Sep 28, 2020 Last Updated 2:32 PM, Sep 27, 2020

La pelea por el aborto legal lleva décadas en nuestro país. Este 28S nos encuentra en el marco de la pandemia del COVID-19 y la crisis económica y social que pusieron al descubierto las consecuencias de vivir bajo la explotación capitalista y la opresión patriarcal con el crecimiento de la miseria, la pobreza, la destrucción de la naturaleza y las consecuencias de la privatización del sistema de salud, que pesan especialmente sobre las mujeres y niñxs.

Los gobiernos capitalistas, independientemente de su signo político (sean los autodenominados “nacionales y populares” o los más abiertamente reaccionarios), junto con los empresarios y multinacionales, están descargando con ajuste sobre las y los trabajadores las consecuencias de una bancarrota que no generamos. En particular, las mujeres y la comunidad LGTBI sufrimos los despidos, ataques al salario y los trabajos más precarios. Vivimos un agravamiento de las violencias al interior de los hogares y en los lugares de trabajo. Las cuarentenas sin medidas de protección, nos han expuesto a más violencia machista, abusos sexuales y embarazos no deseados, mientras los gobiernos mantienen el aborto clandestino y el vaciamiento de los sistemas de salud, negando nuestros derechos y poniendo en riesgo nuestras vidas. 

Por eso el movimiento de mujeres y de la comunidad LGTBI tiene la tarea de seguir impulsando las luchas contra la violencia de género, la brecha salarial, por el aborto legal y por todos nuestros derechos.

En nuestro país la grave crisis social tiene un capítulo especial en la falta de vivienda, que se expresa en las extendidas tomas de tierras, donde las mujeres son protagonistas, peleando por un lugar donde vivir junto a sus familias -muchas veces huyendo de parejas violentas-, y enfrentando la represión y amenazas de desalojo de los gobiernos nacional y locales. Muchas de ellas ni siquiera han podido cobrar los míseros 10 mil pesos del Ingreso Familiar de Emergencia Ante esto, las autoridades de los ministerios de género, mujeres y diversidad nacional y provincial han respondido a su desesperado llamado a frenar el desalojo, con nueva fecha para el 1° de Octubre. Los gobiernos no actúan en soledad, lo hacen con la complicidad de las burocracias sindicales que no han hecho nada por las miles de mujeres trabajadoras precarizadas que luchan por un pedazo de tierra -como lo estamos viendo en la Provincia de Buenos Aires en González Catán y Guernica, así como en Jujuy, Neuquén y tantos otros lugares del país.  

En la Argentina, el gobierno nacional asumió diciendo que estaba a favor del aborto y prometiendo avanzar en la legalización. Pero Fernández en vez de apoyar el proyecto de la Campaña Nacional por el derecho al aborto, que defendió el movimiento de mujeres en las calles, prometió en la apertura de las sesiones legislativas en marzo pasado, que “en diez días” presentaría un proyecto alternativo que jamás presentó. Las declaraciones de Fernández envalentonaron a los sectores reaccionarios, como vimos en Tucumán, Jujuy, Formosa y Corrientes. Mujeres y disidencias presas o criminalizadas, niñas obligadas a parir, protocolos que habilitan la objeción de conciencia institucional, como en CABA.

Después de tan enorme gesto, el Papa salió a apoyar la renegociación de la deuda y las Iglesias evangelistas y sus expresiones más reaccionarias nucleadas en ACIERA -alineadas con la derecha bolsonarista y los golpistas en Bolivia, líderes de la ofensiva contra la denominada “ideología de género” en todo el continente- siguieron avanzando en protagonismo e intervención en distintos ámbitos del Estado. Todo, por supuesto, con financiamiento directo e indirecto por parte de las distintas administraciones.

Para garantizar nuestros derechos hace falta romper esa alianza histórica, separar a la Iglesia del Estado, cesar con toda modalidad de financiamiento a las iglesias, poner fin a la impunidad y el encubrimiento a los curas abusadores bajo amparo estatal (como ocurre con el cura y capellán de gendarmería Raúl Sidders, entre otros), y terminar con  las cesiones inmobiliarias, aportes y todos los subsidios, incluidos los de la educación confesional.

El sostenido bloqueo a la implementación de la educación sexual, que bloquea el reclamo la juventud, forma parte de la alianza con el oscurantismo clerical, que sirve a los efectos de reforzar una regimentación social a través de la educación en principios pre-científicos y prejuicios religiosos sobre la sexualidad y el rol de las mujeres y las personas LGTTBI.

Con la excusa de la pandemia, el gobierno de Fernández dijo que la legalización del aborto no era prioridad hasta que termine la emergencia sanitaria. Si el argumento habla de no saturar el sistema de salud, desde el inicio del  aislamiento obligatorio se efectuaron cerca de 28 mil internaciones que ocupan Unidades de Terapia Intensiva para atender a mujeres con secuelas graves por la interrupción de un embarazo en condiciones de extrema precariedad e insalubridad, situación evitable con el aborto legalizado. Es falso que la legalización “estrese” al sistema de salud. Por el contrario, permitiría liberar recursos para concentrarlos en el combate a la pandemia. En realidad, el aborto legal sólo “estresa” a las iglesias. 

Este contexto afecta particularmente a las mujeres y personas gestantes que quieren acceder al derecho a decidir sobre sus cuerpos, arrojándolas a realizarse abortos en condiciones inseguras, mientras crece la criminalización de las personas que quieren abortar. Por eso el FITU exige la centralización de todo el sistema de salud (público, privado, de las obras sociales y universidades nacionales), bajo control de los trabajadores y profesionales de la salud, único; y un impuesto a las grandes rentas y fortunas (que abarque a la gran propiedad de la tierra, a las ganancias bancarias y viviendas ociosas) y el no pago de la deuda externa.

Mientras el Congreso se reúne y vota leyes contra las y los trabajadores y sectores populares, como la negociación del pago de la fraudulenta deuda externa, el proyecto de la Campaña corre peligro de perder estado parlamentario si este año no se pone en discusión. Al mismo tiempo que se sigue cajoneando el tratamiento de este derecho en el parlamento nacional, en la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Larreta dicta una reglamentación restrictiva de la adhesión al protocolo ILE que sólo los legisladores del FIT-U han impugnado políticamente y en sede judicial.

La integración al gobierno de referentes y organizaciones del movimiento de mujeres y LGTBI sólo ha servido para que en nombre del “feminismo” y de nuestras luchas, brinden un apoyo ruinoso al pago de una deuda colonial y se justifique la negativa a nuestros derechos más elementales y a nuestros reclamos históricos. 

Este 28S llamamos a las mujeres, personas gestantes, trabajadoras, a seguir movilizadas y organizadas por el aborto legal, la separación de la iglesia y el Estado, por la aplicación de la educación sexual laica, científica y respetuosa de las identidades de género y sexuales, con perspectiva de género, contra los femicidios, porque la crisis la paguen los capitalistas -tal como lo resolvimos, en un debate con más de 50 organizaciones, en la Conferencia Latinoamericana y de los EEUU convocada por el FIT-U.

Necesitamos seguir impulsando un movimiento de mujeres y LGTBI independiente de todos los gobiernos, las iglesias e instituciones del Estado. Un movimiento que pelee junto a las familias sin techo, junto a les trabajadores de la salud, les docentes y el conjunto de los sectores de trabajadores en lucha, nos marcan el camino. Esa es la alianza poderosa a las que le temen los empresarios y sus gobiernos, esa es la alianza que nosotras nos jugamos a fortalecer, para darles un mensaje claro a quienes quieren descargar la crisis sobre nosotras. Nuestras vidas no pueden esperar, el aborto tiene que ser ley. ¡Aprobación inmediata del Proyecto de la Campaña nacional por el derecho al aborto!

Este 28S volvemos a reclamar:

¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir!

¡Separación de la iglesia y el estado!

¡Ni una Menos sin vivienda! ¡No al desalojo en Guernica!

Frente de Izquierda y de les trabajadores - Unidad

 

Escribe Guillermo Sánchez Porta

Con los compañeros del PTS y el MST hace un tiempo compartimos el Frente de Izquierda Unidad (FIT-Unidad) y el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC). No casualmente ambos llegaron tardíamente a estas importantes herramientas de unidad política (FIT-Unidad) y de coordinación sindical (PSC). Políticamente el MST se sumó al Frente de Izquierda recién en las últimas elecciones, luego de años criticándolo duramente como “marginales, sectarios, propagandísticos”, mientras navegaban en las aguas del centro izquierda argentina e internacional, apoyando a Pino Solanas o Luis Juez.

Con el PTS pasó algo similar en el PSC. Durante los más de dos años de existencia, el PTS se dedicó a criticarlo como “proyecto burocrático”. El fracaso de sus políticas sindicales y el fortalecimiento del PSC como polo de coordinación para los luchadores, los llevó a solicitar, recientemente, el ingreso al PSC. Pero, ahora desde adentro, ha mantenido la política de atacar la orientación y el funcionamiento del PSC. Lo hizo en los plenarios virtuales, reuniones de Mesa de conducción y, este 17 de septiembre, en la Jornada de lucha. Se ubica desde adentro para denunciar, combatir, a los dirigentes y organizaciones que integramos el PSC, dividiendo las acciones y actividades resueltas colectivamente en la Mesa.

Lamentablemente, desde el ingreso del PTS, el MST ha empalmado con una política muy similar al interior del PSC y comenzaron a actuar en bloque. Lo que los llevó a la barbaridad de boicotear la jornada nacional de lucha del PSC del 17 de septiembre, intentando cambiar su carácter y usurparla como jornada “del PTS y el MST”, rompiendo casi todos los acuerdos.

¿El PSC debe ser una coordinadora de sindicatos y luchadores antiburocráticos o una colateral del FIT-Unidad?

En un largo artículo en la Izquierda Diario, “Una izquierda cupera e inofensiva”, el PTS ataca a PO y a Izquierda Socialista. “El PO e IS sostienen la ficción de que esos actos son convocados exclusivamente por los sindicatos –que incluso como decimos arriba se niegan a discutir con la izquierda–, pero la mayoría de la “movilización con cupo”, donde la izquierda no es convocante, será de militantes de la izquierda”. En realidad, el PTS quiere justificar su rechazo a la coordinación de los sindicatos combativos, dirigentes antiburocráticos, agrupaciones y corrientes de izquierda, para unirnos en apoyos de luchas y para armar frentes que den pelea a las burocracias en los sindicatos. Ellos proponen que el PSC sea una colateral del FIT-Unidad, que la Mesa del FIT-Unidad  decida la política y tareas, y que los sindicatos del PSC lleven a los trabajadores a apoyarlas.

Pacagnini del MST, en el acto en Plaza de Mayo, fue contundente: “el PSC debe estar al servicio de fortalecer al FIT-Unidad”.

Ellos consideran que es mucho más importante la postura de los partidos del FIT-Unidad que las opiniones y voluntad de acción de los obreros ferroviarios del Sarmiento o los del Sutna, los ceramistas de Neuquén, los docentes de Ademys, AGD o Sutebas Multicolores, “porque los dirigentes de esos sindicatos son de izquierda”. Es una concepción burocrática, aparatista, de despreciar la opinión de los trabajadores y desconocer a los sindicatos combativos recuperados.

Nosotros desde el acuerdo del PSC impulsamos la verdadera coordinación permanente de los sindicatos combativos y antiburocráticos, para luchar y para enfrentar y derrotar a las patronales y las burocracias, independientemente de las posturas partidarias que tengan sus dirigentes y bases. Son conquistas de la clase trabajadora y sus luchadores, que debemos defender. El PTS y el MST en muchos sindicatos han dividido a la oposición antiburocrática haciendo perder seccionales o internas combativas (ATEN Neuquén, Ferroviarios del Mitre) o directamente enfrentando a las directivas del PSC, como al Pollo en el Sarmiento o a Crespo en el Sutna, los principales referentes del sindicalismo combativo. ¡Con esa política, ni siquiera son una “izquierda inofensiva”, sino que son una izquierda funcional a la burocracia y la patronal!

¿Una izquierda con posiciones alejadas de la realidad social?

El PTS tiene la deshonestidad política de decir que PO e Izquierda Socialista estamos por poner un cupo de personas movilizadas, para frenar la movilización. No explica la verdadera polémica, porque eso confirmaría, ante cualquier trabajador, su marginalidad social. Siempre estamos por impulsar la mayor movilización. Pero los compañeros del PTS no ponen en su artículo que hace seis meses el país está en pandemia y que todas las estadísticas dan que estamos en el pico de contagios y muertes. ¡En 20.000 espacios del artículo, el PTS no escribe la palabra pandemia o coronavirus! Si eso no es estar al margen total de lo que cruza hoy la realidad social argentina (y mundial) … Lo que decimos nosotros y los dirigentes de todos los sindicatos del PSC (salvo la lamentable excepción de los dirigentes del MST) es que es más difícil movilizar en una jornada de lucha propia del PSC, en medio de la pandemia y con el miedo de contagios, que cuando hay luchas específicas, como lo demostraron las enfermeras movilizando masivamente el 21/09. Por eso Izquierda Socialista propuso lo que hacen los trabajadores en varios conflictos, movilizar en caravana. Lamentablemente por presión del PTS y el MST, el PSC terminó aceptando una movilización con caravana y marcha. Fue para evitar contagios y mantener el “distanciamiento social”, propusimos poner un “cupo” de unas 300 personas por organización política y piquetera, sin “cupos” para los sindicatos que pudieran movilizar más. ¿Qué ocurrió el 17? Salvo Izquierda Socialista, ninguna de las organizaciones políticas y piqueteras cumplió con el “cupo” y así costó mucho el distanciamiento. Las columnas sindicales (sin “cupos”) no se movilizaron masivamente y muchos fueron en la caravana. La mayoría de las columnas piqueteras sí llevaron muchos sin respetar el cupo. Y el PTS, que anunció que no respetaría el cupo e hizo llamados públicos a sus simpatizantes a movilizarse masivamente, terminó con bastante poca presencia en su propio acto posterior.

Otro punto muy preocupante, es que los dirigentes del MST del PSC, médicos de la Cicop, los que más deberían alertar y cuidar la cuestión sanitaria, junto con el PTS insisten minimizarla y en llamar a movilizar “a decenas de miles” que, además, no están en las calles.

PTS y MST dividieron la jornada del PSC

El MST y el PTS agregaron una actitud desleal y divisionista, que genera malestar en el PSC. Una vez que la Mesa del PSC rechazó que su jornada fuese convocada por el FIT-Unidad, el MST y el PTS inventaron para el mismo día al final del acto del PSC, un acto suyo en el obelisco, a cuatro cuadras. Lo convocaron como “cierre de la jornada nacional de lucha del PSC”, queriendo usurpar la jornada del PSC. Así lo citaban, incluso diciendo que “si no llegas a la plaza, podés ir al obelisco más tarde”, una verdadera contrabandeada. Así fue presentado en la TV y los medios. Fue vergonzoso que la columna del PTS se retirara del acto apenas terminaron de hablar sus oradores, al igual que la mitad de los asistentes del MST. Además, la baja asistencia en el Obelisco (llevaron mucho menos personas que los que fueron a la marcha del PSC), confirmó que su caracterización y política fue equivocada y que no tuvo mucho sentido, más que el de dividir al PSC, su accionar.

Llamamos a los compañeros del PTS y del MST a que terminen con esas acciones desleales y divisionistas, y a que cumplan los acuerdos que se hacen en función de fortalecer el PSC en todo el país.

Escribe Diego Martínez

En La Izquierda Diario y en sus intervenciones en asambleas sindicales y estudiantiles, los compañeros del PTS vienen insistiendo con el planteo de que “la derecha gana las calles” y que, por ende, hay que salir a disputar en el terreno de las movilizaciones callejeras con este sector. Sostienen además que el gobierno viene “cediendo” a sus reclamos y que la “derecha” le impone la agenda política a Alberto Fernández. Son planteos equivocados. La avanzada de la “derecha” no es tal y la política de ajuste y entrega parte de la iniciativa del propio gobierno. No se trata de una “concesión” a ningún sector. El planteo del PTS tiende a sembrar expectativas en una franja de luchadores acerca de que el gobierno peronista aplicaría una política distinta si no fuera presionado por la “derecha” y que, por lo tanto, la principal tarea es enfrentar a este sector y no al gobierno.

¿El gobierno “cede” frente a la derecha?

Lo venimos explicando en distintos artículos. Las convocatorias de sectores reaccionarios junto a  Cambiemos, como la que se dio el domingo pasado, expresan a grupos minoritarios y no hacen mella entre los trabajadores, quienes tienen fresco el recuerdo del gobierno de Macri y su política de ajuste.

Sobredimensionar el alcance de estas convocatorias solo sirve en los hechos para darle pie al gobierno para que insista con su planteo de que, ante el “avance de la derecha”, hay que apoyarlo a como dé lugar.

Más grave que esto nos parece que el PTS sostenga que “el oficialismo fue cediendo ante reivindicaciones del poder económico y los sectores conservadores. Eso les dio cada vez más moral para sus ‘banderazos’”. (Un nuevo banderazo en distintas ciudades del país, Laizquierdadiario, 13/9/2020).

Desde nuestro punto de vista, no es que el gobierno haya “cedido” a las presiones del “poder económico”, sino que Alberto Fernández gobierna para estos sectores. No fue por alguna movilización de la oposición patronal ni por la presión del empresariado que el gobierno convocó a una reunión en Olivos con la Sociedad Rural, la UIA y los grandes bancos, ni tampoco fue exclusivamente por la presión del “poder económico” que el gobierno trazó un plan de ajuste con los empresarios, con el aval de la oposición patronal y la burocracia sindical. La idea de que el problema del gobierno peronista es que “cede a presiones” puede llevar a que honestos compañeros, que tienen expectativas en el gobierno, piensen que el de Fernández es un “gobierno en disputa”, que cambia su política según las presiones que sufra. Algunos planteos del PTS se acercan peligrosamente a esta idea, por ejemplo cuando afirman que “[…] Alberto Fernández los envalentona a  seguir saliendo a la calles, ya que no utilizó la gran fortaleza que le dio la cuarentena, sobre todo en sus primeros momentos, para avanzar, sino que la oposición logró que el presidente retroceda con la expropiación de Vicentin, que el impuesto a las grandes fortunas siga siendo una promesa […]” (La derecha quiere ganar las calles: sus planes para la crisis y los motivos para enfrentarlos, LID 13/8/2020).

Para el PTS, la política de ajuste y “retroceso” siempre es una consecuencia de “ceder” ante la derecha. Este razonamiento solo trae confusión entre los luchadores. Hay que decir con todas las letras que el que impulsa la política de ajuste es el propio gobierno. Nadie lo “empuja a hacerlo”. Lo hace por motu proprio.

Las “alas” del gobierno

Lo de la confusión que se puede sembrar en torno de las supuestas disputas por la orientación política del gobierno también viene a cuento del análisis de las distintas “alas” del gobierno. Algunos medios de comunicación instalan insistentemente que en el gobierno hay distintas alas y que el peronismo kirchnerista representaría el ala más “radicalizada”. El PTS abona a esta idea diferenciando públicamente al gobierno peronista kirchnerista del actual, comandado por Alberto Fernández, pero en el que Cristina Kirchner es vicepresidenta. Los compañeros plantean: “ […] Este Frente de Todos no es lo mismo que el kirchnerismo […] Esta coalición es mucho más ‘moderada’ y de ‘reconciliación’. Se observa en muchas medidas, al margen del juicio de valor que se tenga de cada una: desde aquel descabezamiento de la Corte Suprema que venía del menemismo a esta “reforma judicial” que hace mucho ruido y tiene pocas nueces; desde ese intento frustrado de reestructurar el sistema mediático con la ley de medios a esta regulación esencial de las tarifas, o desde aquella apelación a cierto discurso ‘setentista’ a este alfonsinismo un poco gris que pregona el profesor de derecho penal” (El poder de la derecha, LID, 18/8/2020).

La alianza gobernante es una coalición peronista en la que convergen distintos sectores que se unieron con el mero fin de ganar las elecciones. Si tienen disputas entre ellos están motivadas por peleas de espacio de poder y no porque un sector quiera medidas más radicalizadas que otro. Es importante que desde el Frente de Izquierda Unidad seamos claros y contundentes en este aspecto y no confundamos tildando de “menos moderado” al kirchnerismo. Muchos compañeros, equivocadamente, tienen la expectativa de que el “ala cristinista” del gobierno impulse medidas a favor de los trabajadores. Hay que recordar que fue la propia Cristina la que le aconsejó a Alberto cerrar el acuerdo de entrega con los bonistas y que Máximo Kirchner fue anfitrión, junto al presidente, en la reunión de la Quinta de Olivos que contuvo a lo más “granado” del empresariado argentino.

Una política que desorienta en la acción

Las posturas titubeantes del PTS hacia el peronismo lo llevan a adoptar posiciones claudicantes frente al gobierno que desorientan políticamente en el terreno de las luchas. Así fue que, en la reunión del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, que agrupa a organismos de derechos humanos independientes y a la izquierda, estuvo en contra de levantar la consigna “el gobierno es responsable” frente a los casos de gatillo fácil que se dieron en la cuarentena. En distintos encuentros estudiantiles votaron repudiar el acuerdo con los bonistas, pero no incluyeron la consigna “no al pago de la deuda externa”.

Más grave aún es la política que impulsaron en organismos sindicales. En el plenario provincial de delegados bonaerenses convocado por los Suteba opositores plantearon que el eje de la acción de los trabajadores era tomar las calles para evitar que “las cope la derecha”. Es una política totalmente equivocada. Si hay que copar las calles es para, en primer lugar, luchar contra el ajuste que impulsa el gobierno, y la forma de enfrentarlo es con la unidad de todos aquellos que rechazamos esta política, empezando por los sindicatos combativos agrupados en el Plenario del Sindicalismo Combativo, junto a la izquierda, los movimientos sociales y demás sectores.

Seguiremos dando estos debates junto al PTS en los distintos espacios políticos que compartimos.

Escribe Luis Covas

El 21 de agosto se realizó la charla debate del FIT Unidad en homenaje a León Trotsky en el 80° aniversario de su asesinato. Participaron Mercedes Petit, de Izquierda Socialista-UIT-CI; Christian Castillo, del PTS-FT; Rafael Santos, del PO; Alejandro Bodart, del MST-LIS, y Guillermo Sánchez Porta, de Izquierda Socialista-UIT-CI, entre otros.

Este homenaje fue parte de los cientos que se hicieron en el mundo para recordar al revolucionario León Trotsky y repudiar su asesinato a manos de un enviado del traidor José Stalin. Las cuatro organizaciones reivindicamos su legado y ratificamos que Trotsky fundó la Cuarta Internacional para darle continuidad al marxismo revolucionario y la revolución socialista de 1917 en Rusia.

En ese sentido, fue un homenaje necesario y positivo, logrado en común en el FIT Unidad. Dado el carácter de charla debate que asumió el homenaje, llevó a que pesaran en demasía las polémicas internas. Hubo gran cantidad de compañeras y compañeros a quienes les costó entender muchas de ellas. Esto es entendible dado que en esas discusiones se entremezclan cuestiones de información de hechos históricos de más de medio siglo, de política y programa y de trayectorias específicas de las distintas corrientes y dirigentes del movimiento trotskista.

En las reuniones previas al evento, desde Izquierda Socialista nuestra propuesta fue que hiciéramos un acto virtual de homenaje con un orador por organización, no un debate. Por desgracia no hubo acuerdo con las otras organizaciones, que quisieron el formato polémico. El Partido Obrero insistió en que, dadas las diferencias existentes sobre el proceso de la Cuarta sin Trotsky, lo mejor era un debate abierto. En la medida que, correctamente, en el FIT se actúa por acuerdos y consensos, desde Izquierda Socialista terminamos acordando. También se acordó el criterio de que haríamos primar el homenaje.

Pero desde el primer momento hubo intervenciones que dejaron ese criterio de homenaje y se centraron en un debate de las diferencias sobre la historia y la actualidad de cada tendencia. La tónica de dejar de lado el homenaje la dio el dirigente Alejandro Bodart, dirigente del MST, que intervino primero y directamente dijo “no voy a aburrirlos hablando de Trotsky”, y se lanzó directamente a polemizar y criticar a las otras corrientes.

De los cuatro exponentes centrales, solo nuestra compañera Mercedes Petit encaró su intervención dedicando la mayor parte de su tiempo a recordar la personalidad y el legado de Trotsky y el posterior devenir del trotskismo luego de la Segunda Guerra Mundial. Denunciando el nefasto rol del revisionismo oportunista que se instaló desde fines de los ’40 y sin entrar en polémicas directas con las actuales corrientes del FIT Unidad.

De todos modos, puede ser muy rescatable conocer e ir entendiendo estos debates que están en las redes.

En las páginas de El Socialista digital y en la web izquierdasocialista.org y uit-ci.org se pueden retomar completas las intervenciones de los participantes y los debates, como también las notas que aclaran o profundizan los temas en cuestión.

Desde el punto de vista de Izquierda Socialista y la UIT-CI, reivindicamos el homenaje, a pesar de esta debilidad por su formato. Ante la duda de muchas compañeras y compañeros sobre la utilidad de estas mesas de debate, decimos que lo positivo es que se hizo en el marco de la unidad que tenemos en el FIT Unidad. La mayor parte de estas cuestiones no son nuevas. Llevamos décadas discutiendo entre las corrientes del trotskismo. Pero antes no estábamos en un frente político común. Esto es importante rescatarlo. Por lo tanto, hay diferencias y debates, a veces duros y complejos, pero se mantiene la unidad lograda en el FIT Unidad.

Una realidad es que se discutieron poco o casi nada las propuestas para dar pasos hacia la reconstrucción de la Cuarta Internacional. Desde Izquierda Socialista/UIT-CI volvemos a reiterar nuestras tres propuestas, presentadas por Mercedes Petit, y antes en la conferencia latinoamericana, para unir a los revolucionarios. Primero, coordinar campañas internacionales comunes, como la del 27A, de repudio al racismo y a Trump, el apoyo al pueblo palestino contra el Estado genocida de Israel, contra las dos pandemias, contra la destrucción ambiental, entre otras. Segundo, impulsar, donde haya condiciones, experiencias como la del FIT Unidad en la Argentina. Y tercero, dar pasos concretos hacia una coordinación nacional e internacional en el camino difícil, pero muy necesario, hacia la reconstrucción de la Cuarta Internacional sobre la base de un programa revolucionario. Como dijimos el 21 de agosto, este será el mejor homenaje que podemos hacerle a León Trotsky.

 

 

 

 

Escribe Gabriel Schwerdt

En la charla debate continuamos el intercambio sobre las distintas tácticas de construcción de los partidos trotskistas. Tanto el PTS como el PO siguieron criticando a la UIT-CI por integrar el PSOL en Brasil y el, más reciente, Frente Amplio de Perú.

El PO repitió su concepción lineal y esquemática: ninguna táctica, hay que construir solos, sin buscar en la realidad oportunidades ni mediaciones, el “Partido Obrero” en todo tiempo y lugar. Este enfoque rechaza la muy variada y rica experiencia de Trotsky aconsejando a los pequeños grupos de sus seguidores en los años ’30. Pero como se le señaló en el debate, se contradice con la práctica concreta de la que fuera organización hermana del PO en Brasil. Causa Operaria integró el PT de Lula desde su fundación, en 1980, hasta 1991, cuando fueron expulsados. Coincidimos en que aquella era una táctica correcta. Pero contradice el dogma absoluto que presentó el compañero Rafael Santos criticando a la UIT-CI.

Las contradicciones del PTS

Los compañeros del PTS son más contradictorios. Vienen citando las recomendaciones de Trotsky a sus seguidores en los Estados Unidos para construirse con distintas tácticas en la década del ’30. Coincidimos en recuperar esos consejos invalorables y buscar en la realidad actual las distintas oportunidades que se presentan. Pero parecería que las mismas tácticas son válidas según quien las aplique.

La CST-UIT-CI integra el PSOL, un partido de izquierda amplio y de tendencias. Se construye con su propia prensa, programa y militancia disciplinada. Hace su propia agitación electoral con sus candidatos y orienta en forma independiente la actividad de sus parlamentarios. Fija en forma autónoma la actividad de sus conducciones sindicales, integradas a Conlutas. Una de sus peleas centrales es combatir, junto con otras tendencias internas, las alianzas electorales de otras tendencias del PSOL con sectores del lulismo. Lo consideramos una táctica principista y correcta. Y el PTS la critica duramente. Pero esto contradice el hecho de que los compañeros del PTS pidieron el ingreso de su organización, MRT, al PSOL en el año 2017. La CST-UIT-CI, como es obvio, apoyó ese pedido, que lamentablemente fue rechazado por la mayoría de la dirección del PSOL ¿La táctica de pertenecer al PSOL era correcta cuando pidieron el ingreso? ¿Dejó de serlo porque la mayoría de la dirección se lo impidió?

Las posiciones del PTS se hacen aún más contradictorias en relación con el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) francés, un partido amplio de tendencias, con una dirección reformista, electoralista y revisionista mandelista. ¿Por qué está bien integrar el NPA, como lo hace su organización CCR-PTS, y está mal integrar el PSOL, un partido amplio bastante parecido al NPA? Como ya dijimos, una explicación posible sería que al PSOL no los dejaron entrar. Nosotros consideramos que ambas tácticas son principistas, legítimas y correctas. Incluso teniendo en cuenta que la dirección del NPA apoyó con fervor a los gobiernos de Chávez y de Syriza, en Grecia. Los compañeros del PTS vienen cuestionando nuestra presencia en el PSOL y se construyen dentro del NPA sin fundamentar esa contradicción.

Sobre el Frente Amplio peruano

En estas páginas publicamos el artículo “¿Por qué y cómo participamos en el Frente Amplio?”, de Taylor Rojas, dirigente de Uníos, sección de la UIT-CI en Perú (Uníos, N°24, 15/8/2020). Allí explica claramente qué es el Frente Amplio y la fundamentación de nuestra actividad dentro de él. En Perú nos critican que estemos dentro del Frente Amplio. Tenemos que reiterar a los compañeros del PTS que las tácticas, si son correctas, son válidas para todos por igual.  Pero insistimos en un dato, un militante de su organización peruana habló con un compañero de Uníos consultando la posibilidad de tener candidaturas en el Frente Amplio. Fue una conversación, no tenemos una grabación. Quizás no fue una política votada en su organización, pero existió esa consulta.

El NPA francés, ¿un partido revolucionario?

En la charla debate surgió un argumento novedoso que podría clarificar por fin la diferencia que hacen entre Brasil y Francia. El compañero Christian Castillo fundamentó su entrismo en el NPA diciendo que su objetivo sería transformarlo en un partido revolucionario. Esto es profundamente equivocado. Esa mayoría del partido, que es reformista y revisionista mandelista, nunca va a encarar el camino de construir un partido revolucionario. La estrategia actual de la táctica entrista no puede ser otra para los trotskistas revolucionarios que construir su propia organización revolucionaria, aunque sea dentro del NPA. Siempre fue esa la concepción de Trotsky. No corresponde sembrar ilusiones en un curso revolucionario del NPA. Eso solo debilitaría la pelea contra la dirección mayoritaria del NPA.

Para la UIT-CI, en Brasil, en Perú, o si estuviéramos en Francia, el objetivo no es transformar al PSOL, al Frente Amplio o el NPA en partidos revolucionarios. Es aprovechar espacios para avanzar. Son tácticas muy importantes, pero al servicio de un claro objetivo, ese que siempre defendió Nahuel Moreno y que Ernest Mandel abandonó desde la posguerra, construir partidos revolucionarios trotskistas.

Ojalá estos intercambios sobre las tácticas de construcción de los partidos trotskistas y sus objetivos sean útiles para fortalecer la unidad de los revolucionarios, tanto en la Argentina, fortaleciendo al FIT-Unidad, como en otros países donde la crisis capitalista y las movilizaciones abren grandes oportunidades para el crecimiento del trotskismo.

 

 

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