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Después de las elecciones...“No esperen aumentos de salarios”Varios millones votaron el pasado 23 a las listas impulsadas por el presidente Kirchner. Muchos creídos de que era la “única opción” para hacer retroceder la vieja política de los Duhalde, Menem o la UCR. Otros porque ven que el presidente, por lo menos, “está haciendo algo”: critica al FMI, a las privatizadas y habla de solucionar los problemas de la gente. Un hecho determinante fue que en relación a la crisis económica del 2001, si bien siguen la pobreza y la desocupación, muchos dicen “estamos un poquito mejor”, creyendo equivocadamente que los aumentos de salarios logrados, fueron por la política del gobierno, no por las heroicas luchas protagonizadas. Otros nos decían el día después que la izquierda tiene razón en lo que dice y propone, pero iba dividida y no querian perder el voto. Así muchos terminaron votando al oficialismo “porque no había otra”, aunque sin entusiasmo, olfateando que el gobierno no representa la “nueva política” como pregona Cristina de la mano de De la Sota, Zanola o los intendentes ex duhaldistas del conurbano. Argumentos que no valieron para más de 800.000 votantes que optaron por las distintas listas de izquierda, a pesar de que fue dividida. Lo que hace que esa importante cantidad de sufragios sea mucho más valorable a la hora de hacer el balance. La prensa encubrió esta noticia diciendo que la izquierda casi desapareció porque no renovó sus bancas, lo cual dista mucho de ser cierto. Los trabajadores y sectores populares que votaron al gobierno rápidamente se verán defraudados. Por eso seguiremos insistiendo en la necesidad de construir una alternativa política de los trabajadores, los luchadores y la izquierda, para impulsar los cambios de fondo que necesita el país.
Pero mas allá del análisis electoral, -el cual seguiremos profundizando con muchos compañeros de trabajo, estudio o barrio-, ya estamos en el día después. Y lo importante es lo que se viene. Todos sabemos que pasan las elecciones y los problemas quedan. Y Argentina tiene muchos. ¿Para qué usará el poder que le dieron las urnas el presidente Kirchner y su esposa? ¿Para terminar con el hambre, la desocupación y usar el superávit para aumentar salarios y jubilaciones? No. Todo lo contrario. Veamos. A 48 horas de las elecciones, el gobierno ya salió a decir en boca del jefe de gabinete, Alberto Fernández, “no esperen aumentos de salarios”. Con el verso de que quieren adoptar medidas para “contener la inflación”, intentarán congelar los salarios por 180 días mediante un acuerdo entre la Unión Industrial Argentina, la CGT y el gobierno. Para eso ya se reunió Hugo Moyano con los empresarios, para actuar preventivamente y diseñar una versión de Pacto Social. El objetivo es claro: “acotar por dos años los reclamos salariales” (La Nación, 25/10). No aumentarles nada a los que están en negro; dar alguna recomposición salarial pero sólo después de que la inflación se coma los bolsillos; discutir aumentos a futuro pero sólo por productividad, es decir, a cambio de más explotación; liquidar la doble indemnización por despido y dar rienda suelta a las suspensiones. Lo que indica que desde ya hay que salir a rechazar estos anuncios y seguir peleando por un salario de $ 1800 acorde a la canasta familiar.
La idea de los pactos sociales, que siempre están hechos a medida de los intereses de los empresarios, es seguramente lo que ha llevado a que los hombres de negocios hayan saludado el triunfo de Kirchner. El titular de la Cámara Argentina de Comercio, Carlos de la Vega, evaluó el resultado de las urnas como “un éxito formidable”. Ignacio de Mendiguren, de la UIA, dijo que con ese resultado, el modelo, alentador para los industriales, “no se discute”. Cristiano Ratazzi, presidente de Fiat, señaló que “el superávit fiscal es una gran virtud del Presidente”. Alberto Alvarez Gaiani, presidente de los industriales alimenticios, dijo que se “avecinan tiempos positivos para las empresas”. El presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, señaló que “aunque no haya gente del agro en las bancas”, seguramente se votarán leyes que favorezcan a su sector. Todos se entusiasman porque el Congreso próximamente votará el Presupuesto 2006 que congela salarios y jubilaciones y prorrogará la Emergencia Económica que los beneficia con exenciones impositivas e incentivos fiscales para los inversores.
Pero para lograr esto hay que tener maniatado al movimiento obrero. Y eso es lo que “devela” al presidente, no como solucionar los graves problemas sociales. En la semana previa a la votación, Kirchner viajó un día antes a Santa Cruz para poner en caja a los petroleros que desacataron la conciliación obligatoria y a la policía de Santa Cruz que reclamaba aumentos. Hubo, en paralelo al acto electoral, varios conflictos que triunfaron, como el del subte en Capital o el de los municipales de Catamarca, entre otros. Hoy los ferroviarios del ex Roca están luchando contra las tercerizadas, paran los judiciales y tantos otros. Por eso llamamos a los trabajadores, mas allá de a quién hayan votado, a salir unidos a enfrentar los anuncios oficiales. No podemos esperar que la inflación se siga comiendo nuestros ingresos y encima el gobierno diga que los aumentos de salarios son la causa de la suba de los precios, cuando sabemos que los sueldos están por detrás de la terrible devaluación implementada desde 2002. La inflación para el año que viene ya está calculada en un 11%, mientras no hay una cláusula gatillo para que automáticamente también aumenten salarios y jubilaciones. Por eso hay que hacer oídos sordos a las recomendaciones del gobierno de que hay que tener “mucha prudencia y mesura” en los reclamos y exigir que la CGT no firme ni pacte a espaldas de los trabajadores, sino que llame a debatir cómo enfrentar esta situación y qué medidas tomar.
Y si finalmente queremos probar si sigue o no la vieja política después del triunfo de las listas de Kirchner, miremos Mar del Plata. Acaban de desembarcar, como en una invasión, varios aviones yanquis que traen armas y alimentos para abastecer y dar seguridad al mayor asesino del planeta, George Bush, que vendrá a la Cumbre de las Américas. Kirchner lo invitó y le abre las puertas del país. Una vergüenza nacional. Para el 4 de noviembre está prevista una gran marcha en Mar del Plata, en Capital Federal y seguramente habrá actos de repudio en todo el país. La CTA fijó para ese día un paro. Debería hacer lo mismo la CGT que hasta ahora no ha dicho una palabra. Millones de argentinos nos vamos a que unir en una gran acción antiimperialista. El MST-El Socialista está impulsando una campaña nacional y el viaje a Mar del Plata donde importantes delegaciones de docentes, ferroviarios, choferes de la UTA, estudiantes universitarios y secundarios comprometieron su presencia. Haremos petitorios, pronunciamientos y actos de repudio a ese genocida y a la Cumbre. Lo invitamos a que se sume y nos acompañe. Luchar por aumento de salario y contra Bush, son las principales tareas para impulsar por estos días. |
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