Aug 15, 2020 Last Updated 4:36 PM, Aug 14, 2020

Escribe Laura Marrone, legisladora porteña (m.c.) Izquierda Socialista/FIT-Unidad

Una ley que nos llena de vergüenza acaba de votarse en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Bajo un texto amañado y  tramposo, el 18 de junio la Legislatura porteña, con la casi totalidad de sus miembros, se sumó al acuerdo firmado por el presidente Fernández y la Embajada de Israel pocos días antes. El mismo adopta la definición de antisemitismo a todo acto que se realice contra judíos o instituciones judías, según la nueva definición adoptada por la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto (IHRA). De esta manera, si alguien critica al gobierno de Israel estaría cometiendo un delito de antisemitismo, o si repudia la agresión del Estado de Israel contra el pueblo palestino estaría siendo “antisemita”.

La nueva definición ahora votada en la Legislatura de Buenos Aires busca confundir a quienes honestamente son solidarios con el pueblo judío contra el holocausto y la persecución que sufrieron a lo largo de la historia. Desmontemos la trampa. Antisemita no es igual a antisionista. Condenar al Estado de Israel es ser antisionista, porque el sionismo es el movimiento político que avala la represión, persecución y expropiación de las tierras del pueblo palestino. Pero desde ningún concepto es ser antisemita. Además, el término es equivocado ya que semitas son muchos pueblos de Medio Oriente, no solo judíos, y muchos judíos no son semitas. Los antisionistas estamos a favor de la creación de un nuevo Estado laico, no racista, democrático, donde palestinos y judíos indistintamente semitas muchos de ellos vivan con igualdad de derechos, como existía antes de 1948, cuando las potencias imperialistas enclavaron el Estado de Israel en las tierras palestinas.

Tanto nuestra organización nacional, Izquierda Socialista, como la corriente internacional a la que adherimos, la Unión Internacional de Trabajadores y Trabajadoras – Cuarta Internacional (UIT-CI), tenemos una larga y consecuente trayectoria de repudio y combate a toda expresión o ataque racista contra el pueblo judío o cualquier otro. Pero aquí se trata de algo muy distinto, un engaño que debe ser aclarado y repudiado.

Esta ley surge porque la IHRA, alianza conformada por gobiernos de treinta y cuatro países, promueve equiparar la definición de antisemitismo con el antisionismo. Así, quien se atreva a cuestionar la criminal y genocida política anexionista que Israel está llevando a cabo en estos momentos contra el pueblo palestino de Gaza y Cisjordania sería antisemita, dado que Israel se declara judío. A través de estas acciones de la IHRA Israel busca cerrar filas de la gran mayoría de los gobiernos en apoyo al Acuerdo del Siglo que firmaron el presidente israelí Benjamin Netanyahu y el presidente Donald Trump en enero de este año. Dicho pacto otorga a Israel el derecho a seguir anexionando tierras palestinas.

Entre otros puntos, el acuerdo reconoce la soberanía sionista sobre los asentamientos de colonos en Cisjordania, que Jerusalén sea la capital de la entidad sionista y la anexión del valle del río Jordán. Plantea la expulsión de 300.000 palestinos de ciudadanía israelí hacia el pseudo Estado palestino, mientras que le niega el derecho al retorno a seis millones de refugiados palestinos, que en virtud del acuerdo dejarían de ser considerados refugiados. Se les negaría el derecho a recuperar sus propiedades robadas durante el proceso de colonización, o a obtener cualquier compensación económica. A cambio, se reconocería un pseudo Estado palestino a semejanza de los guetos o bantustanes del apartheid sudafricano, sin control de sus fronteras o de su espacio aéreo y marítimo. “Desmilitarizado” en el sentido de que se prohíbe a los palestinos armarse para defenderse de los ataques sionistas. Se le cederían a ese pseudo Estado dos franjas de tierra en el desierto y Gaza se mantendría sitiada. Se considera violatorio del acuerdo el apoyo a cualquier iniciativa de reivindicación nacional y antirracista como el movimiento antisionista de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Esta aberrante propuesta es la continuidad de la agresiva política imperialista y racista de Trump en relación con el tema palestino. En los últimos tres años el gobierno yanqui ha avalado la ocupación ilegal por parte de las fuerzas sionistas de los Altos del Golán sirios y reconocido a Jerusalén como capital israelí, anunciando que instalará la embajada yanqui en esa ciudad. Cerró la misión diplomática palestina en Washington y eliminó la ayuda humanitaria y el apoyo a la agencia de refugiados de la ONU en Palestina. En diciembre de 2019 firmó una orden ejecutiva contra el movimiento BDS para criminalizar las críticas a Israel y equipararlas con antisemitismo.

Respecto de la votación favorable en la Legislatura del macrista Juntos por el Cambio y el peronista Frente de Todos, es inadmisible que tres legisladores que están cumpliendo ahora el mandato del FIT en la Legislatura porteña hayan votado a favor de esta aberración. Rechazamos la votación de Gabriel Solano (PO), Myriam Bregman y Alejandrina Barry (PTS) y los llamamos a retirar inmediata y públicamente su apoyo, acompañando el correcto voto contrario de la diputada de AyL Marta Martínez y la posición de Izquierda Socialista, consecuente con todo lo que el FIT ha planteado contra el genocida Estado de Israel y la persecución del pueblo palestino todos estos años, con declaraciones, marchas y actos acompañando el repudio que promueve el pueblo de Palestina.

Desde Izquierda Socialista en el FIT-Unidad siempre nos hemos opuesto a estas iniciativas que buscan legitimar al Estado genocida de Israel. Además somos impulsores del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo de Palestina.

Convocamos a todas las organizaciones de derechos humanos, sindicatos, movimiento de mujeres y centros de estudiantes a pronunciarse contra el acuerdo de Trump y Netanyahu, así como contra esta ley y el acuerdo firmado por el gobierno nacional.


Una rectificación necesaria

Escribe Gabriel Schwerdt

Como hicimos público en la declaración de nuestra compañera Laura Marrone, repudiamos la aprobación en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por la cual se adhiere a la definición de antisemitismo impulsada por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA). A su vez, criticamos y exigimos una rectificación de la votación afirmativa de los legisladores del FIT-Unidad que en este momento están ocupando las bancas que pertenecen a PTS y PO. Por eso saludamos la rectificación que hicieron públicamente, es un paso positivo porque el error fue grave. Y es necesaria porque fueron muchos los activistas de la causa palestina que nos pidieron explicaciones por la equivocada votación. La rectificación también aclara las posiciones, porque cuando se comenzó a hacer pública la votación, el dirigente del PTS Manolo Romano, en su facebook, reivindicó la votación afirmativa de los legisladores ante la crítica de AyL. 

Lo ocurrido también es un alerta para no caer en las trampas del parlamento burgués, que permanentemente mete paquetes de leyes entre gallos y medianoche, como sucedió en este caso, para hacer aprobar aquellas que van en contra de los trabajadores y el pueblo. Los revolucionarios no podemos caer en esas maniobras.

A la vez que marcamos estos errores, nos pronunciamos clara y enérgicamente contra el ataque de la OSA (Organización Sionista Argentina), que declaró públicamente que iniciará acciones legales contra los tres legisladores por la rectificación pública. En su momento, nuestra compañera Laura Marrone también recibió ataques de las organizaciones sionistas por defender la causa palestina. Pero no nos harán callar, ni ceder un centímetro, en nuestra lucha por defender los derechos del pueblo palestino atropellados por el Estado sionista de Israel.

Escribe: Laura Marrone, Legisladora porteña (MC) Izquierda Socialista/FIT-U

Una ley que nos llena de vergüenza acaba de votarse en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Bajo un texto amañado y  tramposo, el 18 de junio la Legislatura porteña con la casi totalidad de sus miembros se sumó al acuerdo firmado por el presidente Fernández y la embajada de Israel pocos días antes. El mismo adopta la definición de antisemitismo a todo acto que se realice contra judíos o instituciones judías, según la nueva definición adoptada por la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto (IHRA). De esta manera si alguien critica al gobierno de Israel estaría cometiendo un delito de antisemitismo, o repudiar la agresión del estado de Israel contra el pueblo palestino estaría siendo “antisemita”.

La nueva definición ahora votada en la Legislatura de Buenos Aires busca confundir a quienes honestamente son solidarios del pueblo judío contra el holocausto y persecución que sufrieron a lo largo de la historia. Desmontemos la trampa. Antisemita no es igual a antisionista. Condenar al estado de Israel es ser antisionista, porque el sionismo es el movimiento político que avala la represión, persecución y expropiación de sus tierras al pueblo palestino. Pero bajo ningún concepto es ser antisemita. Además, el término es equivocado ya que los semitas son muchos pueblos de Medio Oriente, no solo judíos, y muchos judíos no son semitas. Los antisionistas estamos a favor de la creación de un nuevo estado laico, no racista, democrático, donde palestinos y judíos indistintamente semitas muchos de ellos vivan con igualdad de derechos, como existía antes de 1948, cuando las potencias imperialistas enclavaron el estado de Israel en las tierras palestinas.

Tanto nuestra organización nacional, Izquierda Socialista, como la corriente internacional a la que adherimos, la Unión Internacional de Trabajadores y Trabajadoras – Cuarta Internacional (UIT-CI), tenemos una larga y consecuente trayectoria de repudio y combate a toda expresión o ataque racista contra el pueblo judío o cualquier otro pueblo. Pero aquí se trata de otra cosa muy distinta: un engaño que debe ser aclarado y repudiado.

Esta ley surge porque la IHRA, la alianza conformada por los gobiernos de 34 países, promueve equiparar la definición de antisemitismo con el antisionismo. Así, quien se atreva a cuestionar la criminal y genocida política anexionista que Israel está llevando a cabo en estos momentos contra el pueblo palestino de Gaza y Cisjordania sería antisemita, dado que Israel se declara judío. A través de estas acciones de la IHRA, Israel busca cerrar filas de la gran mayoría de los gobiernos en apoyo al “Acuerdo del Siglo” que firmó el presidente israelí Netanyahu y el presidente Trump en enero de este año. Dicho acuerdo otorga a Israel el derecho a seguir anexionando tierras palestinas.

Entre otros puntos, el acuerdo reconoce la soberanía sionista sobre los asentamientos de colonos en Cisjordania, que Jerusalén sea la capital de la entidad sionista y la anexión del valle del río Jordán. Plantea la expulsión de 300 mil palestinos de ciudadanía israelí hacia el pseudo Estado palestino, mientras que le niega el derecho al retorno a 6 millones de refugiados palestinos, que en virtud del acuerdo dejarían de ser considerados refugiados. Se les negaría el derecho a recuperar sus propiedades robadas durante el proceso de colonización o a cualquier compensación económica. A cambio, se reconocería un pseudo Estado palestino a semejanza de los guetos o bantustanes del apartheid sudafricano: sin control de sus fronteras o de su espacio aéreo y marítimo. “Desmilitarizado” en el sentido de que se prohíbe a los palestinos armarse para defenderse de los ataques sionistas. Se le cedería a ese pseudo Estado dos franjas de tierra en el desierto y Gaza se mantendría sitiada. Se considera violatorio del acuerdo el apoyo a cualquier iniciativa de reivindicación nacional y antirracista como el movimiento antisionista de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

Esta aberrante propuesta es la continuidad de la agresiva política imperialista y racista de Trump en relación con el tema palestino. En los últimos tres años, el gobierno yanqui ha avalado la ocupación ilegal por parte de las fuerzas sionistas de los Altos del Golán sirios y reconocido a Jerusalén como capital israelí, anunciando que instalará la embajada yanqui en esa ciudad. Cerró la misión diplomática palestina en Washington y eliminó la ayuda humanitaria y el apoyo a la agencia de refugiados de la ONU en Palestina. En diciembre de 2019 firmó una orden ejecutiva contra el movimiento BDS, para criminalizar las críticas a Israel y equipararlas con antisemitismo.

Respecto a la votación favorable en la Legislatura del macrista Juntos por el Cambio y el peronista Frente de Todos, es inadmisible que 3 legisladores que están cumpliendo ahora el mandato del FIT en la Legislatura porteña hayan votado a favor de esta aberración. Rechazamos la votación de Gabriel Solano (PO) y Myriam Bregman y Alejandrina Barry (PTS), y los llamamos a retirar inmediata y públicamente su apoyo, acompañando el correcto voto contrario de la diputada de AyL, Marta Martínez y la posición de Izquierda Socialista, que somos consecuentes con las posiciones que todo el FIT ha planteado contra el genocida Estado de Israel y la persecusión del pueblo palestino todos estos años, con declaraciones, marchas y actos, acompañando el repudio que promueve el pueblo de Palestina.

Desde Izquierda Socialista en el FIT-U siempre nos hemos opuesto a estas iniciativas que buscan legitimar al estado genocida de Israel y somos impulsores del Cómite Argentino de Solidaridad con el Pueblo de Palestina.

Convocamos a todas las organizaciones de derechos humanos, sindicatos, movimiento de mujeres, centros de estudiantes, a pronunciarse contra el acuerdo de Trump y Netanyahu, así como contra esta ley y el acuerdo firmado por el gobierno nacional.

El virus que desnudó al mundo

  • Ago 15, 2020
  • Publicado en La Web

Por Laura Marrone
 
Hans Cristian Andersen publicó en 1837 un cuento de hadas donde un emperador obligaba a sus súbditos a creer que estaba vestido con un hermoso traje siendo que, en realidad, estaba desnudo. En las últimas décadas el capitalismo condujo a la población mundial, a través de sus medios de comunicación, control económico, político, cultural y militar, a creer que el capitalismo era el mejor sistema para vivir. La horrible experiencia del estalinismo, controlando la deformación burocrática de la Unión Soviética y luego de la Revolución China durante el Siglo XX, bastardeó la confianza de las nuevas generaciones en que el Proyecto Socialista que nos legaron Marx, Lenin, Trotsky y el Che Guevara como alternativa a la barbarie capitalista. El virus, sin embargo, ha dado vuelta este panorama.

En el cuento mencionado, un niño dice en voz alta, ante un pueblo perplejo, una verdad a todas luces: “El rey está desnudo”. En nuestro caso, el Corona virus, esa micronésima proteína, ha hecho caer la farsa del capitalismo como sistema capaz de resolver los problemas de la humanidad y le ha dicho al mundo que, a pesar de toda su revolución tecnológica, el sistema económico que vivimos, el capitalismo, está desnudo. Y de continuar, solo proveerá miseria y peligros no imaginables, no solo para los desposeídos, sino aún para los poderosos, esos que hoy están en la punta del barco del Titanic, ocupando todos los salvavidas.

La pandemia del coronavirus nos enfrenta a una crisis sanitaria mundial que agrava la crisis económica que vive el sistema capitalista desde 2007. Sus consecuencias para la especie humana misma aún son impredecibles.

Los sistemas de salud están colapsando en el mundo entero. Décadas de destrucción de los presupuestos en salud y de privatización de los recursos sanitarios hoy devuelven a los pueblos un panorama aterrador. Se contagian aún aquellos que se encerraron en la burbuja de su bienestar injusto e insultante para la gran mayoría de la humanidad. La principal potencia imperialista, EEUU, vive la peor de las catástrofes. Los efectos de la casi total privatización de su sistema de salud que lleva a que miles no puedan acceder al testeo o al tratamiento en unidades de cuidados intensivas (UCI) o a que deambulen por las calles expirando sus virus sin protección, trabajo, o alimentos, sumada a la absurda postura negacionista del gobierno de Trump al inicio de la pandemia, ha llevado a que su propagación no tenga aun control.

China ha desplegado una campaña mundial de propaganda oficial acerca de su eficacia en el control de la pandemia, incluso donando insumos y respiradores por doquier. Sin embargo, no podemos confiar en sus estadísticas ni videos de la famosa Muralla revisitada por turistas. El gobierno capitalista chino negó al mundo durante 30 días la información de lo que ocurría. Persiguió al hoy fallecido médico que anunció el potencial destructivo del virus y la médica que dio la primera alarma, está desaparecida. Los Gulags de Stalin reviven en las cárceles de Xi-Chin-Ping, ayudado por sus drones y controles faciales de la población.

La pandemia aún no ha desplegado toda su letalidad en las localidades más pobres del mundo. La India, el segundo país más poblado de la Tierra, vivirá verdaderos genocidios en breve. Las favelas de Brasil, a merced de la estupidez del fascista Bolsonaro, las villas de emergencia del Alto en La Paz de Bolivia o de nuestro país, serán caldos de cultivo de contagios que, de no encontrarse en lo inmediato algún medicamento que permita su cura, nos mostrarán con crudeza, que el virus llega a todos, pero no todos tienen un lugar donde aislarse, comer o ser asistido por un respirador

El capitalismo ha sido incapaz de haber concebido un mundo donde las riquezas producidas por los trabajadores, fueran para la salud y a la educación como prioridad, donde se invirtiera en investigación científica en lugar de la carrera de armamentos. Un mundo donde se construyeran ciudades de hábitat armónicos y sustentables en vez de barrios privados suntuosos, mientras millones viven hacinados a un costado, sin agua potable. Un mundo que usufructuara de la naturaleza sin depredar ni destruir el ambiente para las generaciones presentes y futuras.

Los grandes poderes financieros, industriales, comerciales, y sus gobiernos, regidos por la lógica de la ganancia, hoy nos exponen al peligro de muerte a millones y no sabemos cómo terminará. Algunos gobiernos confiscan al otro, incluso entre los estados de un mismo país como el caso de EEUU, los insumos de los que carece, desde los más pequeños como los cargamentos de barbijos hasta los más sofisticados como los reactivos o los respiradores. Todo así luego de haber alardeado acerca de los beneficios de una economía abierta y globalizada. Más miserable aún, las grandes potencias como EEUU, la Unión Europea, Rusia e Israel, impiden el suministro de reactivos y respiradores a países como Cuba, Venezuela, Palestina, Yemen, o los reductos de resistencia a la dictadura en Siria. Son tan mezquinos que están dispuestos a sumir a los pueblos de esos países al Corona virus solo para ratificar sus planes de control geopolítico y militar.

Las medidas imperiosas para parar la pandemia requieren un plan que destierre la lógica capitalista de la ganancia de todo lo que se haga. Es necesario poner en el timón de mando las necesidades del conjunto de la humanidad y no de los empresarios y banqueros. En cada país, son los trabajadores los que tienen que crear las instancias organizativas que le permitan ir doblegando la lógica empresarial.
Se necesitan planes sanitarios urgentes que contemplen las medidas de emergencia para derrotar la pandemia y planes económicos de emergencia que prioricen las necesidades de alimentación de los pueblos. En lo inmediato, es necesario que toda gran empresa o banco que cierre, despida o rebaje salarios, sea estatizado y puesto bajo control de los trabajadores. Es imperioso estatizar los sistemas de salud, y crear fondos de emergencia en base a impuestos a los grandes empresarios y banqueros, así como la suspensión de los pagos de las deudas externas. Es necesario que los trabajadores disputen el control de cada empresa, banco y escuela, de modo de ir imponiendo esos planes sanitarios y económicos de emergencia. Se requiere que establezcamos lazos de solidaridad con el resto de los pueblos contra las medidas miserables de cada gobierno. Necesitamos desconocer las patentes de los grandes laboratorios de modo de poder fabricar reactivos en todos los países y vencer la actual escasez de los mismos para lograr testeos masivos. Así lo hizo Nelson Mandela en los ’90 cuando desconoció las patentes para fabricar antirretrovirales en momentos en que Sudáfrica sufría una epidemia de SIDA. Lo mismo hizo Bush cuando los ataques bacteriológicos con ántrax en 2003; desconoció la patente de Bayer para poder fabricar en USA la medicación.

Tenemos que organizar formas de solidaridad internacional de lucha contra la pandemia, derrotando el secreto de los laboratorios, estableciendo un régimen público del conocimiento científico adquirido en la lucha contra el virus y la búsqueda de una vacuna, anulando los usurarios mecanismos de endeudamiento de los buitres financieros, y organizando la economía en función de las necesidades de los pueblos del mundo.

En ese camino, desde cada lugar de trabajo, barrio o escuela se pueden ir sentando las bases para que, mientras se derrota la pandemia, se avance hacia la instalación de gobiernos de los trabajadores que organicen las economías sobre bases socialistas, en hermandad solidaria con el resto de los pueblo del mundo, es decir sobre la base de poner los medios de producción de conocimiento científico, de bienes materiales y de servicios en manos de la clase trabajadora para que responder a las necesidades democráticamente decididas por el conjunto de la población.

El capitalismo está desnudo. El socialismo vuelve al horizonte como salida necesaria y urgente para la humanidad.

Entrevistamos a Laura Marrone, candidata a Diputada Nacional en CABA y dirigente nacional de Izquierda Socialista. Laura siendo estudiante secundaria fue impactada en 1969 por el “cordobazo”. Comenzó su militancia en el PST en 1971, como docente impulsó la formación de Ctera en 1973 y luego fue presa política durante tres años bajo la dictadura de Videla. En el exilio integró el sindicato metalúrgico de Comisiones Obreras en España y participó en Francia de la lucha de los “inmigrantes africanos y árabes” por sus derechos. En 1988 fue dirigente del “maestrazo” contra el gobierno de Alfonsín. Tiene 66 años, 2 hijos y está ejerciendo su segundo mandato como Legisladora porteña.

-¿Laura luego de tantos años de militancia política y lucha docente, contanos tu experiencia como Legisladora?
La tarea legislativa que desarrollamos la hacemos como representantes de los trabajadores, siendo la voz de todos los oprimidos y presentando proyectos de ley, de resoluciones y pedidos de informes con las propuestas de fondo que tenemos en el programa del FIT. Por ejemplo en la ciudad hay una gran falta de vacantes en las escuelas públicas, bajo el macrismo avanzó la privatización, y hoy la matrícula estudiantil en las escuelas privadas y religiosas ya superó a la pública. Nosotros presentamos decenas de proyectos para construir escuelas y jardines de infantes públicos. También presentamos proyectos de ley por la reestatización bajo control de trabajadores y usuarios del Subte, de Edenor y Edesur, y para declarar la emergencia en violencia de género, entre otros. Estuvimos en las luchas, como la de las enfermeras para que sean reconocidas como profesionales de la salud, las movilizaciones en defensa de los 29 profesorados, contra la Unicaba y contra el cierre de las escuelas nocturnas. El FIT se ha fortalecido contra el gobierno de Macri y Larreta, porque no tranzamos como el peronismo y la burocracia sindical.

-¿Qué desafíos tenemos en las PASO del 11 de agosto?
Hay un intento de Macri y los Fernández de polarizar la elección, como si ya estuviéramos en un balotaje, para intentar achicar al máximo a las otras propuestas que se presentan. Esto representa un desafío enorme para la izquierda, porque tenemos que romper la polarización, que impulsa todo el aparato mediático, para pelear y ganar el voto de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Nuestra campaña militante y a pulmón, sin financiamiento empresarial, se abre paso en los lugares de trabajo, de estudio y en los barrios populares. Nuestra propuesta de romper con el FMI y dejar de pagar la deuda externa genera un gran debate, que es muy profundo, ya que discutimos si debemos resignarnos a sobrevivir bajo el capitalismo, como una semicolonia con una enorme pobreza, o si realmente podemos fortalecer otra alternativa desde la izquierda, que para nosotros es el camino del gobierno de los trabajadores y la necesidad del socialismo para lograr todos nuestros derechos.

-¿Cómo ves la elección en la Ciudad de Buenos Aires?
Larreta arrancó con una gran ventaja. Gobiernan hace doce años, con una oposición completamente cómplice del ajuste. Tanto es así que Lousteau, que casi le gana el balotaje en 2015, ahora va con el macrismo como candidato a senador y hasta Roy Cortina, en nombre del Partido Socialista, va en las listas de Larreta. El kirchnerismo lleva a Lammens, que es otro panqueque, un candidato que no se lo ha visto en ninguno de los innumerables reclamos de los trabajadores, las mujeres y la juventud contra el ajuste. Es justamente en esas luchas donde el FIT estuvo siempre y por eso somos reconocidos y pedimos el voto para el 11 de agosto. Confío en que la unidad y la coherencia de la izquierda va a dar sus frutos.

Los dos espacios mayoritarios “Juntos por el Cambio” de Macri-Pichetto y “Frente de Todos” de Alberto Fernández-Cristina Kirchner quieren instalar que en las PASO de agosto se define la presidencia y polarizar más la elección. Esto no es así, las PASO solo definen qué candidatos llegan a las elecciones de octubre. ¿Cuáles son los desafíos del FIT Unidad en agosto?

Escribe Laura Marrone, Legisladora porteña Izquierda Socialista/FIT y candidata a Diputada Nacional

Las PASO (Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias) se realizaron por primera vez en las elecciones presidenciales del 2011. Impulsadas por el kirchnerismo tuvieron dos objetivos. El primero ordenar las internas de los partidos patronales, para intentar reconstruir el régimen bipartidista luego del estallido popular del 2001 que golpeó duramente a los dos partidos patronales más importantes, la UCR y el PJ. Y el segundo objetivo era proscriptivo, contra los partidos de izquierda, ya que la fórmula presidencial que no superase el 1,5% de los votos quedaría afuera de la elección de octubre. Y no solo eso sino que hay que superar ese porcentaje de votos en cada una de las provincias (nosotros nos presentamos en 23 de las 24 provincias) y en cada una de las categorías (diputados, senadores, legisladores, etcétera). Recordemos que hasta el 2011 nunca la izquierda en nuestro país había superado el 1,5% de votos en una elección presidencial. Por eso con las PASO buscaban sacarnos del mapa político.

En estas elecciones del 2019, ninguna fórmula presidencial irá a internas y el gasto del estado nacional para costear la organización de estas elecciones será de 4 mil millones de pesos (casi 100 millones de dólares). Una fortuna en el marco de la grave crisis social y económica que sufre nuestro pueblo. Para colmo los partidos patronales mayoritarios se pusieron de acuerdo en reducir la publicidad gratuita en los medios de comunicación masivos (TV, radio, etcétera) y promueven los aportes privados para el financiamiento de las campañas, con el objetivo de blanquear los aportes de sus empresarios amigos.

En las elecciones del 11 de agosto de este año, lo único que se define es que candidaturas podrán participar de las elecciones de octubre, por eso son todas pre-candidaturas hasta que en cada cargo se supere el 1,5% de los votos y se confirmen las candidaturas. En el 2011 se constituyó el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) avanzando en la unidad de la izquierda, tanta veces reclamada, para presentar una alternativa independiente y lograr derrotar la proscripción. Así fue como ese año obtuvimos 520.000 votos (2,46%), llegando a las elecciones definitivas. Otro tanto sucedió en 2015, cuando sumamos 730.000 votos (3,25%). Venimos de dos elecciones presidenciales donde vencimos la proscripción por la unidad de la izquierda conquistada con el FIT y ahora ampliada con el FIT Unidad.

En 2019 tenemos nuevamente el desafío de superar las PASO. La enorme polarización instalada entre Macri-Pichetto y Fernández-Fernández busca disminuir a su mínima expresión al resto de las fórmulas, desde la izquierda con el FIT Unidad nuestro primer objetivo es superar el 1,5% a nivel nacional, en las 23 provincias que nos presentamos y en cada una de las categorías que competimos, para en octubre fortalecer una alternativa política de los trabajadores y conquistar nuevas bancas que estén al servicio de las luchas obreras y populares contra el ajuste del FMI, que continuará gane quien gane. Por estos motivos te pedimos el voto para el domingo 11 de agosto.

jujuyJujuy

Conferencia de prensa de presentación de candidatos. Sentados, Alejandro Vilca (PTS) en el centro; Leandro Rivero (MST) y Andrea Rua (PO). De pie, el tercero de derecha a izquierda, nuestro compañero Ivan Blacutt

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