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Acuerdo comercial Argentina-Estados Unidos / Un pacto colonial que profundiza la entrega Destacado

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT-Unidad

Finalmente se firmó el acuerdo “de libre comercio” con el gobierno de Trump. Favorece íntegramente al imperialismo norteamericano, al cual le abrimos nuestros mercados a cambio de nada. Un paso más en el sometimiento total de Milei a los dictados del amo yanqui.

Hacia el final de la semana pasada nos enteramos de que, luego de una larga demora, se había firmado el acuerdo de libre comercio entre el gobierno argentino y el estadounidense. Hasta en los detalles nuestro país terminó ninguneado: el gobierno de La Libertad Avanza aspiraba a ser “el primero” en firmar acuerdos de este tipo. No pasó: la Argentina debió esperar su turno, luego de El Salvador y Guatemala. Milei se imaginaba toda una ceremonia con él firmando junto a Trump. Todo se limitó a una reunión privada entre el ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, Pablo Quirno y el “representante comercial” de Estados Unidos, Jamieson Greer. Nótese que ni siquiera concurrió a firmar el equivalente en rango a Pablo Quirno, el secretario de Estado Marco Rubio, o aunque sea el secretario de Comercio Howard Lutnick. ¡La firma estadounidense de este acuerdo en que entregamos todo le correspondió a un funcionario de segunda! (eso somos para ellos).

Otro detalle no menor es que en Argentina nos enteramos del contenido de lo firmado no por una información oficial del gobierno de Milei, sino por lo publicado por los propios Estados Unidos. No es la primera vez que pasa, ya se torna costumbre, como en el swap anunciado en octubre, en el “préstamo” de 2.500 millones de dólares para ayudar a La Libertad Avanza en las elecciones y su posterior devolución con intereses.

Los términos del acuerdo

Podría sintetizarse en “Argentina se compromete” a ceder todo lo que exigen los yanquis. Y Estados Unidos no se compromete a nada, más allá de vagas afirmaciones. Es que el gobierno argentino no negoció nada. Se limitó a aceptar el texto del llamado “acuerdo marco de comercio e inversión bilateral”, escrito por la United States Trade Representative (USTR), oficina justamente de Jamieson Greer, un texto idéntico para la firma de tratados con varios países, que así fue presentado conjuntamente a El Salvador, Guatemala, Ecuador y la Argentina, hace varios meses. Los “agregados” particulares de lo firmado con Argentina remite estrictamente a temas particulares que le interesaban a Estados Unidos, sobre todo referido a patentes.

El acuerdo incluye reducción de aranceles, eliminación de barreras no arancelarias, normas y evaluación de la conformidad, propiedad intelectual, acceso a los mercados agrícolas, trabajo, medio ambiente, alineación en materia de seguridad económica, oportunidades comerciales, empresas estatales y subvenciones y comercio digital. En el 100% de los casos, el que se compromete, detrás de la expresión “la Argentina deberá” es nuestro país, y el beneficiado es el imperialismo yanqui.

Así, Argentina dará acceso preferencial al mercado para exportaciones yanquis de medicamentos, productos químicos, máquinas, productos de tecnología informática, dispositivos médicos, vehículos automotores y una “amplia gama de productos agrícolas”, incluyendo increíblemente hasta ganado en pie, aves de corral y cerdos.

Se plantean cambios en las leyes y disposiciones de propiedad intelectual y patentes, todo de acuerdo a la exigencia de los laboratorios y empresas químicas y farmacéuticas yanquis, lo que implica un golpe mortal a los laboratorios locales. Los productos norteamericanos pasarán a ingresar a nuestro país sin ningún control de seguridad, higiene ni bromatológico local, con la sola presentación del certificado emitido por las oficinas yanquis como la Food and Drugs Administration (FDA).

Nuestro país también se somete a la “política de seguridad continental yanqui”, la nueva Doctrina Monroe de Trump, planteando que impedirá el acceso chino a recursos estratégicos, donde tendrán prioridad absoluta las empresas norteamericanas.

Había expectativas que el gobierno norteamericano, al menos, redujera los aranceles del 50% que le ha colocado al aluminio y el acero exportado desde nuestro país. Ni una palabra de eso figura en el acuerdo firmado.  

El único punto que algunos economistas han destacado como “favorable” a nuestro país es el incremento en la cuota de exportación de carne a Estados Unidos. Detallemos: no hay “apertura de mercado” ni aún en este rubro. Sólo se incrementa la pequeña cuota que ya tiene habilitada la Argentina. Peor aún: se lo hace “transitoriamente”, o sea por este año. Aún así, cabe la pregunta de si esto efectivamente beneficia a alguien, más allá de los frigoríficos (varios de ellos transnacionales) directamente involucrados. La producción de carne en nuestro país es fija y no puede aumentar rápidamente (depende de la cantidad de cabezas de ganado vacuno existente), por lo que, si aumenta lo que se exporta, naturalmente se hace a costa de la oferta para el mercado interno. Conclusión: preparémonos para ver aumentos del precio de la carne en el mostrador en los próximos meses.

En síntesis, este acuerdo, como todo lo que hace el gobierno de Milei es rabiosamente entreguista y antiobrero. Sus consecuencias serán el cierre de ramas industriales enteras que, ya jaqueadas por la importación china, ahora verán sumarse los privilegios para la entrada de productos yanquis. A eso se sumará la vía libre y la prioridad para las transnacionales yanquis en el saqueo de minerales, particularmente el litio. Hay que repudiar este acuerdo, rechazarlo de plano y denunciarlo como parte del plan del programa de profundización de la semicolonización del país que está llevando adelante el gobierno ultraderechista de Milei.