Oct 16, 2021 Last Updated 11:23 PM, Oct 16, 2021

En estas semanas, justo cuando el frío empezó a pegar más fuerte, se empezaron a conocer datos de varios docentes que se contagiaron coronavirus, fundamentalmente en CABA y Buenos Aires. ¿Cómo es posible si las clases están suspendidas y los docentes estamos trabajando, de manera virtual, desde nuestras casas?

Escribe Guillermo Sánchez Porta

La principal razón es que el gobierno nacional, el de Larreta, el de Kicillof y los intendentes municipales no están garantizando el reparto de comida a los sectores populares más necesitados (¡que son millones!), casa por casa, a través de sus organismos de Desarrollo Social destinados a esa tarea. Al declararse la cuarentena y suspenderse las clases, también la necesidad de garantizar la alimentación de los alumnos y sus familias, que en muchos casos no pueden salir a “buscar el mango”, se multiplicó. Pero los gobiernos no multiplicaron proporcionalmente los fondos para Desarrollo Social destinados a cubrir esas necesidades. 

En vez de nombrar a miles de personas, hoy sin trabajo, para que, con todas las medidas de seguridad necesarias, hagan el reparto de comida e insumos casa por casa en los barrios populares, decidieron utilizar a los docentes y auxiliares para ese trabajo en las escuelas. Además, a la mayoría no le garantizan todos los elementos de protección para evitar el contagio. 

Como alertamos desde Docentes en Marcha e Izquierda Socialista, esa metodología pone en riesgo la salud de docentes y de millones de familias pobres que deben hacer largas colas y retirar sus bolsones en las escuelas.

Ahora hay muchos casos de docentes contagiadas justamente en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires (Soldati, Lugano) y Gran Buenos Aires (La Matanza, Lomas de Zamora). La mayoría son compañeras que fueron voluntariamente a colaborar a sus escuelas. Automáticamente, ellas, sus familias y las demás compañeras que estuvieron en la tarea deben pasar a cuarentena, esperando no ser, también, portadoras del Covid-19. Y las familias que estuvieron en contacto con ellas también están con esa incertidumbre.

Todo esto, insistimos, podría haberse evitado. Pero los gobiernos no sólo no quisieron invertir en lo necesario para evitar estos riesgos, sino que inventan fundamentos para sostener esa política irresponsable. Por un lado dicen que en las escuelas se pueden centralizar los datos de las familias más necesitadas. ¡Pero justamente en las escuelas tenemos esos datos, con dirección de todos, y el gobierno podría organizar la entrega en las casas! 

Por otro lado, desde el gobierno aprietan a docentes para que vayan con nuevos “protocolos” diciendo que sería obligatorio asistir para no ser sancionado, como parte del “vínculo pedagógico con la comunidad”. ¡Una vergüenza! 

En realidad, ningún docente va porque tenga miedo a una sanción. Van voluntariamente porque prima la solidaridad con las familias pobres de sus alumnos y, al ver que el gobierno no lo garantiza, están dispuestos a arriesgar su salud. 

Si bien hay miles de docentes voluntarias, el propio gobierno reconoce que cada día se le hace más difícil conseguir la cantidad necesaria, porque hay razonable miedo a los contagios. Por eso los gobiernos están pensando en hacer un solo reparto por mes, de mayor cantidad de productos, y otras variantes. 

Pero la única solución para garantizar la comida e insumos para millones de familias pobres, o sin ingresos actuales por la cuarentena, sin que se expongan al contagio, es que los gobiernos inviertan el dinero para nombrar el personal de Desarrollo Social necesario para repartir, con todos los elementos de seguridad protocolares, casa por casa y con toda la comida e insumos que cada familia precise. 

Para hacer esto hay que tomar la decisión política de hacer un fondo de emergencia. Desde Izquierda Socialista y Docentes en Marcha seguiremos exigiendo al gobierno que se haga cargo y garantice sus obligaciones sin arriesgar la salud de los docentes y de las familias. 

 

El pasado jueves 7 de mayo, desde Ademys convocamos a una concentración en la Legislatura porteña a propósito del tratamiento del proyecto de ley de emergencia presentado por Rodríguez Larreta. Esta importante movilización se convirtió en la primera acción en las calles por parte de los trabajadores ante los ataques que venimos sufriendo con las distintas medidas de ajuste impulsadas por el Gobierno de la Ciudad.

Escribe Jorge Adaro, secretario adjunto de Ademys y dirigente de Izquierda Socialista/ FIT Unidad

La marcha fue propuesta por la comisión directiva de nuestro sindicato y puesta a consideración de la docencia en la primera y numerosa asamblea abierta virtual convocada en el período de cuarentena, de la que participaron más de 250 docentes, que resultó aprobada por amplísima mayoría. Esta movilización fue acompañada por un paro de actividades virtuales que expresó, no solo el contundente rechazo a este proyecto, sino al conjunto de medidas que vienen tomando Larreta y el Ministerio de Educación macrista, que transforman a la actividad docente en verdaderas jornadas de agobio laboral y sobreexplotación. Se han profundizado además los niveles de desocupación de los docentes por la falta de cobertura de todos los cargos de las plantas funcionales de las escuelas desde la implementación del aislamiento obligatorio a partir del 14 de marzo, ya que el gobierno no realiza los actos públicos que podrían ser virtuales, como reclamamos desde Ademys. También se pronunció la asamblea por hacer un llamado público a todos los sindicatos de trabajadores de la Ciudad a realizar la concentración de manera unitaria.

Esta ley de emergencia viene a colocar nuevamente todo el peso de la crisis fiscal, por la falta de recaudación, en los trabajadores estatales. Entre las medidas que establece se encuentran, por ejemplo: el congelamiento de las vacantes en el ámbito dependiente del Gobierno de la Ciudad, el recorte de bonos e incentivos y el congelamiento salarial. No hay una sola que afecte a los grandes contribuyentes ni que ponga en riesgo el pago de la deuda pública a los acreedores, que siguen garantizando enormes ganancias.

La burocracia sindical kirchnerista de la UTE-Ctera, ATE Capital y Agtsyp (Subte) no solo no  movilizaron, sino que tomaron el retiro de la posibilidad del pago en cuotas del salario como el fin de sus críticas al proyecto desalentando la movilización unitaria y boicoteando la medida entre los trabajadores. Nada dijeron ni dicen sobre el congelamiento salarial que garantiza la suspensión de las paritarias para la segunda etapa del año, asestando un duro golpe al bolsillo de los estatales. Hay un motivo de peso en esta vergonzosa decisión gremial: el congelamiento salarial será dispuesto más temprano que tarde por todos los gobernadores oficialistas en el marco de la "unidad nacional" para que la crisis la paguemos los trabajadores. Y esto es impulsado por el gobierno nacional de Alberto Fernández. Esta complicidad quedó más en evidencia cuando, al otro día de aprobarse esta ley de ajuste, Fernández y Larreta brindaron una conferencia de prensa en común para seguir flexibilizando la cuarentena. Llamamos a los trabajadores a sacar conclusiones de estos hechos y a repudiar la falta de autonomía de sus organizaciones sindicales.

Sí estuvieron presentes y fueron parte de la concentración los sectores ligados al sindicalismo combativo como ATE-Ministerio de Economía, con su delegado general Pablo Almeida; Promoción Social, Ministerio de Trabajo, INTI, los trabajadores del hospital Garrahan, AGD-UBA, los enfermeros de la Interhospitalaria y los residentes y concurrentes médicos. Estas organizaciones sindicales, democráticamente, y enfrentando la decisión de las conducciones sindicales de la CGT y las CTA, se sumaron a la convocatoria de Ademys, confluyendo en las calles. También se contó con la presencia del Suteba La Matanza, diputados y legisladores del FIT Unidad y la adhesión de las seccionales Multicolor del Suteba, así como también de la junta interna del Indec, entre otros.

Desde Ademys y el sindicalismo combativo seguiremos impulsando la coordinación de las luchas y la organización de los trabajadores por un aumento general de salarios, la exigencia de convocatoria a la Mesa Salarial, el llamado a actos públicos virtuales para la cobertura de los cargos vacantes en educación y por una verdadera ley de emergencia, pero para imponer impuestos progresivos a las grandes fortunas y las multinacionales y por el no pago de la deuda externa para garantizar las medidas sanitarias necesarias para hacerle frente a la pandemia y también defender los derechos laborales y económicos de la clase trabajadora y los sectores populares. 



Síntesis de la intervención de nuestra compañera Mariana Scayola, secretaria general de Ademys, contra la Ley de ajuste de Larreta.

“Con gran concurrencia y la diversidad de los diferentes sectores que se están manifestando contra la ley de Larreta, que busca manejar de manera discrecional y a criterio propio las partidas presupuestarias, de un presupuesto que ya es insuficiente para salud y educación, como venimos denunciando hace años los distintos sectores sindicales hoy estamos acá.

Se nota además que quiere aprovechar la pandemia para congelar nuestros salarios [...]. Estuvieron los legisladores Gabriel Solano, Myriam Bregman y Alejandrina Barry, que están en la Legislatura. Está el diputado por Izquierda Socialista Juan Carlos Giordano […]

Y nos ha llegado el saludo de los Suteba Multicolor, con los que nosotros venimos construyendo hace mucho tiempo. Esta movilización no es fácil en este contexto, y que quiero reivindicar porque estamos en un momento que los trabajadores y trabajadoras en particular estamos siendo gravemente atacados. Esta situación, que a raíz de la cuarentena ha dejado a un montón de compañeras sin trabajo, compañeras que al día de hoy y hace dos meses están sin ingresos desde que se inició la cuarentena y que no tienen perspectiva de tenerlo. Por eso estamos reclamando un ingreso especial equivalente a un maestro de grado y además la realización de los actos públicos de manera virtual. 

Desde Ademys esta semana impulsamos una asamblea muy importante, una asamblea virtual, y lo que impulsamos fue que los trabajadores tenemos que estar organizados para enfrentar los distintos ataques que tenemos por delante. Para poder sostener la cuarentena necesitamos salarios dignos, necesitamos que la familia de nuestros pibes y pibas estén en condiciones y necesitamos que todos los estudiantes y todos los docentes tengan los recursos necesarios, esto es computadoras y, sobre todo, conectividad. En ese sentido, y en ese marco, es que Rodríguez Larreta pretende no solo congelar nuestros salarios y dejar en suspenso el aumento que ya estaba pactado para julio, sino que además intentó avanzar con el pago de salarios en cuotas, por eso es tan importante esta movilización.

Pero compañeros, este ataque que estamos sufriendo como trabajadores de la educación, también lo sufren los trabajadores de la salud, los estatales que están con nosotros. ¡Por eso, para que los trabajadores podamos cumplir con nuestra cuarentena, exigimos un fondo de emergencia donde los que tengan que poner la plata sean los ricos y no los trabajadores y trabajadoras!

¡Fondo de emergencia, por un impuesto a las grandes riquezas y a las multinacionales y por el no pago de la deuda externa!”

 

Escribe Malena Lenta, Comisión Directiva de la Asociación Gremial Docente (AGD) de la Facultad de Psicología (UBA)

Frente al aislamiento social preventivo obligatorio en el marco del Covid-19, la telematización del trabajo (home office) se convirtió en una modalidad obligada para lxs docentes. De un día para otro, el ministro de Educación Trotta lanzó la campaña para que se virtualicen las clases. Sin embargo, este asunto no es tan idílico como parece. En primer lugar, la pandemia implica el aumento de las tareas de cuidado de niñxs, adultxs mayores y personas con enfermedades crónicas, cuestión que recae mayoritariamente en las mujeres que son, justamente, la mayoría de la fuerza laboral en todo el sistema educativo.

En segundo lugar, el trabajo virtual exige contar con materiales básicos para poder desarrollarlo (computadora, internet) que las universidades no proveen a lxs docentes. Es posible que muchxs ya lo tengan, ¿pero cuántxs no? Además, son necesarias condiciones de espacio y tiempo para poder trabajar, que se reducen notablemente con la sobrecarga del trabajo de cuidado y las mayores exigencias burocráticas de las instituciones y de elaboración de nuevos materiales requeridos en un plazo imposible. Sin contar con que muy pocxs docentes tienen capacitación para usar plataformas virtuales.

En tercer lugar, lo virtual multiplica la brecha social. No todxs lxs estudiantes tienen computadora propia ni internet en sus casas, o solo tienen paquetes de datos limitados que no les permiten usar plataformas sincrónicas (zoom, jitsi) o audiovisuales (youtube). Además, ¿cuántos de nuestros estudiantes se quedaron sin trabajo? ¿Cuántos están cuidando a sus niñxs y adultxs mayores? De este modo se caen las cursadas de los estudiantes de los sectores más postergados. 

En este complejo escenario, ¿qué plantearon las universidades? Simplemente,  que se virtualicen las clases y “hagan lo que puedan” sin ninguna preocupación por las posibilidades de docentes y estudiantes y sin claridad de cronogramas  o acreditación del trabajo y las cursadas. Más aún, ¿qué pasará con las materias que son prácticas? ¿Qué ocurrirá con los nombramientos docentes que no se llegaron a hacer a comienzos del cuatrimestre por depender de las inscripciones? 

La pandemia del Covid-19 potencia las precarias condiciones de trabajo de la docencia universitaria. Antes de la cuarentena el gobierno nacional ya había decidido no cumplir con nuestra paritaria. Ahora nos obliga a trabajar en las peores condiciones, sin ART, sin herramientas básicas tecnológicas y de capacitación. Reclamamos que se creen ya comités de emergencia interclaustros (docentes, no docentes y estudiantes) con representación de las organizaciones gremiales en todas las unidades académicas para definir la continuidad del año lectivo. Liberación de los datos de internet para docentes y estudiantes. Ni un docente sin nombramiento ni salario. Aumento salarial de emergencia. Ni un docente sin derecho a la licencia por el Covid-19. Basta de sobrecarga laboral. Que se aplique el convenio colectivo de trabajo en todas las universidades nacionales. 



Escribe Daniela Vergara, Secretaria de Cultura de Amsafe Rosario

La situación educativa y laboral docente y de la comunidad educativa en cuarentena requiere respuestas urgentes del gobierno nacional y en las provincias. Desde Docentes en Marcha impulsamos organizar acciones para lograr soluciones, mientras les exigimos a los dirigentes de Ctera y de los gremios provinciales que reclamen la reapertura de las paritarias y peleen por nuestros derechos.

 Desde los distintos sindicatos donde actuamos estamos reclamando la inmediata regularización del pago de salarios a miles de docentes que no han cobrado en varias provincias, como en Neuquén, Buenos Aires o Chubut. También de todos los cargos provisionales y suplentes que no fueron designados, porque los gobiernos suspendieron los ofrecimientos y los actos públicos. El gobierno retiene el dinero de los salarios, provocando que los docentes, al no poder tomar sus horas, cargos o módulos, pasen a vivir en situación de pobreza. Exigimos inmediatos ofrecimientos con mecanismos virtuales, como comenzaron a realizarse en Río Negro o Entre Ríos, retroactivos al 16 de marzo. Reclamamos lo mismo para los docentes de Plan Fines, Programas Socioeducativos y de creación y desdoblamiento de cursos.

Remarcamos la urgente necesidad de que a las y los docentes que están en situación laboral irregular se les pague al menos 30.000 pesos y que ningún docente cobre menos que la carga horaria que tenía en diciembre de 2019. Que todos mantengan la cobertura de las Obras Sociales y ART. Que se respeten todas las licencias médicas extraordinarias y crónicas, que algunos gobiernos están levantando con el argumento de que las tareas ahora son “virtuales”. Además, exigimos un inmediato aumento salarial de emergencia, que acompañe a los tremendos aumentos del costo de vida.

Es necesaria la reparación y concreción de todas las obras edilicias, aplicando todos los protocolos de bio-seguridad, para que cuando se retomen las clases se vuelva en condiciones dignas de enseñanza. Y que se realice la construcción de nuevas aulas y escuelas necesarias de todos los niveles, para evitar el hacinamiento de los estudiantes y los docentes.

La mentira de la “educación virtual” a distancia

El gobierno dice que está garantizando la educación a través del “sistema virtual”. Pero tanto docentes, como estudiantes y familias, sabemos no es así. Todo es improvisación, sin la infraestructura tecnológica necesaria, discriminando a las familias más pobres y así acrecentando la brecha educativa social.

Reclamamos que el gobierno garantice el inmediato acceso gratuito a la conectividad de redes y telefonía para todos. Que se repartan los dispositivos digitales necesarios (netbooks, celulares, tablets, PC, etcétera) a estudiantes y docentes, porque millones dependen de un solo celular o una PC para toda la familia.

Se han improvisado cuadernillos que tienen graves errores y contrarios a las características de cada nivel o modalidad del sistema y que se apoyan en programas de TV que son los mismos de siempre. Las actividades y métodos para la educación “virtual” deben ser el resultado de acuerdos y consensos que surjan en las escuelas entre las docentes, tomando en cuenta la realidad social, económica, cultural de las y los alumnos y sus familias.

Denunciamos que hay una gran sobrecarga laboral, con funcionarios que persiguen con tareas y “resultados pedagógicos” a los docentes, con evaluaciones e informes de todo tipo, sin que se nos respeten los horarios de trabajo. Como docentes estamos tratando de acompañar y vincularnos con las familias, estableciendo los criterios educativos necesarios. Al finalizar la cuarentena, llegará el momento de diagnosticar la situación educativa y definir la forma de darle continuidad a la enseñanza.

Que la Ctera y los gremios provinciales dejen de mirar para otro lado

Es inadmisible que los dirigentes nacionales de Ctera, Sonia Alesso, Baradel y sus aliados de la agrupación “Celeste” en las provincias (López en Ciudad de Buenos Aires, Monserrat en Córdoba, Guagliardo en Neuquén, Goodman en Chubut, etcétera) ante esta situación de atropellos salariales y laborales, y el caos de la mal llamada “educación virtual”, no hagan nada para defender a los docentes y a la escuela pública. Su política es de Pacto Social con el gobierno, por sobre los intereses de la docencia.

Firmaron en marzo una paritaria nacional aceptando que todo el salario perdido por la inflación de 2019 no se recuperara. Y que, en 2020, con un vergonzoso aumento de tan sólo 1.250 pesos, también corriéramos detrás de los aumentos de precios y que nuestros salarios ya no alcancen para nada. En muchas provincias, además, los gobernadores ni siquiera cumplen los acuerdos paritarios.

Llamamos a la docencia a organizarnos y a exigirles que rompan su tregua con el gobierno nacional y los gobernadores, para reclamar por nuestros derechos. Mientras, seguimos impulsando la coordinación del sindicalismo docente combativo y los sectores opositores, para coordinar acciones en defensa de nuestros salarios y la escuela pública.

 

 

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