Oct 28, 2021 Last Updated 3:19 PM, Oct 28, 2021


Escribe Liliana Olivero, candidata a diputada nacional Córdoba por Izquierda Socialista/FIT Unidad

La campaña electoral rumbo al 14 de noviembre está demostrando la fragilidad de los partidos patronales que nos gobiernan desde hace décadas. El descontento y la desconfianza demostrada en las PASO los deja a la defensiva, limitándolos a falsas promesas. Los candidatos de Juntos por el Cambio de Macri/Juez, de Hacemos por Córdoba de Schiaretti y del Frente de Todos de los Fernández, principal derrotado en septiembre, no tienen propuestas de fondo para resolver la grave crisis que afecta a los trabajadores y sectores populares.

Por esa razón se han negado sistemáticamente a participar de debates públicos, algo que venimos exigiendo desde el FIT Unidad. Recientemente, el Consejo Profesional de Ciencias Económicas convocó a un debate como tradicionalmente lo hace frente a cada elección. Lamentablemente las sillas de Rodrigo de Loredo de Cambiando Juntos, de Natalia de la Sota (la candidata de Schiaretti), y de Martín Gill del Frente de Todos permanecieron vacías, demostrando que los candidatos de los partidos tradicionales no tienen nada para decirle al electorado cordobés más necesitado.

Por eso vienen limitando sus propuestas a slogans vacíos, planteando generalidades en millonarias campañas publicitarias con promesas que nunca cumplieron cuando fueron gobierno. Se pelean para ver quien se posiciona más a la derecha.  Hacemos por Córdoba y Juntos por el Cambio defienden al agronegocio y a los grandes empresarios, pidiendo la liberación del cupo de la carne y de las retenciones, mientras el Frente de Todos insiste con la reglamentación de la ley de Hidrocarburos que favorece a sectores patronales cordobeses.

No es casual que compañeras que tradicionalmente votaban al peronismo kirchnerista nos han manifestado que esta vez no lo harán. Son expresiones fundamentalmente de compañeras ligadas a la lucha por los derechos de la mujer, que se niegan a apoyar una fuerza que coloca en el comando del gabinete nacional a un anti-derechos como el empresario Juan Manzur. Además hay una bronca creciente de sectores populares por la suba permanente de los precios que se devoran los miserables salarios. Y no han hecho nada para impedir el cierre de la Volkswagen por cincuenta días, lo que genera incertidumbres entre los compañeros del Smata y es una amenaza para los trabajadores metalúrgicos por el rebote de esta medida entre las autopartistas.  

Desde el Frente de Izquierda Unidad continuamos desarrollando una intensa campaña militante, llevando nuestras propuestas a los trabajadores, los jóvenes y las mujeres con muy buena receptividad. Recorremos ciudades y barrios dialogando con las vecinas y vecinos, vamos a la puerta de empresas como EPEC, de fábricas y colegios denunciando las políticas de los partidos patronales que defienden los intereses empresariales mientras quieren acabar con derechos laborales como la indemnización, una medida de la que Luis Juez es uno de sus abanderados.

Ellos se unen a favor de un acuerdo con el FMI que traerá más ajustes, que afectará el salario, la educación y la salud pública y provocará más miseria y desocupación. No hay salida con esos partidos patronales. Llamamos a los trabajadores, las mujeres y los jóvenes cordobeses a unirse en la lucha contra esas políticas y a sumarse a la campaña del FIT-Unidad. Para ampliar la excelente votación que hicimos en las PASO y fortalecer un polo capaz de impedir que se continúe pagando una deuda externa ilegal y fraudulenta. Para que se destinen esos fondos a resolver las acuciantes necesidades de las mayorías populares. Para ello, votá al FIT Unidad.
 


Escribe Liliana Olivero, candidata a diputada nacional por Izquierda Socialista / FIT Unidad

El proyecto de presupuesto 2022 enviado por el ministro Martín Guzmán al Congreso está hecho siguiendo las exigencias de ajuste del Fondo. Plantea reducir el gasto y un crecimiento de la economía menor aún al de este año. Es todo un programa de hambre y saqueo de nuestros recursos al servicio de seguir pagando la deuda externa.

En un acto en San Miguel de Tucumán, el presidente Alberto Fernández afirmó: “a la deuda le decimos que no, al desendeudamiento le decimos que sí, siempre y cuando no sea a costa del hambre y la miseria de nuestro pueblo. A los especuladores financieros les decimos que no y a los que quieren sembrar una patria con producción, desarrollo, a la pyme, al comerciante, al que necesita el apoyo del Estado, a ese le decimos que sí”.

Se trata del súmun del doble discurso. Habría que avisarle al presidente, si todavía no se enteró, que el proyecto de presupuesto nacional enviado al Congreso por el gobierno dice exactamente lo contrario. Ahí está planteado destinar cinco veces más para pagos de deuda que para construcción de viviendas. Se reducen las partidas que corresponden a las sentencias ganadas por los jubilados, además de que, obviamente, no se calcula recuperar en absoluto el haber jubilatorio. El gasto público seguirá reduciéndose, porque así lo exige el acuerdo a la firma con el FMI. Del mismo modo que se reducen los subsidios a las empresas de servicios públicos privatizados, no porque se proyecte que estas ganen menos, sino porque se compensará con nuevos tarifazos, que como mínimo serán del orden del 25 al 30%. El monto de obra pública, ya este año muy bajo, tendrá un “incremento” de centavos, por lo que el Frente de Todos no piensa recurrir a esta herramienta para resolver el drama de la desocupación. Y, por supuesto, se eliminan todas las partidas vinculadas a atender las consecuencias sanitarias o sociales del Covid-19.

El propio gobierno se da cuenta de las consecuencias de este ajuste. Por eso proyecta un crecimiento económico menor al de este año. En síntesis: el Frente de Todos sabe, y lo deja por escrito en su proyecto de presupuesto, que las consecuencias de aplicar el ajuste que exige el FMI serán que terminaremos el año que viene sin todavía haber recuperado el nivel económico que teníamos a fines de 2019, cuando subió este gobierno, y que ya llevábamos dos años de recesión.

En el mensaje que acompaña el proyecto se vuelve a hacer la misma maniobra de este año. Se sostiene que habrá una recuperación de los salarios reales porque se calcula que tendrán un incremento del 35%, contra una inflación del 33%. Cuando sabemos que la realidad será que la carestía del año próximo no será menor al 45%. Por lo que los ingresos de los trabajadores volverán a quedar pulverizados, como ya viene sucediendo sistemáticamente desde hace al menos cuatro años.

Todo es para ponerse a tono con el acuerdo con el FMI

El motivo de este presupuesto con ajuste mayor aún al del año en curso, es clarísimo. Se busca poner los números de la economía en línea con las exigencias del FMI. Esa es la prioridad del gobierno, como se manifiesta en que justamente esta semana, todo el gabinete económico, el del Banco Central y el mismísimo flamante jefe de gabinete Juan Manzur hayan viajado a Washington para avanzar en el acuerdo con el Fondo. Más allá de que se firme ahora o inmediatamente después de las elecciones, su objetivo será garantizar el repago de los casi 50.000 millones de dólares que se le adeudan al organismo. Y acá, como marca toda la experiencia histórica de programas similares, o más recientemente los acuerdos firmados con el Fondo por países como Ucrania, El Líbano o Ecuador, la realidad es una sola: ajustes, garantía para el saqueo, reformas laborales y jubilatorias. En suma: más hambre y miseria para el pueblo trabajador con el objeto de garantizar los dólares de la deuda externa.

¿Cómo va a terminar todo esto? Ya lo anticipamos: el Frente de Todos, Juntos por el Cambio y también Milei y Espert votando unidos a favor del plan de ajuste con el FMI.
Del otro lado, sólo nos opondremos los diputados del Frente de Izquierda Unidad. Por eso es fundamental que exista una bancada de izquierda en el Congreso. Ayudanos a lograrlo.  




La primera candidata a Diputada Nacional por el Frente de Izquierda Unidad se refirió a los incendios que azotaron al territorio provincial esta semana en los cuales fallecieron tres personas y se quemaron más de 40 mil hectáreas.

Liliana Olivero comentó: “Esta vez le tocó al norte profundo, casualmente la zona que los grandes terratenientes pedían rolar (cortar y aplastar la vegetación existente) para la cría de ganado de manera de no afectar los campos sembrados de soja.“

La dirigente de Izquierda Socialista señaló: “Pudimos ver la batalla desigual de bomberos voluntarios y vecinos contra el fuego, la sequía y el viento. El comentario común era, 'no tenemos apoyo, faltan recursos y ayuda'. Como todos los años la provincia y nación están totalmente ausentes o con una ayuda sectorizada e intervenciones tardías, dejando correr las llamas lo más que puedan. Porque son cómplices de los incendios intencionales que buscan extender la frontera agrícola ganadera por sobre los montes que se ven cada vez más amenazados. En minutos arrasan con esa biodiversidad que puede tardar hasta miles de años en regenerarse.”

La legisladora electa Noelia Agüero, que asumirá en diciembre en la Unicameral, añadió: “La mayoría de los campos incendiados están en manos de pequeños propietarios, quienes perdieron todo, alambrados, casas y animales. Campesinos que sin ayuda del Estado les es imposible sobrevivir a esta situación, lo que los deja en una situación de quiebra y miseria y presos de los grandes oligarcas que querrán comprar sus campos por migajas aprovechándose de ésta situación. La Mesa de Enlace de Córdoba viene desde hace años empujando para que se cambien los usos de suelo pese a que la Ley de Bosques lo prohíbe y los territorios incendiados terminan siendo la puerta de entrada para pasar por encima de esa Ley con la completa complicidad del gobierno provincial.”

Agüero señaló: “Responsabilizamos al Gobierno de Schiaretti y de Alberto Fernandez por esta catástrofe que se repite año tras año sin que tomen ninguna medida de prevención, por el contrario con su política de alentar el multimillonario agronegocio de la soja, el maíz y los biocombustibles, como el negocio inmobiliario de lujo, alientan el avance depredador sobre nuestros bosques y a la expulsión del pequeño campesino que no sólo vive de su trabajo, sino que son los verdaderos custodios de la biodiversidad de nuestros montes.”


Para finalizar Olivero sentenció: “Durante años los cordobeses fuimos estafados con el impuesto al fuego, dinero que jamás se aplicó a un verdadero plan de prevención y combate de incendios, con bomberos voluntarios que jamás reciben los elementos necesarios de protección y con aviones que por su tamaño y capacidad de carga nada pueden con semejante territorio. Exigimos la declaración urgente de emergencia ambiental y de catástrofe sobre las zonas afectadas, que se declare zona roja en todo el territorio de monte norteño y que se les restituyan todas las pérdidas a las familias afectadas.”


Escribe Liliana Olivero, candidata a diputada nacional Córdoba, por Izquierda Socialista/FIT Unidad

El triunfo de Juntos por el Cambio de Macri sobre Hacemos por Córdoba de Schiaretti, es algo que estaba en los cálculos de todos. Lo no previsto fue la baja votación del Frente de Todos y la buena votación del Frente de Izquierda Unidad, que queda como cuarta fuerza en la provincia. Y es la única alternativa a todos los que apoyan el acuerdo con el FMI, política que traerá como consecuencia más ajuste a los trabajadores y los sectores populares y un mayor saqueo del país.
¿Porqué Luis Juez derrotó al radical Negri en la interna del macrismo? Porque su verborragia, (esa que le costó su expulsión de Ecuador cuando era embajador de Macri por tratar de sucios a los ecuatorianos) lo sigue haciendo aparecer como “por fuera” de la política tradicional y enfrentando a Cristina, cuando en realidad utilizará la ubicación que conquistó, y que seguramente ratificará en las elecciones del 14 de noviembre, para colaborar desde el Congreso Nacional como senador, en la aplicación de una política de ajuste tanto a nivel nacional como provincial.

Por otra parte, Schiaretti se tuvo que conformar con el segundo lugar para su esposa Alejandra Vigo, que seguramente también será senadora. A pesar de salir segundo, probablemente obtendrá el premio consuelo de despojar de su banca al actual senador Carlos Caserio, aliado de Alberto Fernández, que la perderá  no solo por su pertenencia al gobierno peronista nacional, sino por ser el principal impulsor de la autovía de montaña en Punilla, ampliamente repudiada por la mayoría de la población en aquella región.

Al no poder reelegirse en 2023, y aprovechando la dura derrota del peronismo en general y en particular del kirchnerismo en provincia de Buenos Aires, Schiaretti quiere postularse como alternativa del peronismo no kirchnerista, despegándose más claramente del gobierno nacional. De allí su apoyo a las organizaciones patronales agropecuarias en su reunión con la Mesa de Enlace nacional, reclamando el levantamiento de la veda a las exportaciones de carnes y la rebaja de las retenciones. Una jugada de riesgo, pero que muestra la profundidad de la crisis instalada en las filas del peronismo que no se resuelve con los cambios de gabinete, mucho menos con figuras nefastas y repudiables como Manzur y Anibal Fernández. Peor todavía cuando al gobierno todavía le quedan dos años de mandato en los que se dispone a seguir ajustando por órden del FMI.

Ante este escenario, surge el Frente de Izquierda Unidad como la única fuerza que enfrenta consecuentemente, tanto el ajuste provincial como el acuerdo que el gobierno nacional pretende firmar con los usureros internacionales, con el apoyo del macrismo y del propio Milei. Por eso es fundamental que haya más bancas de izquierda en el Congreso para enfrentar los ajustes y los ataques a los derechos de los trabajadores, las mujeres, la juventud y los sectores populares. La buena elección del FIT Unidad nos coloca ante la oportunidad de consolidar y acrecentar nuestro espacio. Para eso llamamos a todas y todos nuestros votantes a repetir el voto y a conquistar nuevos electores, debatiendo con los sectores desencantados con los partidos patronales que nos gobiernan desde hace décadas. Convocamos además, a los votantes de los partidos de izquierda que no pudieron quebrar el piso proscriptivo de las PASO, a unirnos bajo una misma bandera para enfrentar a los partidos del ajuste y hacer realidad una fuerte alternativa de izquierda.


Escribe Liliana Olivero, dirigente de Izquierda Socialista y candidata a diputada nacional por el FIT Unidad de Córdoba

Las PASO en la provincia reafirmaron su rechazo al kirchnerismo. Equivocadamente otra vez se eligió con el 47,5% a Juntos por el Cambio como voto castigo. Ganó la fórmula encabezada por Luis Juez que apoyaba Patricia Bullrich contra Macri que apoyó a Mario Negri.

“Hacemos por Córdoba” del gobernador Schiaretti, obtuvo el segundo lugar con un magro 24,6%, que además en relación a las PASO 2017 significa una caída de 4%, reflejando también el rechazo a su política de ajuste. No obstante esto, festejaron ser el único peronismo en todo el país que enfrentó al kirchnerismo y le ganó. La lista del Frente de Todos sacó aquí el 10,9%, el porcentaje más bajo del frente oficialista en todo el país.

La participación fue también una de las más bajas del país con el 63% cuando el promedio nacional fue del 67%. Los votos en blanco y nulos alcanzaron el 5% de los emitidos.
Nuestro FIT Unidad, quedó como la cuarta fuerza provincial con el 4,3%, casi 80 mil votos. Quedaron por fuera, por no pasar el proscriptivo piso del 1,5%, seis partidos, entre ellos el Nuevo MAS, el Humanista y Libres del Sur.

Dentro de la interna del FIT Unidad, nuestra lista Fortalecer la Izquierda, integrado por Izquierda Socialista y el PTS, y que encabecé junto a Laura Vilchez del PTS, fue claramente ganadora con el 50,5% de los votos, la lista de Luciana Echevarria- MST logró 28,8% y la de Soledad García-PO el 20%.

El principal argumento de quienes dividieron al FIT Unidad, para las PASO, fue que había que “renovar a la izquierda”, y aunque la adornaron con variados argumentos, el resultado final siempre era el mismo, que “yo hacía 20 años que era candidata”, o que, “solo soy una candidata mediática”. Por lo tanto, para aumentar nuestro caudal de votos había que “renovarme” por alguna de las compañeras del MST o del PO.  Como lo dije en otras oportunidades, es un enfoque equivocado. El problema de que el FIT Unidad aún no logre tener un voto masivo, no se debe a que fulana o mengana sea candidata. Sino a una cuestión más profunda. Y es que todavía gran parte de la clase trabajadora, de los sectores populares y de la juventud vota por distintas variantes patronales como volvió a ocurrir en estas PASO. La pelea para cambiar eso solo la podemos dar manteniendo nuestra unidad sin fisuras.

Por otro lado, la gran “renovación” la venimos haciendo desde el 2011, cuando fundamos el Frente de Izquierda. Dejamos atrás la histórica y repetida división y unimos a las principales fuerzas de izquierda del país, adoptamos el novedoso método de rotar las bancas y nuestros legisladores electos cobran igual que un trabajador.

Esta unidad ha perdurado en el tiempo porque respetamos el programa de independencia de clase que tenemos en común y los acuerdos que hemos consensuado en base a la trayectoria y la ubicación que cada uno debe tener dentro del FIT Unidad. Esto es lo que el MST y en el caso de Córdoba, también el PO quisieron alterar, en momentos en que los trabajadores y los sectores populares más necesitaban de nuestra unidad. En cambio, vieron nuestras disputas en los medios y en las calles. El triunfo de nuestra lista unitaria es un premio a los que mantuvimos la unidad lograda en estos años.

Las internas ya pasaron y ahora lo fundamental es que quedamos las tres listas integradas en la misma lista del FIT Unidad. Por lo tanto, desde Izquierda Socialista, hago un llamado fraternal a estrechar la unidad con las y los compañeros del PTS, del MST y de PO para salir con fuerza. Convocando a nuestros y nuestras votantes a repetir el voto y a que nos ayuden a conseguir más llamando a los sectores desencantados con el gobierno y el macrismo, a los que no fueron a votar o votaron en blanco o nulo, a los votantes de los partidos de izquierda que quedaron fuera y a los que se dicen progresistas, a canalizar su bronca votando a la única alternativa que enfrentará el ajuste que se viene y al FMI, que es el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad.

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