Nov 25, 2020 Last Updated 8:03 AM, Nov 25, 2020

Escribe Javier Leonforte

Contra la nueva reforma previsional que promueve el gobierno nacional de Alberto Fernández junto con el FMI, la mesa nacional del Frente de Izquierda y los Trabajadores Unidad (FIT Unidad) y la mesa nacional del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) han resuelto, en el mismo sentido, impulsar una gran movilización amplia y unitaria al Congreso Nacional el día que se trate la ley de movilidad jubilatoria. 

Retomamos así el camino de las históricas movilizaciones del 14 y el 18 de diciembre de 2017, cuando miles de trabajadores enfrentamos la represión policial de Macri, que impuso una reforma previsional que atacaba a los jubilados. Pero, frente al repudio popular y al alto costo político que tuvo que pagar por atacar a los jubilados, debió retirar el proyecto de reforma laboral. 

Ahora es un gobierno peronista, de la mano del FMI, el que vuelve a atacar a millones de jubilados que cobran una miseria. Tenemos que ser miles repudiando. Hasta la CGT emitió una tibia declaración rechazando esta ley de ajuste, pero se queda de brazos cruzados. Impulsemos asambleas y reuniones en los lugares de trabajo para reclamar el paro nacional a la CGT y las CTA y resolvamos movilizarnos masivamente el día que quieran aprobar la nueva ley jubilatoria.

Escribe Damián Antúnez, candidato a concejal por Izquierda Socialista/FIT Unidad

Luego de haber sido suspendidas en marzo por la pandemia, el próximo 29 de noviembre se realizarán elecciones municipales en la ciudad de Río Cuarto, la segunda en importancia de la provincia de Córdoba. Un municipio tradicionalmente radical, gobernado desde hace cuatro años por el peronista Juan Manuel Llamosas, quien con la complicidad de la UCR, PRO y el partido Respeto, buscaron retener el poder más allá de sus mandatos electorales para continuar con el programa de ajuste y el pago de un endeudamiento externo agravado por la crisis económica. 

Al comenzar la pandemia, el FIT Unidad fue el único que propuso medidas de fondo para afrontarla. Planteamos hacer testeos masivos y unificar el sistema de salud público y privado. No se hizo. Exigimos salario de emergencia para que las familias que lo necesitaran pudieran cumplir la cuarentena. Tampoco se hizo. Solo se reaccionó cuando la cantidad de contagios casi colapsó el sistema de salud, aumentando la precarización entre médicos y enfermeros. Los perdedores de esta crisis son los trabajadores, que pasaron a engrosar las cifras de desocupación en la ciudad, que creció 150% en cuestión de meses.

En este marco, el oficialismo dio a conocer el presupuesto 2021 con una suba de impuestos de 40%, en línea con las órdenes del FMI, de un ajuste contra el pueblo. En campaña, Llamosas promete que se “viene un gran futuro”, siendo que hace cuatro años dijo “conmigo Cotreco se va”. La empresa recolectora de residuos se quedó y es una de las más beneficiadas por el presupuesto municipal. Otra de las protegidas es la empresa de transportes SAT, que violó todo marco legal y dejó el pueblo a pie en la pandemia. Mientras tanto, siguiendo la misma política que el gobernador Schiaretti, continuó endeudando en dólares al municipio.

En contraposición a esta política, el Frente de Izquierda Unidad propone dejar de pagar la deuda externa para atender las urgentes necesidades de la clase trabajadora y los sectores populares. Y exigimos a nivel nacional, provincial y municipal un impuesto de verdad a las grandes fortunas, empresas y bancos para destinar ese dinero a combatir las dos pandemias, la sanitaria y la social.

Por eso, este domingo 29 llamamos a los riocuartenses a votar al Frente de Izquierda Unidad para no dejarse engañar por los candidatos del ajuste permanente a los trabajadores, los jubilados, las mujeres y la juventud. A votar para poner en el Concejo Deliberante una voz que verdaderamente represente sus intereses.

 

El gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se aprestan a aprobar en el Congreso Nacional una reforma previsional que implicará un nuevo golpe para millones de jubilados.

El eje de la reforma previsional consiste en eliminar la indexación por inflación de las jubilaciones. La modificación se debe a que  asistimos a un nuevo salto de los precios en el país. Según la encuesta del Banco Central, la inflación del 2021 alcanzaría el 51.8%.  El propósito es que los aumentos que reciban los jubilados estén por debajo del costo de vida.

La nueva fórmula establecerá un índice de actualización que contempla la recaudación impositiva de la ANSES y el aumento de los salarios. En momentos de crisis como el actual, cuando cae la recaudación y por responsabilidad del gobierno y las patronales las paritarias quedan por debajo de la inflación, ese índice de movilidad traerá aparejado una nueva rebaja de las jubilaciones.

Además, la recaudación de la ANSES crece menos que la recaudación impositiva general, porque de modo sistemático el gobierno, las empresas y la burocracia sindical firman acuerdos que reducen significativamente el pago de los aportes a la seguridad social. Invocando la pandemia, el gobierno estableció que esa reducción puede llegar hasta el 95% de los aportes patronales.

Si hubiese un ciclo de crecimiento económico (hoy estamos en una profunda recesión), el gobierno puso un techo al crecimiento de las jubilaciones, que no podrán crecer por encima del 3% de la recaudación de la ANSES. Pero mientras puso un techo al crecimiento de las jubilaciones eludió poner un piso a su reducción.

Otro agravante de la nueva fórmula es que los aumentos pasarán a ser semestrales en vez de trimestrales. Así, las jubilaciones van perdiendo frente a la inflación mes a mes, sin recuperar esa pérdida en el nuevo aumento semestral.

Esta reforma previsional va en la línea de la primera medida tomada por el gobierno de Alberto Fernández en el mes de diciembre del 2019. Allí decidió suspender la vigencia de la movilidad que había aprobado Macri y pasar a aumentos por decreto, ya que de lo contrario todas y todos los jubilados hubieran recibido en 2020 un 42% de aumento basado en la inflación del año anterior. Fernández lo hizo no para aumentar las jubilaciones sino para reducirlas. Los números son elocuentes: con la suspensión de la movilidad a los jubilados le robaron entre 7 y 18% de sus haberes.

En la ofensiva contra los jubilados no hay ninguna “grieta”, es una verdadera cuestión de Estado para todos los gobiernos y partidos patronales. Si la fórmula vigente permitiese que los jubilados recuperen algo frente a la inflación, se encargan de cambiarla por otra que haga que sigan perdiendo. Pronosticando que la inflación iba a caer, en 2017 Macri también modificó el índice de movilidad para reducir las jubilaciones, además dejando fuera del cálculo un trimestre entero. En oposición a esa reforma previsional y al intento de aprobar también la reforma laboral se produjo una verdadera rebelión que se plasmó en las jornadas del 14 y 18 de diciembre con el apoyo del sindicalismo combativo y la izquierda. En los cuatro años del macrismo los jubilados perdieron alrededor del 20 por ciento de sus haberes en términos reales.

En la actualidad la reforma previsional es uno de los principales reclamos del FMI para suscribir un acuerdo con el gobierno para refinanciar la deuda tomada por Macri. Ya Alberto Fernández y el ministro Guzmán anunciaron que buscan un acuerdo de Facilidades Extendidas con el FMI, que requiere aplicar “reformas estructurales”, como la ya citadas previsional y la laboral, que ya las patronales están imponiendo de hecho en acuerdo con la burocracia sindical.

El ataque a las jubilaciones es el programa de todos los gobiernos a nivel mundial a través del cual aplican un fuerte ajuste a los jubilados de hoy y a los que vendrán en adelante, por lo tanto es un ataque al conjunto de la clase obrera. En Francia han habido grandes huelgas contra la reforma previsional y laboral. En Chile la rebelión tiene como uno de sus puntos principales terminar con el negociado de la jubilación privada. En Brasil Bolsonaro aprobó una reforma previsional en el Congreso, siguiendo también los lineamientos del FMI.

El gobierno nacional del Frente de Todos, al igual que los Bolsonaro y los Macrón,  justifica el ataque a los jubilados en nombre de que el “sistema previsional no es viable”. Sin embargo oculta la permanente reducción de aportes patronales y el trabajo en negro que alcanza a casi el 40% de la fuerza laboral, ambas cuestiones que afectan la recaudación de la ANSES.

Contrariamente a lo que afirma el gobierno, no son los jubilados los que viven del Estado, sino que es el Estado conducido por todos los gobiernos patronales hasta ahora (sean peronistas, la UCR o el PRO) el que ha vaciado una y otra vez las cajas jubilatorias para usarlas para pagar la deuda externa o subsidiar a los capitalistas. Es lo que sucede ahora mismo con la venta a precio de remate de bonos de la ANSES para permitirle a los especuladores dolarizar sus deudas en pesos o acceder al dólar para fugar dinero.

Aunque el macrismo anunció que rechazará la reforma previsional, lo hace desde la defensa de la fórmula aprobada en el 2017 que también llevó a un fuerte ajuste y a la reducción de las jubilaciones. Lo cierto es que tanto con la fórmula del peronismo-kirchnerismo como con la del macrismo los jubilados vieron y verán una y otra vez retroceder su nivel de vida. La realidad es que tanto en el gobierno del Frente de Todos como antes en el de Juntos Por el Cambio se siguen los dictados del FMI y se ajustan las jubilaciones.  Ahora, con el aumento anunciado para diciembre la jubilación mínima que cobran más de 5,5 millones de personas será de $ 19.035, cuando la canasta básica del jubilado que mide la Defensoría de la Tercera Edad la calcula en $ 50.000.

El Frente de Izquierda-Unidad rechaza la reforma previsional y llama a rechazarla en las calles y en el Congreso. Nuestro planteo es recuperar en lo inmediato lo perdido en los últimos cinco años, y establecer el 82% móvil del salario en actividad financiado sobre la base del aumento de los aportes patronales, el salario mínimo igual a la canasta familiar, el combate al trabajo en negro, el reparto de las horas de trabajo para terminar con la desocupación y con un plan de viviendas populares y obras públicas basado en el no pago de la deuda, la nacionalización de la banca y el comercio exterior. Ninguna movilidad tiene que dar como resultado un ingreso inferior a la índice de precios. ¡No al nuevo robo jubilatorio! ¡Plata para las jubiladas y jubilados, no para la deuda usurera y el FMI!

El Frente de Izquierda-Unidad plantea que todos los sindicatos y la CGT tienen la obligación de rechazar este engendro reaccionario pactado con el FMI y convocar un paro nacional y el inicio de un plan de lucha para que no se apruebe la reforma previsional y por todos los reclamos de los trabajadores, como ser las paritarias que como mínimo compensen la inflación, contra los despidos, el impuesto al salario y contra todo tipo de reforma laboral sea en el Congreso o mediante la flexibilización de los convenios colectivos de trabajo.

El Frente de Izquierda-Unidad convoca a todas las organizaciones populares a realizar una gran movilización frente al Congreso para defender a los jubilados y rechazar la reforma previsional del FMI.

 

Frente de Izquierda-Unidad
(PTS-PO-Izquierda Socialista-MST)

Una segunda iniciativa del Frente de Izquierda Unidad, como la anterior frente al Banco Central, en repudio a la visita y al pacto con el FMI que busca el gobierno de Fernández. El FIT Unidad es el único espacio que ha rechazado al Fondo Monetario denunciando que viene a asegurar un mayor ajuste y por ello tuvo gran repercusión en los medios. Hablaron Gabriel Solano (PO), Celeste Fierro (MST), Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista) y Nicolás Del Caño (PTS).

Ningún pacto con el FMI

No al pago de la deuda externa

Que la crisis la paguen los capitalistas



Escribe Mariano Barba

Con una intensa actividad desplegada en el Concejo Deliberante de Neuquén Capital, concluyó su mandato Angélica Lagunas, cumpliendo con la primera rotación en la banca del FIT-Unidad de las y los candidatos electos en septiembre pasado.

La pandemia y las medidas para afrontarla tiñeron gran parte de las medidas propuestas que salieron desde esta banca, confrontando con las de los partidos mayoritarios y patronales. Por eso los primeros meses del año estuvieron cruzados por el debate sobre las medidas a tomar en el municipio respecto de la cuarentena, donde se vio claramente que el gobierno del MPN, en la provincia y la ciudad, retaceaba fondos para el cuidado sanitario y la atención económica de los miles de trabajadores y cuentapropistas que quedaron varados y sin ingresos. La propuesta de ordenanza presentada por la banca del FIT-Unidad sostenía en su artículo 1º “el uso de un mínimo del 10% del presupuesto votado para 2020 para ser destinado como gastos por emergencia sanitaria, según lo declarado en el decreto de necesidad y urgencia nacional 260-2020, en el decreto 366-2020 provincial y en el decreto municipal 148-2020”. En el artículo 2º se establece que “los fondos a ser usados en forma inmediata según el artículo 1º, y para que no deterioren la asignación de recursos de otras partidas presupuestarias, serán repuestos vía un incremento de la coparticipación percibida, tanto de provincia como de Nación, y de aportes extraordinarios impuestos a las empresas radicadas en el ejido de esta municipalidad y que su actividad sea industrial y/o de servicios petroleros, cadenas de grandes hoteles y grandes superficies comerciales”.

La banca del FIT-Unidad estuvo siempre al servicio de las luchas y de llevar al recinto los reclamos de las y los trabajadores, empezando por exigir que se mejoren las condiciones de trabajo de algunos sectores del propio Concejo, como el área de cocina y servicios, y la continuidad en la aplicación de los índices de ajuste salarial. Se apoyaron tomas de tierras que se desplegaron en varios barrios de la ciudad, como la de Casimiro Gómez, la del barrio Confluencia, que concluyó con un acuerdo que otorga lotes con todos los servicios públicos, a entregar en los próximos meses, y, en estos días, en las tomas de Centenario y del sector 2 de Febrero, de Autovía. En todas acompañamos sus reclamos buscando mesas de negociación con el gobierno que dieran respuestas y no represión, colaboramos con aportes y el apoyo de militantes de Izquierda Socialista y la juventud.

También participamos de la lucha contra el intento de desalojo y remate de Cerámica Neuquén y la atención cotidiana a todas las necesidades y planteos de Cerámica Zanon y Neuquén, a quienes les fueron entregados una parte de los aportes de fondos destinados a las luchas.

Otra pelea importante en la zona que recibió la solidaridad permanente de Angélica y nuestro partido fue el reclamo de los doce camioneros de Expreso Argentino, que estuvieron cuatro meses acampando frente a la empresa, exigiendo el pago de los sueldos y la continuidad laboral.

En simultáneo con el ejercicio en el Concejo, Angélica Lagunas llevó adelante tareas, como minoría Multicolor de ATEN Capital, en las diversas acciones que convocaron sectores docentes opositores contra el ajuste en educación y la entrega de la burocracia kirchnerista que dirige el gremio. Tras culminar su gestión en el Concejo Deliberante, y luego de un fuerte debate público por parte del FIT-Unidad contra las fuerzas mayoritarias y patronales para que se acepten las rotaciones de los candidatos votados por la población, Angélica volvió al trabajo en la escuela 56 de la capital, dejando en la banca a César Parra, del Partido Obrero.

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