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Panorama político

El caso Maccarone

La noticia de la renuncia de monseñor Juan Carlos Maccarone, ex obispo de Santiago del Estero, eclipsó otros hechos políticos de la semana. Como la venida de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y ex vicepresidente del Banco Mundial. El ex obispo había mantenido relaciones íntimas con un joven remisero de 23 años, que lo denunció vía una cámara oculta. Lo llamativo es que tanto la cúpula de la Iglesia como el gobierno y los principales políticos del régimen, entre ellos Elisa Carrió, defienden al ex obispo. El caso Maccarone pone en evidencia la doble moral y el carácter reaccionario de la Iglesia Católica.

Ex obispo Juan Carlos maccarone

Ex obispo Juan Carlos maccarone

El caso estalló el viernes 19 luego que se conoció que el Papa Benedicto XVI había aceptado la renuncia de Maccarone, a pesar que éste, con 64 años, no había llegado a la edad de 75, en la que los obispos deben renunciar. Se supo después que el Vaticano había recibido un video con actitudes sexuales comprometedoras para el ex obispo. Y que éste, sin alternativas ante la evidencia, las había reconocido.

La renuncia de Maccarone, en semejantes condiciones, ha sido un golpe para la Iglesia Católica, así como para el propio gobierno de Kirchner. Podemos recordar que el presidente, el pasado 25 de mayo, reemplazó el clásico Tedeum de la Catedral por la misa en Santiago del Estero, a cargo del ahora ex obispo. Este, a su vez, había apoyado la intervención de Pablo Lanusse en la provincia, enfrentado al juarismo. Maccarone era un hombre de olfato político y se había ubicado del lado del kirchnerismo en la interna del PJ.

Esto explica que hoy lo salgan a reivindicar pese a la evidencia de su doble moral. Alberto Fernández, jefe de gabinete, dijo que “es muy penoso que se difundan hechos de la esfera privada de la gente”; Aníbal Fernández, ministro del Interior, expresó que “tengo mi mejor concepto de Maccarone” y según Elisa Carrió “es un hombre bueno y si bien su conducta no es justificable para un obispo, está muy clara la índole de la persecución en su contra” (Pág.12, 24-8). El Episcopado se solidarizó con Maccarone y aseguró que éste era víctima de una “venganza política”.

Quieren tapar la doble moral de la Iglesia

Es muy posible que Maccarone sea víctima de una maniobra montada por diversos sectores. Que pueden venir desde el juarismo, al que él había enfrentado, y el empresario Ick, dueño del canal que habría comprado el video.

Pero eso no explica ni mucho menos justifica la sorprendente actitud condescendiente del gobierno, de los políticos patronales y del Episcopado. Una de las razones de la unánime defensa del ex obispo tiene que ver con que ha caído en desgracia un hombre muy ligado al gobierno. Pero la de fondo es que todos los personajes del sistema quieren encubrir la doble moral y la hipocresía de la Iglesia Católica.

Maccarone no es un caso aislado, sino una nueva expresión de la doble moral o el doble discurso de la Iglesia y de su jerarquía. La duplicidad de condenar la homosexualidad y de practicarla a escondidas, mientras difunden la doctrina medieval del celibato. La aberración de proponer la “castidad” (no tener relaciones sexuales) para combatir el SIDA, mientras muchos miembros de la Iglesia, como Maccarone, no cumplen con el celibato ni la castidad.

La Iglesia Católica es tan reaccionaria que condena el uso de los preservativos, que es la única herramienta barata de prevención de la enfermedad. Mientras el África está siendo desvastada por el sida, el Papa Benedicto XVI se reunió con obispos africanos y dio un consejo categórico: “La castidad es la única forma de combatir el sida”.

La crisis de la Iglesia Católica en el mundo

El caso Maccarone no es una sorpresa para el Vaticano y la jerarquía eclesiástica. Desde hace años está en el centro de un torbellino de denuncias por centenares de casos de pederastia (abuso de menores).

La oleada de escándalos es enorme en los Estados Unidos. El más grande tuvo como protagonista al arzobispo de Boston, cardenal Bernard Law, quien para parar el creciente descontento de sus fieles y la presión de la policía y la justicia, decidió denunciar a casi un centenar de sacerdotes que en los últimos años habían sido acusados de abusos sexuales en la arquidiócesis.

La Iglesia Católica de Irlanda aceptó pagar una suma millonaria por los abusos reiterados cometidos por un sacerdote contra un chico. En los últimos años, el caso que más conmovió a los católicos europeos fue el del arzobispo de la ciudad de Viena y cardenal primado de Austria, Hans Hermanm Groer, quien renunció después que una investigación comprobó que había mantenido relaciones sexuales y acosado a varios seminaristas (datos Clarín, 22/3/02).

En nuestro país basta recordar el caso aún abierto del padre Grassi y del ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni que en el 2002 debió renunciar por presuntos abusos sexuales a seminaristas.

La doble moral de la Iglesia no pasa sólo por la cuestión sexual, sino por su supuesto servicio a los pobres cuando en realidad están a servicio del gran capital y del imperialismo. En nuestro país la Iglesia estuvo con el golpe del 55 y con la dictadura de Videla.

Los socialistas luchamos por la separación de la Iglesia del Estado. Respetamos las creencias religiosas del pueblo trabajador, como de cualquier persona. Pero deben ser los fieles quienes sostengan a las iglesias. Por eso proponemos que no sea el Estado el que deba mantener económicamente a la Iglesia Católica, como sucede en nuestro país. Lo que significa, hasta ahora, pagar el sueldo de todos los obispos y sacerdotes, como la mayor parte de los presupuestos de la enseñanza religiosa privada. El sueldo oficial de un obispo es de 4.200 pesos. Esperemos que Maccarone deje de cobrarlos. En Santa Fe, el Estado sigue manteniendo al ex arzobispo Storni.

¿El Consenso de Buenos Aires?

La presencia de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y crítico del FMI, fue muy bien aprovechada por Cristina Kirchner y el gobierno para hacer campaña electoral. Stiglitz es un ex asesor de Clinton; ex vicepresidente del Banco Mundial y autor del libro El malestar de la globalización. Desde hace años aparece como un crítico del FMI y sus planes.

Aquí dio una conferencia, en el Sheraton de Pilar, bajo el pomposo nombre de “Consenso de Buenos Aires, una nueva agenda para América Latina quince años después del Consenso de Washington”. Cristina Kirchner afirmó “que hay vida después del FMI” y pretendió poner al plan económico de su gobierno como el ejemplo de un modelo distinto e independiente. Stiglitz le dio su apoyo.

¿Se trata realmente de un nuevo modelo, el pretendido Consenso de Buenos Aires o sólo es una jugada electoral? Casi la respuesta sale sola. Todo es una nueva puesta en escena para seguir el viejo modelo de seguir pagando la deuda externa bajo otras formas. Ahora la nueva versión de “independencia económica” es pagar, cumplir y no “subordinarnos” más al FMI. Como siempre, el tema es seguir pagando esa deuda fraudulenta al Fondo y a los acreedores, con el esfuerzo del país y de los trabajadores, como lo viene haciendo el gobierno de Kirchner.

Por otro lado, Joseph Stiglitz es un economista yanqui que critica al FMI, pero desde la visión imperialista de que debe cambiar sus criterios. Para nada opina que hay que oponerse a él o mucho menos romper. Por el contrario, declaró que hay progresos: “ha habido un cambio muy grande de mentalidad en estas instituciones (FMI y Banco Mundial)… ahora nos hablan de equidad” (…) No han cambiado totalmente las políticas, pero por lo menos les están dando más margen a los que tratan de trabajar por una alternativa más estable” (Clarín, 21/8/05).

Toda propuesta de humanizar al FMI no es más que charlatanería. Como la del gobierno sobre la supuesta independencia del país, garantizando los pagos de la deuda externa.

El único camino posible y realista de independencia y soberanía nacional es romper con el Fondo, con el Banco Mundial y suspender todo pago de deuda externa y sus intereses.

Ese acto de soberanía, apoyado en la movilización popular, significaría el primer paso para realizar los cambios de fondo que necesita nuestro pueblo trabajador. Los millones de dólares que hoy salen del país se podrían utilizar para dar salarios dignos, trabajo, salud y educación para todos.


Te pedimos un aporte para seguir apoyando las luchas de los trabajadores.

IS

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