¡Que se reabran las paritarias!

(Tiempo estimado: 4 - 7 minutos)

O se impone un aumento de emergencia para enfrentar el tremendo costo de vida y la reapertura de las paritarias, o sigue la miseria salarial."Desde hoy tenemos un salario menos mínimo, más vital y más móvil", dijo Cristina Fernández tras el anuncio del aumento del salario mínimo. Éste pasó de 3600 pesos a 4.400 este mes (una suba del 20%), llegando a 4.700 recién en enero de 2015. Una medida electoralista que no cambia nada. El aumento solo vale para 130 mil trabajadores de todo el país. Mientras la canasta familiar para que una familia tipo cubra sus gastos esenciales, supera los 11.000 pesos. No solo el "mínimo" es de pobreza, sino lo que percibe el conjunto de la clase obrera, 4.500 pesos de promedio, está muy por debajo de lo que se necesita.

A todo esto, se conocieron los ingresos de los funcionarios K. Las declaraciones juradas anuales demostraron que todos subieron sus fortunas, ganándole por lejos a la inflación. ¡Y eso que solo pusieron el monto de las valuaciones fiscales, no el real! La brecha hubiera sido aún mayor. Alicia
Kirchner, por ejemplo, denunció que es propietaria de 1.666 metros cuadrados en El Calafate, al valor de... $11.000, a $7 el metro cuadrado. (Clarín 3/9). En Lugano, donde desalojaron hace poco a cientos de familias, un lote de 3 por 4 se ofrecía a 30.000 pesos. Vivir en el país de las maravillas, es parte del ya acostumbrado relato oficial.

La pérdida salarial es muy grande. Las paritarias el año pasado se cerraron muy por debajo de la inflación real, y en varias cuotas. En enero vino el mazazo de la devaluación. Y los acuerdos salariales de este año no llegaron al 30%, cuando la inflación ya se proyecta en un 40.

El kilo de carne pasó a ser prohibitivo para amplias franjas populares. La nafta subió un 60% en un año. Los "precios cuidados" un 54%. El peaje a La Plata aumentó un 550% en dos años. El anuncio que realizará la presidente esta semana de que se podrá comprar en 12 cuotas, es para un sector de la clase media que puede comprar artículos durables.

Millones escucharán la noticia alejados de esa posibilidad. A esto se le suma el flagelode las suspensiones y despidos. Hasta el repudiable burócrata del
Smata, archikirchnerista él, Ricardo Pignanelli, acaba de reconocer que hay 15.000 trabajadores afectados en la industria automotriz. Y según el diario cordobés La Voz del Interior del 6 de septiembre, "habrá 3.550 operarios suspendidos, interrumpirán la actividad, de manera parcial y alternada, las
plantas de Volkswagen y de Fiat, y la fábrica de camiones Iveco". Ante ello, a lo único que atina el gobierno es a seguir salvando a estas multinacionales, con el pago de parte de los salarios de sus operarios (Repro), sin tomar ninguna medida de fondo, como bien denunciamos en la página
3. Opuesto a las propuestas que venimos planteando desde el el Frente de Izquierda en el Congreso, legislaturas y en las luchas.

Inflación, economía en recesión, caída del consumo, tarifazo (aumentos siderales en las boletas de agua y gas en Buenos Aires), impuesto al salario (Ganancias), salarios de pobreza, jubilaciones y planes sociales de indigencia. Éstos son los logros que, en momentos de crisis mundial, e interna, puede

mostrar el todavía llamado “modelo de redistribución de la riqueza” K.

Ante esto, el movimiento obrero de conjunto acaba de protagonizar un importante paro general, a pesar de la defección de la UTA y de que no paró la UOM, el Smata y otros gremios industriales. Si el paro se hizo sentir a pesar de los dirigentes, quiere decir que hay millones de trabajadores dispuestos a no dejar pasar el ajuste, la pobreza salarial, ni los despidos y suspensiones.

Que la crisis la paguen los grandes empresarios, banqueros y multinacionales, no los trabajadores, pasa a ser una tarea del momento.

El gobierno contestó que no habrá aumento de salario, no reabrirá las paritarias, ni habrá novedades en relación al impuesto al salario. La política del gobierno sigue siendo “recaudar y recaudar” para seguir cumpliendo con los pagos de la deuda externa, que quiere opacar con la campaña “Patria o buitres”. Hace diez días se pagaron otros 3.043 millones de dólares al Banco Mundial, el BID y el Club de París. Ese dinero fue sacado en forma directa de las reservas del Banco Central. La plata que debería ir a salario, viviendas, salud y educación, se sigue destinando al pago de los usureros internacionales. Prueba que el gobierno sigue descargando la crisis sobre las espaldas del pueblo trabajador. Por otra parte, sigue la criminalización de la protesta y la persecución a los que luchan. Como intenta Randazzo con los ferroviarios del Sarmiento (ver páginas centrales y contratapa). O en Lear, Emfer y otros lugares. Persiguiendo a los delegados combativos que enfrentan el ajuste y a la burocracia sindical oficial, cómplice de las políticas antiobreras en curso.

La CGT Moyano se solidarizó con los ferroviarios -actitud que es valorable- y anunció que seguirá adelante con un "plan de lucha" tras el exitoso paro del
pasado 28. Ahora ha trascendido que se dispondría a anunciar una marcha en las próximas semanas. Por su parte, Pablo Moyano de 

Camioneros dijo que reclamará la apertura de las paritarias. Igual que otros gremios. Sigue en curso una gran pulseada nacional. O se impone un aumento de emergencia para enfrentar el tremendo costo de vida y la reapertura de las paritarias, o sigue la miseria salarial. No hay otra. Esa pelea va unida a la de terminar con el impuesto al salario, frenar los despidos y suspensiones y reclamar, como lo venimos planteando desde estas páginas, la suspensión inmediata de los pagos de la deuda para volcar esos fondos a atender las urgentes necesidades populares.

Exigimos que se dé continuidad al paro general con otro de 36 horas, con movilización a Plaza de Mayo. Para mostrar con mayor contundencia aún que en paros anteriores, que somos miles y miles los que repudiamos el ajuste del gobierno y de las patronales. Que es un verso no exigir aumento de salario para “cuidar el empleo” como dice el gobierno y sus burócratas afines. Porque esos dos males están hoy impactando sobre las familias de los trabajadores. ¡Por un plan de lucha nacional!

 

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