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Inundaciones en Santa FeLos gobiernos son más dañinos que las aguasLos desastres que provocó nuevamente la inundación en Santa Fe no son culpa de la “naturaleza” sino de los gobiernos provincial, municipal y nacional. Ya hubo varios muertos, evacuados y enormes pérdidas.
Se notó claramente la incapacidad de los gobernantes de aprender de los “errores” (por ejemplo los de Reuteman en el 2003, con la inundación de Santa Fe Capital); el desinterés por la información científica, la mirada unilateral de la realidad, (siempre miran para el lado de los poderosos), y la desidia en la función pública. En esta catástrofe se evidenciaron la sordera ante las advertencias y la increíble falta de atención a las necesidades de los sectores más perjudicados por estos fenómenos, que son siempre los sectores populares. Luego de la granizada de hace sólo cinco meses, desde la Multisectorial se le presentó un proyecto a los gobiernos provincial y municipal, que de aplicarse podría haber solucionado el problema de viviendas de muchos habitantes de Rosario, que hoy han perdido todas sus pertenencias. Santa Fe podía no estar preparada para un terremoto, para una erupción volcánica, o para la caída de meteoritos. Pero es absolutamente inaceptable lo sucedido en una provincia que desde siempre ha sido castigada por las inundaciones. Después de la crecida histórica del Paraná en 1905, sufrió terribles inundaciones como las de 1983, 1986, (cuando en Rosario el barrio Empalme Graneros se transformó en un río y sus habitantes perdieron hasta sus viviendas), 1992, 1998, y por supuesto la inundación de la Ciudad Capital en 2003, cuando se hizo famosa la tristemente celebre frase de Reuteman “hay que refundar Santa Fe”, siendo que fue el máximo responsable de ese desastre. El actual es también fruto de una extensa lista de reiterados errores “voluntarios” de estos gobernantes que están más interesados en las campañas electorales, para ponerse después de ganar al servicio de los poderosos y permitirles hacer grandes negociados, (como por ejemplo los de los puertos privados), queen las necesidades de sus gobernados. No debemos olvidar que el conjunto de puertos privados que se extiende entre las localidades de Rosario y San Lorenzo exporta el 65% del total de los cereales de nuestro país, alrededor del 55% del total de las exportaciones argentinas salen de los puertos santafesinos. Y son, nada menos que eso, grandes negociados de empresarios nacionales y extranjeros avalados por los gobiernos de turno mientras hunden al pueblo en las inundaciones recurrentes. Por todo lo dicho, es necesario advertirles a los gobernantes y funcionarios que todo aquel que quiera culpar a las grandes lluvias o a la naturaleza, debe tener presente que ya nadie les cree y esos argumentos irritan a los trabajadores y los sectores populares que sufren la desidia de los gobiernos de turno. Recién tras la catástrofe del diluvio, la provincia prometió que comenzarán las obras pero demorarán dos años en hacerlas. A esta altura, nadie se explica en los barrios Cristalerías y Nuevo Alberdi de Rosario, (como tampoco en el resto de la provincia) porqué no se hicieron las obras en la Cuenca del Ludueña (que incluyen los canales Salvat e Ibarlucea). “En 1986 tuvimos una gran inundación, desde entonces reclamamos esas obras”, señalaron los vecinos. Desde la Municipalidad pasaron la pelota a la Provincia por cuestiones de jurisdicción, pero desde esa administración (ejercida por el “socialismo”) los trabajos anunciados a la prensa en 2005 que le correspondían a ellos nunca comenzaron, por lo tanto se trata de responsabilidades compartidas. No podemos dejar de citar la responsabilidad del gobierno de Kirchner, al que le rebalsa la plata en el Banco Central, quien envió a la hermana y al ministro de salud pero no envió un peso para solucionar los problemas de la gente. Pero sí le pagó al FMI el año pasado 10.000 millones de dólares, condenando al pueblo a estas calamidades. Desde Izquierda Socialista decimos que con estos gobernantes no se puede seguir. Son asesinos. Para comenzar a dar soluciones de fondo hay que implementar un plan de emergencia social de 20.000 viviendas y las obras más urgentes para acabar con las inundaciones. Esto es posible hacerlo dejando de pagar la deuda externa provincial que es de 2300 millones de dólares anuales, y utilizando el superávit del que tanto se jactan los gobernantes. Por supuesto que estos gobiernos no lo harán. Para eso debemos lograr imponérselo con la movilización, plan que debe ser controlarlo con los damificados, los trabajadores y el pueblo. |
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