Algunas conclusiones del triunfo radical en la FUBA

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Algunas conclusiones del triunfo radical en la FUBAv2El 28 de septiembre un frente encabezado por el radicalismo (Franja Morada-Nuevo Espacio), en alianza con sectores del PJ de la Ciudad de Buenos Aires, se impuso en el Congreso de la Federación Universitaria de Buenos Aires. En esta nota explicamos cómo la orientación de la conducción de la FUBA preparó el terreno para el retorno morado.

Escribe Gastón Godoy, miembro de la mesa representativa de la FUBA y candidato a comunero por la Ciudad de Buenos Aires

La FUBA hegemonizada desde 2006 por el PO y desde el 2010 en alianza con La Mella (Patria Grande), se fue burocratizando cada vez más. En un primer momento, se aisló de la base estudiantil con medidas de aparato no discutidas en instancias democráticas con el movimiento estudiantil. Año a año, se fue terminando con la tradición de masivas asambleas interfacultades y congresos participativos que habían sido parte de la realidad de los primeros años de la Federación recuperada en 2001, y hasta por lo menos en 2005. Para la mayor parte del estudiantado, la referencia de la FUBA se resumía al expendio de apuntes en el Ciclo Básico Común de ingreso a las carreras y una bandera aislada en movilizaciones.

Ese burocratismo se complementó con una lógica de aparato que privilegió la disputa entre las propias corrientes que eran parte del frente de conducción de la FUBA, por sobre la unidad para avanzar sobre las posiciones que la Franja Morada-Nuevo Espacio y las agrupaciones aliadas al Rectorado y los gobiernos de turno sostenían en las facultades. Así, entre otros ejemplos, PO liquidó experiencias progresivas como la de OKTUBRE (2003-2008) en Sociales.

La otra cara de esa lógica burocrática y de aparato, de mantener las propias ubicaciones en los centros y federaciones a como dé lugar, fue una orientación cada vez más gremialista despolitizada y ajena al impulso de la movilización y politización del estudiantado. La conducción de la FUBA tuvo un rol constante de bloqueo a la radicalización de los procesos de lucha que quedó muy claro en 2012, cuando fueron un freno a la lucha contra las jubilaciones compulsivas de todos los docentes de más de 65 años que impulsó el rectorado. Nuestra corriente denunció en ese momento el “pacto desmovilizador” que desarmó al movimiento estudiantil en la lucha contras las 650 cesantías. El razonamiento de la UJS-PO era que tomar facultades repercutía negativamente en las perspectivas electorales de la izquierda. Ese mismo razonamiento sostuvieron el año pasado ante la rebelión estudiantil y la toma de facultades más extendida a nivel nacional, cuando la conducción de la FUBA estuvo a la cabeza de abortar el proceso de lucha para convocar a elecciones de centros de estudiantes.

Con la conducción de la FUBA colaborando con una situación de creciente despolitización y desmovilización del estudiantado, la Franja Morada, ahora disfrazada con el nombre Nuevo Espacio, fue año a año recuperando terreno. Y no sólo eso, sino que empezó a tejer una alianza con sectores del kirchnerismo universitario. La UES de Sociales, ligada en principio a Daniel Filmus, el MLI de Ingeniería ligada al peronismo porteño, se sumaron al operativo de volver a darle la FUBA a la Franja.

De ese movimiento que ponía blanco sobre negro ante el estudiantado que el kirchnerismo es partícipe de los negociados y políticas de ajuste que impulsa el rectorado de la UBA con los gobiernos de turno, la UJS-PO sacó la conclusión de que lo que había que hacer era buscar al sector kirchnerista “bueno” y proponerle una alianza. Así, nuevamente en pos de mantenerse en el aparato, buscaron sobrevivir en la conducción de la FUBA entregándole la conducción de hecho a un frente hegemonizado por el kirchnerismo, y se ubicaron (hasta el día de hoy) detrás de una organización ligada al Movimiento Evita en Agronomía. Se rompió así con el criterio con el que un frente encabezado por nuestra corriente política ganó la federación en 2001: impulsar la unidad de la izquierda con los sectores combativos, de forma independiente de las organizaciones que responden a los partidos patronales. 

La Juventud de Izquierda Socialista reivindica haber alertado una y otra vez a dónde nos llevaba la política de la presidencia de la FUBA*. Nuestra corriente estuvo a la cabeza de la recuperación de la FUBA y hasta el 2018, cuando fue entregada al kirchnerismo, estuvimos en primera fila del rechazo de los ataques que la federación recibió por parte de los gobiernos, el rectorado y la franja. Siempre actuamos unitariamente a pesar de nuestras diferencias. Y hoy planteamos que es necesario un debate serio sobre el balance de esta experiencia, como condición necesaria para poder recuperar la FUBA de la mano de los agentes del ajuste y la privatización. 


 

 

Un balance al servicio de los nuevos desafíos del movimiento estudiantil de la UBA
El sábado 28 de septiembre un frente encabezado por el radicalismo (Franja Morada-Nuevo Espacio), en alianza con sectores del PJ de la Ciudad de Buenos Aires, se impuso en el Congreso de la Federación Universitaria de Buenos Aires. Después de 18 años, la FUBA vuelve a tener un presidente radical. Hacemos un breve balance de cómo se llegó a esta situación, y las principales conclusiones del proceso. * (leer más)

 

 

 

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