Nov 25, 2023 Last Updated 8:18 PM, Nov 24, 2023

Izquierda Socialista

Desde las 10 de la noche del sábado pasado se vienen dando apagones en City Bell, Gonnet, Villa Elisa, Hernández, Arturo Seguí, Gorina y otras zonas de la ciudad de La Plata. Esto se produce a apenas seis días del apagón que dejó sin luz a todo el país. Un total de 40.000 usuarios se vieron afectados.

La falla fue detectada en la subestación eléctrica de City Bell. Pero lo escandaloso es que la concesionaria Edelap anunció que recién el jueves quedaría reparada la avería. En algunas zonas lo “ató con alambre” instalando generadores. Pero en muchas barriadas populares simplemente optó por dejar a todos a oscuras. Hay localidades que se quedaron sin agua y se tuvieron que suspender las clases en numerosas escuelas.

Ante la falta de respuestas, los vecinos comenzaron a movilizarse, exigiendo respuesta de Edelap.
José Pepe Rusconi, referente de Izquierda Socialista en la Ciudad y candidato a concejal por el Frente de Izquierda-Unidad, dejó clara la posición: “Edelap se lleva millones mientras deja a oscuras al Gran La Plata. Para solucionar la problemática de fondo exigimos que esta empresa sea reestatizada bajo control de los trabajadores y usuarios, que somos en definitiva los únicos que tenemos interés en que el servicio mejore”.

Corresponsal

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Escribe Simón Rodríguez Porras • Dirigente del Partido Socialismo y Libertad (PSL) de Venezuela y de la UIT-CI

Cercado por los fracasos en la política doméstica y las crisis internas de su gobierno, reflejadas en una altísima rotación de los altos funcionarios, con constantes contradicciones públicas entre Trump y su gabinete, el presidente yanqui ha venido empleando una política exterior de corte espectacular para ocultar sus debilidades. El caso más reciente ha sido el de sus amenazas bélicas contra Irán, llevadas al extremo con el envío de bombarderos cuya acción fue cancelada en el último momento el 20 de junio.

En 2018, adaptándose a la línea de Israel y de los sectores más agresivos de la derecha estadounidense, el gobierno de Trump rompió el acuerdo nuclear que Obama había firmado con Irán. En dicho pacto, firmado en 2015, Estados Unidos levantaba las sanciones económicas a cambio del compromiso del régimen teocrático de no superar cuotas acordadas de enriquecimiento de uranio para su programa nuclear. El restablecimiento de las sanciones por parte de Trump ha impactado sobre la economía iraní, que ya venía sufriendo el desgaste implicado por la ocupación militar de Siria al servicio de la dictadura fascista de Assad. En respuesta a las sanciones, Irán reinició el proceso de enriquecimiento de uranio y anunció que en julio superaría la cuota acordada en 2015.

La tensión aumentó con la realización de seis ataques a buques petroleros en las últimas seis semanas en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos de mayor interés para el imperialismo. Con apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, por allí transita alrededor de la quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo, unos 19 millones de barriles diarios procedentes de Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos e Irán, así como gas licuado de Qatar, su principal exportador mundial. Irán niega ser responsable de los ataques.

En ese marco, el 19 de junio fue derribado por Irán un dron yanqui no tripulado de espionaje. Todo indicaría que el aparato volaba sobre aguas territoriales iraníes. Los voceros imperialistas aseguran que la acción ocurrió sobre aguas internacionales. Trump ordenó un bombardeo en retaliación y poco después, con los bombarderos ya volando, canceló el ataque. La retaliación se limitó a un ataque cibernético contra el gobierno iraní.

Trump mostró en muy poco tiempo todas sus caras: primero dijo creer que el derribo del dron no había sido deliberado, luego ordenó y canceló el ataque, posteriormente declaró que interrumpió el ataque porque le pareció desproporcionado al ser informado de que costaría 150 muertes. Más recientemente ha ofrecido por twitter prosperidad y amistad a Irán si desiste de su programa nuclear. Un evidente ofrecimiento de renegociar un acuerdo. Los gobiernos imperialistas de la Unión Europea han criticado abiertamente la unilateralidad de la política yanqui hacia Irán, llamando a la negociación.

El bluf de Trump ha evidenciado grandes diferencias con su asesor de seguridad, Bolton, y el secretario de Estado, Pompeo, que nuevamente son reflejadas en filtraciones a la prensa. Según fuentes de su gobierno, Trump dice no ser partidario de una guerra con Irán y se queja ante su círculo más cercano de que sus funcionarios quieren manipularlo para que caiga en una aventura bélica. El magnate, de convicciones racistas e imperialistas, se guía por el lema “America first” (Estados Unidos primero), argumentando que resulta muy costoso el rol de policía mundial. Entrando en un período preelectoral, una invasión no está entre sus planes. El recuerdo de Irak, el segundo Vietnam de Estados Unidos, sigue disuadiendo al imperialismo de emprender nuevas guerras de agresión. Pero no abandona sus permanentes amenazas hacia los pueblos.

El régimen iraní, por su parte, saca el máximo provecho del justo repudio que en su país y a nivel mundial generan las amenazas de Trump. Desde hace cuatro décadas esa teocracia capitalista, antiobrera y antipopular esgrime la supuesta inminencia de una agresión militar yanqui para justificar la inexistencia de libertades democráticas y la represión contra la resistencia a sus políticas de ajuste. Los revolucionarios repudiamos las amenazas militares y las sanciones económicas de Trump contra Irán, al mismo tiempo que nos solidarizamos con los trabajadores y el pueblo de Irán que padecen bajo las botas de la dictadura.

Se va delineando un patrón que evidencia la crisis de dominación política, económica y militar del imperialismo yanqui. Las amenazas de ataque nuclear a Norcorea fueron seguidas de conferencias amistosas entre Trump y Kim Jong Un. La opción de una agresión militar contra Venezuela se diluyó al fracasar el intento de golpe del 30 de abril en el que Trump y Guaidó contaban con la ruptura del alto mando militar chavista. Al igual que con Irán, en estos casos el gobierno de Trump ha usado el recurso de la amenaza militar para procurar resultados. Todo intento del imperialismo de obtener ventaja mediante el chantaje militar debe ser repudiado, no obstante está claro que hasta ahora Trump ladra pero no muerde.

Escribe Miguel Lamas

Miles de hondureños han expresado su repudio al presidente Juan Orlando Hernández (lo llaman por sus iniciales JOH) en masivas manifestaciones que mantienen paralizado al país centroamericano, de nueve millones de habitantes, desde hace dos meses.
El presidente Hernández gobierna desde 2013, forzó un cambio constitucional para hacerse reelegir y luego “ganó” las elecciones con un grosero fraude electoral con la bendición de Trump en 2017.

El motivo de las protestas son los recortes en los presupuestos de salud y educación pública. Los disturbios han dejado al menos tres muertos y más de veinte heridos, el más reciente este viernes, un chico de 17 años asesinado a balazos por los militares, un día después de que el mandatario, ante la huelga de la policía, desplegara al ejército para sofocar las manifestaciones, aunque continuaron. Se registraron bloqueos de carreteras en Tegucigalpa y otras ciudades del país. Las manifestaciones comenzaron en abril tras la aprobación de una “reestructuración” que fue denunciada por médicos y maestros, ya que abría las puertas a despidos masivos en el sector público y a la privatización de la salud y la educación. Al rechazo se unieron miles de estudiantes, convocados en redes sociales, que exigen el fin del mandato de Hernández bajo la etiqueta #FueraJOH. Los años de ajuste y saqueo han producido que miles de hondureños integren las caravanas de migrantes a Estados Unidos, escapando de la falta de empleos, la pobreza y la violencia que se vive en su nación. Por eso nos unimos al grito “¡fuera JOH!”.

 

Escribe Eduardo Ruarte

El domingo 23 de junio se llevaron a cabo elecciones municipales para alcalde de Estambul. El candidato de Erdogan, el ex primer ministro Binali Yildirim, obtuvo 45,1% de los votos contra 54% de la oposición socialdemócrata que encabeza Ekrem Imamoglu, sacando una diferencia de 10 puntos. En esta nueva elección el Partido Republicano Democrático (CHO) repite el triunfo que obtuvo en las elecciones pasadas del 31 de marzo, las cuales fueron impugnadas por Erdogan luego de haber perdido también en ciudades importantes como Izmir y Ankara, la capital turca.

Se confirma la derrota de Erdogan y su partido, AKP, en Estambul, dando fin a veinticinco años de gobierno municipal de su partido burgués islamista. Las elecciones se dan en un contexto de profundo descontento popular y repudio a las medidas del gobierno reaccionario de Erdogan, la crisis económica, el ataque a las libertades democráticas, como las restricciones a la sindicalización, y la prohibición de manifestaciones.

El Partido por la Democracia Obrera (IDP), sección turca de la UIT-CI, acompaña al pueblo trabajador y a la juventud de Estambul llamando a un voto crítico al opositor CHO para derrotar a Erdogan, sin depositar ninguna confianza ni apoyo político en esta oposición burguesa que pretende ser alternativa al gobierno reaccionario y antiobrero del AKP. En este sentido, sostiene que hace falta más que nunca luchar por las libertades democráticas y sindicales y unir a la izquierda y a los trabajadores en un frente de movilización y lucha contra el pago de la deuda externa y establecer un plan económico al servicio de la clase obrera y los sectores populares.

Durante la última semana la frase “feministas en las listas” fue el lema de una campaña impulsada por diferentes espacios políticos y, en particular, por las militantes mujeres que apoyan la legalización del aborto en las filas del kirchnerismo, el radicalismo y PRO, como Dora Barrancos o Silvia Lospennato. Pretenden lograr el apoyo del movimiento de mujeres para que los dirigentes de sus espacios las incluyan entre las candidaturas. Desde el Frente de Izquierda–Unidad denunciamos que se trata de una maniobra con la que se busca encubrir el rol conciliador de todas las fuerzas políticas patronales con las iglesias.

Los dirigentes de Juntos por el Cambio (Macri-Pichetto) como los del Frente de Todos (Fernández–Cristina) coinciden en que el derecho al aborto no sea parte de su programa político ni de la agenda de discusiones. Por ello, Macri no vaciló en reunirse con la diputada antiderechos de Santa Fe Amalia Granata a pocos días de que ganara una banca. Y tanto Alberto Fernández como Cristina Fernández no pierden oportunidad para reafirmar que no es momento para debatir el tema del aborto y que hay que hacer unidad con las iglesias “juntando a los pañuelos verdes con los celestes”, es decir, bajando la bandera del aborto mientras siguen muriendo en la clandestinidad cientos de mujeres jóvenes y pobres y las niñas son obligadas a parir.

No criticamos porque sí. Durante los doce años de gobierno kirchnerista, mientras el candidato a vicepresidente Pichetto era jefe del bloque oficialista en la Cámara de Senadores y tenía mayoría parlamentaria, no solo no se trató el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, sino que, aun cuando muchas de las firmantes del proyecto pertenecían al entonces bloque oficialista, la presidenta Cristina se empecinó en rechazarlo. Y luego las mismas firmantes de su partido la justificaban. Algo parecido podemos decir del gobierno de Macri, en donde al instante de asumir en el Consejo Nacional de Mujeres Fabiana Túñez decidió bajarse de la pelea por la legalización del aborto, ya que esto “no entraba” en el programa del gobierno.

Por eso, desde el Frente de Izquierda-Unidad afirmamos que no solo basta que haya “referentes feministas” en las listas electorales, sino que necesitamos un programa que de verdad contemple los reclamos históricos del movimiento de mujeres como la legalización del aborto, el presupuesto para la implementación de programas de prevención y atención de las violencias de géneros, o el combate real a las redes de trata, entre otros. Todo ello apoyado en la movilización permanente en las calles, único camino para arrancar nuestros derechos en el Congreso, esa cueva de ladrones y defensores de la Iglesia. El FIT-Unidad es el único que lleva estas propuestas en su plataforma. Sus listas están conformadas íntegramente por luchadoras y luchadores por estos derechos que darán la pelea en la calle y en el Parlamento para que el aborto sea ley y conquistemos todas nuestras reivindicaciones.

 

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