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No a la privatización del Banco de CórdobaEn la Córdoba de los ´90, los radicales Angeloz y Mestre fundieron dos bancos: el Banco Social y el Banco de la Provincia. Para darle una salida elegante, fusionaron ambos (el Córdoba absorbió al Social) y en el medio, masacraron a los bancarios y resignaron el cobro de 815 millones de dólares. Luego vino De la Sota. Lo primero que hizo fue denunciar que el Banco de Córdoba estaba fundido, sin mencionar que su propio partido era deudor moroso de un crédito de 1,3 millones de dólares. Para privatizar el Banco tomó las medidas clásicas del caso, en primer lugar se la agarró contra los empleados, echó 998 con el régimen de pasividades anticipadas (despidos encubiertos) y transfirió 651 a la administración pública (que gracias a la lucha pudieron mantener el convenio bancario), reemplazándolos con contratos de tercerización de servicios, pasantes, contratados y monotributistas. En segundo lugar, este liberal acérrimo, socializó las pérdidas. Es así que los cordobeses pagaremos durante los próximos 20 años los más de 2000 millones de pesos en créditos que tomó el gobierno de la provincia para sanear el vaciamiento del Banco. Cabe destacar que 1000 millones son para cubrir los préstamos incobrables de empresarios. De la Sota vuelve a la carga, con el apoyo de Kirchner Fracasada la entrega del Banco a los hermanos Rohm (procesados por corruptos), se puso en marcha el plan B: venta del 49% de las acciones y privatización del “gerenciamiento”. Hoy pretenden vender medio Banco por monedas, con utilidades garantizadas y 200 empleados menos. Todo esto avalado por el gobierno de Kirchner. Los Bancos Social y Córdoba tenían en el año 1997 una planta de 5.727 bancarios, hoy sólo quedan 1.200 empleados de planta. Esa es la primera consecuencia del proceso privatizador, como bien denuncia Walter Martínez, delegado de los transferidos: la destrucción de 4.500 puestos de trabajo convencionados. En segundo lugar, no se ha investigado a donde fueron a parar los fondos del vaciamiento, como así tampoco las múltiples denuncias de corrupción. Es decir que la venta del Banco es funcional a varios propósitos: profundizar la flexibilización laboral, licuar pasivos de los amigos del poder, ocultar actos de corrupción y entregar el manejo de los fondos públicos al sector privado. Hay que frenar este nuevo intento privatizador impulsando la conformación de una Multisectorial en defensa del Banco. Para ponerlo al servicio de la producción y el trabajo. No a la Privatización del Banco. No al trabajo en negro. No al pago de una deuda corrupta. Y que todos los vaciadores vayan a la cárcel, son los reclamos de la hora. |
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