
Escribe Mercedes Trimarchi, dirigenta de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El gobierno de Javier Milei impulsa una reforma laboral que busca aprobarse en tiempo récord y que representa un ataque directo a la clase trabajadora. Mientras beneficia a las patronales con reducción de impuestos y cargas sociales, el proyecto recorta derechos históricos y profundiza la precarización laboral. Por eso, debemos salir con fuerza a enfrentarla.
Entre los puntos más graves aparece el concepto de “salario dinámico”, que permite pagar por tiempo o por rendimiento y deja en manos del empleador la decisión de abonar el salario en pesos o incluso en “especie” como fueron los tickets canasta en los noventa.
La reforma también reduce las indemnizaciones por despido al modificar su cálculo y excluir conceptos como aguinaldo, vacaciones y premios, al tiempo que elimina prácticamente las multas a las empresas que demoran el pago. A esto se suma el fin del pago de las horas extras al crearse el banco de horas, lo que implica trabajar más sin cobrar más.
El proyecto avanza además sobre la jornada laboral: en los hechos, elimina la jornada de 8 horas y el descanso semanal, ya que las y los trabajadores deberán estar disponibles cuando la patronal convoque, cualquier día y a cualquier hora. También se restringe el derecho a las vacaciones, que podrán ser fraccionadas y decididas por el empleador, incluso limitando el descanso en verano.
Por todo esto decimos que no hay ninguna modernización en esta reforma laboral sino un mayor retroceso en nuestras condiciones laborales. El jueves 18 marchamos a Plaza de Mayo en la convocatoria de la CGT y las CTA contra la reforma laboral esclavista. Sumate a la columna independiente del sindicalismo combativo y la izquierda para exigir a la CGT y a la CTA un paro general y un plan de lucha para derrotar la reforma laboral y la motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI.
Concentramos a las 14 en Carlos Pellegrini y Presidente Perón