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Estados Unidos: KatrinaLa peor catástrofe es el capitalismo“La buena noticia es que de este caos surgirá una fantástica costa” (George Bush, Clarín 3/9). La reflexión surrealista del presidente de EE.UU., muestra hasta qué punto perdió la noción de que está ocurriendo una espantosa catástrofe humana y que la gente se está dando cuenta que su gobierno es el principal responsable.
Sólo se ven pobres y casi todos negros en las fotos de los damnificados. “Evacuar y rezar”, fueron los dos consejos de Bush tres días antes de la catástrofe, con el ciclón tomando fuerza y avanzando por el Caribe. El gobierno ordenó la evacuación de Nueva Orleans. Pero no implementó ningún servicio gratuito de transportes, ni alojamiento sin costo para los que se fueran. Por eso se fueron los que tenían auto y nafta, o podían pagarse el pasaje en ómnibus. Los más pobres y desamparados, con casitas más precarias y sin un dólar para sobrevivir en otro sitio, debieron quedarse. Sólo los rezos eran la “solución” para los pobres... Llegó el ciclón con fuerza pocas veces vista. “Grado 5”, dicen los expertos. Arrasó con todo y rompió los diques que impiden que Nueva Orleans quede bajo el agua. No hay informes oficiales, pero el periodismo habla de más de 10.000 muertos y un millón de damnificados directos. “Tiren a matar” Ya con la ciudad de Nueva Orleans sumergida, Bush seguía de vacaciones. Y cuando por fin el miércoles 31 abandonó su rancho de Crawford, Texas, hizo un discurso hablando de otra cosa... de la “libertad” de Irak... Increíblemente en el país más poderoso del planeta, capaz de enviar tropas invasoras al otro lado del mundo, no había ómnibus ni helicópteros suficientes para evacuar a los damnificados. Tres días después de la inundación, el alcalde de Nueva Orleans, hacía un desesperado e indignado discurso por radio: “Dicen que la ayuda está en camino. Acá no llegó nada. Se muere gente por centenares. Me faltan 500 autobuses. Que se requisen todos los jodidos micros del país y me los envíen. Perdón, estoy muy enojado...” (Clarín, 3/9). Ni ómnibus, ni helicópteros, nada llegó en los primeros 5 terribles días, en los que murieron miles de personas. Al cuarto día, cuando por fin aparecieron guardias nacionales, traían la orden de “tirar a matar” contra los saqueadores. Una pareja de turistas españoles cuenta, espantada, que en lugar de ambulancias y camiones de bomberos para socorrer a la gente, vieron llegar tropas armadas como para la guerra (El País, de Madrid). En una ciudad bajo el agua, con gente muriendo ahogada, de hambre, sed y mugre, en vez de llevar comida y agua potable, en vez de evacuar a los damnificados, la principal preocupación del gobierno fue preservar la propiedad privada. Para eso “tirar a matar”... No hubo plata para los diques La catástrofe fue prevista hace años por organismos oficiales. La Oficina Federal de Control de Emergencias la previó en el 2000 y el diario “The Houston Chronicle” describió que un huracán en Nueva Orleans sería la peor catástrofe que se podía producir en Estados Unidos en diciembre del 2001. En el 2002, el jefe del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, encargado del refuerzo de los diques, renunció después de criticar los recortes de presupuesto de su dependencia. En junio del 2004, Jefferson Parish, director de Emergencias de Luisiana (el Estado más afectado), decía: “parece que el dinero destinado a reforzar los diques... se va a dedicar a la seguridad nacional y la guerra de Irak... Nadie en la zona se siente feliz porque no se terminen los diques”. Además de la guerra, el otro motivo es la rebaja de impuestos a los más ricos, apenas el 1% de la población, decidido por Bush. Indignación “Nadie se fijaba en la situación de mucha de la gente negra en estos municipios cuando el sol brillaba”, afirma Milton D. Tutwiler, alcalde negro de Winstonville, Missisipi. “Por tanto”, prosigue, “¿estoy sorprendido de que ahora nadie haya venido a ayudarnos? No” (El País, España). El popular rapero Kanye West aprovechó un programa de TV en directo a beneficio de las víctimas, transmitido por las principales cadenas, para gritar su indignación: “han dado permiso para que vayan y nos maten... a George Bush no le importa la gente negra”, dijo entre otras cosas, antes que atinaran a quitarle el micrófono y la cámara. Pero las críticas vienen también de los principales diarios y congresistas, incluso republicanos, que temen un estallido de la indignación popular. A la bronca por el huracán se une la bronca por la guerra. La situación está derivando en una crisis política de impredecibles consecuencias. |
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