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Carrió confesó: “Soy radical de alma”¿Sirve votar al ARI?Elisa Carrió posa como “lo nuevo”, lo progresista, lo diferente. Habrá quien se pregunte si es una opción para los trabajadores. Develemos esa incógnita.
En los últimos días Elisa Carrió se ha presentando varias veces en televisión. Es probable que algunos de nuestros lectores siga con interés sus denuncias y recursos polémicos, como por ejemplo usó en el debate con Macri y Bielsa. Repasemos sus propuestas concretas y quiénes son sus acompañantes en las listas, para saber si tiene o no algo de nuevo y progresista. ¿Qué medidas económicas propone el ARI? La deuda externa es un barril sin fondo, Kirchner la paga puntualmente y cada vez es más evidente que es el mal de los males del país. En el debate en TN, con todas las letras, Carrió dijo: “Acordamos con la lógica macroeconómica del gobierno y con el acuerdo de la deuda”. Clarito: está a favor de seguir pagando anualmente miles de millones de dólares a los pulpos financieros en vez de proponer que esos fondos vayan a solucionar los urgentes problemas sociales. Carrió propone un “ingreso universal a la niñez” para terminar con la pobreza. ¿Pero de dónde va a sacar la plata aunque más no sea para esa medida insuficiente y parcial si se sigue cumpliendo con el FMI? Basta de demagogia electoral. O una cosa o la otra. La desocupación es un terrible flagelo social. ¿Qué propone Carrió? Está en contra de la Obra Pública, única posibilidad de generar trabajo genuino. Y ante el conflicto piquetero se limitó a señalar que hay que “poner orden y disponer días para las manifestaciones y días para la circulación”. ¿Cuáles son sus medidas concretas para sacar de la pobreza a 15 millones de personas y a 4 millones que no tienen empleo? Ninguna. ¿Servirá como “fiscal” de la República? Algún compañero podrá plantearnos: “Está bien, su programa no resuelve las necesidades populares, pero al menos va a controlar al gobierno de Kirchner”. Lamentamos desilusionarlo: la portadora del “contrato moral” lleva como principal acompañante en su lista porteña a Enrique Olivera, un típico exponente de ese “poder” que tanto critica Carrió. Olivera fue la mano derecha del inefable Fernando De la Rúa. Su “currículum” de negocios personales incluye haberle vendido el 30% de Finamérica a Gaith Pharaon, para que realizara la operación de blanqueo de dólares que significó la construcción del Hotel Hyatt. La misma Lilita que denunciaba en el 2001 la fuga de capitales, lleva ahora como su segundo al responsable de una de las principales operaciones de lavado de narcodólares de los últimos años. Otro dato. En medio del escándalo con la francesa Suez por la privatización del agua, Carrió dejó claro su postura con un gesto de campaña al compartir un almuerzo... con los directivos de la propia Aguas Argentinas. “Somos el único partido nuevo desde el 2001” Carrió habla de una “nueva forma de hacer política”, pero se reivindica una “radical de toda la vida”. Así lo dijo en forma vehemente el último domingo en el programa de Grondona. Despotrica contra el caudillismo, sin embargo maneja su partido como una patrona de estancia. Todo el que se le opone termina expulsado. Las figuras que la rodean poco tienen de “nuevas”. Ya mencionamos al radical Olivera. ¿Lo es Marta Maffei, quien fuera una de las principales dirigentes de la burocracia de SUTEBA? ¿O acaso Carlos Raimundi, ex presidente de la Juventud Radical en momentos en que se votaban el Punto Final y la Obediencia Debida con Alfonsín? ¿O Fernando Melillo, principal figura del ARI en la legislatura porteña, ex funcionario de Carlos Grosso? ¿Es “nuevo” que la propia Carrió elogie a Ibarra después de lo que pasó con Cromañón? ¿Será “progresista” o de “centroizquierda”? Alguien a esta altura todavía nos puede decir: “De acuerdo, no tiene un programa de izquierda, no sirve como fiscal. Pero al menos voy a votar a una progresista”. No se equivoque. Carrió se define como “liberal de izquierda”, a la europea o a la yanqui. ¿Es que Carrió tiene, aunque sea en el terreno de los derechos civiles, el mismo discurso que el progresismo del Norte? ¿Qué nos diría un “liberal de izquierda” si le habláramos de una candidata como Carrió, que se opone a la despenalización del aborto, del consumo de marihuana y está en contra de darle plenos derechos a las parejas de personas del mismo sexo? ¿Qué nos diría si le contáramos que se trata de una ferviente defensora del sostenimiento de la Iglesia Católica por parte del Estado? El “liberal de izquierda” auténtico nos respondería que Carrió está más cerca del programa conservador de Bush y Aznar que el de los socialdemócratas y liberales americanos o europeos. Después de todo esto, compañero lector, le dejamos que Usted formule la respuesta correcta, ¿Cree que sirve de algo votar a Carrió? |
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