Apr 20, 2026 Last Updated 8:45 PM, Apr 20, 2026

Escribe Prensa UIT-CI

El autor, que fue galardonado con el máximo premio de la literatura árabe, fue liberado e enviado a Egipto como parte del acuerdo de los intercambios pactados en Egipto. Por su interés, reproducimos reportaje en La Nación, de Argentina.

15 de octubre de 2025, Elisabetta Piqué, corresponsal en Italia

Basim Khandaqji es un escritor que ganó el año último el International Prize for Arabic Fiction, el reconocimiento más prestigioso para la literatura en lengua árabes por su novela A mask, the colour of the sky (Una máscara, el color del cielo), libro que fue traducido a diversos idiomas. Además, es uno de los 250 palestinos con condena perpetua que fue liberado el lunes pasado de una cárcel israelí, como parte del canje por rehenes estipulado en el acuerdo impulsado por Donald Trump.

Nacido en 1983 en Nablus -Cisjordania ocupada-, a los 22 años y en plena Segunda Intifada, fue condenado a tres cadenas perpetuas por un atentado suicida de noviembre de 2004 en un mercado de esta ciudad, en el que murieron tres personas.

Según las Fuerzas del Ejército Israelí, Khandaqji, que era un estudiante universitario en ese momento, facilitó la entrada del terrorista suicida a esta ciudad. Mientras que para el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, fue juzgado “indebidamente”.

El lunes, después de 21 años tras las rejas, durante los cuales se convirtió en poeta y escritor (logró publicar gracias a su hermano que lo visitaba), fue deportado a Egipto, donde al momento, aún conmocionado, se encuentra en un hotel.

En una entrevista telefónica con LA NACION, al margen de expresar su indescriptible felicidad y sus sentimientos encontrados, no ocultó su escepticismo ante una posible resolución del conflicto palestino-israelí: “No creo en este plan de paz, pero al menos logró detener el genocidio en Gaza”, dijo.

-Primero de todo, ¿cómo está?

-Estoy bien. Ahora estoy en tierra de gente libre e intento entender qué pasó conmigo después de 21 años en prisión. Intento entender eso y lo lograré, creo.

-¿Ahora que ya está afuera de Israel, en libertad, qué planes tiene?

-Hay muchos planes en mi cabeza. Hay un texto que escribiré sobre un amigo que estaba en prisión. Escribiré una novela sobre él cuando me sienta descansado. Quizás dentro de un mes empiece a escribir esta novela. Escribí esa novela en mi mente, en prisión. En los últimos dos años no pude escribir, los carceleros israelíes nos quitaron todos los bolígrafos, los papeles, los cuadernos y los libros. Así que intenté escribir una novela en mi mente y creo que lo logré. Me centraré en esa novela sobre las relaciones entre palestinos e israelíes.

-¿Qué fue lo primero que hizo cuando llegó a Egipto? ¿Comió algo especial? ¿Pudo abrazar a alguien?

-Lamentablemente los israelíes, los ocupantes, se negaron a dejar pasar a mi familia a Egipto desde Cisjordania. Aquí estoy, en el hotel, en la hospitalidad del país egipcio. Por ahora no sé qué va a pasar conmigo, a dónde voy, dónde me voy a quedar. Estoy esperando ver a mi familia y tratar de entender, de pensar todo lo que hay detrás, alrededor mío y por delante…

-¿Podría describir cómo fueron estos 21 años en prisión?

-Lo que puedo describir es el momento en el cual, después de 21 años encerrado, me anunciaron que iba a ser un hombre libre… Hasta ahora no sé cómo describir eso… Pero puedo decir que son sentimientos encontrados: felicidad, pero también tristeza porque dejé a compañeros y amigos en prisión. Desafortunadamente, este acuerdo de intercambio no incluyó a todos los prisioneros en las cárceles israelíes.

-¿Cómo fue tratado allí?

-Cuando nos sacaron de prisión nos golpearon, cuando nos llevaron al punto de entrega en la frontera, nos golpearon. Me golpearon en el pecho y es muy doloroso, pero lo que duele es la libertad. Es el dolor de la libertad.

-Algo que siempre tuvo libertad fue su voz, ya que miles de personas leyeron su libro. ¿Qué importancia tuvo para usted saber que su voz era escuchada, que había tanta gente escuchando lo que tenía que decir desde la prisión?

-Sí, eso significó mucho para mí. Eso significa que soy el gran ganador, me siento ganador ahora porque mi escritura no trata sólo de derechos, es un acto de libertad, es un acto de desafío, es un acto de existencia. Y cuando escuché que me estaban traduciendo a muchos idiomas del mundo, eso me hizo sentir más orgulloso de mí mismo. Eso me hizo pensar más en cómo puedo desafiar esta ocupación. Entonces es muy importante escuchar eso, eso me anima mucho.

-¿Qué piensa que va a pasar ahora? ¿Qué piensa del plan de paz de Donald Trump?

-No sé si realmente es un plan de paz. Me preguntaron ayer sobre ese plan de paz, pero no veo que este sea un verdadero plan de paz porque necesita la voluntad del pueblo. Si hay una voluntad común entre israelíes y palestinos de decir que está bien, creo que sería parte del acuerdo del siglo. Pero es la visión de Trump. Y nosotros, como pueblo palestino, no podemos confiar en esta persona, que es impredecible y tenemos otra visión. Lo que al final resulta de este plan es que estamos en un estado entre el Mediterráneo y el río Jordán, con dos regímenes: el primero afirma que es la única democracia en Medio Oriente, encabezado por Israel. Y el segundo es un régimen de apartheid, de ocupación, liderado por Israel en Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza… Así que no creo en este plan de paz. Sin embargo, estoy muy feliz de que el baño de sangre en Gaza haya terminado y que mi pueblo allí pueda sentirse un poco mejor ahora, después de este genocidio que comenzó desde el cielo, la tierra y el mar. Insisto, no creo en este plan de paz, pero al menos logró detener el genocidio en Gaza…

-Cuando estaba en prisión, ¿le llegaban las noticias de lo que estaba pasando afuera?

-Me enteraba por los nuevos prisioneros que iban llegando o por mi abogado. Pero después de que gané el premio literario, me pusieron en aislamiento total, me golpearon y amenazaron…

-Después de 21 años en prisión, cuando le hablan de proceso de paz, de coexistencia entre los dos pueblos, de solución de dos Estados, ¿usted qué piensa? ¿Cree que pueden darse las condiciones?

– Mire, hoy estoy hablando de una nueva visión, de una nueva referencia ética entre los dos pueblos. Esta referencia ética o esta asamblea comienza de los comentarios entre los palestinos y todo aquel que es antirracista, antiocupación, antisionista. Hay muchos judíos en todo el mundo que creen en esto y creo que con ellos podemos hacer algo juntos. Pero ahora mismo no hay canales que podamos abrir con los sionistas o con los israelíes que no creen en la existencia del pueblo palestino. Y en cuanto a la solución de dos Estados, no creo que esta visión sea adecuada para la actualidad porque hoy en día hay más de un millón de colonos en Cisjordania: los colonos se apoderan de todas las tierras más importantes de Cisjordania y de Jerusalén Este. Entonces, ¿dónde está este Estado palestino de la frontera de 1967? ¿Dónde está entonces la visión?

-¿Y entonces cuál sería la solución?

-La solución de un solo Estado y de democracia para todos.

-Las Naciones Unidas dijeron que su juicio no fue justo. Israel lo condenó a 21 años de prisión por terrorismo. ¿Qué puede decir al respecto?

-Después del año 2000 hubo una enorme agresión contra el pueblo palestino y yo era un joven que en ese momento había decidido luchar contra la ocupación ilegal, que pensaba que esa era la única manera. Hoy he cambiado, hay otra cosa que podemos hacer y creo que hay otro tipo de resistencia.

 

Por Elisabetta Piqué

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)
14/10/2025

Desde Egipto, luego de pasar por Israel, Donald Trump anunció al mundo el inicio de “la era dorada de Medio Oriente”, y que “por fin tenemos paz”. Trump no se cansó de mostrarse como el supuesto gran pacificador mundial y de alardear de que “este el amanecer histórico de un nuevo Medio Oriente”. Lo hizo rodeado de los representantes de varios de gobiernos burgueses árabes y musulmanes y de gobernantes imperialistas europeos como Macron de Francia, Meloni de Italia, Starmer del Reino Unido y Pedro Sánchez del estado español.

El documento, titulado “La Declaración Trump por la paz y prosperidad duraderas”, lleva las firmas de Trump; del presidente egipcio, Abdel Fattah Al-Sisi; del jefe de Estado turco, Recep Tayyip Erdogan; y del emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani.
Llamativamente ni estuvieron presentes ni firmaron la declaración, el gobierno de Israel y la dirección de Hamas, los principales protagonistas. Esto muestra que el “plan de paz” no tiene bases sólidas ni es aceptado en realidad por el propio estado sionista.

Desde la UIT-CI, nos adelantamos a decir que este supuesto acuerdo de paz no tiena nada de paz sino que es el intento de imponer una nueva colonizacion de Gaza. Son 20 puntos que pretenten instalar un protectorado del imperialismo en su conjunto y del estado genocida de Israel.

Tambièn es un intento de Trump se salvar a Netanyahu en medio del enorme y creciente aislamiento mundial del sionismo israelí. Millones salen a las calles a repudiar el genocidio y a apoyar la causa palestina. Hubo dos huelgas generales inéditas en Italia (22/9 y 3/10), con marchas multitudinarias, en apoyo al pueblo palestino y en defensa de la històrica Flotilla Global Sumud. Històrica flotilla porque por primera vez se llegò a màs de 50 barcos con cerca de 500 tripulantes de 44 paìses. De la cual hizo parte una delegaciòn de la UIT-CI. Medio millón de personas se movilizaron en Londres el 12/9. Se realiza una huelga en el estado español el 15/10. Todo esto es lo que obliga a Trump a que haga la maniobra del “plan de paz” pretendiendo mostrar a los Estados Unidos y a su persona como los “garantes de la paz” en Medio Oriente. Cuando en realidad son los històricos sostenedores del estado genocida de Israel y promotores de todas las agresiones militares imperialistas en la regiòn y el mundo.

Tal es la crisis de Israel y su gobierno criminal, que luego de dos años de bombardeos, destrucción masiva y miles de muertes palestinas no pudo cantar victoria. Y Trump tuvo que inventar un supuesto plan de paz. Aparece como un salvavidas a Netanyahu después de que se escenificara en la sesión casi vacía de la ONU el mayor aislamiento internacional de toda la historia de Israel. Es un resultado directo de la creciente presión sobre los gobiernos del movimiento de masas mundial en solidaridad con el pueblo palestino, que les exige aislar a los genocidas y sus cómplices. El plan se presenta cuando vence el plazo que dio el gobierno israelí a sus tropas para conquistar Ciudad de Gaza y está lejos de conseguirlo, sin tampoco poder liberar rehenes, y cuando hay signos de agotamiento y dificultades de reemplazo de las tropas sionistas.

El mismo Trump lo dijo abiertamente en su discurso en el parlamento israelí: “Una Gaza en escombros y niños muriendo de hambre habían dejado tan por los suelos el nombre del primer ministro israelí que no quedaba más opción que ponerle fin. Le dije: ‘Bibi (Netanyahu) serás recordado por esto (el plan de paz) mucho más que si hubieras seguido con esto así, matando, matando” (Clarin, Argentina, 14/10/2025).

La primera fase del “plan de paz” es una tregua con un alto al fuego, liberación de los rehenes, de casi 2000 prisioneros/as palestinas, retirada del ejército sionista del 47% del territorio de Gaza, y entrada de ayuda humanitaria. Miles de palestinas han salido a las calles a festejar el alto el fuego, e inmediatamente, centenares de miles han emprendido el regreso hacia el norte de Gaza.

Los y las palestinas toman un respiro, mientras crecen las cifras de destrucción y muerte provocados por la maquinaria asesina que ha recurrido a todos los crímenes imaginables. Estos hechos son una pequeña pero importante victoria del pueblo palestino que sufre un genocidio, hambruna y un plan de limpieza étnica.

Sabe el pueblo palestino que solo es una tregua parcial y que el sionismo puede retomar en cualquier momento sus crímenes. Ya Israel firmó o aceptó otros “acuerdos de paz”, como el de marzo del 2025, que rompió unilateralmente, cuando se tenían que retirar de Gaza. Una demostración de lo mentiroso y endeble de la “paz de Trump” es que a 24 horas del anuncio ya Israel denuncia “incumplimiento del acuerdo” porque no devuelven ya los cuerpos de los rehenes fallecidos. Cuando saben que están bajo los escombros, junto a miles de cuerpos de palestinas y palestinos, fruto de los bombardeos criminales de Israel.

El plan de los 20 puntos es un intento de una nueva forma de colonización del pueblo palestino, porque no lo pueden aniquilar. Donde se propone que Gaza la gobierne un comité internacional con “técnicos palestinos” presidido por el ex primer ministro inglés Tony Blair y el mismo Trump como consultor a distancia.

Existen grandes contradicciones. Ahora, a cambio de la devolución de los rehenes de Hamas, se propone no expulsar a los palestinos de Gaza, cuando antes decían que tenían que irse a otros países y hasta ofrecían 5 mil dólares por persona para que se vayan. El plan de expulsión masiva anunciado por Trump en febrero y ratificado por Netanyahu tiene que retroceder ante la resistencia palestina, el agotamiento militar sionista y el aislamiento internacional creciente producto de enormes movilizaciones.
Dice que Israel debe retirar paulatinamente sus tropas de Gaza, parar nuevas invasiones de colonos en Cisjordania y hasta propone que en el futuro tiene que existir un estado palestino. O sea, reflota la utopía reaccionaria de los “dos estados”. Cuestiones que Netanyahu y sus ministros nazis dijeron que eran inaceptables.

Los proyectos de Trump para la Franja de Gaza incluyen un fideicomiso liderado por Estados Unidos durante diez años y prebendas para inversores inmobiliarios para la “reconstrucción de Gaza”. O sea, la “paz” de Trump está asociada a hacerse de un negocio millonario, pagado supuestamente por las monarquías petroleras árabes, en beneficio de sus “socios”, su yerno, Jarden Kushner y con el enviado de EEUU para Oriente Medio, Steve Witkoff, ambos inversores en la construcción.

Este nuevo plan colonizador tiene el apoyo de la Unión Europea (UE), de los gobiernos burgueses árabes (de Arabia Saudita, Egipto, Qatar o Jordania) y de Turquía, entre otros. Aislado Hamas no lo rechazó de plano, pero dijo que quiere discutir varios puntos. Y que no se desarmaría hasta no tener garantías de que Israel se vaya de Gaza y de Cisjordania y que solo lo haría ante un genuino gobierno palestino. Una forma elegante de decir que No. ¿Se para el genocidio? No lo creemos. Ya hubo otros intentos de pactos y siempre Israel los rompió.

¿Por qué no creemos que, aunque haya una tregua parcial, no habrá solución de fondo? Porque el genocidio empezó hace 78 años. Israel no es un país, es un enclave imperialista, un engendro artificial racista. El imperialismo creó este enclave como punta de lanza para explotar a los pueblos árabes y sus riquezas petroleras.

No habrá paz hasta que se acabe el estado racista y colonial de Israel y se levante una Palestina única, libre, laica, democrática y no racista, a la que pueda regresar la diáspora palestina, en la que los y las palestinas, sean musulmanes, judíos o cristianos tengan los mismos derechos y libertades.

Por eso el único camino es continuar impulsando la movilización de los pueblos del mundo. Desde la UIT-CI seguimos llamando seguir movilizando por la ruptura de relaciones de todos los gobiernos. Por el boicot artístico, comercial, deportivo, militar y diplomático a Israel.

Palestina es hoy el símbolo de la lucha de todos los pueblos contra la barbarie imperialista.

Palestina libre, desde el río hasta el mar. Palestina Vencerá

Escribe Lucha Internacionalista, sección de la UIT-CI del Estado español

13/10/2025. Es el momento de aumentar la movilización y salir masivamente a la huelga general del 15. Para imponer un verdadero embargo de armas y una ruptura de relaciones con el estado genocida de Israel. Porque la agresión sionista contra el pueblo palestino no se ha acabado, ni en Gaza ni en Cisjordania ni en la Palestina del 48.

La firma de la primera fase del Plan Trump es una tregua: liberación de los rehenes, de casi 2000 prisioneros/as palestinas, retirada del ejército sionista del 47% del territorio de Gaza, y entrada de ayuda. Miles de palestinas han salido a las calles a festejar el alto el fuego, e inmediatamente, centenares de miles han emprendido el regreso hacia el norte. El plan de expulsión masiva anunciado por Trump en febrero y ratificado por Netanyahu tiene que retroceder ante la resistencia palestina, el agotamiento militar sionista y el aislamiento internacional creciente producto de enormes movilizaciones.

Los y las palestinas toman aire, mientras crecen las cifras de destrucción y muerte de la maquinaria asesina que ha recurrido a todos los crímenes imaginables. Netanyahu, incapaz de liberar a los rehenes por la fuerza, tiene que acabar negociando con Hamás. Trump a quien el paso del tiempo le empieza a crear problemas políticos, exige a Netanyahu que dé un paso atrás en la ofensiva, y que no pierda la última oportunidad de que los rehenes puedan regresar a Israel. Crecen de nuevo las tensiones en el seno del gobierno sionista: los socios de ultraderecha que apuntalan a su gobierno ya han rechazado el plan de Trump.

El Plan de Trump en tres fases, es un ultimátum para constituir un protectorado imperialista en Gaza: exige la rendición y el desarme de la resistencia, un desmembramiento más de Palestina con la separación política y administrativa de Gaza de Cisjordania, y la constitución de un gobierno tutelado por Trump y Blair, con presencia de tropas internacionales, de países árabes y musulmanes.

En la segunda fase, que se negociará cuando se cierre la primera, se abordará el desarme de la resistencia, la salida de las tropas israelíes de la Franja, la formación del gobierno y planes de reconstrucción. Hamás, la Yihad Islámica y el Frente Popular para la Liberación de Palestina ya han anunciado que no se desarmarán si no es entregando las armas a un Gobierno palestino para crear su estado palestino y también que rechazan un gobierno de tutela extranjero. Por su parte el gobierno sionista ha afirmado que no retirará las tropas sin el desarme completo de la resistencia palestina y que no contempla en el futuro ningún estado palestino. Un esquema que nos recuerda las fases del alto el fuego de enero-marzo del 2025, que Netanyahu rompió unilateralmente. Con la visita de Trump a Israel y Egipto para firmar el acuerdo, se escenificará una vez más que Israel hoy no es más que el 51 estado norteamericano levantado sobre la ocupación de la tierra Palestina.

Mientras toda la atención está en Gaza, en Cisjordania y Jerusalén, los colonos y el ejército no dejan de asediar los pueblos palestinos con total impunidad y expandir nuevas colonias. Once mil presos y presas palestinas se hacinan en cárceles de tortura en las que crece el número de asesinatos. El campo de refugiados de Yenín, donde vivían más de 20.000 palestinos está hoy ocupado por el ejército israelí que lo utiliza como base de entrenamiento en la lucha urbana. Los miles de desplazados/as a los que no se permitió llevarse nada de sus casas, malviven amontonados en espacios sin recursos. Los asentamientos ilegales son reconocidos rápidamente por el gobierno.

Continuar y profundizar la movilización es imprescindible.

¿Por qué ahora el plan de Trump? El plan se presenta como un salvavidas a Netanyahu después de que se escenificara en la ONU el mayor aislamiento internacional de toda la historia de Israel, resultado directo de la creciente presión sobre los gobiernos del movimiento de masas mundial en solidaridad con el pueblo palestino, que les exige aislar a los genocidas y sus cómplices. El plan se presenta cuando vence el plazo que dio el gobierno israelí a sus tropas para conquistar Ciudad de Gaza y está lejos de conseguirlo, sin tampoco poder liberar rehenes, y cuando hay signos de agotamiento y dificultades de reemplazo de las tropas sionistas.

Para que el plan tuviera credibilidad era necesario que lo apoyaran el coro de países árabes y europeos que días atrás boicotearon a Israel, muchos de ellos habiendo reconocido el estado palestino. Y una vez más, empezando por Sánchez y los jeques árabes se plegaron como súbditos y salieron a aplaudir al emperador Trump. Agotado Catar, un nuevo actor entra en escena como principal interlocutor con Hamás: el presidente turco Erdoğan, que tiene sus propios intereses en la región.

Los rehenes nunca fueron garantía contra los ataques porque desde el minuto uno Netanyahu aplicó la directiva Aníbal, por la que la prioridad era evitar que el enemigo tuviera prisioneros/as, al precio de su muerte. Por ello las familias de los rehenes se han manifestado masivamente contra la política de guerra de Netanyahu y hoy dan las gracias a Trump y abuchean a Netanyahu.

Mientras el pueblo palestino resiste, nuestra tarea solidaria sigue siendo la de romper la telaraña de complicidades que sostienen el estado de Israel y su genocidio. Los avances en los posicionamientos de los gobiernos han sido fruto de las movilizaciones históricas en todo el mundo: la huelga general masiva del 3 de octubre en Italia ha sido muy importante. Las enormes movilizaciones de los pasados 2 al 4 en el Estado español que salían también por la libertad de los integrantes de la Flotilla secuestrados por el estado de Israel.

Nada está resuelto, ni siquiera que dejen de caer bombas sobre Gaza o que cese el robo de tierras en Cisjordania y Jerusalén. No habrá paz con justicia sin la reconstrucción de Gaza, sin recuperar las tierras robadas, sin el castigo a los responsables de crímenes de guerra y genocidio, sin el fin del apartheid. No habrá paz hasta que se acabe el estado racista y colonial de Israel y se levante una Palestina única, libre democrática, no racista, a la que pueda regresar la diáspora palestina, en la que los y las palestinas, sean musulmanes, judíos, cristianos… tengan los mismos derechos y libertades. Queda todo por hacer y mientras el pueblo palestino resiste, nuestra tarea es movilizarnos. Palestina es hoy el símbolo de la lucha de todos los pueblos contra la barbarie imperialista. De esa lucha depende también nuestro futuro.

Todos y todas a la huelga del 15.

Embargo real de armas y ruptura de relaciones a todos los niveles con Israel

Palestina libre, desde el rio hasta el mar.

Lucha Internacionalista, sección de la UIT-CI del Estado español
11/10/2025.

La recepción fue impresionante. Faltaba más de una hora para el arribo del avión y el hall de espera de Ezeiza estaba colmado de militantes, banderas palestinas, pancartas y los cantos retumbaban en el aeropuerto. De repente un grito de alegría y una emoción descontrolada fue la señal que indicaba que Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y de la Unidad de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) y Celeste Fierro del MST, integrantes de la Flotilla Global Sumud, habían llegado al país luego de ser secuestrados por la armada israelí.


Ezequiel Peressini dirigiéndose a los presentes junto a Cele Fierro

Los abrazos se multiplicaban, las lágrimas brotaban y una emoción desbordante les daba una cariñosa bienvenida después de más de cuarenta días tratando de cumplir con una misión humanitaria inmensa: romper el bloqueo del sionismo para llegar con agua, alimentos y medicamentos a Gaza. Estaban Myriam Bregman del PTS, el diputado nacional Juan Carlos Giordano, la diputada por CABA Mercedes Trimarchi y la diputada provincial electa Mónica Schlotthauer, todos de Izquierda Socialista. Dirigentes del PO como Romina del Plá y la dirección del MST. Se destacaba una importante delegación de la Unión Ferroviaria seccional Oeste encabezada por Rubén “Pollo” Sobrero y Mariana Scayola secretaria general de Ademys. También representantes de organizaciones de derechos humanos, de la comunidad palestina y de medios alternativos.

Superado el primer momento, nos reunimos en la parte externa del aeropuerto, para escuchar a los protagonistas. Agradecieron el recibimiento y contaron brevemente la experiencia vivida. De su parte Ezequiel dijo: “[...] Desde Argentina, desde Izquierda Socialista y desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) participamos de la Flotilla Global Sumud en una consecuente acción internacionalista [...] Denunciamos también la complicidad del gobierno de Milei, con el nazi-sionista de Netanyahu, y su complicidad con el imperialismo de Donald Trump, quien viene a proponer una paz reaccionaria para repartirse el territorio histórico de Palestina [...]” 

Volvieron los cantos, la agitación de banderas y el sentimiento colectivo de haber cumplido con la tarea asignada. En horas de la madrugada, arribará Carlos “Cascote” Bértola, otro de los argentinos de la Flotilla y que cumplió tareas como capitán de uno de los navíos y que merece nuestro abrazo.



En medio del tumulto conseguimos hablar con Ezequiel, que nos representó en la Flotilla y sin reparar en el cansancio de las más de veinte horas de viaje, nos contó sus primeras impresiones desde que fueron interceptados ilegalmente por la marina sionista en aguas internacionales.

“Nosotros estábamos preparados para la interceptación, porque era la política del estado de Israel para impedir el rompimiento del bloqueo que mantienen desde 2007 para llegar con ayuda humanitaria. El día 1° se acercó un barco militar con dos embarcaciones de abordaje rápido, siendo que aún estábamos en aguas internacionales. Más de veinte agentes israelíes entraron, destruyendo casi todo lo que teníamos a bordo, aunque no hubo ningún tipo de resistencia ya que se trataba de una Flotilla humanitaria, legal y no violenta. Sobre todo porque el eje era encarcelarnos y tratarnos como terroristas una política que venía sosteniendo el ministro de seguridad Itamar Ben Gvir”.

“Después de 24 horas, en que neutralizaron el medio centenar de barcos, nos llevaron detenidos secuestrados al puerto de Ashdod donde comienzan a actuar con violencia. Nos esposaron con precintos y nos violentaron con mecanismos de llaves para reducirnos y obligarnos a sentar y apareció Ben Gvir con personal armado para realizar un acto intimidatorio diciendo: todos ustedes son terroristas, financiados por Hamas y van a ser encarcelados y tratados como tal. Fue lo que sucedió”. 

“Después de más de doce horas en el puerto, los casi 500 prisioneros, fuimos trasladados con los ojos vendados hasta la prisión de máxima seguridad de Ketziot, en el desierto del Neguev.  Al llegar nos quitaron las pertenencias y nos dieron un uniforme de presidiario. Ahí estuvimos por seis días con escasas raciones de comida y permanentes amenazas por parte de los guardias que introducían los fusiles en las celdas para amedrentarnos y mantenían las luces prendidas para que no pudiéramos descansar. Gracias a la movilización mundial reclamando por nuestra libertad, incluída una huelga general en Italia, fueron siendo liberados grupos de prisioneros. Finalmente el día 7, sin que mediara deportación, los últimos 300 prisioneros fuimos llevados precintados a la frontera con Jordania y entregados al gobierno de aquel país que nos condujo a la capital Amán. Como Argentina no tiene representación diplomática en aquel país, gracias al consulado de Uruguay, conseguimos que se nos comprara ropa y organizamos el regreso”.



“Quiero registrar dos cosas. La primera, el papel nefasto del cónsul argentino que nos visitó en la cárcel israelí, donde nos informó que el embajador no iba a ir porque tenía la orientación del gobierno ultraderechista de Milei de no involucrarse y se limitó a hacernos una encuesta de satisfacción carcelaria. ¡Lamentable! Lo otro es que la Flotilla Global Sumud, es la expresión más acabada de la unidad de acción en torno a la solidaridad por Palestina. Con embarcaciones precarias, capitanes voluntarios y activistas con gran determinación, conseguimos generar un hecho político mundial. Salimos muy fortalecidos y entendiendo que la misión fue victoriosa en la medida que potenció las protestas en todos los continentes contra el sionismo y a favor de Palestina”. 

“Tenemos grandes tareas por delante, que es mantener la movilización mundial con estos objetivos e insistir con nuevas Flotillas hasta conseguir llegar a Gaza. Insistentemente, los agentes del sionismo nos preguntaban: ¿Hicieron bien en ir a Gaza?  La respuesta siempre fue la misma. Sí, y lo vamos a volver a hacer, todas las veces que sea necesario”.

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