa de los derechos humanos y contra la impunidad. Fue este espacio el que levantó reclamos importantísimos, como el de la aparición con vida de Julio López y de Luciano Arruga, durante los gobiernos kirchneristas; el repudio a la designación del genocida César Milani a cargo del Ejército, y sostiene, además, una militancia firme y constante para que avancen los juicios contra los milicos superando las trabas que ponen la Justicia y los gobiernos.

Asumido el gobierno de Alberto Fernández, esta orientación de lucha independiente chocaba naturalmente con la nueva ubicación que asumió el PCR al incorporarse al Frente de Todos, primero, y al gobierno nacional, después. Para muestra, basta ver la página oficial de Liberpueblo, donde no hay ninguna mención al ciberpatrullaje, a la desaparición y asesinato de Luis Espinoza en Tucumán, a la golpiza y abusos que sufrió la comunidad Qom en Chaco, al espionaje a los mineros de Andacollo en Neuquén ni a la represión de los trabajadores del frigorífico Penta. ¿Cambió el EMVJ como dice el PCR en su comunicado? ¿O más bien cambió el PCR, que ahora tiene funcionarios gubernamentales y diputados y oculta la represión del gobierno nacional y los gobiernos provinciales? La realidad es clara.

El EMVJ ante Macri

El centro del razonamiento del PCR es que durante el gobierno de Macri el EMVJ se achicó y se hizo más sectario. Para eso se vale de argumentos como que se retiraron organizaciones y que el Encuentro no habría señalado ni comprendido la verdadera gravedad que tuvo la represión durante el gobierno de Cambiemos. Veamos.

Es cierto que algunas organizaciones se retiraron del Encuentro en ese período, pero fueron aquellas que, como Patria Grande, se adelantaron al PCR en su incorporación al kirchnerismo y, por lo tanto, era natural que se separen de un espacio que mantiene independencia de todos los gobiernos. En contraposición, en este período terminaron de cristalizarse dentro del EMVJ otras organizaciones importantes, como el Servicio Paz y Justicia (Serpaj), de Pérez Esquivel. 

A su vez, que el EMVJ no tuvo una posición sectaria lo demuestra el impulso de unidad de acción con organismos kirchneristas para enfrentar el otorgamiento del 2x1 a los genocidas, o para movilizarse una y otra vez acompañando a la familia de Santiago Maldonado. Al calor de esas peleas, el EMVJ llegó a definir en sus documentos que Cambiemos impulsaba un agravamiento cualitativo en la situación represiva y el intento de fortalecer el aparato represivo del Estado. Por eso, cada declaración tuvo como centro la denuncia del accionar del gobierno nacional. De hecho, en las consignas del 24 de marzo de 2019 el PCR vetó denunciar a los gobernadores provinciales que reprimían y se terminó consensuando, para mantener la unidad, la fórmula elíptica de denunciar a los cómplices de Macri”. No hubo ninguna imposición sectaria ni política rupturista ni búsqueda de uniformidad política”, como miente el PCR.

Una ruptura que es una nueva capitulación

Es real, como dice el texto de Liberpueblo, que en los últimos años se agudizaron los debates dentro del EMVJ. Pero esto no se debió a una transformación sectaria, sino al giro político properonista que fue tomando el PCR. El razonamiento de este partido maoísta tiene el mismo error de método de alguien que, arriba de un tren en movimiento, piensa que es el paisaje que ve por la ventana lo que se mueve y no el propio tren. El Encuentro sigue firme en sus principios de lucha, quien se desplaza es la locomotora de capitulaciones del PCR, que tiene una larga trayectoria en esa dirección.

Desde su apoyo al gobierno de Isabel Perón en los tiempos de la Triple A a su activa militancia a favor del triunfo de Carlos Menem, hasta su acercamiento al gobierno de Néstor Kirchner para luego hacerse “anti-K” y hacer acuerdos con Francisco De Narváez. Y ahora su retorno al redil del peronismo da cuenta de la “elasticidad” de esta organización que se dice comunista y revolucionaria. La premisa maoísta de que hay que buscar un sector burgués nacional progresivo lo ha llevado a chocar una y otra vez contra la pared, pero jamás a revisar sus preceptos.

Rechazamos los ataques y las mentiras de quienes quieren encubrir una nueva capitulación. Defendemos la trayectoria y el presente de lucha independiente de todos los gobiernos del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Sostenemos que tiene y tendrá un lugar importantísimo en la lucha por frenar la represión que obligadamente intentará aplicar el gobierno de Fernández para hacer pasar el ajuste. Así como también en la pelea por lograr que los genocidas vayan presos y terminar de una vez con la impunidad de ayer y de hoy.

 

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