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Para que los salarios le ganen a los precios¡Apoyemos las luchas!En estos días hubo tres noticias contundentes. Una: el gobierno le negó el aumentó prometido del 10% a los jubilados. Dos: la mitad de los trabajadores ganan menos de $ 500. Tres: ante las luchas en curso, el ministro de educación, Daniel Filmus, salió duramente a descalificar a los docentes y el ministro de salud, Ginés González García, llamó “terroristas sanitarios” al personal del Hospital Garrahan que reclama aumento de salarios. La marcha atrás en el anunciado aumento del 10% a los jubilados, fue un verdadero cachetazo a nuestros abuelos. El aumento implicaba una erogación de 900 millones de pesos. ¿Hay plata? Sí, claro. El ANSES tiene un superávit de 2.000 millones y el sistema de reparto significa eso, que cuando hay plata, se debe “repartir” entre los jubilados. Pero el año pasado, el gobierno dispuso 700 millones de esos fondos para paliar la crisis energética. Ahora, ese dinero se está guardando “para hacer frente a vencimientos de la deuda” (Clarín, 23/7). La decisión del no aumento no estuvo en boca de Lavagna, sino en la del propio presidente, quien la justificó diciendo que “no es el momento y además no hay con qué”, acusando a sus funcionarios de “decir pavadas”, como si fuera una pavada aumentar sí o sí las actuales jubilaciones para que dejen de ser miserables. Otro tanto ocurrió con un fallo que obliga a actualizar los haberes jubilatorios en un 70%, de acuerdo a la inflación, desde el 95. ¿El gobierno lo respetó y pagó? No. Lo apeló. Mientras Kirchner dice en campaña “yo siempre pienso en los jubilados”. Otro tanto pasa con los salarios que dependen directamente de las arcas del Estado. Ante varias provincias con luchas docentes por salario y en defensa de la educación pública, el ministro Filmus, en nombre de Kirchner, salió a descalificar a los docentes diciendo que son responsables de que los chicos pierdan días de clase y que son intransigentes en sus reclamos, cuando el básico, por ejemplo, en el distrito bonaerense, está en $ 300 y en otras provincias aún menos. Otro tanto hizo el ministro de Salud, Ginés González, llamando “terroristas” al personal del Garrahan, obligados a volver a parar porque el gobierno no cumplió lo prometido. Es el mismo ministro que se sintió “víctima” del obispo Baseotto cuando éste propuso tirarlo al mar, e incluso el gobierno le hizo un escándalo al Vaticano. Hoy, Ginés, usa peores palabras que el cura fascista para atacar al personal que día a día se desvive para sostener la atención de la salud de los niños, y no se escuchó a Kirchner salir a reprenderlo. Si no hay aumentos dignos a docentes y trabajadores de la salud a pesar de que el superávit y la recaudación son récord, quiere decir que Kirchner sigue priorizando los pagos de la deuda, en vez de sostener la salud y educación pública. El gobierno responsabiliza por la inflación a los aumentos de salarios, mientras los bonos de la deuda, indexados según el CER, dieron un 20% de rentabilidad. Jubilaciones y salarios virtualmente congelados. Títulos de la deuda indexados al costo de vida. ¿Esto es un país en serio como dice el presidente? Que la mitad de los trabajadores, en promedio, gane menos de $ 500 (cuando la canasta para salir de la pobreza, según cálculos oficiales, está en $ 778), demuestra que es una mentira absoluta que los salarios traen inflación. Cuando el dólar se fue a $ 4 en 2002, los precios subieron al mismo ritmo, pero cuando el dólar bajó a los $2,90 actuales, los precios siguieron arriba. Los salarios recién ahora están recuperando algo de lo perdido a costa de duras luchas, no por voluntad del gobierno ni de las patronales. Está muy bien que los trabajadores del Garrahan pidan $ 1.800 o los ferroviarios quieran ganar $ 1.400 para las categorías más bajas. Porque la canasta familiar ronda los $2.000. Hay una gran pulseada nacional. El gobierno quiere enchalecar todo en paritarias donde ofrece aumentos insuficientes y hace campaña sucia contra los que luchan. Su plan está empantanado porque siguen los reclamos. O la plata va para el FMI y las patronales, o va para los rabajadores y el pueblo. Por eso hay que luchar y luchar hasta lograr salarios que cubran la canasta familiar y una escala móvil de salarios que varíe automáticamente todos los meses con la inflación. Los trabajadores luchan en serio. Hoy hay más paros docentes que en los últimos 14 años. Más que un dato “inquietante”, como dicen algunos medios, es un dato sumamente alentador: porque demuestra que son miles y miles los maestros que quieren defender no sólo sus salarios sino la educación pública que ven caer día a día. Vinieron parando en Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Salta, San Luis, La Pampa y Jujuy. Otro tanto pasa con los trabajadores de hospitales. Luchan por lo suyo pero también para que haya mayor presupuesto para atender a las familias humildes que día a día necesitan cada vez más del hospital público. Pero esa
predisposición a luchar desde abajo, no se Mientras
repudiamos la vergonzosa campaña oficial |
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