El presupuesto del FMI: Se ajusta todo menos los pagos de deuda

(Tiempo estimado: 3 - 6 minutos)

se ajusta todo menos los pagos de deudaEscribe José Castillo

El gobierno se apresta a cumplir una de las exigencias claves del FMI: aprobar el presupuesto 2019. Se trata de un superajuste, con el rótulo de “déficit cero”, con el objetivo de “liberar” más de 600.000 millones de pesos para pagar intereses de deuda. El peronismo le dará a Cambiemos los votos que le faltan para que se vote a favor.

Los proyectos de presupuesto siempre estuvieron “dibujados”, teniendo poco que ver con la realidad. Como muestra tenemos el del año en curso: supuestamente la inflación iba a ser de 15%, el dólar tenía que terminar 2018 en 19 pesos y la economía estaría creciendo 3,5%. Una mentira total. El presupuesto 2019, que comenzará a tratarse en estos días en el Congreso, es diferente. Tiene elementos de mentira, como decir que el dólar va a terminar el año que viene a 40 pesos (igual que lo que está ahora), o que la inflación va a ser de sólo 23%. Pero lo esencial no está ahí.

Lo central y “verdadero” de este proyecto de presupuesto es el ajuste que contiene. El gobierno lo denomina “déficit cero”. En concreto quiere decir que no se podrá gastar un solo peso más que lo que se recaude de impuestos. Con una única excepción: los pagos de deuda externa. Para esto se planifica una astronómica suma de, como mínimo, 600.000 millones de pesos. Y decimos “como mínimo”, porque se hace ese cálculo con el dólar a 40. Como la deuda está en dólares, si se viene otra devaluación el monto de pagos de deuda aumentará a 700.000, a 800.000, … y así puede seguir hasta el infinito.

Para lograr esto, el gobierno de Macri plantea achicar todo: los salarios, los puestos en el Estado (lo que implica olas de despidos), la obra pública, la salud, la educación, la ciencia y técnica, la vivienda, los fondos para las provincias. Se trata de un megaajuste de alrededor de 550.000 millones de pesos.

Este presupuesto fue “la ofrenda” que Macri le llevó a Christine Lagarde, la titular del FMI, a cambio de que se aprobara el reciente acuerdo con el Fondo. El presupuesto es el verdadero “papel firmado” con el que el gobierno se compromete a ajustar “a sangre y fuego”.

Pero el FMI no se contenta simplemente con que el gobierno de Cambiemos le presente el presupuesto como un compromiso de buenas intenciones. Quiere señales, garantías, de que efectivamente el ajuste se va a llevar adelante. Por eso exige su aprobación, lo que implica el acuerdo con la oposición peronista. Digámoslo con todas las letras: las reuniones y firmas de acuerdos de Macri con los gobernadores son parte de las exigencias del Fondo.

El peronismo, en todas sus variantes, se apresta a representar el papel que se le exige. Como ya lo hizo cuando se trataron otras leyes, como el pago a los fondos buitres, los presupuestos 2016, 2017 y 2018, o el robo a los jubilados en diciembre pasado.

Claro que, en esta oportunidad, la bronca popular contra el ajuste viene creciendo exponencialmente. Muchos diputados y senadores peronistas no pueden, esta vez, simplemente votar a favor sin pasar a ser inmediatamente repudiados por su base. Por eso estamos viendo un trabajo de orfebrería para lograr que el presupuesto se apruebe “sin que se note” la ayuda de la oposición peronista.

Veamos qué pasa en Diputados. Ahí Cambiemos cuenta con 108 diputados propios, a los que les puede sumar un par más del bloque de Martín Lousteau. Bastante lejos del quórum necesario. Pero, como dicen varios operadores del gobierno, “con llegar a los 120 votos alcanza”. ¿De qué se trata? Muy simple: operan a favor algunos sectores del peronismo federal, como el jefe de senadores Miguel Ángel Pichetto, o los gobernadores de Salta (Juan Manuel Urtubey) y Córdoba (Juan Schiaretti), que le garantizan, junto con los gobernadores de Santiago del Estero (Gerardo Zamora) y de Misiones (Hugo Passalacqua), los votos que le faltan para llegar a ese número. El resto del peronismo, que incluye a los diputados de Sergio Massa, los de Diego Bossio y el conjunto del kirchnerismo harán duros, durísimos discursos contra el presupuesto y hasta contra el FMI. Pero, a posteriori, los diputados que hagan falta procederán a “abstenerse” o ausentarse sigilosamente del recinto, con el pretexto de que “en nombre de la gobernabilidad no se puede dejar al gobierno sin presupuesto”.

Este será el mecanismo con que Macri, con el aval de los gobernadores, cumplirá la exigencia del FMI. Así, también, Cambiemos logrará los diez votos que le faltan para llegar a ganar también en el Senado y que el proyecto se apruebe.

El presupuesto 2019 expresa un mayor ajuste en todos sus términos. Tenemos que repudiarlo y movilizarnos para que se lo rechace. Y repudiar a todos los que, con diversas maniobras, le van a dar al macrismo la oportunidad de aprobarlo. El 24 de octubre está programado su tratamiento en Diputados. Hay que movilizarse masivamente, rodear el Congreso y hacer que se oiga bien fuerte el repudio. ¡No al FMI! ¡Plata para salario, trabajo, educación, salud y vivienda, no para la deuda externa!


¿8% para aumento salarial?

El proyecto de presupuesto 2019 contiene una pauta inflacionaria de 23%. Claro que, cuando uno revisa cuidadosamente las planillas, descubre que el “verdadero” número presupuestado es de 34%. Cualquiera de los dos está lejísimo de lo que se calcula aumentar a los empleados públicos: ¡apenas 8%!
Los trabajadores del Estado van camino a terminar este año con pérdidas de poder adquisitivo de más de 15%. Y se los quiere someter directamente al hambre el año próximo, ofreciéndoles una pauta de aumento sustancialmente por debajo de la propia inflación que proyecta el gobierno que, si nos guiamos por lo sucedido en años anteriores, terminará siendo claramente mayor. Esta es una muestra más del presupuesto del ajuste.

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