Apr 05, 2020 Last Updated 8:14 PM, Apr 4, 2020

 En la última movilización protagonizada por mujeres del 9M, en Buenos Aires, en conmemoración del #DíaInternacionalDeLaMujerTrabajadora, denunciábamos que en los primeros días del mes tuvimos más femicidios que en días pasados. Lamentablemente, esa relación numérica hacia fines de marzo y #EnCuarentena no se modificó. El sábado 28 se conocieron los cuatro nombres de mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres ese mismo día: Cristina, su hija Ada, Haydeé y Claudia.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada bonaerense por Izquierda Socialista/FIT Unidad

En tiempos de aislamiento social y encierro la violencia de género crece. Esto fue reconocido hasta por un informe de la ONU del 19 de marzo pasado, que recomendaba a los gobiernos que tomen medidas especiales. Sin embargo, nada se está haciendo y los femicidios serían un "efecto colateral del confinamiento", según el presidente de Uruguay, Lacalle Pou.

En la Argentina, Alberto Fernández no ha dicho nada frente a esta situación desesperante para las víctimas de violencia de género, que están siendo obligadas a convivir veinticuatro horas junto al agresor. Sí, a través de publicidades se está promocionando la línea 144 (destinada a recibir las denuncias de violencia de género) y ahora se implementó el pedido del "barbijo rojo" en las farmacias como una especie de "contraseña" entre quien solicita ayuda y quien atiende la farmacia.

Ahora bien, decretada la cuarentena obligatoria los llamados a la línea 144 aumentaron un 30%, sin embargo, quienes atienden esos llamados vienen denunciando que no dan abasto. Trabajan en condiciones completamente precarizadas, sin presupuesto, sin condiciones de seguridad e higiene y, por ser monotributistas, ni siquiera están cobrando las horas extras. Por otro lado, la idea de recurrir a una farmacia y usar la "contraseña" no está dando resultado en países como en el Estado español, que implementó "Mascarilla-19" sin ningún resultado, porque a las víctimas de violencia los agresores no las dejan salir de sus casas.

Desde Isadora e Izquierda Socialista exigimos que se declare ya la emergencia en violencia de género porque los femicidios y trans-travesticidios no cesan. No se le puede hacer frente a esta escalada de violencia con un presupuesto de 11 pesos por mujer por año que viene de la era Macri. Necesitamos refugios para que alberguen transitoriamente a todas las víctimas de violencia y a sus hijes. Exigimos la atención psicológica y el asesoramiento legal gratuito, con perspectiva de género, para todas ellas. A su vez, se debe implementar una ayuda económica que cubra la canasta familiar. Se deben prohibir los despidos y suspensiones y que las patronales otorguen las licencias pagas. Estas medidas mínimas y urgentes deben tener una partida extrapresupuestaria que debe salir del no pago de la deuda externa y de impuestos especiales a las grandes empresas, como el Grupo Techint, las telefónicas y las mineras que siguen siendo beneficiadas con subsidios y quita de impuestos.

En varias ciudades del mundo el reclamo por la igualdad entre los géneros se instaló con fuerza y millones se movilizaron entre el 8 y 9M. En algunos países se conmemoró el día internacional de la mujer trabajadora con acciones, movilizaciones y en algunos casos con una parcial huelga feminista. Sin dudas, la oleada de luchas feministas continúa contra la violencia machista y los crímenes de odio, contra la desigualdad económica y por el derecho a decidir.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada provincial por Buenos Aires. Izquierda Socialista/FIT

“La verdadera pandemia es el machismo” decían algunos carteles que portaron las mujeres en Europa. En varios países las movilizaciones fueron suspendidas por el coronavirus como en Italia, pero el día internacional de la mujer trabajadora no pasó desapercibido. Decenas de miles en Barcelona y cientos de miles en Madrid se movilizaron masivamente este 8M  de 2020. Uno de los reclamos más sentidos fue el de la igualdad de derechos para las migrantes a quienes el gobierno de Pedro Sánchez les niega el acceso a la salud.  

En Turquía miles de activistas se movilizaron contra el gobierno represivo de Erdogan en reclamo de libertades y contra la violencia patriarcal. Se destacaron los mensajes contra el matrimonio con niñas, por la distribución de las tareas domésticas y también en solidaridad con las migrantes. Una vez más, al igual que en 2019, la marcha fue duramente reprimida y quienes se manifestaban no pudieron llegar a la emblemática plaza Taskim.  
En Pakistán, bajo el lema “mi cuerpo, mi elección”  y a pesar de las amenazas contra la manifestación del 8M, las mujeres salieron a las calles. Allí  tuvieron que enfrentar no solo la represión policial sino también a un grupo de islamistas que fueron a impedir la marcha con la consigna “el cuerpo es de Alá, la decisión es de Alá”.

“América Latina va a ser toda feminista”

Con este popular cántico, se colmaron las calles de Lima, Buenos Aires, Bogotá, Santiago de Chile y la ciudad de México, entre otras ciudades. Latinoamérica sigue siendo una de las regiones más afectadas por la desigualdad entre los géneros. Y al unísono, se expresaron voces contra la violencia machista, por la igualdad de oportunidades y por el derecho al aborto legal seguro y gratuito.
En Chile, la movilización del 8M fue histórica y la consigna central fue contra el gobierno de Piñera. En Santiago arriba de dos millones y medio de mujeres llegaron a la Plaza Dignidad, enfrentándose a los “pacos”. La marcha que unió las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar fue de cinco kilómetros. La rebelión del pueblo chileno continúa desde hace meses, y en esta oportunidad las feministas volvieron a  denunciar la violencia político-sexual que se manifiesta en violaciones  y todo tipo de vejámenes a las mujeres cuando son detenidas.

En México fueron dos días de movilizaciones muy masivas. El 8M la plaza central de la capital del país se tiñó de violeta contra la impunidad de los femicidios y se denunció que por día, son diez las mujeres asesinadas por el odio a su  género. El lunes 9M, se convocó a un paro nacional de mujeres contra la brecha salarial que llega al 34%.
En Perú la jornada se anticipó al 7M y cerca de 10.000 personas se manifestaron en Lima bajo la lema “Trabajadoras, sí; explotadas y violentadas, no.” En el país andino, el reclamo central fue el fin de los femicidios y la exigencia al presidente Martín Vizcarra que declare la emergencia en violencia de género.

En Argentina, al momento de la movilización se habían contado más femicidios que días. Por eso, en el país del #NiUnaMenos, el reclamo por presupuesto para combatir la violencia de género continúa más vigente que nunca. La marcha en Buenos Aires, se convocó  bajo la consigna: “La deuda es con nosotres, ni con el FMI, ni con las iglesias” y denunció el pago de la deuda externa. A su vez, el reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito fue la demanda central de la movilización del lunes 9M. Por eso, frente al Congreso, decenas de miles de mujeres levantaron en alto el pañuelo verde exigiendo que se apruebe inmediatamente el proyecto de la Campaña nacional por el derecho al aborto que tiene estado parlamentario y que fue construido por el movimiento feminista.

En síntesis, las acciones tanto del 8M como del 9M dejaron en claro que las mujeres junto a las disidencias sexuales estamos en las calles y luchando por cada uno de nuestros derechos. Convencidas de que solo con la fuerza de la movilización, vamos a conquistarlos.

Escribe Malena Zetkin

Como ya se ha resaltado públicamente desde el ascenso de la “marea verde” en 2018, los abortos clandestinos en Argentina ascienden a las cifras de entre 370 y 520 mil al año y constituyen la principal causa de muerte de mujeres y personas con capacidad de gestar. La necesidad de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo no es un asunto menor, sino que resulta uno de los principales problemas de salud de las mujeres que puede tener una solución eficaz, tal como se ha demostrado en más de la mitad de los países del mundo en donde el aborto es legal.

Sin embargo, en 2018 el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, a pesar del apoyo de millones en las calles, quedó sepultado tras la negativa de los senadores que eligieron el bando de la Iglesia Católica en contra de las mujeres. Pero la “marea verde” siguió viva y en las calles insistiendo con la aprobación del proyecto de ley. Por ello la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto volvió a presentarlo en 2019 en el Congreso y el pañuelo verde siguió siendo bandera en todas las movilizaciones feministas hasta la actualidad. En este marco, el nuevo gobierno de Alberto Fernández no dudó en subirse a la ola y anunciar que el presidente enviaría al Congreso un proyecto de ley para legalizar el aborto, aunque diferente del discutido en las calles y en los cientos de actividades en las que se formó la comisión redactora del mismo.

El nuevo gobierno del peronismo, a diferencia de sus predecesores, debió enseguida anunciar que apoya el aborto legal. Pero pronto comenzaron a surgir rumores acerca de la letra del proyecto de ley. Tras reuniones con el Vaticano y diferentes referentes de la Iglesia Católica, el gobierno dejó entrever que su proyecto tendría una propuesta de objeción de conciencia. Es decir, le daría vía libre a los médicos e instituciones religiosas para que se nieguen a realizar la práctica de salud excusados en sus creencias, tal como ya ocurre en nuestro país con los casos de las niñas obligadas a parir y las mujeres maltratadas, torturadas y hasta criminalizadas, aunque estén contempladas en los casos de abortos no punibles. Por eso, en el pañuelazo del 19F y en las acciones y movilizaciones del 8 y 9M centenares de miles en todo el país, salimos a dejar bien claro que nuestro proyecto está en las calles. Y que seguimos reclamando la separación de la iglesia y el Estado, por lo tanto, la queremos fuera de nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Mientras  se esparcen rumores acerca del proyecto de ley del gobierno, lo cierto igualmente es que éste sigue sin aparecer. El tiempo pasa y debajo de la pila de especulaciones sobre qué presentará el presidente en el Congreso quedan las mujeres muertas, mutiladas o criminalizadas por la clandestinidad. Por eso reafirmamos que al proyecto de ley ya lo tenemos. Es el de la Campaña. Está en las calles. Basta de dilaciones y especulaciones con nuestros derechos. Queremos el aborto legal ya.

Escribe Malena Zetkin

El pasado 11 de marzo, el juez de la Corte Suprema de Nueva York James Burke condenó al poderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein a 23 años de prisión por los casos de violación y abuso sexual de  Miriam Haley, una ex asistente de producción de televisión que aseguró que Weinstein la forzó a tener sexo oral en su departamento de Nueva York en 2006; y de Jessica Mann, una ex actriz a quien violó en una habitación de hotel del centro de Manhattan en 2013.

Sin embargo, son más de 100 las mujeres que denuncian haber sido acosadas, abusadas y hasta violadas por el productor, como Asia Argento, Ashly Judd, Rose Mc Gowan y muchas otras mujeres que en 2017 se animaron por primera vez a hacer pública la denuncia por violencia sexual, dando origen al movimiento #MeToo que puso al descubierto no solo en Hollywood, sino en todo el mundo, las modalidades de violencia sexual impuestas a las mujeres para mantenerse en el trabajo. Aun Weinstein tendrá dos juicios más que enfrentar. Pero lo más importante es que se ha demostrado con el #MeToo, que organizarse y terminar con el silencio es clave para acabar con la impunidad de estas prácticas que no son solo de Weinstein, sino que hacen a la violencia sexual laboral, estrategia fundamental del capitalismo patriarcal para superexplotarnos.                    

Alberto Fernández anunció que el gobierno presentará su proyecto de legalización del aborto. Luego de años de lucha, el anuncio generó muchas expectativas. Pero el movimiento feminista ya tiene su proyecto, el de la Campaña Nacional por el derecho al aborto consensuado por más de 700 organizaciones y presentado con 70 firmas de diputadas y diputados de todos los bloques políticos y que al día de hoy tiene estado parlamentario. ¿Por qué el gobierno no lo apoya?

Escribe Mercedes de Mendieta, Legisladora porteña electa Izquierda Socialista/FIT Unidad

“Dentro de los próximos 10 días presentaré un proyecto de ley de interrupción legal del embarazo que legalice el aborto en el tiempo inicial de embarazo, que permita a las mujeres acceder al sistema de salud cuando tomen la decisión de abortar”, dijo Fernández en el Congreso. Es la primera vez que un presidente reconoce que existe el aborto clandestino y que es un problema de salud pública. Esto es un triunfo de la histórica #MareaVerde que recorrió el mundo por el aborto legal. Ya nadie puede mirar para otro lado.

La masividad de esta lucha puso en agenda la necesidad de este derecho fundamental para las mujeres y personas gestantes, siendo uno de los grandes temas durante la campaña electoral de 2019. Ahora bien, ¿por qué el gobierno se juega a presentar su propio proyecto en vez de tomar el de la Campaña Nacional que se volvió a presentar en el Congreso y por el que venimos defendiendo en las calles desde hace años? Creemos que la respuesta podrá estar en el contenido del proyecto del Ejecutivo.

Los interrogantes sobre el contenido del proyecto

A fines del año pasado, Fernández participó en la presentación del libro “Somos Belén” y dijo públicamente que presentaría un proyecto propio por el derecho al aborto. Desde entonces, comenzaron los interrogantes sobre su contenido y sobre cómo debía posicionarse el movimiento feminista. Lo concreto es que hasta hoy no lo conocemos y la Campaña Nacional no fue consultada ni incluida para su redacción. Desde ya advertimos.

Al día siguiente del masivo pañuelazo del 19F en apoyo al proyecto de la Campaña, el Ministro de Salud Ginés González García dijo que “detalles como la objeción de conciencia, siempre y cuando se garantice que se cumpla el caso, se contemplará. Una institución religiosa, no necesariamente católica, se puede negar”. Este guiño a las iglesias podría significar un claro obstáculo para quienes quieran ejercer el derecho al aborto. No sólo permite la posibilidad de una objeción de conciencia individual por parte de los médicos sino que el ministro deslizó que podría ser institucional. Lo que significa que sanatorios privados o incluso obras sociales y prepagas puedan negarse a la práctica.

El proyecto de la Campaña es el que construimos sin objeción de conciencia, en el que el derecho sea garantizado en los centros de salud públicos y privados e inscripto en el Plan Médico Obligatorio, pensado como un verdadero derecho humano. Un proyecto que incluye el carácter de orden público, es decir obligatoria para todas las provincias, priorizando el derecho de las mujeres y personas gestantes por encima de los acuerdos con las iglesias. Un proyecto que incluye la educación sexual integral y fue construido desde lo colectivo, desde el movimiento feminista, desde las organizaciones que integramos desde hace quince años la Campaña y que fue presentado por octava vez el año pasado.

El gobierno peronista de Fernández tiene mayoría en ambas cámaras y podría dar luz verde para que se apruebe ahora el proyecto de la Campaña. Sin embargo, ha decidido presentar otro, desconociendo a las organizaciones que integramos la Campaña. Por eso insistimos y exigimos que se apruebe inmediatamente, sin dilaciones ni modificaciones, el proyecto del movimiento feminista y no otro, acordado con las iglesias. Llamando desde ahora a enfrentar las maniobras y dispositivos que puedan ocurrir, que vayan en desmedro de nuestro derecho.

Si este año es ley, es una conquista de la lucha feminista

La pelea por el derecho al aborto tiene décadas en Argentina y es una de las grandes banderas de los reclamos del movimiento de mujeres y diversidad. Esta lucha pegó un salto con la #MareaVerde en 2018, arrancó la media sanción en diputados y ganó las calles con millones de movilizadas. Durante este proceso, ganamos el debate social y demostramos que la clandestinidad del aborto es un problema de salud pública, que lleva a cientos de mujeres a perder la vida, afectando a las más pobres y jóvenes. Que es un derecho humano y que es parte de la pelea por la autonomía de nuestros cuerpos y por una maternidad deseada, no obligatoria. Pelea que terminó en el Senado con los partidos tradicionales -PJ, UCR, PRO- votando por el aborto clandestino en total acuerdo con los sectores antiderechos y reaccionarios como son las iglesias católicas y evangélicas.

Este 8 y 9M en el marco del paro feminista y las jornadas de lucha por el día de las mujeres trabajadoras, tenemos el desafío de volver a llenar las calles con nuestros pañuelos verdes en reclamo de nuestro derecho a decidir. A su vez, debemos seguir movilizadas y de manera independiente de todos los gobiernos capitalistas y patriarcales que son los responsables de la situación de las mujeres y disidencias. Vamos a conquistar el derecho al aborto, convencidas de que si este año es ley, será por la fuerza imparable de nuestra lucha.

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