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Escribe: Escribe: Mario Cafiero (CANDIDATO A 1ER. SENADOR POR BUENOS AIRES) |
“El camino de la convicción”En las recorridas que estamos haciendo con Vilma por la campaña, solemos reunirnos en los barrios con compañeros del MST a charlar de la situación política. Es frecuente que en ese amistoso contacto personal, los compañeros me pregunten y quieran saber cuáles fueron las razones que me impulsaron a romper en su momento con el PJ y también que pasó con el ARI. Cuando hicimos el acuerdo con el MST algunos medios me etiquetaron como ex - peronista. Yo sigo siendo peronista, de los que piensan que el peronismo es una idea de cómo lograr la justicia social. Pero yo insisto que la receta peronista, para aplicarla en serio, tiene un orden que no puede alterarse. Primero hay que producir la decisión de ser soberanos políticamente, cuando se da ese paso se puede y se debe direccionar los recursos económicos para volcarlos al servicio de los argentinos y no de los extranjeros, a partir de ahí podemos materializar una distribución equitativa de los recursos. Esta es la idea que se mantiene vigente en el sentimiento de la mayoría del pueblo, pero que no tiene la más mínima chance de hacerse realidad ni con Kirchner, ni con Duhalde. Si no se rompe el nudo de la deuda no hay posibilidad de ser políticamente soberanos. Cómo se puede decir que hemos recuperado la capacidad de decisión nacional si aún no se ha dilucidado cómo es que nuestra Nación tiene una deuda equivalente a todo lo que produce el país en un año; cómo es que los dólares que entraron por la deuda los usaron las oligarquías para producir una fuga exorbitante de capitales; cómo es que si sólo afronta el pago de sus intereses, produce un brutal ajuste ahora llamado superávit fiscal. Una democracia que vive contrayendo más deuda para pagar vieja deuda, es un remedo de república y está destinada a hundirse a poco que quiera navegar. Si no rompemos el nudo de la deuda, ¡minga de soberanía! y entonces vemos como los gobiernos, con mayor o menor espíritu cipayo, a la corta o a la larga termi impulnan sumisos a Washington o a Europa. Si pagamos la deuda nos descapitalizamos y para crecer quedamos prisioneros de las inversiones externas. O sea los mismos condicionamientos que soportamos desde hace varias décadas. También siguen diciendo que primero hay que crecer para luego distribuir esperando la buena voluntad del derrame de los que se beneficiaron con la concentración económica. O sea utopías o verdadero discurso demagógico de la derecha y de los medios que le son cómplices. Cuando en el 2000 llegó el fallo de Olmos sobre la ilegitimidad y fraude de la deuda comprendí que esa sí era la “madre de todas las batallas” y también que esa batalla era imposible darla dentro del PJ. Eran los momentos del pacto entre Cavallo y Duhalde- Ruckauf, no había lugar para quienes lo denunciábamos y querellábamos ante la justicia. En los días tumultuosos del 2001, junto con Elisa Carrió con quien compartí su pelea contra la banca y el lavado, vaticinábamos que era necesario construir un nuevo espacio por fuera de los grandes partidos que habían traicionado su historia y mandato. La experiencia del ARI pudo haber sido el cauce que canalizara esa debacle nacional, pero al poco de andar quedaba claro que era un proyecto que se agotaba en un liderazgo personalista, sin organización ni participación de las bases y que desde el punto de vista ideológico el planteo se agotaba en la bandera de la corrupción. Las causas estructurales de la dependencia y la entrega no formaron parte de la propuesta de Lilita. Me fui del ARI en el momento de su mayor apogeo, preferí volver a quedarme con las convicciones. Como ahora, que con los compañeros del MST estamos diciéndole la verdad a nuestro pueblo. La Argentina no va crecer de manera sostenible, ni se va a recuperar el salario de los trabajadores, ni se va recuperar la riqueza nacional si no rompemos la trampa de la deuda y del vaciamiento. Por eso estamos luchando juntos. |
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