Apr 12, 2021 Last Updated 12:38 AM, Apr 11, 2021

A un año de la llegada de la pandemia las condiciones de vida de las mujeres trabajadoras se han recrudecido. La precarización económica y laboral, la desigualdad y la violencia contra las mujeres son las otras pandemias que crecen día a día con la combinación de la crisis sanitaria y económica capitalista. Somos la mayoría de las que nos encontramos en el trabajo informal y en la subcontratación, sin ningún derecho, sin seguridad social, sin estabilidad laboral y con salarios de hambre. Somos las más vulnerables en tiempos de crisis, las primeras despedidas y en sufrir bajas salariales, forzadas a romper el confinamiento para salir a trabajar y buscar el sustento, poniendo en riesgo nuestra salud y la de nuestras familias. Los empresarios en acuerdo con los gobiernos, aprovechan la pandemia para superexplotarnos, profundizando los contratos precarios y la flexibilización, lo que afecta principalmente a las trabajadoras en todo el mundo, como ocurre en el conjunto de América Latina dónde la informalidad es moneda corriente, en particular entre las jóvenes.

En el sector salud somos mayoría de las enfermeras, médicas, personal que se encuentran en la primera línea de batalla enfrentando la pandemia sin equipos e insumos. Otra rama fuertemente feminizada, es el sistema educativo, donde las mujeres somos quienes estamos al frente de la educación a distancia. Actualmente en varios países estamos en las escuelas con un regreso a una presencialidad sin recursos ni presupuesto necesario. A esto se suma el incremento del trabajo de cuidados y domésticos, que cumplimos mayoritariamente las mujeres, con dobles o triples jornadas que se han hecho más extenuantes. En las ramas industriales, somos la mayoría de las trabajadoras de las ramas peores pagas como ocurre en la industria textil, dónde recibimos los salariaos más bajos.

La violencia de género no ha dejado de crecer de manera atroz, los feminicidios aumentan debido a la impunidad y complicidad de los gobiernos. En México se ha pasado de 10 a 11 mujeres por día asesinadas en plena pandemia, la ONU reportaba que 243 millones de mujeres habían sufrido violencia sexual o física hasta el mes de abril del año pasado y se pronosticaba que está se incrementaría en los siguientes meses de la pandemia, en confinamiento las llamadas a números de emergencia por violencia de género aumentaron hasta cinco veces en varios países. Tampoco se detuvieron los crímenes de odio hacia la comunidad de la diversidad sexo genérica.

En medio de la pandemia, millones de mujeres se han visto obligadas a migrar, huyendo de la persecución de regímenes autoritarios, de guerras o de la pobreza. Son forzados a trabajar informalmente bajo condiciones de precariedad extrema y ONU calcula que hasta el 80% de las migrantes sufre violencia sexual durante su tránsito o son víctimas de trata y explotación sexual. Así que las mujeres migrantes y refugiadas están condenadas a la inseguridad económica y física y pobreza, al igual que otras trabajadoras, con efectos mucho más severos. La falta de acceso a los servicios básicos de salud debido a las guerras civiles, los ataques imperialistas, la movilidad, la pobreza y la discriminación social y estatal las dejó privadas de las medidas de prevención o tratamientos básicos contra el Covid-19, y mucho menos de las vacunas.

Mientras tanto, los gobiernos aprovechan la pandemia para enriquecer a las grandes farmacéuticas con las patentes de las vacunas, haciendo una distribución inequitativa y coartando el derecho a la salud, serán los países más pobres y la clase trabajadora en conjunto la que pagará con su salud y su vida estos designios criminales. Por eso, somos parte de la campaña internacional de “Vacunas para todas y todos”, exigiendo que se termine con las patentes y el negocio de unos pocos laboratorios en detrimento de un plan de vacunación masiva y gratuita en todos los países.

Desde la Unidad Internacional de las y los Trabajadores – Cuarta Internacional llamamos a este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a fortalecer la organización y la movilización de la lucha feminista en todos los países, a luchar contra los planes de ajuste que imponen los gobiernos que tienen el propósito de cargar sobre nuestras espaldas la crisis capitalista, despojándonos de nuestros derechos, sin atender la violencia y la desigualdad que nos azota, prefiriendo cuidar las ganancias de las grandes empresas y seguir pagando las deudas externas a los organismos imperialistas como el FMI, nosotras nos pronunciamos ¡Alto al pago de las deudas externas!¡Mayor presupuesto a salud, educación, trabajo y para erradicar la violencia de género! ¡Que la crisis no la paguen las mujeres trabajadoras!

Llamamos a que las mujeres trabajadoras no dejemos de movilizarnos y organizarnos en la defensa de nuestros derechos, ya que constantemente los gobiernos, la Iglesia y todas las instituciones religiosas, las trasnacionales continúan imponiendo políticas reaccionarias anti-derechos, como se hizo en Honduras y Polonia, en donde se avanzó con la prohibición del aborto, o en Turquía, en donde el gobierno de Erdogan quiso derogar la Convención Estambul, que es una ganancia de las mujeres para la prevención de la violencia machista. Todas medidas reaccionarias que atacan los derechos de las mujeres y acentúan la criminalización contra las mujeres. Es cada vez más claro, que en esta sociedad capitalista y patriarcal las mujeres no debemos dejar de luchar.

Convocamos a unirnos alrededor de campañas internacionales que nos permitan sumar y fortalecer al movimiento feminista independiente de los gobiernos contra toda forma de violencia sobre las mujeres, que este 8M sea una movilización histórica, en la que se demuestre, que a pesar de la pandemia, las mujeres seguiremos tomando las calles, alzando la voz por ¡Ni una asesinada, ni una presa política, ni una desaparecida más!; brindemos todo el apoyo a las trabajadoras de la salud en su lucha por tener condiciones laborales dignas que les permitan combatir a la pandemia de manera eficaz. Luchemos contra las patentes de las vacunas, que haya vacunas para todas y para todos, por la inmunización universal.

Que la marea verde que ascendió desde Argentina inunde todos los continentes con fuerza para seguir exigiendo a los gobiernos, desde las calles, la legalización del aborto. Defendamos los plenos derechos de las mujeres migrantes y refugiadas ¡que se abran las fronteras! Y unamos nuestras luchas contra el racismo, la xenofobia, y toda forma de criminalización y represión de nuestro movimiento. ¡No detendrán nuestra movilización por la defensa plena de nuestros derechos! ¡No lo permitiremos! ¡no nos callarán!

Llamamos a las mujeres trabajadores, jóvenes precarizadas, a las migrantes, de los sectores populares a organizarse en los centros de estudio, en los sindicatos, lugares de trabajo y en los barrios, para participar masivamente de las movilizaciones así como para garantizar la huelga allí dónde logramos imponerla a pesar del rol de las burocracias sindicales. Por un movimiento feminista anticlerical, anticapitalista, antirracista y antipatriarcal contra toda forma de explotación y opresión. Este 8M a las calles por nuestros derechos y para que la crisis la paguen los capitalistas.

 

Mujeres de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional

3 de marzo de 2021

Pablo Hasél entrando en prisión por cantar raps contra la monarquía, la misma semana que Rato sale en libertad condicional tras ser condenado por «apropiación indebida», es decir, robo con las tarjetas black. Una imagen nítida de la justicia monárquica.

La condena a Hasel, como antes en Valtònic, hacen que España sea pionera en la censura a cantantes por sus canciones. Censura que no se aplica cuando unidades del ejército glorifican la División Azul que combatió junto a los nazis, ni cuando vanaglorian la dictadura de Franco.

La reacción sin embargo, del mundo de la cultura ha sido una declaración firmada por más de 200 artistas para reclamar la libertad de Hasél y advierte: «somos conscientes de que, si dejamos que Pablo sea encarcelado, mañana pueden ir a por cualquiera de nosotros, así hasta acallar cualquier suspiro disidente».

Y también inmediata de reacción de la juventud en la calle, con las manifestaciones en más de 50 localidades catalanas y que han sido las más masivas desde el estado de alarma. Hay demasiada rabia acumulada, demasiada impotencia que debe salir, por mucho que el estado aumente la represión. Las movilizaciones se han extendido a todo el estado, donde la respuesta también ha sido la represión. La Plataforma libertad Hasél ha llamado a organizar la lucha con asambleas abiertas en los barrios.

Y esta vez, que los luchadores que sean detenidos, que no se sientan solos, para que no ocurra como con los juicios post-sentencia o los del banco ocupado, en que como decía una abogada penalista, llegamos a un “suicidio judicial”: es tal la desconfianza de la justicia, que se paga la multa y asumen los cargos para evitar el juicio.

Tampoco olvidemos que, quien detuvo a Pablo Hasél y quien ha provocado la represión han sido los Mossos, y se han vuelto a disparar balas de foam, con otra pérdida de un ojo de una compañera. ¡El Gobierno en funciones de ERC y JXC se ha limitado a decir que se abre una investigación!.

¡Disolución de la Brimo!
Libertad inmediata y sin cargos detenidos y detenidas en las manifestaciones
Libertad de Pablo Hasél
Amnistía para todos los y las represaliadas por la justicia monárquica

Lucha Internacionalista, sección de la UIT-CI en el estado español.
18/2/2021
www.uit-ci.org

A doscientos años de su natalicio, rendimos homenaje a uno de los más grandes maestros de la clase trabajadora mundial, Federico Engels. En esta edición especial de Correspondencia Internacional destacamos su indudable contribución al trabajo teórico desarrollado tanto en el terreno económico como político y filosófico al servicio de la emancipación de la clase obrera.

En el mismo sentido, la UIT-CI, en colaboración con Izquierda Socialista, realizará un programa homenaje el lunes 23 de noviembre en el que participarán Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista, Argentina), Muhittin Karkin (IDP, Turquía), Mercedes Petit (Izquierda Socialista, Argentina), M. Esther del Alcázar (Lucha Internacionalista, Estado Español) y Miguel Ángel Hernández (Partido Socialismo y Libertad, Venezuela).

Lunes 23 de noviembre

A las 19, hora de Argentina y Brasil.

A las 17, de México, Perú y Panamá. 

A las 23, de Barcelona e Italia.

Las demás secciones podrán actualizar según su uso horario.

Pedí Correspondencia Internacional al compañero que te envía el periódico y agendá el programa de homenaje.

Conectate en el vivo de Facebook y Youtube de Izquierda Socialista (https://www.facebook.com/IzquierdaSocialistaArg - https://www.youtube.com/channel/UClUcNybEvnLZ7MfakHerK9w) y la UIT-CI (https://www.facebook.com/unidadinternacional).

La enorme crisis actual no comenzó con la vacancia del corrupto gobierno de Vizcarra ni terminará con la caída del criminal gobierno de Merino, ni con las maniobras que preparan en el Congreso a espaldas del pueblo trabajador. La dinámica de la enorme crisis abierta por el agotamiento del modelo económico neoliberal y la descomposición del régimen de representación burgués, pone al descubierto la incapacidad de alcanzar una salida democrática y dentro del marco constitucional de la mano con partidos políticos que no tienen representatividad. ¡Todos los gobiernos son responsables!

La constitución fujimorista no va más. Merino llega al gobierno por un dispositivo constitucional que garantiza la cadena de mando del Estado capitalista, ante la vacancia presidencial que oportunistamente los partidos del régimen quisieron aprovechar, como parte de la pelea en las alturas entre corruptos.

Merino no se va, el pueblo movilizado lo echo. El ascenso de las movilizaciones populares fuertemente reprimidas y el asesinato de dos jóvenes y varios desaparecidos, logró aislar políticamente a Merino provocando su caída. La criminalización de la protesta ha sido una política constante de todos los gobiernos neoliberales para reprimir las movilizaciones y cuya expresión más acabada se dio en la “ley del gatillo fácil” aprobada en marzo de este año. Por eso rechazamos la represión de Merino y todos los gobiernos y exigimos la aparición con vida ya, de los desaparecidos, libertad a los detenidos, juicio y castigo a los responsables políticos y materiales del asesinato en manos de las fuerzas policiales.

El pueblo organizado y movilizado en las calles derrotó al criminal gobierno de Merino y ahora el cuestionado Congreso se prepara para formar un nuevo gobierno neoliberal, mientras que otros añoran el retorno del corrupto de Vizcarra. ¡Ni Merino!, ¡Ni Vizcarra, ni el Congreso! Ninguna confianza al gobierno de transición.

El próximo gobierno de transición no hará cambios de fondos, tendrá la tarea de mantener el modelo económico de salvataje capitalista y defender la corrupta Constitución fujimorista, haciendo que la crisis la sigan pagando la clase trabajadora.

Ante esta situación hay que sostener la movilización y la lucha y exigirle a la CGTP la convocatoria al Paro Nacional y plan de lucha con asambleas y organización en los barrios, lugares de trabajo y estudio para conquistar todas las urgentes medidas para salir de la crisis.
 
¡Luchemos por un impuesto a las grandes fortunas y aumento de salarios y jubilaciones sin AFP! ¡Para suprimir la suspensión perfecta de labores y las exoneraciones tributarias a las grandes empresas! ¡Luchemos por más presupuesto para la salud y la educación pública! Todas estas medidas urgentes no pueden ser garantizadas por ninguno de los partidos del régimen podrido, todos gobiernan para los ricos y la CONFIEP. Mientras los poderosos se reparten por arriba el poder llamamos a luchar por una Asamblea Constituyente libre y soberana que garantice la plena y democrática participación de todas las organizaciones obreras, populares, campesinas, de las mujeres y la juventud para sepultar la Constitución del 93 y su capítulo económico, en el camino de la lucha por un gobierno de los trabajadores y los pueblos que ponga todos los recursos del país al servicio de las mayorías populares.


¡PLATA PARA SALARIO, TRABAJO, SALUD Y EDUCACIÓN NO PARA LOS CAPITALISTAS!
¡ASABLEA CONSTITUYENTE LIBRE Y SOBERANA YA!
¡QUE GOBIERNEN LOS TRABAJADORES!
#AsambleaConstituyenteLibreySoberana
#PartidoDeLosTrabajadoresUníos #PTU

 UNIOS PERÚ - NINGUNA CONFIANZA EN EL NUEVO GOBIERNO

 

El sábado 7 de noviembre se confirmó que el presidente yanqui Donald Trump perdió las elecciones, aunque él sigue diciendo que le hicieron fraude. Esto se da en medio de la pandemia y en la crisis más grave del capitalismo mundial.

Desde la UIT-CI compartimos el festejo de los trabajadores, el movimiento antirracista, el movimiento de mujeres, el movimiento ambientalista y la mayoría del pueblo estadounidense, así como en otros países. Salió derrotado el presidente y multimillonario derechista, imperialista, racista y misógino que negó el coronavirus, desmanteló el sistema de salud, defendió a la policía asesina de George Floyd y sometió a los pueblos del mundo con sus planes de saqueo a favor de las grandes transnacionales y los banqueros. Trump era el presidente del capitalismo imperialista que solo ofrece hambre, desigualdad social y es una amenaza para el planeta con la destrucción ambiental, llegando al extremo de negar el cambio climático producido por el uso irracional de recursos que hacen las transnacionales y los gobiernos capitalistas.

Que festejemos la derrota de Trump no implica apoyar o tener alguna expectativa en Joe Biden, quien ganó en nombre del otro partido patronal imperialista, el Partido Demócrata. Biden fue el vicepresidente del gobierno de Obama, no solo no solucionó los problemas de los trabajadores, los afrodescendientes o el pueblo pobre, sino que ante la crisis capitalista de 2008 salvó a los bancos y las multinacionales e impulsó también los planes de hambre en el resto del mundo.

Por eso la clase trabajadora y los pueblos del mundo no deben depositar ninguna esperanza en Biden, pero sí en las y los trabajadores, en el movimiento antirracista y de mujeres en lucha de los Estados Unidos que enfrentaron a Trump en las calles.

La derrota electoral de Trump es también una gran derrota política para toda la ultraderecha mundial, para los Salvini, Le Pen, Bolsonaro, los Orban de Hungría, el partido Vox del Estado español, los neonazis de Alemania, o de Aurora Dorada, de Grecia.

La derrota de Trump es la expresión electoral de la rebelión antirracista por el crimen de George Floyd y la crisis del Covid-19

Muy pocas veces un presidente de los Estados Unidos no ha sido reelecto. En los últimos cien años sólo cuatro no fueron reelegidos. Trump quedará en la historia como el quinto.

La participación electoral fue la mayor en la historia en un país donde el voto no es obligatorio y hay que inscribirse, y se aplican toda clase de maniobras para suprimir votantes en las distintas legislaciones de los estados. La participación llegó al 66% de los inscriptos, 155 millones. También fue récord el voto por correo, que llegó a cien millones pese a todos los intentos de Trump por disuadirlo y entorpecerlo.

Millones fueron a votar para sacarse de encima a Trump por el odio a su racismo, a la represión policial y a su negación del Covid-19. La derrota de Trump se explica porque antes estuvo la rebelión antirracista que se desató, a fines de mayo, por el crimen policial de George Floyd. Fue una rebelión nacional, con movilizaciones callejeras convocadas por el movimiento #BlackLivesMatter (Las vidas de las personas negras importan) en todas las grandes ciudades y que llegó a movilizar más de 20 millones de personas, superando las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. El gobierno se dividió, no pudo sacar las tropas a las calles. El jefe del Pentágono, Mark Esper, y el jefe de las Fuerzas Armadas no estuvieron de acuerdo. Trump quedó entonces muy debilitado. Se puso en evidencia una crisis política. Ahora Trump “despidió” a Mark Esper por su cuenta de Twitter.

La rebelión antirracista se combinó con el desastre del tratamiento que dio Trump al Covid-19. Su negacionismo llevó al descontrol de la pandemia y que Estados Unidos sea el primer país de contagiados (10 millones) y muertos (240.000) por el Covid-19.

Una extrema polarización de la sociedad estadounidense a favor y en contra de Trump

El resultado electoral expresó la extrema polarización política y social que existe en el país y todas las contradicciones de la sociedad estadounidense.

Millones se volcaron a votar contra Trump dándole el triunfo a Biden. Pero también ha sorprendido a muchos que millones le dieron el voto a Trump.

Aunque Biden no logra un triunfo contundente, como habían previsto las encuestas, consigue el récord de 74 millones de votos para la fórmula del Partido Demócrata, nueve millones más que los logrados por Hillary Clinton en las elecciones de 2016. Pero Trump no dejó de hacer una buena elección y llegó a 70 millones, superando en ocho millones su elección de 2016.

Biden capitalizó el descontento popular y social contra Trump. De hecho, no hizo campaña poniendo énfasis en su programa, sino sobre todo “para salir de Trump”. Logró tener una diferencia en el voto popular de cuatro millones por sobre Trump. Sin embargo, por el sistema de votación indirecto de elección, a Biden le costó llegar a superar los 270 electores (estaría logrando 294) que se necesitan para triunfar en el Colegio Electoral. Un sistema antidemocrático que da electores por cada estado, sin proporcionalidad. El que gana se lleva todos los electores en cada estado. Por eso en 2016 Trump ganó la presidencia, aunque Hillary Clinton había obtenido tres millones de votos más que el republicano. Bush también ganó en 2000 con menos votos que el demócrata Gore.

El resultado electoral echó por tierra las maniobras de Trump para desconocerlo alegando fraude y recurriendo a la Justicia y a la movilización de su base para bloquear el conteo de votos; en ambos sentidos sus intentos fracasaron.

Trump pierde pero se consolida como líder de una extensa franja social ultraconservadora, reaccionaria y racista

Muchos, en Estados Unidos y el mundo, se preguntan cómo un personaje tan reaccionario y repudiable como Trump pudo lograr 70 millones de votos y ganar la elección en estados importantes, con gran parte de población latina y negra, como Texas y Florida.

El voto a Trump pone de manifiesto la extrema polarización social que existe en los Estados Unidos, que no tiene punto de comparación con otros países.  Trump se apoya en millones de personas de la tradicional base social de racistas, neofascistas, grupos de odio de supremacistas blancos, milicias armadas de la derecha, de xenofobia visceral, odio a feministas, ambientalistas, como también de una base popular de granjeros de las zonas rurales donde predomina el fundamentalismo evangélico. Pero también de una franja de trabajadores blancos del viejo cordón industrial en decadencia por la crisis capitalista. No hablamos de la totalidad o la mayoría de los obreros industriales, que tradicionalmente votan a los demócratas. Pero existe esa franja de trabajadores marginados y desencantados con el sistema que en su desesperación dan el voto a un personaje como Trump.

Esta polarización ha crecido con la crisis social combinada con la rebelión antirracista, el crecimiento del movimiento obrero, de mujeres o contra el cambio climático. Millones creen en el discurso “locoide” de que Biden puede “llevar al socialismo”, que se “va a Cuba y Venezuela” y que Biden es parte de la “ultraizquierda” que va a “destruir” los Estados Unidos. A mayor crisis social, crisis económica y luchas populares, mayor crecimiento del polo racista y fascistizante.

También muchos analistas se sorprendieron con el leve crecimiento de votos de Trump en sectores de población latina y negra. Cosa que es cierta. Pero siempre los republicanos han tenido votos en la franja latina y negra. Por ejemplo: “En 1984, el 37 por ciento de los latinos votaron por el republicano Ronald Reagan; el 40 por ciento votó por George W. Bush, también republicano, en 2004” (Isvett Verde, The New York Times, 6 de noviembre de 2020). Muchos votos latinos y de la población negra a Trump se dieron por el desencanto que provocó el gobierno de Obama. Pero la esencia de ese leve crecimiento se explica por el histórico aumento de votantes. Por eso aumentaron los votantes latinos y negros tanto para Trump como para Biden. Pero el 87% de las y los electores negros votaron contra Trump, fue un voto decisivo para su derrota (datos Reuters, 4/11). Y, pese al voto cubano de derecha en Florida, a nivel nacional dos tercios de los votos latinos fueron contra Trump.

En síntesis, Trump perdió, pero consolida su base social y va a intentar quedar como alternativa para las elecciones de 2024. El trumpismo no deja de ser una expresión de la crisis del Partido Republicano. Trump llegó a presidente por la falta de figuras de peso luego del fracaso de George Bush (h), el mismo que ya expresó sus diferencias con Trump enviando un saludo de reconocimiento a Biden.

Un cambio de mando del imperialismo yanqui en medio de su crisis global

El cambio de jefe imperialista también fue festejado en las alturas. La derrota de Trump fue bien recibida por sus competidores y aliados de las grandes potencias capitalistas como la Unión Europea (UE), el Reino Unido, el Vaticano o Canadá. Biden fue, rápidamente, felicitado por Angela Merkel, Emmanuel Macron, Pedro Sánchez y el Papa, entre otros. Rusia y China guardan silencio, por ahora. Todos ellos esperan un mejor trato y una apertura de nuevas negociaciones en medio de la profundización de la crisis económica mundial.

El triunfo de Biden y los demócratas no solucionará la crisis global que sufre el sistema capitalista imperialista. Se vive una de las más graves crisis de la historia del capitalismo combinada con la pandemia del coronavirus, sin solución a la vista aún. Trump no hizo más que meter leña al fuego de la crisis con sus “guerras económicas” y sus políticas de ajuste mundial. Con Biden es previsible un cambio en donde vuelva a primar la negociación, tanto con sus pares de las potencias capitalistas como con los gobiernos de las semicolonias. Volverá la vieja combinación imperialista de “zanahoria con garrote”.

Pero no hay posibilidades de que Biden supere la crisis política global capitalista. Además, está inmerso en la propia crisis política y social de su país, que todavía tendrá otros capítulos con el intento de Trump de seguir desconociendo el resultado electoral y posiblemente con mayoría republicana en el Senado. Crisis política que, probablemente, se seguirá expresando durante el gobierno Biden-Harris.

Lo seguro es que Biden no representa ningún cambio positivo para la clase trabajadora y los sectores populares de los Estados Unidos y del mundo. Biden y el gobierno imperialista del Partido Demócrata va a gobernar en nombre de las multinacionales, el capital financiero y el FMI. Al comienzo de su gobierno (asume el 20 de enero) adoptaría algunas medidas cosméticas, como quizás adherir al limitado Acuerdo de París del cambio climático, o volver a la Organización Mundial de la Salud (OMS), de donde se retiró Trump. Pero el centro de la política de Biden será seguir, con “rostro humano”, tratando de descargar la crisis sobre las y los trabajadores, con nuevos planes de ajuste y hambre impuestos por las multinacionales y el FMI.

La unidad de los trabajadores, las trabajadoras y los pobres del mundo será la poderosa herramienta para seguir enfrentando al imperialismo yanqui, a sus gobiernos aliados y a sus planes de recortes y ajustes. En la perspectiva de lograr gobiernos de la clase trabajadora que abran el camino del cambio de fondo, de terminar con el capitalismo y avanzar hacia un verdadero socialismo.

Desde la UIT-CI llamamos al pueblo trabajador estadounidense, al movimiento de mujeres, antirracista, ambientalista, a seguir movilizados por sus urgentes reclamos ante el nuevo gobierno y a formar una nueva alternativa política independiente. Hay que ofrecerle una alternativa a las y los miles que salieron en todo el país a festejar la derrota de Trump. Una alternativa al bipartidismo capitalista imperialista. Un nuevo partido o movimiento de izquierda unitario e independiente que represente verdaderamente los intereses de la clase trabajadora, la juventud y el movimiento antirracista.

Unidad Internacional de las y los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

10 de noviembre de 2020

 

 

 

 

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