No al pacto Macri-FMI

(Tiempo estimado: 3 - 5 minutos)

centralEscribe José Castillo

Desde hace veinte días la economía argentina está en un tembladeral. Muchos trabajadores, que hace un par de semanas no los conocían ni de nombre, hoy escuchan hablar de millonarios vencimientos de “Lebac”, si se renuevan o no, o qué pasará mañana con el dólar. Sin entender demasiado, todos sabemos, y sentimos en nuestros bolsillos, las consecuencias de todo esto. Lo vamos a resumir en una sola frase: la lechuga ya está a 100 pesos el kilo.

Una crisis provocada por los especuladores internacionales amigos de Macri

La crisis financiera desatada desde el 25 de abril no es más que una profecía autocumplida. El gobierno de Macri se la pasó endeudándose astronómicamente por más de 130.000 millones de dólares. Por supuesto que no era gratis: el año pasado se pagaron 16.000 millones de dólares en concepto de vencimiento de intereses de esa deuda y para este año está presupuestado destinar otros 20.000.

¿Para qué se usó este mayor endeudamiento? Sirvió para aceitar una fenomenal bicicleta financiera, con especuladores que recibían esos dólares, los pasaban a pesos, compraban Lebac (letras del Banco Central que permitían hacer las ganancias más altas del planeta), para finalmente “volver” al dólar y fugarse. Todo financiado con el mayor endeudamiento externo.

Lo que pasó en estos días es que muchos capitales especulativos extranjeros recibieron la “orden” de salir de la Argentina y buscar nuevas ganancias financieras en otros sitios. Los que dieron la señal de partida tienen nombre y apellido: son buitres como el JP Morgan, Morgan Stanley o el Deutsche Bank, justamente las entidades financieras en las que trabajaban como directivos los actuales miembros del equipo económico macrista. Mientras se iban yendo, el gobierno de Cambiemos les garantizaba los dólares para la salida: así ya se llevan regalados casi 13.000 millones de dólares de las reservas. Y, a los especuladores que se quedan, se los “premia” con una tasa de interés gigantesca de 40%.
Al mismo tiempo, para garantizar que se va a seguir teniendo dólares para seguir financiando en los próximos meses nuevas superganancias vía bicicletas financieras y eventuales fugas de capitales, el gobierno de Macri recurre al odiado FMI.

El pueblo trabajador pagará todo este negociado: primero e inmediatamente con una inflación que se desmadra vía la suba de precios de los artículos de primera necesidad. El 15% de inflación anual quedó allá lejos, sólo vigente para las paritarias. Hoy todos los analistas acuerdan que la inflación de 2018 terminará, como mínimo, cerca de 30%. Como ya lo reconoció el propio ministro Dujovne, las consecuencias de todo esto serán “mayor inflación y menor nivel de actividad”, léase menores salarios y jubilaciones y más desempleo.

Y encima de todo, llega el FMI

En medio de este escenario tenebroso, el gobierno decide recurrir al Fondo Monetario Internacional. Lo hace para darle mayor “garantía y seguridad” a los especuladores internacionales. Traducido: más garantías de que se van a pagar todos los vencimientos de deuda en el futuro, cueste lo que cueste y no importa a quién haya que ajustar.

El ministro Dujovne miente alevosamente al afirmar que el FMI “ya no es como era en 2001” o que ahora puede prestar sin exigir condiciones. Sabe que no es así. No es cierto que el Fondo no exigió planes de ajuste en los últimos años. Ahí tenemos Grecia como muestra (ver nota en esta misma página). Economistas de todas las tendencias y los medios especializados locales y extranjeros acuerdan que se le exigirá a la Argentina un plan de ajuste como condición para otorgarle un crédito de aproximadamente 20.000 millones de dólares que el país recibirá en cuotas, tras un estricto monitoreo del cumplimiento de los requisitos. Y que deberá ser devuelto religiosamente en un plazo relativamente corto, de no más de dos o a lo sumo tres años.

Desarrollemos un gran movimiento contra el ajuste de Macri y el FMI

Macri viene ajustando desde el comienzo de su mandato. Lo pagamos con los miles de despidos tanto en el sector público como en el privado, con la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones frente a la inflación y con los tarifazos. La crisis del dólar de estos días ya está significando un nuevo mazazo contra los trabajadores.

Sobre todo esto pegará el mayor ajuste que nos exigirá el FMI. Ya podemos adelantar algunas de las demandas que se nos harán (ver “Las exigencias del plan de ajuste del FMI” en esta misma página). Todo al servicio de que se siga pagando la factura cada vez mayor de la deuda externa.

Es ellos o nosotros. Tenemos que salir ya mismo a repudiar cualquier acuerdo con el FMI. Peleando para derrotar el ajuste de Macri, ahora “reforzado” por el acuerdo con el Fondo. Nos negamos a que seamos los trabajadores los que paguemos el estropicio. ¡Que la crisis la paguen quienes la provocaron, los especuladores financieros que hicieron millonadas con la bicicleta financiera y ahora fugan los dólares, los buitres de la deuda, los monopolios exportadores que no liquidan las divisas y las grandes empresas que ahora aprovechan para remarcar los precios!

Movilicémonos con la más amplia unidad contra el pacto de Macri y el FMI hasta derrotar su ajuste, oponiéndole un plan económico alternativo que comience por no pagar la deuda externa y poner todos esos recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares.

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