Moyano lanzó su partido Otra variante del PJ que no va
Escribe: Federico Molinari
El secretario general de la CGT y líder de Camioneros, Hugo Moyano, volvió a lanzar su partido político en el estadio Luna Park. Ya en el año 2013 en ocasión de las elecciones legislativas, había lanzado su armado electoral denominado “Partido de la Cultura, la Educación, y el Trabajo” (PCEyT) con distintos referentes del PJ opositor. Tras el estrepitoso fracaso de su alianza con De Narváez (obtuvo un 5,46% en octubre de ese año) en la provincia de Buenos Aires, Hugo Moyano vuelve a la carga reeditando una nueva variante del PJ cuya única finalidad es pactar con diversos políticos patronales. Del último acto participaron su hijo Facundo que milita en las filas del massismo y el ex SIDE Juan José Álvarez, jefe de campaña de dicha fuerza, a la que el partido de Moyano viene de apoyar tras los acuerdos con el ahora massista Das Neves en Chubut, Ramón Puerta en Misiones y a los candidatos del “Frente Renovador” salteño. Desde el último paro del 28 de agosto de 2014, Hugo Moyano se dedicó a hacer la plancha. En lugar de darle continuidad al exitoso paro general, Moyano decidió llevar a la CGT a la pasividad.




El macrismo acaba de apuntarse un “poroto” en la carrera presidencial: el apoyo del “Lole” Reutemann. Massa también suma adhesiones. Nada saldrá a favor de los trabajadores de uno ni de otro
El importante acto del pasado domingo en apoyo a Cristina frente al Congreso con gente venida de todo el país (moviendo un gran aparato nacional K y el de La Cámpora), no implica que el gobierno esté pasando por un buen momento. Todo lo contrario. Una encuesta después del caso Nisman da que Macri estaría arriba con el 27%, después viene Scioli con el 23% y Massa con el 18%. “El candidato de Cristina”, como se autodefine Randazzo, ni figura. Capitanich y el ex ministro Manzur dejaron sus cargos en el gabinete nacional para ir corriendo a sus provincias ante posibles derrotas electorales. Y la asunción de Aníbal Fernández, hoy un “progre K” (quien vino prestando servicios en el menemismo, el duhaldismo y Ruckauf, el mismo que metió preso al “Pollo” Sobrero años atrás acusándolo sin pruebas de “quemar trenes”), muestra que la crisis política invade a la Casa Rosada. Los pétalos de rosa que tiraron al final del discurso de Cristina quedarán como parte de un costoso despliegue en sus últimas palabras en el recinto antes de dejar el poder, más que en darle continuidad a un “modelo” que viene siendo repudiado por amplias franjas de trabajadores y de la clase media.






