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Mario CafieroCandidato a 1er. Senador Nacional por la Pcia de Buenos Aires.
Muchos empiezan a ver que con Kirchner siguen los viejos problemas... Efectivamente, muchos argentinos están desilusionándose de Kirchner y su gobierno. Empieza a derretirse la máscara y aparece con más claridad la realidad. Después de dos años y medio de gestión vemos que más de 2 millones de trabajadores siguen desocupados, otros tanto subocupados y la mayoría de los que tienen trabajo no les alcanza el sueldo para la canasta familiar. Esta gravísima situación social se mantiene y no se soluciona porque hay un continuismo de las políticas económicas de entrega: la deuda se sigue pagando sin investigarla, tampoco se ha investigado la fuga de capitales y el vaciamiento bancario, ha vuelto la especulación financiera con los bonos, los petroleros siguen vaciando nuestras reservas, los sojeros siguen depredando nuestro suelo, sigue la insensata explotación minera; las privatizaciones no se investigaron y en definitiva los dueños de la Argentina se la siguen llevando con la pala. Por eso empieza a generalizarse la sensación de que Kirchner no está dando respuesta a los problemas de nuestro país y que más allá del discurso no ha reformulado ninguna de las políticas que nos llevaron al desastre. Vos señalás a la deuda externa como el gran problema de nuestros males... Nosotros sostenemos el no pago de la deuda ilegítima y fraudulenta como el comienzo de la solución de esos males. El gran problema de la deuda externa es que se sigue escondiendo y engañando respecto a cuál es su verdadera naturaleza. Una cosa sería si la deuda hubiera sido contraída con el consentimiento del pueblo y para su beneficio y otra muy distinta si, como en nuestro caso, se contrajo ilegítimamente durante una dictadura y los dólares que entraron al país por la puerta de la deuda se fugaron y se fugan por la ventana. Los trabajadores no tienen por qué hacerse cargo del pago de una deuda que solo le ha servido a la oligarquía para agarrar esos dólares y llevárselos afuera. Todos los gobiernos que surgieron desde 1983 por complicidad, corrupción o debilidad han querido “honrar” esa deuda sucia, para ello vendieron todas las empresas públicas nacionales, les metieron la mano en el bolsillo a los jubilados, a las provincias y a los trabajadores. El resultado es un país destruído y un pueblo pobre. Kirchner no quiso investigar la deuda, aunque dice lo contrario. Ha aceptado la extorsión de los banqueros y del FMI de que hay que pagar la deuda con la amenaza de no se qué más daño podamos sufrir porque ya perdimos todo. Y tampoco ha investigado la trampa de los que ganan plata y la sacan afuera. Por eso es que Kirchner en vez de empezar a repartir la plata que hay, la va guardando todos los meses. Este año va guardar $ 20.000 millones en un “chanchito” que lo llaman superávit fiscal. Pero eso que guarda en el “chanchito”, no es para invertir en fábricas o emprendimientos productivos: es para pagar esa deuda inmoral que es el origen de los grandes males de nuestro país. ¿Qué le dirías a un trabajador que hoy confía en Kirchner, para que vote a las listas del MST-UNITE? Yo les diría a los compañeros que tengan en cuenta que en primer lugar en las elecciones de octubre no se elige presidente sino legisladores nacionales y en segundo lugar que sería muy bueno para los trabajadores, que en esas elecciones sacaran muchos votos aquellos candidatos que proponen que el presidente Kirchner rompa el “chanchito” y que se aumenten los salarios, las jubilaciones y las prestaciones en salud, educación, vivienda y seguridad. ¿Y a los que creen en el ARI? Respecto a Lilita primero quiero decir es un mujer inteligente y honesta, pero como dice el tango “ya no sos mi Margarita, ahora te dicen Margot”. ¿Donde quedó esa diputada representante del Chaco pobre, que con una cruz en el pecho embestía en una cruzada contra la corrupción y el vaciamiento de la oligarquía? Lamentablemente Lilita y el ARI fueron adaptándose al sistema. Renunciando al planteo de fondo de la deuda y haciendo alianzas con personeros del poder económico. Lilita plantea un “nuevo contrato moral” pero apoyó a Lavagna en el canje de la deuda. ¿Cómo podemos sentar las bases de un “contrato moral” cuando la inmoralidad de pagar una deuda ilegítima nos consume casi la cuarta parte de nuestro presupuesto? El ARI y la centro izquierda se manifiestan sensibles a los problemas del modelo, pero se borran a la hora de combatir las causas que lo generan y sostienen. ¿Qué opinas de los partidos de izquierda que te critican por haber pertenecido al PJ y ahora te sumas a la izquierda? Creo que tienen todo el derecho a criticarme. Los que asumimos la política como una lucha y la comenzamos desde muy jóvenes, sabemos que es un camino donde uno no está a salvo de errores propios o de coyunturas insalvables. Lo importante es si esa discusión se hace con respeto y con verdad. Lamentablemente algunos caen en falacias como la de acusarme que soy representante del clero por el solo hecho de ser católico o que soy oportunista, cuando en las listas no voy por la renovación de mi banca como diputado sino a pelear el cargo más difícil que es el de senador. Si por el contrario, la crítica es por haber pertenecido al PJ, la admito y les respondo que yo era de los que creía que la lucha había que darla desde adentro, para no regalarle la historia del peronismo a quienes la estaban traicionando. Cuando hace varios años me convencí que adentro era imposible pelear por mis convicciones tomé la decisión de construir desde afuera. Ojalá que mi experiencia sirva para convencer a muchos compañeros a que rompan con las viejas estructuras y que es posible por fuera del PJ construir una nueva herramienta política que haga realidad esa justicia social que añoran y desean alcanzar. ¿Qué experiencias recogiste a esta altura de la campaña? Hemos dado un paso de unidad importante y que ha tenido buena repercusión en la base. Hay una buena sintonía entre los compañeros del MST y los que venimos desde distintas experiencias y corrientes. La campaña recién empieza y creo que vamos muy bien. Desde los grandes medios nos van a “ningunear”, pero tenemos que demostrar la importancia de la militancia de nuestro espacio y la convicción de nuestra propuesta. |
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