May 25, 2022 Last Updated 7:06 PM, May 24, 2022

Izquierda Socialista

El Viernes 27 de mayo se realizarán las elecciones internas en Asociación Gremial del Magisterio (AGMER) Entre Ríos de dónde saldrá la representación de este sindicato en las elecciones del Instituto de la Obra Social del Personal de Entre Ríos (IOSPER). Se elijen 7 representantes “directores obreros” titulares con sus respectivos suplentes de las distintas jurisdicciones del estado de esa provincia: docentes, estatales, judiciales-legislativos, municipales, trabajadores de la obra social, policía y uno para todos los jubilados que representarán a 300.000 afiliados. De esos 7 uno será Presidente de la Obra Social secundado por dos Vice presidentes.

La lista Multicolor, que disputó recientemente las elecciones a la conducción del sindicato docente, se presenta con candidatos para el agrupamiento docente y el agrupamiento jubilados.

Los métodos de la burocracia sindical se reproducen con las mismas prácticas y vicios en la obra social, por lo tanto los trabajadores y trabajadoras no podemos esperar resultados distintos a lo que conocemos. El oficialismo de AGMER, Marcha Blanca, presenta la reelección de la misma representación lo que quiere decir que no hay nada para cambiar.
Para el que el IOSPER funcione se necesita de un Directorio independiente del gobierno, los grupos de poder relacionados a la atención de la salud, y se planten frente al negocio privado. La mala administración de nuestros aportes lleva a falta de prestaciones, interrupción de la atención, límites en órdenes, demora de magros reintegros. Se necesita democratizar la información, abrir los libros contables para un control desde una comisión de afiliados/as y directores acompañados por una comisión de salud sindical, y que den cuenta de sus actos.
Hoy estamos en un contexto de pandemia de cáncer, de parasitosis infantil, de creciente discapacidad y la diabetes, siendo estas, las mayores patologías que demandan más y más presupuesto. Entonces se hacen necesarias medidas de fondo que promocionen la salud, pero en la transición hay que apuntar a la creatividad, la empatía, la inteligencia y la búsqueda de otros hábitos alimentarios preventivos que la Obra Social puede encarar. A título de ejemplo reivindicamos el Centro de Medicina Nuclear y Molecular Entre Ríos (CEMENER), vanguardia en Sudamérica. Se dedica al diagnóstico, tratamiento y la asistencia profesional en la investigación de enfermedades oncológicas, cardíacas y neurológicas. Esta iniciativa gratuita para cada afiliado/a de la Entre Ríos fue durante la conducción del Compañero César Baudino de agmer (2009-2012) y con la Directora Victoria Jáuregui en convenio de Energía Atómica de la Nación, La Provincia y el Directorio del IOSPER.

El IOSPER está en crisis. Pero no es una excepción. El sistema de Obras Sociales lo está en todo el país porque la salud es rehén de los sectores caranchos privados, la concentración de laboratorios y monopolios farmacéuticos y el corrimiento del estado respecto del derecho a la salud de la población. A esta crisis contribuyen los bajos salarios por las políticas de ajustes permanentes y el reducido aporte de las patronales, estatales o privadas. A medida que la atención de la salud se complejiza, requiere mayor inversión para la prevención y atención de enfermedades, y por tanto más presupuesto.

A esta realidad se suma el manejo fraudulento de los representantes de las diferentes burocracias sindicales que han hecho de las obras sociales un botín de enriquecimiento individual. Se adjudican salarios que multiplican los de sus trabajadores, arman sistemas de prebendas para conformar redes de clientes entre sus afiliados, de modo de garantizar sus reelecciones cuando la renovación de autoridades. Y una tercera fuente de ingresos: su participación directa o indirecta en la tercerización de las prestaciones que las encarece y permite derivar fondos a empresas amigas.

Con un telón de fondo de pandemias, guerras y deudas con el FMI no hay salida sino se cambia radicalmente la forma de administrar y atender la salud. Por todo esto, desde el Colectivo de la Ventana, luchamos por soluciones de fondo:

Exigimos al estado que restituya y aumente los aportes, que desarrolle fábricas de medicamentos genéricos que puedan llegar al conjunto de la población. Que instrumente políticas para la prevención de la salud, fortaleciendo el sistema inmunológico de la población mediante una alimentación sana, libre de agrotóxicos. Que aumente los salarios de acuerdo a la canasta familiar. Que termine con la precariedad laboral y los montos por fuera de la ley que no tributan a la previsión social, entre otros reclamos.
La Multicolor propondrá que los representantes obreros ganen igual que la canasta familiar y sean revocables si no cumplen con los reclamos de los trabajadores. Tomás Caino, candidato a Director de la Multicolor por los jubilados hizo campaña levantando “la mística de las utopías que muchos todavía tenemos”.

Colectivo de Trabajadores Por la Ventana en la Multicolor

 

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Por Taras Bilous*, para vientosur.info

Traducción de Viento Sur

No podemos saber cómo se desenvolverá Ucrania después de la guerra. Lo que sí sabemos es que las consecuencias serán terribles si vence Rusia.

Hace dos meses, cuando escribí “Carta a la izquierda occidental desde Kyiv”, esperaba que el estupor causado por la invasión rusa y las voces de la izquierda ucrania llevaran a la izquierda occidental a reconsiderar su enfoque. Lamentablemente, muchos sectores no lo han hecho. En sus análisis de la guerra, la población ucrania es una víctima que precisa ayuda humanitaria y nada más, en vez de un sujeto con deseos que deberían respetarse.

Claro que esto no se refiere a todos los componentes de la izquierda, ni mucho menos. Los partidos de izquierda escandinavos y los de Europa Oriental han escuchado a la gente ucrania y apoyan el suministro de armas a Ucrania. Se observa cierto progreso entre las y los socialistas estadounidenses, pero por desgracia ni siquiera una declaración conjunta de socialistas ucranios y rusos ha convencido a suficientes personas para que respalden el apoyo militar. Permitidme dirigirme una vez más a la izquierda.

¿Una guerra justa?

Comencemos abordando una cuestión muy común: ¿Por qué se presta tanta atención y tanta ayuda a Ucrania, mientras que no se hace lo mismo con otros conflictos armados en el mundo? En primer lugar, ¿son las consecuencias potenciales de la guerra razón suficiente para prestarle más atención? ¿Cuándo fue la última vez que el mundo se hallaba tan cerca de la amenaza de una guerra nuclear? En segundo lugar, admito que a otros conflictos no se les presta suficiente atención. Como he escrito anteriormente, el hecho de que Europa haya tratado a las personas refugiadas ucranias mucho mejor que a sus homólogas sirias y afganas se debe al racismo. Es un buen momento para criticar las políticas migratorias y señalar que la ayuda prestada a la gente refugiada ucrania debería concederse a todas las personas refugiadas, vengan de donde vengan.

Recuerdo otro conflicto armado en que partes de la izquierda aplaudían a sus chicos buenos (y chicas) y les prestaban una atención desmesurada en comparación con otros conflictos armados: Rojava. Ucrania no es Rojava, y podemos enumerar muchas quejas con respecto a las políticas internas y exteriores de Zelensky. Ucrania no es ni siquiera una democracia liberal clásica: aquí, todos los presidentes tratan de amasar tanto poder como sea posible con mecanismos informales, el parlamento promulga leyes inconstitucionales y a menudo se violan los derechos y libertades de la ciudadanía. Incluso durante la guerra, el gobierno ucranio ha aprobado una ley que recorta derechos laborales. En este sentido, no es muy distinta del resto de Europa Oriental.

¿Significa esto que el pueblo ucranio debería deponer las armas? En mi opinión, la respuesta es evidente: decidí enrolarme en las Fuerzas de Defensa Territorial nada más comenzar la guerra, y no soy el único, ni mucho menos. Anarquistas de Ucrania, Bielorrusia e incluso unos pocos de Rusia luchan actualmente en la Defensa Territorial o colaboran con ella. No les gusta Zelensky ni el Estado ucranio, la policía los ha detenido repetidamente en algunas manifestaciones (también a mí) y algunos anarquistas extranjeros han sido objeto de intentos de deportación por parte de los servicios especiales. A pesar de todo, fuimos a la guerra. Puede que penséis que estos no son verdaderos anarquistas, o tal vez podáis plantearos que nosotros sabemos algo sobre Europa Oriental que se os escapa.

Soy socialista y no pienso que haya que defender al propio país en cualquier guerra defensiva. Esta decisión debería depender de un análisis de las fuerzas participantes, la naturaleza social de la guerra, los sentimientos de la población, el contexto general y las consecuencias potenciales de diferentes resultados. Si Ucrania estuviera gobernada por una junta fascista y la situación fuera la que describe la propaganda rusa, yo también condenaría la invasión, pero no me uniría al ejército. En esa situación sería más apropiado impulsar una lucha guerrillera independiente. Hay otras invasiones, como la que llevó a cabo EE UU en Afganistán o Irak, que es preciso condenar, pero ¿habría sido correcto luchar en defensa de los regímenes de los taliban o de Sadam Husein? Lo dudo. ¿Vale la pena proteger la democracia muy imperfecta de Ucrania frente al régimen parafascista de Putin? Sí.

Sé que a muchas personas no les gustan estos planteamientos. Después de 2014, cuando en Ucrania se hizo popular tildar a Putin de fascista, critiqué esta opinión. Sin embargo, en los últimos años el régimen de Putin se ha vuelto cada vez más autoritario, conservador y nacionalista, y tras la derrota del movimiento antiguerra, su transformación ha dado otra vuelta de tuerca. Intelectuales de izquierda rusos como Greg Yudin e Ilya Budraitskis piensan que el país está evolucionando hacia el fascismo.

En muchos conflictos armados es correcto propugnar la diplomacia y el acuerdo. En muchos casos de conflictos étnicos, las corrientes internacionalistas no deberían tomar partido. Pero esta guerra no va de esto. A diferencia de la guerra en Donbás en 2014, que era una cuestión complicada, la naturaleza de la guerra actual es simple. Rusia libra una guerra imperialista agresiva; Ucrania libra una guerra popular de liberación. No podemos saber cómo se desenvolverá Ucrania después de la guerra, pues eso depende de toda una serie de factores. Pero sí podemos dar por seguro que si gana Ucrania habrá alguna oportunidad de un cambio progresista. Si vence Rusia, las consecuencias serán terribles. Esta es la razón principal para apoyar a la resistencia ucrania, inclusive con ayuda militar.

La extrema derecha ucrania

Puede que alguien se plantee otra pregunta: ¿Qué decir de la extrema derecha ucrania? En los debates más razonables sobre esta cuestión, un bando siempre destaca el escaso apoyo electoral con que cuenta la extrema derecha y su nula representación parlamentaria, mientras que el otro bando insiste en que, debido a su infiltración en ciertos aparatos del Estado y su participación activa en las manifestaciones callejeras, la extrema derecha ejerce una influencia desproporcionada en la política ucrania. Ambas afirmaciones son ciertas, pero hay un hecho importante que ambos bandos suelen pasar por alto: la influencia desproporcionada de la extrema derecha se basó en gran parte en la debilidad de la sociedad civil y del Estado, no en su fuerza.

La presencia de la extrema derecha se observa en toda Europa Oriental, aunque la dinámica varía de un país a otro. A finales de la década de 2000, la extrema derecha rusa sembró el terror en las calles, con bombardeos, pogromos y otros ataques letales. Tras los disturbios de la plaza Maneshnaya en 2010, el Estado ruso decidió intervenir y miembros de la extrema derecha rusa huyeron del país o fueron encarcelados. Algunos se refugiaron en Ucrania, que era un lugar seguro, en particular porque el aparato represivo del Estado ucranio es mucho más débil. (La debilidad relativa del Estado también fue la razón principal del éxito de las manifestaciones de masas en Ucrania en comparación con las de Bielorrusia, donde les manifestantes se enfrentaban a la detención arbitraria y la tortura, o las de Kazajistán, donde las fuerzas de seguridad respaldadas por Rusia practicaron una represión mortal.)

En los últimos años, las fuerzas de la extrema derecha en Ucrania han estado sometidas a nuevas pruebas. Desde la revuelta de Maidán, el desarrollo de una sociedad civil liberal ha alterado el equilibrio de fuerzas en la calle. Hasta hace poco no había una divisoria clara entre la extrema derecha y otros grupos políticos, pero esto también está cambiando gradualmente gracias al ascenso del movimiento feminista y LGTB, que se oponen a los radicales de derechas. Finalmente, gracias a la campaña contra la deportación del anarquista bielorruso Aleksey Bolenkov y a la protección del distrito de Podil frente a la extrema derecha en Kyiv el año pasado, hemos asistido a un resurgimiento del movimiento antifascista en las calles.

Desde 2014, la extrema derecha ha compensado sus fracasos electorales reforzando su presencia en las calles y su alianza con los liberales, que se formó durante los años de lucha contra el régimen de Yanúkovich. Sin embargo, esta unión empezó a resquebrajarse gradualmente después de que Zelensky accediera al poder en 2019. La extrema derecha, en particular el movimiento Azov, estaba en crisis, y tras el cese del ministro de Interior, Arsen Avakov, a quien se consideraba el patrón de Azov, el aparato de Estado comenzó a tratarlo con más frialdad.

Por supuesto, la guerra ha alterado todo, y lo que vaya a ocurrir a continuación depende de muchos factores. La participación de la extrema derecha ucrania en la guerra actual es menos importante que en 2014, con una excepción evidente: el Regimiento Azov. Pero no todos los integrantes de este regimiento son de extrema derecha, y al estar integrado en la Guardia Nacional y las fuerzas armadas, ejecutan las órdenes del alto mando. E incluso el Azov no es más que una pequeña parte de la resistencia ucrania. Por consiguiente, no hay motivo para suponer que la guerra actual impulsará el ascenso de la extrema derecha tanto como sucedió con la guerra en Donbás.

Hoy por hoy, la principal amenaza para la población de Ucrania no es la extrema derecha ucrania, sino los ocupantes rusos. Esto incluye a grupos que en años recientes han sido atacados a menudo por la extrema derecha, como las comunidades gitanas y las personas LGTB, que también participan activamente en la resistencia ucrania. También se aplica a la gente que reside en Donbás. La propaganda rusa ha utilizado hipócritamente a las personas residentes de Donbás para justificar la invasión, acusando a Ucrania de “genocidio”, mientras el ejército ruso arrasa completamente las ciudades de la región. Mientras aquí la gente hace largas colas para enrolarse en la Defensa Territorial ucrania, en la parte de Donbás controlada por Rusia capturan a los hombres en plena calle, los incorporan a filas a la fuerza y los lanzan a la batalla, sin haber recibido instrucción, como carne de cañón.

Conflicto interimperialista

Otro argumento común que se esgrime contra la resistencia ucrania es que se trata de una guerra subsidiaria entre Occidente y Rusia. Todo conflicto militar es polifacético, y uno de los componentes de la contienda actual es un conflicto interimperialista. Pero si esto bastara para calificarla de guerra subsidiaria, prácticamente todos los conflictos armados en el mundo son guerras subsidiarias. En vez de debatir sobre el término, es más importante analizar el grado de dependencia de Ucrania con respecto a Occidente y comprender los objetivos de los dos campos imperialistas.

Ucrania es mucho menos subsidiaria de Occidente que lo que fueron las fuerzas kurdas con respecto a EE UU en su lucha heroica contra el Estado Islámico. Por otro lado, ser subsidiario no significa ser un títere: se trata de fuerzas locales que reciben apoyo militar de otros países. Tanto estos como aquellas tienen sus propios intereses, que pueden coincidir solo en parte. Y del mismo modo que la izquierda apoyó a les combatientes de Rojava a pesar de que las fuerzas kurdas de Siria recibían ayuda militar estadounidense, la izquierda debería apoyar al pueblo ucranio. La política socialista relativa a los conflictos armados debería basarse en el análisis de la situación sobre el terreno y no en la cuestión de si una potencia imperialista apoya a un bando u otro.

En los últimos meses, algunas personas de izquierda han recurrido a la historia de la primera guerra mundial para defender que las corrientes socialistas no deberían apoyar a ningún bando en los conflictos interimperialistas. Sin embargo, la segunda guerra mundial también fue una contienda interimperialista. ¿Significa esto que no había que apoyar a ningún bando en esa guerra? No, porque el conflicto interimperialista solo era una dimensión de la guerra.

En un artículo anterior recordé que muchos representantes de movimientos anticoloniales no quisieron luchar por sus colonizadores durante la segunda guerra mundial, y uno de los líderes del Congreso Nacional Indio, Chandra Bose, incluso colaboró con la Alemania nazi. Pero también vale la pena citar las palabras de Jawaharlal Nehru: en el conflicto entre el fascismo y la democracia debemos estar inequívocamente de parte de esta última. También vale la pena mencionar que el más coherente de los líderes del Congreso Nacional Indio que apoyaron a los Aliados en la guerra fue M.N. Roy, su miembro ubicado más a la izquierda. Claro que esto no significaba que Roy decidiera de pronto apoyar al imperialismo británico. Del mismo modo, apoyar la lucha contra el imperialismo ruso no implica apoyar al imperialismo estadounidense.

Por supuesto, la situación actual es distinta. La participación directa de otros países en la guerra no haría más que agravar la situación. No obstante, las corrientes socialistas deberían apoyar la presión económica sobre Rusia y exigir sanciones más severas y el embargo del petróleo y el gas rusos. Muchas sanciones que se aplican actualmente están destinadas a debilitar la industria militar rusa y mermar así la capacidad de Rusia para seguir combatiendo. La izquierda también debería apoyar el bloqueo de las importaciones de petróleo y gas de Rusia, incrementando así la presión económica sobre Putin para que ponga fin a la guerra.

Puede que EE UU haya aprendido su lección por el ridículo que ha hecho en Irak y Afganistán. Rusia tiene que aprender ahora su propia lección, y cuanto más contundente sea, mejor. La derrota en la guerra ha provocado revoluciones en repetidas ocasiones, incluso en Rusia. Después de que esta perdiera la guerra de Crimea en 1856, el imperio ruso abolió finalmente la esclavitud. La primera revolución rusa de 1905 se produjo poco después de la derrota de Rusia en la guerra con Japón. La derrota en Ucrania podría desencadenar otra revolución. Mientras Putin esté en el poder, cualquier cambio progresista en Rusia y en la mayoría de Estados postsoviéticos será casi imposible.

Los países occidentales comparten responsabilidad por esta guerra. El problema es que muchas personas de la izquierda radical critican a esos países por motivos equivocados. En vez de criticar el suministro de armas a Ucrania, deberían criticar el hecho de que incluso después de la anexión de Crimea y la invasión de Donbás, algunos Estados miembros de la Unión Europea siguieron vendiendo armas a Rusia. Esto no es más que un ejemplo. La responsabilidad por esta decisión recae en los gobiernos occidentales, no en la izquierda. Sin embargo, en vez de tratar de cambiar la situación a mejor, buena parte de la izquierda trata neciamente de empeorar las cosas todavía más.

El pueblo ucranio es muy consciente de que la guerra es terrible. Esta no es nuestra primera guerra. Hemos estado viviendo durante años con un conflicto abierto en Donbás. En esta guerra estamos sufriendo importantes pérdidas, y seguiremos sufriendo si la guerra se prolonga. Nos corresponde decidir qué sacrificios queremos hacer para ganar la guerra y qué concesiones debemos hacer para poner fin a la muerte y la destrucción. No entiendo por qué el gobierno de EE UU está de acuerdo con esto mientras que buena parte de la izquierda prefiere adoptar un enfoque más imperial, exigiendo que Occidente decida por nosotras y nosotros.

Hasta ahora, el Kremlin no se ha mostrado dispuesto a hacer concesiones serias. Espera que nos rindamos. El pueblo ucranio no aceptará el reconocimiento de sus conquistas territoriales. Hay quienes alegan que el suministro de armas a Ucrania prolongará la guerra e incrementará el número de víctimas. De hecho, es la falta de suministros la que tendrá este efecto. Ucrania puede ganar y su victoria es lo que debería propugnar la izquierda internacional. Si triunfa Rusia, creará un precedente para la redefinición por la fuerza de las fronteras estatales y empujará al mundo hacia la tercera guerra mundial.

Yo me hice socialista en gran parte bajo la influencia de la guerra en Donbás y cuando me di cuenta de que solo superando el capitalismo tendremos la posibilidad de vivir en un mundo sin guerras. Pero nunca lograremos este objetivo si postulamos la no resistencia a la intervención imperialista. Si la izquierda no adopta la postura correcta ante esta guerra, se desacreditará y marginará. Y tendremos que luchar durante mucho tiempo para superar las consecuencias de esta necedad. (Publicado en Dissent, 4-5-2022: https://www.dissentmagazine.org/online_articles/self-determination-and-the-war-in-ukraine)

 

* Taras Bilous es historiador ucranio y activista del Movimiento Social (Sotsialniy Rukh).

Por Prensa UIT-CI

12/5/2022. El pasado miércoles 11 de mayo, el ejército israelí, en una nueva embestida sionista para seguir avanzando sobre territorio palestino, asesinó a la periodista Shireen Abu Akleh. La periodista, junto a otro colega que resultó herido, se encontraban cubriendo el ataque en un campo de refugiados en Jenin, Cisjordania.

Shireen es una nueva victima más del genocida que viene ejecutando el Estado de Israel sobre el pueblo palestino. Este nuevo ataque que se cobró la vida de la periodista, que cubría las noticias del territorio para el canal qatarí, Al Jazeera. Shireen fue alcanzada por el disparo de soldados israelíes que también hirieron a otro colega de prensa, como constataron testigos. Desmintiendo las declaraciones del Primer Ministro Naftali Bennett, que afirmó que la periodista fue victima de un ataque palestino.

Este ataque criminal que se cobró la vida de la periodista, es una constante en el marco de la ocupación sionista sobre el territorio del pueblo palestino. Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), repudiamos con fuerza este criminal asesinato de la periodista Shireen Abu Akleh, los heridos y damnificados por el ataque. Hacemos responsable al Estado de Israel por la muerte de la periodista. Abajo la ocupación sionista, fuera el ejército genocida de Israel. Por una Palestina única, laica, democrática y no racista.

Desde Docentes en Marcha bonaerense saludamos a todas las compañeras y compañeros docentes que participaron en las elecciones del 11 de mayo de SUTEBA. Quienes siguieron apoyando a las listas multicolores de las seccionales y a la multicolor provincial, quienes nos votaron, fiscalizaron durante el día, ayudaron en la campaña realizando actividades, haciéndose tiempos para recorrer escuelas y hablar con la docencia, juntando plata, pegando afiches y repartiendo volantes, haciendo pintadas, fiestas, reuniones, para tratar que las seccionales de SUTEBA de la Multicolor sigan siendo democráticas, de lucha e independientes del gobierno, y lograr que nuevas seccionales logren sacarse de encima a la burocracia Celeste de Baradel y sus aliados.

El resultado, lamentablemente, muestra un crecimiento en el control de las seccionales de la burocracia de Baradel y la pérdida de importantes seccionales multicolores: la Celeste recuperó Madariaga y Ensenada. En alianza con el ex multicolor José Magallanes, que se entregó a los brazos de Baradel, la Celeste pasa a controlar Escobar por primera vez. La Multicolor mantuvo Bahía Blanca, Tigre y Marcos Paz. Y, con un fraude escandaloso, la Celeste está tratando de quitarnos la conducción de La Matanza.

Seguramente hay muchos docentes y luchadores de la Multicolor que estén golpeados por estos resultados y tratando de explicar cómo puede ser que Baradel vuelva a ganar la provincial y hasta pase a controlar seccionales que dirigía la Multicolor. Es importante analizar algunos procesos que se están dando.
En primer lugar, hay ya una “votación previa” en los hechos, en las escuelas, cuando más del 80% de la docencia está desafiliada del SUTEBA. Son decenas de miles de docentes, una amplia mayoría, que no quieren saber más nada con Baradel y la Celeste y que se desafilian del SUTEBA o no se afilian. Eso genera una enorme distorsión en la votación, porque si ellos pudieran votar, Baradel sería historia.

Pese a esto, en estos años la Multicolor llegó a arrancarle a la burocracia 6 seccionales. Hoy primaron dos elementos nuevos: que, con Pandemia de por medio, hace más de dos años que hay un estado de desmovilización en las escuelas, aprovechado por la burocracia de Baradel para evitar que nos reunamos, nos movilicemos y luchemos.
Por otro lado, hay un fortalecimiento brutal del aparato de la burocracia de SUTEBA, que se asemeja cada vez más a la burocracia de la UOM y la CGT: recauda más de $500 millones mensuales; sus acuerdos con el gobierno la hacen dependiente del Estado, administrando negocios educativos, la tercerización de la docencia, cargos de funcionarios, inspectores, etc. Se manejan con aparato, acomodos y clientelismo, prebendas, turismo, cooperativas de vivienda, licencias, empleos del aparato municipal y provincial, etc.

Y armaron un fraude masivo con el padrón, lugares de votación y control. Inflaron los padrones con miles que no son docentes, municipales, tercerizados, militantes del PJ, etc. Y garantizaron que fueran a votar en miles de remisses y combis. No nos entregaron los padrones definitivos de jubilados y de mesa hasta un par de días antes (en algunos lugares, sólo la noche anterior), entre otras maniobras.
Los presidentes de Mesa eran funcionarios, directoras y secretarias de las escuelas, para meter presión a la docencia. Pese a que en muchos lugares sacaron menos votos que en las elecciones anteriores, con el aparato lograron compensar la desmovilización y la fuerte desafiliación.

Como alertamos antes de las elecciones, por más que denunciamos en el ministerio de Trabajo las irregularidades, la única manera de frenar este fraude era logrando una participación masiva de la docencia en las elecciones. Y, aunque miles nos votaron, esto no alcanzó, producto de la desmovilización existente.

Ahora estamos peleando para que el escandaloso fraude en La Matanza no se concrete. Allí la burocracia dice que estamos 70 votos abajo, cuando, además de todo, una presidente de mesa se llevó la urna abierta al baño, sola y allí “aparecieron” unos 100 votos a la Celeste, sin los cuales ganaría la Multicolor. ¡Tremendo!

Pese a este retroceso electoral, sabemos que la multicolor sigue siendo mayoritaria en las escuelas. Y seguiremos organizando las luchas y reclamos que sean necesarios, independientemente de estar en las directivas o no, como lo hemos hecho siempre.

Desde Docentes en Marcha llamamos a todos los docentes luchadores a seguir con la Multicolor y organizarnos para reclamar por el salario, las condiciones laborales, infraestructura, contra la violencia en las escuelas y para defender la escuela pública.
Enfrentando el ajuste de Fernández y Kicillof, reclamando plata para salarios y educación, no para el FMI

Docentes en Marcha bonaerense

La Cámara de Diputados de la Legislatura bonaerense completó su composición actual en diciembre del año pasado cuando asumieron los diputados y diputadas elegidos en las elecciones legislativas de medio término. Desde entonces no funciona ninguna de las Comisiones Legislativas y, al día de hoy, las sesiones de la Cámara se convocan sin Orden del Día, es decir, sin temario conocido de antemano. La diputada Graciela Calderón, de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad, se expresó críticamente sobre el asunto.

La diputada Calderón comentó: “Desde que asumimos como diputados no tuvimos ni una reunión de Comisiones para abordar proyecto alguno. Recién el día de ayer nos comunicaron la designación de las mismas, aún así sin fecha de arranque. Es cotidiano que nos anoticiemos de los proyectos de ley, sólo de aquellos que envía el gobernador Kicillof, minutos antes de las sesiones o por trascendidos que aparecen en los medios de comunicación. Incluso, si el Frente de Todos y Juntos por el Cambio no acuerdan previamente, ni siquiera convocan a sesión o la cancelan el mismo día.”

Calderón cuestionó: “La Legislatura bonaerense, en consonancia con los gobiernos peronistas, radicales y macristas, nunca se ha caracterizado por dar respuesta a los urgentes reclamos y necesidades de las y los trabajadores y sectores populares bonaerenses. La realidad actual de la Cámara de Diputados lo pone en evidencia. La Legislatura bonaerense es la escribanía de Kicillof”.

La diputada Calderón finalizó: “Esta realidad tiene como responsables al gobernador Kicillof y el Frente de Todos, y cuenta con la complicidad de Juntos por el Cambio, pese a sus apelaciones a ‘la grieta’ o el ‘republicanismo’. Ni siquiera los libertarios lo cuestionan. A pesar de sus alardes contra ‘la casta política’ votan sus leyes y se adaptaron cómodamente a esta realidad. Sólo desde el FITU lo cuestionamos y planteamos una salida de fondo terminando con este sistema y gobierno al servicio de las patronales y el FMI, para luchar por un gobierno de las y los trabajadores, basado en organismos democráticos de trabajadores y las mayorías populares.”

Contacto:
Graciela Calderón: 11 3149-9049
Instagram: @gracielacalderon.dip
Twitter: dipgcalderon

Salió la revista dedicada al tema ambiente
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