El Socialista

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Escribe:
Pablo Delverde

Aumento en las paritarias

¿15% o la canasta familiar?

Mientras el gobierno sigue dibujando índices inflacionarios, los precios de los bienes que componen la canasta familiar se han ido a las nubes. La misma supera los $ 2.400, y en el sur del país, mucho más. Varios de los gremios más importantes se encuentran hoy en negociaciones paritarias. El gobierno busca desesperadamente un acuerdo con la burocracia sindical para poner un tope del 15% que hay que rechazar.

El tema de la inflación es, según reconocen en el mismo gobierno nacional, el principal problema que golpea al “exitoso modelo económico”. Pero lo que realmente golpea el aumento de los precios es al bolsillo de los trabajadores y demás sectores populares. Los alimentos con los precios acordados con los supermercados no se encuentran por ningún lado, y los que quedaron por fuera de esos acuerdos han aumentado por cinco.

A Kirchner y a su gobierno no les preocupa que el salario de un trabajador no le alcance para llegar a fin de mes. Todo lo contrario. Por eso no impone precios máximos ni toma sanciones contra los remarcadores.

Solo le preocupa que el crecimiento galopante de los precios no salga a la luz. Usted se preguntará porqué. Muy simple.

Porque se están llevando adelante negociaciones paritarias de gremios de envergadura como camioneros, metalúrgicos o gastronómicos y el “presidente va a requerir un compromiso de hierro: que de inmediato cierren los acuerdos salariales tal como se habían comprometido en una pauta cercana al 15%” (Clarín, 6-4). Desde la Rosada, entonces, tienen la preocupación de que las patronales sigan con sus fenomenales ganancias y esos acuerdos no dejen a la burocracia sindical de la CGT y la CTA “políticamente expuestos a la presión oficial y a cuestionamientos sociales”, ya que son “aliados fuertes en su estrategia económica y política en un crucial año electoral”. (Idem).

Que la CGT abandone el pacto con el gobierno y las patronales

Para muestra basta ver como rápidamente y en menos de 24 horas el camionero Hugo Moyano morigeró el tono tibiamente combativo que tuvo al anunciar el paro de una hora del día lunes pasado, llamando nuevamente a pedir la “prudencia necesaria de los sindicatos en las demandas salariales para evitar cualquier inconveniente económico” (Clarín, 8-4)”.

Hay que reclamar desde cada lugar de trabajo, vía los cuerpos de delegados, asambleas para decidir cuánto se pide en las paritarias y cómo, que los dirigentes no pacten acuerdos salariales con techos insuficientes para alcanzar la inflación.

Hay que reclamar que ningún trabajador gane menos del valor de la canasta familiar que hoy asciende a $2400 o más. Peleando a su vez para que los salarios se indexen automáticamente de acuerdo a la inflación real, no la que quiere dibujar el gobierno a través de la intervención del INDEC. Con estas consignas y la decisión de ir hasta el final que hoy están demostrando los docentes en provincias como Neuquen, Salta y Santa Cruz, entre otras, los trabajadores podremos ganarle a la patronal, el gobierno y la burocracia la pulseada salarial.


Escribe:
Marisa Montiel

INDEC: ¡Ni saben truchar los números!

En estos días siguen saliendo a la luz los efectos de la intervención en el INDEC. A fines de enero, y con la única intención de manipular los números que miden la inflación, el Ministerio de Economía nombró una interventora en el área de Índice de Precios al Consumidor. Todos sospechan que, como la política de control de precios del Secretario de Comercio Moreno no le da resultado, decidieron cortar por lo sano, manipulando los números.

Primero fue la medición del costo del Turismo (ahora veranear es mucho más barato que hace un año), después la Medicina prepaga (que para el gobierno no aumentó, aunque los aumentos superan el 20%). Como con eso no alcanzaba siguieron con el precio de la lechuga…

Ahora se desató otro escándalo, antes de Pascuas. La interventora decidió adelantar la publicación del índice para marzo. Pero en medio de todas las manipulaciones numéricas, se olvidó de “planchar” el número de la Canasta Básica Alimentaria CBA. Así, el índice de precios al consumidor IPC dio 0,8% y la CBA, que mide el límite de la indigencia, dio 3.6%.

Esto resultó incoherente para todos los periodistas y analistas políticos ¿Cómo puede ser que los alimentos bajen y la canasta alimentaria dé tan alta? O los alimentos no bajan o la CBA es más baja.

Para el gobierno la CBA es más baja y la está recalculando. Pero los trabajadores del INDEC denunciamos que lo que pasa es que se están manipulando los datos y no se están reflejando los precios que los encuestadores traen de los comercios.

Por eso seguimos en la calle denunciando la intervención, defendiendo nuestro trabajo y peleando por la autonomía del INDEC del poder político.


Escribe:
Claudio Fourcade
Secretario de Prensa trabajadores DGI

¿Por qué el salario no es ganancia?

El valor de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario encerrado en ella. Por lo tanto el trabajo es la sustancia del valor.

Un trabajador produce en una jornada más valor que el requerido para su manutención y la de su familia. La diferencia es apropiada por el capitalista, que ve así incrementado su capital, su riqueza.

El trabajo asalariado es ganancia... sólo para el capitalista.

La fuerza de trabajo es también una mercancía y su valor de venta expresado en dinero, el salario, está determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para capacitar a ese trabajador que la encarna.

Un trabajador calificado, pongamos por caso un ingeniero hidráulico, requiere para su producción más trabajo que el que pueda requerir la producción de un peón de limpieza. Es entonces el salario del ingeniero mayor al del peón. El salario, cualquiera sea su magnitud, no debe tributar Ganancias.

Los trabajadores no somos privilegiados

Kirchner dice que su gobierno es distinto al de Menem, que el neoliberalismo sólo sembró miseria, y en cambio su gobierno quiere redistribuir la riqueza.

¿Por qué entonces los trabajadores asalariados pagamos Ganancias? ¿Excluirnos del pago no sería un paso positivo en el sentido de lo que declama?.

La recaudación del Impuesto a las Ganancias a los trabajadores en relación de dependencia representa entre un 2,6% y un 3% de la recaudación total presupuestada, que asciende a $169.072,9 millones. Las proyecciones de la recaudación para el 2007 arrojan una suma cercana a los $180.000 millones.

El costo fiscal prácticamente no existe si se excluye del impuesto a los trabajadores en relación de dependencia. Otros en cambio sí deberían tributar. Las ganancias de capital están desgravadas. Amalita de Fortabat que vendió su cementera Loma Negra en 800 millones de dólares no pagó un solo centavo al fisco.

Un rentista que cobra $20.000 mensuales, $40.000 o más, por intereses de un plazo fijo, no tributa. Las rentas obtenidas por intereses de títulos, los intereses cobrados por depósitos a plazo en entidades financieras, la compra venta de acciones y títulos por parte de personas físicas (que puede alcanzar cifras millonarias) como operaciones no habituales, están exentos del Impuesto a las Ganancias.

Por estas desgravaciones, según una estimación conservadora, el Estado deja de recaudar $1.560 millones. Como se puede apreciar, en la Argentina de Kirchner, los privilegiados siguen siendo los mismos de siempre.


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IS

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