Votar a Cristina no frena el ajuste de Macri

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Cristina en ArsenalFinalmente, Cristina disipó las dudas y se presenta como candidata a Senadora por Unidad Ciudadana. Lo hará por fuera de la estructura tradicional del peronismo, el PJ, sello que le dejó a Florencio Randazzo. Sin embargo, la inmensa mayoría de los intendentes y punteros de lo peor de la política del conurbano bonaerense van en las listas de diputados nacionales, legisladores provinciales y concejales de Cristina.

Escribe Gabriel Massa

El primer impacto de Cristina en la campaña electoral fue el acto en la cancha de Arsenal el 20 de junio: allí la ex presidenta fue haciendo subir a la tarima personas, humildes en su mayoría, desocupados, amas de casa, kiosqueros, representativos de los sectores golpeados por el ajuste que aplica el gobierno de Macri. Quedaron fuera del centro de la escena, casi se diría que ocultos, en una tribuna, las grandes figuras de los gobiernos kirchneristas, muchas de ellas desprestigiadas y cargadas de acusaciones de corrupción: Boudou, Guillermo Moreno y Aníbal Fernández, entre otros.
El impacto provocado por el acto se pudo medir en encuestas que al día siguiente daban a Cristina subiendo del 25 al 30 por ciento en la intención de voto.
Luego vendría la sorpresa de la lista de candidatos a senadores y diputados que acompañan a Cristina. Esta vez la mayoría de los figurones más irritativos, más manchados por la corrupción, quedaron directamente borrados. Y la mayor novedad son quienes encabezan la lista de candidatos a diputados: la economista Fernanda Vallejos y el ex presidente del Conicet  Roberto Salvarezza (2012-2015). Les siguen el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza y la secretaria general del Sindicato de Trabajadores Judiciales de la ciudad de Buenos Aires (Sitruju), Vanesa Siley. De las figuras del viejo kirchnerismo desprestigiado aparecen en los primeros puestos solo el ex gobernador bonaerense Daniel Scioli y el dirigente de la CTA, Hugo Yasky.
Así Cristina busca anular el gran argumento que maneja el macrismo: que ella y todos los que la acompañan son la encarnación de la corrupción.
Fernanda Vallejos, por ejemplo, que sólo tuvo un cargo menor en el ministerio de Economía con Kicillof, está libre de antecedentes judiciales y entonces puede salir pegando duro con declaraciones contra el ajuste: “Los argentinos que dejaron de consumir los bienes tan esenciales como leche, carne, frutas y pan no son esa minoría privilegiada que se beneficia de las políticas regresivas del gobierno. (…) Los que dejaron de consumir son los cientos de miles que perdieron su trabajo (…) Los trabajadores que perdieron 10 puntos de su salario contra la inflación el años pasado y que el gobierno insiste en que vuelvan a perder esta año con una pauta del 18 por ciento frente a una inflación anualizada que hoy se ubica en el 39 por ciento. Son los casi 4 millones de argentinos que el gobierno empujó por debajo de la línea de pobreza” (citado por el diario La Nación, 25 de junio de 2017).
 Lo que no impide que la propia Vallejos declare muy tranquila a una radio que “el gobierno anterior era transparente, la corrupción es algo que inventan los medios” y que, por los juicios que hay en su contra, Amado Boudou –con quien mantiene una estrecha relación política- es un “perseguido político como lo fueron Yrigoyen, Perón, Evita, Néstor y Cristina Kirchner”.
Más allá de esta torpe defensa de la corrupción kirchnerista, es con un discurso combativo como el de Vallejos contra el ajuste macrista que Cristina busca convencer a millones de que la voten. Pero por más que se presente caras nuevas con discurso combativo y se oculte a los más impresentables de los ex funcionarios corruptos, hay cosas que nada ni nadie puede tapar.
 Por empezar, el ajuste que Cristina promete frenar comenzó con los gobiernos kirchneristas. Lo que está haciendo Macri es profundizar los ataques a los trabajadores. Bajo el kirchnerismo un 30% de los trabajadores estaban tercerizados y un 40% en negro. Fue el gobierno de Cristina el que empezó a imponer convenios salariales con tope por debajo de la inflación. En el 2013 con Kicillof vendría la devaluación que dio más impulso a la inflación y hundió aún más a los salarios. Mientras tanto la deuda externa -de la que el kirchnerismo pagó más de 200.000 millones de dólares- se elevó a 300.000 millones de dólares.
Hoy esa política continúa en la provincia de Santa Cruz, donde la cuñada, Alicia Kirchner, aplica el ajuste más duro de todo el país, negándose a otorgar aumentos a los trabajadores y reprimiendo a los jubilados y empleados que reclaman por los meses de atraso en los pagos. Al mismo tiempo que suma su firma a la renovación del Convenio Minero impulsado por Macri, que es la continuidad de la entrega de nuestras riquezas a las multinacionales.
Por eso no es ninguna sorpresa que a lo largo de 2016 y 2017 los diputados y senadores del kirchnerismo votaran todas las leyes del ajuste de Macri, incluyendo la toma de deuda externa. El apoyo a Macri y a su ajuste por el peronismo desde el Congreso es simplemente la continuidad y la profundización del ajuste que el propio kirchnerismo aplicó cuando estaba en el gobierno.
Por eso estamos convencidos de que el voto a Cristina y sus candidatos no sirve para frenar el ajuste. Porque los diputados y senadores que lleguen al Congreso por Unidad Ciudadana seguirán votando todas las leyes de ajuste y de entrega que les pida Macri.
Izquierda Socialista propone en cambio el voto al Frente de Izquierda y los Trabajadores. Porque, en el Congreso y en las calles, siempre hemos enfrentado consecuentemente todas las medidas de ajuste contra los trabajadores y el pueblo, tanto del kirchnerismo como de Macri. Por eso la única salida para enfrentar el ajuste en estas elecciones es apoyar al Frente de Izquierda

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