Print this page

4 y 5 de septiembre / 51 años de la Masacre de La Plata

José “Pepe” Rusconi

Hace 51 años, en septiembre de 1975, ocho militantes del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), partido antecesor de Izquierda Socialista, fueron asesinados en La Plata por bandas fascistas amparadas por el gobierno peronista de Isabel. Este ataque a militantes que estaban apoyando un conflicto sindical de una fábrica local buscó dar el mensaje de que los grandes empresarios y sus partidos políticos estaban dispuestos a desaparecer físicamente a quienes se oponían al “Pacto Social” y el ajuste. También fue un ataque contra el PST y su política revolucionaria. Hoy seguimos exigiendo justicia por nuestras compañeras y compañeros asesinados del glorioso PST y continuamos su legado.

La noche de 4 de septiembre de 1975 un grupo de jóvenes militantes del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de La Plata se dirigía hacia la fábrica Petroquímica Sudamericana, importante establecimiento textil que se encontraba atravesando un gran conflicto gremial. Su objetivo era llevar dinero de una colecta en apoyo al fondo de huelga de los trabajadores. Pero nunca llegaron. Fueron interceptados supuestamente en las cercanías de la Plaza Moreno, secuestrados y, luego de una terrible tortura, acribillados a balazos por las bandas fascistas que operaban en esa época, tales como la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y CNU (Concentración Nacionalista Universitaria).

Sus cuerpos fueron tirados en La Balandra, playa de la localidad de Berisso. Ellos eran, Roberto “Laucha” Loscertales, que había sido dirigente estudiantil en la Facultad de Ingeniería y trabajador del Astillero Río Santiago; Adriana Zaldúa, referente estudiantil de Arquitectura y trabajadora del Ministerio de Obras Públicas (MOP); Hugo Frigerio, delegado gremial e importante referente de los trabajadores del MOP; Ana María Guzner Lorenzo, delegada no docente de la UNLP despedida por la Misión Ivanissevich; y Lidia Agostini, joven odontóloga, integrante del frente de profesionales y trabajadora de un dispensario municipal.

Al día siguiente, cuando se conocieron estos hechos, se convocó a una asamblea de trabajadores en el MOP que resultó multitudinaria. Hacia allí se dirigían otros militantes del PST para repartir volantes denunciando los hechos. Un grupo salió primero e, inmediatamente, lo siguió otro. Pero tres de ellos fueron interceptados y secuestrados a la vuelta del local central del PST de La Plata, ubicado en la calle 8 entre 54 y 55, pleno centro de la ciudad, a pocas cuadras de la Casa de Gobierno provincial y apenas pasado el mediodía, evidenciando una terrible impunidad y complicidad política y policial.

Sus cuerpos también aparecieron acribillados unas horas después en la localidad platense de Poblet. Ellos eran: Oscar Lucatti, trabajador del MOP; Carlos “Dicky” Povedano, trabajador de filial La Plata de la Dirección de Previsión Social de la Nación; y Patricia Claverie, estudiante de Ciencias Naturales.

El asesinato de los ocho militantes del PST, perpetrado por bandas fascistas que actuaban al amparo del gobierno de Isabel Perón y el gobernador Victorio Calabró, buscó asestar un duro golpe al conjunto del movimiento obrero y popular de la región y, en particular, a la política revolucionaria que impulsaba el PST.

El regreso de Perón y la política del PST

El “Cordobazo”, esa insurrección obrera y estudiantil que estalló el 29 de mayo de 1969, había herido de muerte a la dictadura militar de Juan Carlos Onganía. Luego de Onganía y de un breve paso intranscendente por el gobierno del Gral. Roberto Marcelo Levingston, su sucesor, Alejandro Agustín Lanusse, lanzó el Gran Acuerdo Nacional (GAN), junto a dirigentes radicales y peronistas, para lograr una transición ordenada mediante el llamado a elecciones y el fin de la proscripción al peronismo. Su objetivo era frenar el ascenso de las luchas obreras y populares.

Pero, a pesar del triunfo electoral del peronista Héctor J. Cámpora en marzo de 1973, las luchas no cesaron. La burguesía y el imperialismo exigieron entonces que Juan Domingo Perón controlara directamente la situación.

Perón, regresó en noviembre de 1972 de su largo exilio. Era aún respetado y recordado por su resistencia al avance del imperialismo yanqui y sus concesiones a la clase obrera desde mediados de la década de 1940, por lo que logró un amplio triunfo en las elecciones de septiembre de 1973.

Entre tanto, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), fundado en 1972 y perteneciente a la corriente trotskista impulsada por Nahuel Moreno, en la coyuntura abierta por el GAN se dio a la tarea de construir un partido revolucionario inserto en la clase obrera. Debatió duramente con la guerrilla, planteando que ese no era el camino para la revolución en el país, sino la pelea por una nueva dirección para la clase trabajadora, con un programa y una política que enfrentara a la burocracia sindical, al peronismo y al propio Perón. Explicando con mucha paciencia que no volvía aquel Perón de los días de las grandes concesiones al pueblo trabajador como en su primer gobierno, sino para frenar las luchas contra el ajuste acordado con el “Pacto Social”. En esa perspectiva el PST presentó candidaturas independientes (Coral-Ciapponni y Coral-Páez) en las elecciones de 1973.

En efecto, tras su asunción en octubre de 1973, Perón se abocó a derrotar el ascenso. En 1974, bandas fascistas como la Triple A y CNU, organizadas desde el Ministerio de Bienestar Social, conducido por el siniestro ministro José López Rega, comenzaron a realizar atentados contra locales y militantes de la JP, el PC y el PST.

El 7 de mayo fue asesinado el militante del PST, Inocencio “Indio” Fernández, delegado combativo de la fundición Cormasa. El 29 sucedió la Masacre de Pacheco, donde fueron asesinados otros tres militantes. El PST denunció a las bandas fascistas como parte integrante del gobierno y llamó a las organizaciones combativas a derrotarlas construyendo brigadas o piquetes antifascistas. Pero su llamado no fue escuchado por la mayoría de las organizaciones.

El 1° de julio de 1974 murió Perón, asumiendo como presidenta María Estela Martínez, más conocida como Isabel. Sin embargo, la verdadera conducción del país quedó en manos del “brujo” López Rega, quien profundizó las medidas represivas y el plan de ajuste, cuando el flamante nuevo ministro de Economía, Celestino Rodrigo, promovió una devaluación superior al 100%, aumento de los servicios públicos y la liberación de precios, apoyado en el “Pacto Social”. Pero su plan fue derrotado por la masividad y la fuerza de la primera huelga general contra un gobierno peronista, el “Rodrigazo” de junio de 1975.

Seguimos exigiendo justicia

El “Rodrigazo” marcaría, en definitiva, el final del gobierno de Isabel. Comenzaba a incubarse entre la burguesía, el imperialismo y un grupo de militares la idea del golpe de Estado. Pero, mientras tanto, continuaron actuando las bandas fascistas y centenares de activistas políticos, sindicales y estudiantiles aparecían muertos a diario. La región platense, que era escenario de varias luchas en las que la militancia del PST participaba activamente, fue una de las más golpeadas. El asesinato de los ocho militantes del PST fue entonces no sólo un ataque al movimiento obrero y popular que venía enfrentando el “Pacto Social” y el ajuste, sino específicamente contra militantes que aspiraban en cada lucha a construir una nueva dirección sindical y política de la clase obrera.

A partir del 24 de marzo de 1976, la dictadura militar buscó terminar con todo ese proceso. Pero pese a que dejó más de 30.000 detenidos desaparecidos, entre los que se cuentan más de cien militantes del PST, tras su caída, las luchas contra el ajuste y el saqueo del país por los sucesivos gobiernos radicales, peronistas, macristas y libertarios al servicio de la burguesía y el imperialismo continuaron. Así también, desde hace 51 años, exigimos que la Masacre de La Plata se esclarezca y sus perpetradores sean juzgados y encarcelados. Denunciamos la impunidad y seguimos reclamando verdad y justicia. Hoy hacemos un especial homenaje y continuamos la tarea de aquellos militantes que entregaron sus vidas por construir un partido revolucionario que, inserto en el movimiento obrero y sus luchas, enfrente a los gobiernos capitalistas en el camino de conquistar un gobierno de las trabajadoras y trabajadores y por el socialismo.

En este 51° aniversario, la Comisión por Memoria y Justicia de la Masacre de La Plata está organizando actividades conmemorativas. Ya se realizó una radio abierta el 3 de septiembre, donde se encuentran los Tribunales Federales de La Plata, donde se está llevando adelante actualmente el juicio denominado “CNU II”, por el que se juzga a miembros de esa banda fascista. El próximo lunes 7 a las 10 am, en la Legislatura bonaerense se realizará una conferencia de prensa para informar sobre dos iniciativas legislativas presentadas por la Diputada por Izquierda Socialista en el FITU, Mónica Schlotthauer y sobre la situación judicial de la causa.

Reivindicamos con orgullo al glorioso PST y levantando como siempre los puños bien en alto decimos, ¡compañeras y compañeros asesinados y detenidos desaparecidos del PST, hasta el socialismo siempre!