¡Basta de despidos!

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editorialContinúa la ola de despidos generada por el ajuste macrista. Este mes de junio ya son más de 2.500. Con una particularidad: esta ofensiva anti-obrera es encabezada por empresas transnacionales que no pueden aducir “problemas económicos”: Pepsico, Hutchinson o Walmart. Echan trabajadores y cierran plantas para luego reabrir con obreros flexibilizados (y, de paso, sacarse de encima a delegados o internas combativas). El plan de flexibilización laboral del gobierno también se expresa en la cruzada que está llevando adelante el propio presidente Macri contra los juicios laborales.

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Diputado Giordano: “Macri empuja a los jubilados a la desesperación"

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Tras el trágico suicidio de Rodolfo Oscar Estivill, un jubilado de 91 años de Mar del Plata, el Diputado Nacional de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda, Juan Carlos Giordano, alertó sobre la desesperación a la que son llevados los jubilados por parte del gobierno nacional.Tras el trágico suicidio de Rodolfo Oscar Estivill, un jubilado de 91 años de Mar del Plata, el Diputado Nacional de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda, Juan Carlos Giordano, alertó sobre la desesperación a la que son llevados los jubilados por parte del gobierno nacional.

Giordano señaló: “Responsabilizamos al ajuste de Macri por esta lamentable y trágica muerte culpa de un gobierno que desprecia y denigra a los jubilados. Macri mantiene jubilaciones de miseria (una mínima de $6.300) y ahora obliga a los pensionados a realizar trámites interminables para no perder los beneficios fruto del trabajo de toda su vida. Los trámites son engorrosos y costosos, generando una carga extra para los jubilados y sus familias llevándolos a la desesperación y angustia que en muchos casos empujan a la muerte. Por eso es repudiable que se diga desde el gobierno que el jubilado que se suicidó ´estaba haciendo un simple cambio de domicilio´".

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Votar a Cristina no frena el ajuste de Macri

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Cristina en ArsenalFinalmente, Cristina disipó las dudas y se presenta como candidata a Senadora por Unidad Ciudadana. Lo hará por fuera de la estructura tradicional del peronismo, el PJ, sello que le dejó a Florencio Randazzo. Sin embargo, la inmensa mayoría de los intendentes y punteros de lo peor de la política del conurbano bonaerense van en las listas de diputados nacionales, legisladores provinciales y concejales de Cristina.

Escribe Gabriel Massa

El primer impacto de Cristina en la campaña electoral fue el acto en la cancha de Arsenal el 20 de junio: allí la ex presidenta fue haciendo subir a la tarima personas, humildes en su mayoría, desocupados, amas de casa, kiosqueros, representativos de los sectores golpeados por el ajuste que aplica el gobierno de Macri. Quedaron fuera del centro de la escena, casi se diría que ocultos, en una tribuna, las grandes figuras de los gobiernos kirchneristas, muchas de ellas desprestigiadas y cargadas de acusaciones de corrupción: Boudou, Guillermo Moreno y Aníbal Fernández, entre otros.
El impacto provocado por el acto se pudo medir en encuestas que al día siguiente daban a Cristina subiendo del 25 al 30 por ciento en la intención de voto.
Luego vendría la sorpresa de la lista de candidatos a senadores y diputados que acompañan a Cristina. Esta vez la mayoría de los figurones más irritativos, más manchados por la corrupción, quedaron directamente borrados. Y la mayor novedad son quienes encabezan la lista de candidatos a diputados: la economista Fernanda Vallejos y el ex presidente del Conicet  Roberto Salvarezza (2012-2015). Les siguen el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza y la secretaria general del Sindicato de Trabajadores Judiciales de la ciudad de Buenos Aires (Sitruju), Vanesa Siley. De las figuras del viejo kirchnerismo desprestigiado aparecen en los primeros puestos solo el ex gobernador bonaerense Daniel Scioli y el dirigente de la CTA, Hugo Yasky.
Así Cristina busca anular el gran argumento que maneja el macrismo: que ella y todos los que la acompañan son la encarnación de la corrupción.
Fernanda Vallejos, por ejemplo, que sólo tuvo un cargo menor en el ministerio de Economía con Kicillof, está libre de antecedentes judiciales y entonces puede salir pegando duro con declaraciones contra el ajuste: “Los argentinos que dejaron de consumir los bienes tan esenciales como leche, carne, frutas y pan no son esa minoría privilegiada que se beneficia de las políticas regresivas del gobierno. (…) Los que dejaron de consumir son los cientos de miles que perdieron su trabajo (…) Los trabajadores que perdieron 10 puntos de su salario contra la inflación el años pasado y que el gobierno insiste en que vuelvan a perder esta año con una pauta del 18 por ciento frente a una inflación anualizada que hoy se ubica en el 39 por ciento. Son los casi 4 millones de argentinos que el gobierno empujó por debajo de la línea de pobreza” (citado por el diario La Nación, 25 de junio de 2017).
 Lo que no impide que la propia Vallejos declare muy tranquila a una radio que “el gobierno anterior era transparente, la corrupción es algo que inventan los medios” y que, por los juicios que hay en su contra, Amado Boudou –con quien mantiene una estrecha relación política- es un “perseguido político como lo fueron Yrigoyen, Perón, Evita, Néstor y Cristina Kirchner”.
Más allá de esta torpe defensa de la corrupción kirchnerista, es con un discurso combativo como el de Vallejos contra el ajuste macrista que Cristina busca convencer a millones de que la voten. Pero por más que se presente caras nuevas con discurso combativo y se oculte a los más impresentables de los ex funcionarios corruptos, hay cosas que nada ni nadie puede tapar.
 Por empezar, el ajuste que Cristina promete frenar comenzó con los gobiernos kirchneristas. Lo que está haciendo Macri es profundizar los ataques a los trabajadores. Bajo el kirchnerismo un 30% de los trabajadores estaban tercerizados y un 40% en negro. Fue el gobierno de Cristina el que empezó a imponer convenios salariales con tope por debajo de la inflación. En el 2013 con Kicillof vendría la devaluación que dio más impulso a la inflación y hundió aún más a los salarios. Mientras tanto la deuda externa -de la que el kirchnerismo pagó más de 200.000 millones de dólares- se elevó a 300.000 millones de dólares.
Hoy esa política continúa en la provincia de Santa Cruz, donde la cuñada, Alicia Kirchner, aplica el ajuste más duro de todo el país, negándose a otorgar aumentos a los trabajadores y reprimiendo a los jubilados y empleados que reclaman por los meses de atraso en los pagos. Al mismo tiempo que suma su firma a la renovación del Convenio Minero impulsado por Macri, que es la continuidad de la entrega de nuestras riquezas a las multinacionales.
Por eso no es ninguna sorpresa que a lo largo de 2016 y 2017 los diputados y senadores del kirchnerismo votaran todas las leyes del ajuste de Macri, incluyendo la toma de deuda externa. El apoyo a Macri y a su ajuste por el peronismo desde el Congreso es simplemente la continuidad y la profundización del ajuste que el propio kirchnerismo aplicó cuando estaba en el gobierno.
Por eso estamos convencidos de que el voto a Cristina y sus candidatos no sirve para frenar el ajuste. Porque los diputados y senadores que lleguen al Congreso por Unidad Ciudadana seguirán votando todas las leyes de ajuste y de entrega que les pida Macri.
Izquierda Socialista propone en cambio el voto al Frente de Izquierda y los Trabajadores. Porque, en el Congreso y en las calles, siempre hemos enfrentado consecuentemente todas las medidas de ajuste contra los trabajadores y el pueblo, tanto del kirchnerismo como de Macri. Por eso la única salida para enfrentar el ajuste en estas elecciones es apoyar al Frente de Izquierda

De la estafa de los 100 años a la presentación de las listas para las PASO

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EditorialEl diario británico Financial Times, uno de los voceros más importantes del establishment económico internacional, hizo una encuesta entre sus lectores: ¿qué es para usted lo más loco que vio? (económicamente hablado). Ganó abrumadoramente (69%) “el bono a 100 años de la Argentina”, dejando atrás nada menos que a la deuda externa griega. ¡Hasta los voceros más reconocidos del imperialismo  reconocen que se trata de una estafa increíble!
Sin embargo, a pesar de que nos seguimos endeudando astronómicamente, a plazos impensables y con tasas usurarias, eso no  le alcanzó a Macri para hacer los méritos suficientes frente a los usureros internacionales. La semana pasada  las calificadoras de los especuladores financieros mundiales (el llamado Morgan Stanley Capital Investment –MSCI-)  le negaron a la Argentina el “ascenso” a la categoría de “mercado emergente” –un supuesto escalón que le permitiría al país ser más atractivo para la llegada de inversiones extranjeras-. El motivo de que permanezcamos en el equivalente a la primera “B” del fútbol fue que, para los buitres internacionales, aún el gobierno de Macri “no es confiable”, reclamándole más y más ajuste.
Por supuesto que Macri sigue “haciendo méritos”. Ahora estamos ante una nueva ola de despidos, liderada justamente por la transnacional yanqui Pepsico, pero a la que se suman también Walmart de Sarandí, la química alemana Lanxess (cínicamente una semana después de la visita de Angela Merkel  prometiendo inversiones de su país) y una larga lista que registramos en esta misma página, ante la complicidad manifiesta del Ministerio de Trabajo. Al mismo tiempo, el gobierno reúne el Consejo del Salario, para terminar fijando por decreto un “aumento” al salario mínimo en tres tramos, que recién llegaría a 10.000 pesos en julio de 2018. Todo esto es parte del ajuste en curso, al que hay que sumarle los salarios que siguen perdiendo frente a la inflación, los recortes a los subsidios de todo tipo a miles de personas necesitadas, la reducción de los servicios del PAMI a los jubilados y el ataque permanente a la educación y la salud pública.
Mientras tanto, se produjo el cierre de listas para las PASO del 13 de agosto. Acá también Macri redobló la apuesta: su principal candidato en la provincia de Buenos Aires será Esteban Bullrich, el ministro de Educación ajustador de los docentes. Del otro lado, finalmente se presenta Cristina, después del acto “al estilo moderno” en la cancha de Arsenal, donde subió al escenario a “ejemplos” de las víctimas del ajuste. Claro que cuando se armaron las listas no fueron ellos los candidatos, sino parte de los dirigentes de siempre (intendentes, burócratas sindicales, defensores de Boudou o Kicillof, etcétera). El kirchnerismo, con su Unidad Ciudadana en la provincia, se postula como la fuerza que puede “frenar a Macri”. Nada más lejano: mientras hablan de las consecuencias del ajuste de Cambiemos, efectúan uno similar en Santa Cruz. Y Sus diputados y senadores, en este año y medio, fueron quienes garantizaron con sus votos las principales leyes del ajuste.
Massa y Randazzo, los otros candidatos peronistas, por su parte, también han sido cómplices de las políticas de Cambiemos, garantizándoles ellos también con sus votos a Macri lo que necesitaba. A lo que hay que sumarle las repetidas treguas que llevaron adelante los burócratas sindicales que adherían a sus espacios. Ninguno de ellos, entonces, tampoco son salidas para enfrentar el ajuste de Macri.
La realidad del día a día es que tenemos que seguir dando la pelea, apoyando y coordinado todas las luchas, tanto la de los despedidos como en Pepsico y otros lugares, los trabajadores de Santa Cruz a los que todavía se le adeudan salarios atrasados, como las de los estatales, los judiciales, los médicos de la Cicop, o los choferes de colectivos que exigen seguridad para trabajar y tantos otros. Esta es la tarea que tenemos planteada, junto con fortalecer al sindicalismo combativo.
Y, al mismo tiempo, empezar a salir a pelear el voto y hacer más grande la única alternativa unitaria que ha estado presente, y seguirá estándolo en todas las luchas: el Frente de Izquierda. Para que los trabajadores, las mujeres y la juventud tengamos realmente una opción con un programa alternativo, que empezando por dejar de pagar la deuda externa, ponga toda esa plata para resolver las necesidades de empleo, salario, salud, educación y vivienda.
Es el momento de sumar todas las fuerzas militantes, de poner en marcha la campaña electoral del Frente de Izquierda con todos los compañeros. De estar presentes en cada ciudad, cada barrio y cada esquina con nuestra agitación, nuestras pintadas y afiches. Llamando a los compañeros en cada fábrica, empresa, escuela y facultad a dar su voto a la principal alternativa de Izquierda que tienen los trabajadores, la juventud y el pueblo. Para enfrentar ahora en las PASO y, después, en octubre, a Macri, a Cristina, a Massa y todos los candidatos del ajuste.