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Kirchner quiere quebrar el conflicto¡Todo el apoyo al Garrahan!La pelea que está librando el personal del hospital Garrahan, de Capital, es de enorme trascendencia. En particular, para todos los trabajadores que luchan por aumento de salario. Y en general, porque está poniendo blanco sobre negro el doble discurso de los políticos tradicionales, mostrando en esta contienda quien es quien. Veamos La pelea que están enarbolando estos trabajadores es un verdadero ejemplo. Después de 14 años sin aumento dijeron basta, se pusieron firmes y están reclamando lo que es de estricta justicia: llegar a un salario de $ 1.800, lo que el propio INDEC dice que es el costo de la canasta familiar. Pero el gobierno ha salido a enfrentarlos con diversos argumentos, confundiendo a un sector de la población para que los vean como intransigentes y que son ellos los que ponen en peligro la vida de los niños. ¡Nada más falso! El gobierno ha esgrimido incluso la Convención de los Derechos del Niño y la Constitución Nacional para intentar despedir a los trabajadores que durante los 365 días del año son los que se preocupan por salvar sus vidas. ¿Ahora en campaña electoral se acuerdan de los chicos? ¿Y los 60 niños que se mueren por día por causas curables? ¿Es culpa del gobierno o de los trabajadores del Garrahan? ¿Y los hospitales que se caen a pedazos? El gobierno con su campaña quiere encubrir su responsabilidad de que el sistema público de salud está colapsado. Por eso Kirchner, en una forma inusual hasta ahora, ha emprendido la más repudiable política contra el personal de ese hospital. Y tras él, un coro de políticos patronales lo acompañan. Mientras se “pelean” por los votos, todos se unen cuando se trata de enfrentar a los que luchan por su dignidad. Kirchner, que dice defender los derechos humanos, ha respaldado a su ministro de salud, Ginés González García, cuando acusó de terrorista al personal -justo en la semana en que se habían producido los atentados en Londres- repitiendo la misma palabra que aprovecharon los genocidas de la ultima dictadura para hacer desaparecer gente. Así se había referido, por ejemplo, el viejo político de la UCR, Ricardo Balbín, llamando “guerrilla fabril” a los que luchaban en la década del setenta, azuzando a los golpistas a que pusieran orden. ¿Usted escuchó al presidente reprender al ministro? No. Todo lo contrario. El gobierno apeló a los medios haciendo “terrorismo ideológico” contra los huelguistas, intimidándolos con la policía, con denuncias penales como si fueran delincuentes y amenazándolos con echarlos, todo para quebrar su justa lucha. Aníbal Ibarra, por ejemplo, salió a cuestionar los paros diciendo que hay que defender la vida de los chicos y que este conflicto es “político”, cuando fue el jefe de la corrupción en la Ciudad de Buenos Aires que posibilitó la masacre de Cromañón donde perdieron la vida 195 jóvenes. Por echar al personal también se pronunciaron Chiche Duhalde cuando visitó un hospital de Quilmes; López Murphy yendo a la Casa Cuna y Macri regalando camisetas de Boca en un colegio de la Capital a alumnos pobres. Lavagna, ha dicho lo mismo. Como cuando en forma ridícula quiso hacer creer que los porteros eran los que causaban inflación. ¡Lo que sí es político, señor presidente, Jefe de la Ciudad, políticos patronales y ministros, es su decisión política de seguir priorizando los pagos de la deuda en desmedro de los salarios de los trabajadores de la salud! Lavagna y Kirchner son los que más le pagaron al FMI. Con el verso del desendeudamiento, ya llevan abonados 13.000 millones de dólares y van a pagar otros 3.000 millones hasta el 2006. ¿Acaso no es una definición “política”, priorizar al FMI y no a los trabajadores del Garrahan? Hablan incluso que el reclamo es “arbitrario y antidemocrático”. ¿A quién le consultaron de que primero está la deuda externa y después el salario? Lo que ocurre es que el gobierno quiere arreglar los conflictos con migajas y mostrarse como que está “redistribuyendo el ingreso”. Pero el del Garrahan está dejando al desnudo ese doble discurso. Lo que de verdad les preocupa es que un posible triunfo del Garrahan sirva de ejemplo para las otras luchas en curso. Como lo fue en enero la del subte, que obtuvo un 44% de aumento enfrentando a la patronal, al gobierno y a la burocracia. Además, la lucha del Garrahan, está demostrando que se puede luchar en serio con otro sindicalismo, opuesto a los métodos de la vieja CGT y de la CTA. Por ejemplo, ATE viene insistiendo en que hace falta un nuevo impasse (cuando en 3 meses de paritarias ni se habló de salario -ver páginas centrales), negándose a convocar un paro general del gremio para que el conflicto triunfe. El gobierno quiere dirigentes sindicales que pacten, acuerden a espaldas de los trabajadores y terminen levantando los conflictos. La Comisión Interna del Garrahan hace lo opuesto. Cumple con lo que los trabajadores votan en asamblea no con lo que le dice el mafioso directorio o algún funcionario de turno. Es el nuevo sindicalismo que está surgiendo, combativo y democrático.Hay que apoyar entonces esta justa lucha. Por $ 1800 para los trabajadores que salvan vidas todos los días y más presupuesto para la salud, no para el FMI. no se deje engañar. Cuando vea a Kirchner levantar a un niño en un acto de campaña, sepa que cuando se trata de defender a los que salvan sus vidas, el presidente les da la espalda cuando la solución está en sus manos. Bastaría destinar parte del superávit fiscal para dar el aumento que los trabajadores del Garrahan merecidamente piden. Hacer todo lo posible para que triunfen es la tarea de la hora. Llamamos a seguir rodeándolos de solidaridad en el nuevo paro de 72 horas que han decidido. |
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