Siria: Assad y sus aliados preparan el asalto final en Idlib

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siriaEl dictador sirio Bashar Al Assad, juntamente con sus aliados rusos se prepara para el ataque final sobre Idlib, el último bastión rebelde de la revolución siria que comenzó en 2011 y que fue masacrada en los años posteriores. Reproducimos a continuación una declaración del Partido de la Democracia Obrera (IDP), sección turca de la UIT-CI, del 12 de septiembre de 2018

Después de capturar las regiones rurales de Damasco y Daraa en el sur, la dictadura de Bashar Al Assad y sus aliados van ahora detrás de Idlib. Mientras Rusia y el régimen han comenzado con los ataques aéreos a la región de una población cercana a los tres millones de habitantes, con refugiados de áreas bajo el control de la oposición, operaciones más extensas están aún en preparación. El ejército turco mantiene su presencia en Idlib, la zona designada como “de escalada” del llamado proceso de Astaná, a través de doce puestos de observación.

Astaná es la capital de Kazajstán, lugar donde, tiempo atrás, el régimen de Assad, sus aliados y Turquía acordaron cómo poner fin al último foco de resistencia.
La operación de Idlib es el último anillo de la Operación Barrido, llevada a cabo por Assad y sus aliados. Al final de 2015, el régimen de Assad lanzó los contraataques apoyado por la fuerza aérea rusa, Hezbollah e Irán, que proveyeron milicias y comenzaron a capturar una a una las regiones controladas por la oposición. Las fuerzas del régimen capturaron primero Aleppo, luego Damasco rural, y posteriormente se dirigieron a la región de Daraa, donde una insurrección había comenzado en 2011. Grupos armados y civiles que vivían en estas regiones capturadas habían sido relocalizados en Idlib como resultado de los acuerdos hechos con las fuerzas del régimen. Si dejamos de lado la región bajo el control de milicias kurdas, Idlib había permanecido como la única región por fuera del control del régimen. Su población se duplicó, llegando a tres millones. Este antecedente revela el plan simple y costoso de Assad y sus aliados: primero, concentrar los restos de la oposición en Idlib recuperando el control del resto del país, y luego llevar adelante el último ataque sobre esta región, para comenzar el “período de transición” con brazo fuerte para garantizar el futuro del régimen.
Si las fuerzas de Assad recuperan la provincia de Idlib completamente, a través de operaciones aéreas y terrestres, se transformará en el acto más sangriento de la guerra en Siria en la que cientos de miles de personas han perdido sus vidas. Una operación militar llevada a cabo en esta región con la densidad poblacional que tiene conducirá a nuevas masacres, así como al desplazamiento de cientos de miles de personas, conduciendo a una nueva oleada de éxodo. Actualmente, casi dos millones de residentes en Idlib sobreviven gracias a la ayuda humanitaria que viene de Turquía. Un nuevo ataque empeoraría aún más esta situación precaria.


La colaboración imperialista
Los Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía se declararon opuestos a una operación contra Idlib por “motivos humanitarios”. Sin embargo permanecen como colaboradores implícitos del régimen de Assad al dar su aprobación a las operaciones militares y victorias previas. La prioridad de los Estados Unidos, que nunca estuvo realmente en contra del régimen de Assad más allá de lo discursivo, es sostener el control de la parte oriental del país a través de sus aliados kurdos y así  asegurar el reconocimiento de la población de la región. Los Estados Unidos no tienen diferencias con Assad o Rusia sobre las presentes circunstancias o el futuro de Siria.
Los países de la Unión Europea, cuya preocupación primaria es evitar un nuevo flujo de refugiados, le confían esa prevención a Erdogan. Tienen la esperanza de que Turquía haga justicia a su rol de “tapón” en caso de una oleada de refugiados. En las secuelas del fracaso de sus políticas racistas y sectarias, el régimen de Erdogan ha usado el proceso de Astaná para girar su posición política hacia una basada en el reconocimiento de la existencia del régimen de Assad. Y negociar con Rusia e Irán para preservar su influencia en Siria. En las negociaciones con Rusia, Turquía consintió en capturar a las regiones controladas por la oposición a Assad a cambio de recibir permiso para llevar adelante la Operación Afrin y la Operación Escudo del Eufrates en las zonas kurdas de Siria. Mientras Erdogan ahora parece oponerse a operaciones contra Idlib, cuando hace rato se vislumbran en el horizonte, podría al final consentir la operación contra esta provincia si nuevas negociaciones con Rusia e Irán involucran compromisos que beneficien a Turquía contra las organizaciones kurdas sirias. La prioridad actual del gobierno turco es mantener la nueva ola inmigratoria en la frontera siria y cumplir su rol de gendarme de la Unión Europea como mejor y efectivamente pueda.

La población de Idlib es reprimida por todos lados
La población de Idlib no solo está sometida a los ataques de Assad y sus aliados. Está también tratando de sobrevivir enfrentando la represión de los grupos radicales islamistas quienes tienen dominio militar en la región. La más grande fuerza militar en Idlib es Tahrir-al-Sham, que está compuesta por el Frente al-Nusra y con conexiones con Al Qaeda. Además de Tahrir’al-Sham, están el Frente de Liberación Sirio, la coalición de varios grupos salafistas que controlan ciertas zonas de Idlib. Estos grupos islamistas implementan prácticas represivas contra la población local y, al mismo tiempo, hacen un esfuerzo sistemático por destruir los comités locales y reprimir a activistas civiles.
Assad y sus aliados muestran la existencia de grupos islamistas armados, que llaman “terroristas”, como justificación para una operación militar en la región. En realidad, Assad considera a cualquier sector de la población siria que está en su contra como “terrorista”. Y así justifica su aniquilación. Es por estos ataques criminales contra todos los opositores que hay cientos de miles de vidas perdidas, la mitad de la población del país fue desplazada y  más de 5 millones de sirios han tenido que abandonar el país. Estos hechos revelan lo que realmente significa “limpiar la región de terrorismo”. Al mismo tiempo, la población de Idlib ha desarrollado ya varias protestas y movilizaciones contra las medidas represivas de los grupos islamistas radicales. Ahora están tratando de hacer oír sus voces mundialmente vía protestas y acciones contra las operaciones militares de Al Assad en su región.
Como socialistas revolucionarios, rechazamos firmemente las operaciones militares del régimen de Al Assad y sus aliados contra Idlib. Tales operaciones militares en Idlib solo traerán una nueva oleada de masacres, desplazamientos e inmigración. Al mismo tiempo, condenamos y rechazamos la política colaboracionista y tramposa de Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía hacia y en Siria. Consideramos a los grupos jihadistas que actúan como “quinta columna” del régimen, demostrando que son fuerzas reaccionarias y enemigos del pueblo sirio. Bajo estas condiciones, todo poder foráneo -tanto sostenes directos de Al Assad como Rusia, Irán y Hezbollah, o indirectos, como Turquía o Estados Unidos- debería irse de la región, y la población siria tender el derecho a autodeterminarse, libre de los ataques del régimen y de la represión de los islamistas. Los socialistas revolucionarios continuaremos peleando por estos objetivos y mantendremos nuestra solidaridad con el pueblo sirio.