Cambiemos y el FMI no quieren pobres en las universidades

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vidalEscribe Mariano Moreno, Presidente del Centro de Estudiantes-Universidad General Sarmiento

La gobernadora María Eugenia Vidal se despachó en un almuerzo con empresarios afirmando “todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza llega hoy a la universidad”. Los rectores del conurbano salieron a responderle. ¿Qué hay detrás de los dichos de Vidal?

La sentencia se dio en el contexto de un discurso en el hotel Sheraton en una convocatoria del selecto Rotary Club. Se trata de un ente que convoca una elite de empresarios que profesan una preocupación por “la paz” y “servir a la comunidad”. Tuvo como presidente fundador en 1919 al entonces director del diario La Nación Jorge Mitre y miembros honorarios como el dictador Aramburu. Hoy tiene entre sus socios “ilustres” a Héctor Magnetto, del Grupo Clarín. Cuando Vidal dijo “acá sabemos”, se refería a esa “certeza” de larga data en el pensamiento gorila de que la universidad no es para los pobres.

La realidad
Más allá de los deseos de la egresada de la UCA y sus amigos del Rotary, lo cierto es que hoy el sistema universitario nacional da lugar a cientos de miles de estudiantes que, según los parámetros del propio Indec, se encuentran bajo la línea de la pobreza. En el conurbano bonaerense de las más de 300.000 personas que estudian, 38.000 provienen del quintil más pobre (20% de menores ingresos). Esto se repite en el conjunto de las universidades en cuestión, donde entre un 70% o 90% de estudiantes son los primeros de sus familias en acceder a la universidad. Lo que “saben” y repiten Vidal y los rotarios es una mentira y una política derrotada con las luchas del movimiento estudiantil argentino que dio a luz la reforma de 1918, y que hace rato conquistó la gratuidad y el libre acceso.
Se trató también de una mentira planificada. No era una conferencia más la que daba Vidal, sino que en vísperas del veto presidencial a la ley que limitaba parcialmente los tarifazos, la gobernadora eligió ese auditorio para anunciar que el candidato a presidente para 2019 era Mauricio y no ella. Fue parte del operativo para intentar mostrar fortaleza y voluntad de profundizar el ajuste ante el FMI.
Tampoco fueron un rayo en un cielo sereno, sino que la universidad hoy en día está padeciendo la devaluación de los títulos de 37 carreras dispuesta por el Ministerio de Educación con la resolución 1.254, el recorte de 3.000.000 de pesos del presupuesto 2018 para infraestructura, a los docentes les ofrecen una miseria salarial del 15% en cuotas y está claro que -siguiendo sus recetas en todo el mundo- el FMI y Macri van a intentar disponer de un ajuste en el presupuesto universitario para 2019.

Los rectores “opositores”
Cataratas de tinta destinaron, en Página12 y medios afines, los rectores peronistas y kirchneristas del conurbano para expresar su indignación con los dichos de la gobernadora, esgrimiendo que la educación superior es “un derecho humano y bien público social”.
Ahora bien, el estudiantado y el pueblo trabajador argentino han conquistado el ingreso irrestricto y la gratuidad, pero otra cosa es la permanencia y llegar a obtener el título. Las y los jóvenes que trabajan y estudian con gran esfuerzo; quienes provienen de hogares con pocos recursos -por ejemplo sin servicios básicos, mucho menos internet-, quienes no pueden hacer frente al aumento del transporte o de los materiales de estudio, son quienes primero abandonan la cursada. Si la educación superior es un derecho tiene que serlo no solo para cruzar la puerta de ingreso a la universidad, sino también para permanecer en ella.
Y sobre esto los rectores no dicen nada. Porque recordemos, hace décadas funciona un pacto entre los rectores radicales, peronistas y kirchneristas que manejan el Consejo Interuniversitario Nacional. Más allá de que cada tanto sacan una declaración crítica, son cómplices del ajuste presupuestario de todos los gobiernos. Presupuesto que en un 90% se destina a sueldos (de pobreza mayoritariamente) y que dedica miserias a infraestructura, comedores, jardines materno-parentales y a poder ayudar a la permanencia de los estudiantes en la cursada. Las políticas de ajuste del gobierno y los rectores que las implementan son los responsables de la expulsión cuatrimestre a cuatrimestre de miles de estudiantes de las universidades.

El discurso privatizador
Los ideólogos de la privatización universitaria usan los bajos índices de graduación para decir que el ingreso irrestricto y la gratuidad no van más. Hacia allá van Macri, Vidal y el FMI. Pero es al revés. El ingreso irrestricto le otorga a cientos de miles de jóvenes una formación que nunca hubiesen podido pagar, mejora su inserción en la sociedad y sus posibilidades de conseguir trabajo, relacionándose con compañeros de distintas extracciones sociales, lo cual constituye un baluarte de la educación pública argentina. Lo que hace falta son políticas y presupuesto para mejorar la formación media y para acompañar la cursada en el nivel superior.
Vienen por la universidad pública. Para frenarlos va a hacer falta mucho más que declaraciones y una intervención potente del movimiento estudiantil. Como plantea el Frente de Izquierda, la plata tiene que ir para educación y no para la deuda externa. Es el FMI o el derecho a la educación universitaria.

 

CRES en Córdoba

La semana del 11 de junio se realizará en Córdoba la Conferencia Regional de Educación Superior (CRES), que se efectúa cada diez años con presencia de todos los rectores y funcionarios de educación de América latina. A pesar de que el lema reivindica el centenario de la Reforma Universitaria, en realidad se tratará de un evento para profundizar los lineamientos privatizadores y mercantilistas para las universidades de la región.
Se trata de una instancia que docentes y estudiantes tenemos que aprovechar para movilizarnos y plantear nuestros reclamos, rechazar los dichos de Vidal, el pacto con el FMI y toda la política educativa de Cambiemos.

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