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Un grupo minoritario se retiró de Izquierda SocialistaDiferentes compañeros de la izquierda se han acercado a preguntarnos si se dividió o fracturó Izquierda Socialista, al ver que algunos dirigentes en docentes han hecho, en plenarios sindicales, mociones contrarias a las del partido y su agrupación Docentes en Marcha o por la aparición de volantes con la firma de IS “Fracción Pública”. Izquierda Socialista no se dividió ni fracturó. Lo que ocurrió es que un sector minoritario de la dirección nacional decidió retirarse del partido, provocando la ruptura de un grupo que tiene alguna presencia en las zonas Norte y Sur del Gran Buenos Aires y La Plata. Lamentablemente este sector argumenta que habría sido expulsado. No es así. En realidad, como gran parte de la izquierda lo ha constatado en plenarios docentes, este sector ha provocando una ruptura por su propia cuenta y riesgo, llevando posturas propias a los plenarios de los SUTEBA combativos y opositores y a asambleas y reuniones de delegados en esos sindicatos. Este sector minoritario llevó adelante mociones contrarias a las resueltas democráticamente entre nuestros militantes en el seno de Izquierda Socialista. Así, dividió y debilitó la dura pelea de nuestro partido y los luchadores contra la burocracia traidora de SUTEBA. Esto fue visto por centenares de docentes en distintas asambleas y plenarios. Cualquier luchador comprende la gravedad de pelear divididos frente a la burocracia o la patronal. Se hicieron los máximos esfuerzos llamando a este sector a que frenara su accionar, en aras de la unidad del partido. Se les solicitó de mil formas que aceptaran las resoluciones adoptadas casi por unanimidad en el Congreso realizado hace sólo 3 meses, en diciembre. También la posterior implementación de estas, pero no aceptaron. Así fueron decidiendo un curso de ruptura que la mayoría del partido lamenta. Nos preocupa su actitud desleal de decir, ahora, que se los expulsó por diferencias políticas o por no querer debatirlas. En diciembre realizamos un congreso, donde por más de 6 meses estuvimos en un libre debate sobre política y orientación. Este grupo sostenía diferencias de enfoque sobre la política internacional, en particular sobre Venezuela, como algunos criterios sobre el balance político del Argentinazo y sobre organización del partido. Aunque hubo acuerdo casi unánime sobre la política nacional. El Congreso fue reivindicado por todos como un evento democrático. Y de común acuerdo se votó que el grupo que había sostenido diferencias en el mismo se disolvía para salir en el 2007 unidos a actuar en la realidad de las luchas y de la vida política del país. Lamentablemente a tres meses de realizado ese evento, este grupo minoritario desconoció esa resolución común y se lanzó a actuar interna y públicamente sin respetar las decisiones mayoritarias sobre docentes y toda la política de Izquierda Socialista, provocando una escisión. Aunque se trata de un grupo menor, sabemos que una ruptura no ayuda a los revolucionarios. Los compañeros que la han provocado no han escuchado ningún llamado a la reflexión y siguen su curso editando volantes como fracción pública de un partido del cual se fueron. Se van porque no quisieron aceptar el respeto a las votaciones mayoritarias. Justamente esa es la garantía de unidad de un partido de trabajadores. Es el método del movimiento obrero y sus asambleas. Se discuten distintas posturas pero una vez votado, todos debemos empujar para el mismo lado: el resuelto por la mayoría. Y luego ir balanceando, entre todos, los aciertos y errores de esas decisiones, corrigiéndolas. Un partido revolucionario actúa enfrentado a los enemigos de clase y a los aparatos reformistas y burocráticos. No se puede ir con dos políticas a las luchas. Izquierda Socialista y todos sus militantes, seguirán luchando por construir un partido revolucionario basado en los métodos de lucha y funcionamiento del movimiento obrero, ligados a la construcción de un partido mundial. |
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