A un año de la asunción de Donald Trump
Escribe Malena Zetnik
Washington, Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas y otras importantes ciudades de los Estados Unidos fueron sedes de multitudinarias movilizaciones que salieron a reclamar por la igualdad de los derechos de las mujeres, a defender al colectivo LGTBIQ y a las personas inmigrantes que vienen siendo atacadas por el gobierno de Trump. La consigna fue “Las mujeres a la cabeza de la resistencia”.
No solo se proclamaron contra las declaraciones verbales del presidente yanqui, sino que se manifestaron contra diferentes medidas, como la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos que termina con las exenciones que benefician a los trabajadores de bajos salarios, la gran mayoría de los cuales son mujeres. También denunciaron los planes del gobierno para atacar salvajemente a los programas de salud pública denominados Medicaid y Medicare, que garantizan algunos servicios gratuitos para ancianos, personas con discapacidades, niños y personas sin recursos. También se expresaron contra el retroceso en materia de acceso al derecho al aborto en los estados donde es legal, ya que el gobierno de Trump introduce el principio del derecho del “niño por nacer”, poniendo en jaque el derecho de las mujeres a decidir sobre el propio cuerpo conquistado hace décadas.
Movilizadas también por el #MeToo
Aquellas no fueron las únicas reivindicaciones presentes en las calles. Al calor del movimiento que comenzó a gestarse a mediados de 2017 con las denuncias de abuso sexual por parte de un gran número de actrices de Hollywood, las movilizaciones también expresaron el repudio a la impunidad de violentos y abusadores que pululan en el mundo del espectáculo y en otros espacios donde los mayores niveles de opresión resultan escollos superiores al momento de las denuncias, como por ejemplo en el ámbito del trabajo y, sobre todo, en donde prima la informalidad laboral, así como en las universidades y al interior de las propias familias.
Resulta muy elocuente la declaración realizada en los días posteriores a la movilización por reconocidas feministas como Linda Alcoff, Nancy Fraser y Ángela Davis, entre otras, y en la que se impulsa un llamado a continuar en las calles con un paro el próximo 8 de marzo. Allí se señala que “el imperialismo estadounidense, el militarismo y el colonialismo de los colonos fomentan la misoginia en todo el mundo. No es coincidencia que Harvey Weinstein, en sus largos años tratando de silenciar y aterrorizar a las mujeres, usó la empresa de seguridad Black Cube, que está formada por ex agentes del Mossad y otras agencias de inteligencia israelíes. Sabemos que el mismo Estado que envía dinero a Israel contra los palestinos, como es el caso de Ahed Tamimi y su familia, también financia las cárceles en las que mujeres afroamericanas como Sandra Bland y otras han muerto”.
Movilizadas en todo el mundo
Como venimos señalando, la oleada de luchas de las mujeres en todo el mundo es un proceso que excede la pelea contra las violencias de género. En todos lados se combina con la de otros sectores que batallan también contra los planes de reforma laboral y los ajustes de los gobiernos capitalistas que buscan descargar la crisis sobre nuestras espaldas. En ese marco, tenemos el gran desafío de impulsar la organización de las mujeres en forma independiente de los gobiernos y las variantes burguesas que pretenden restringir nuestra lucha al plano de las urnas, sin atacar los pilares del capitalismo patriarcal. Con el impulso de esta gran movilización en el corazón del imperialismo, salgamos en todo el mundo a organizar el próximo 8 de marzo a una gran jornada de lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras.
Victoria Aguirre (abajo a la derecha) festejó su libertad y la justicia por el femicidio vinculado de su hija Selene, junto con compañeras militantes de organizaciones de mujeres de Misiones, el pasado domingo 14 de enero. Entre las representantes que fueron parte de la campaña para la liberación de Victoria se encuentra Raquel Osorio (arriba a la derecha), de Isadora-Misiones.
Escribe Malena Zetnik
Tras la denuncia al productor de cine Harvey Wainstein, el movimiento que devela situaciones de violencia sexual vividas por actrices de Hollywood traspasa fronteras y genera la reacción de los que defienden el patriarcado. Tenemos que romper el silencio sobre la violencia sexual en todos los ámbitos de la vida.
Zulema Soto fue asaltada, golpeada, torturada, violada y dada por muerta por sus agresores, en un intento de femicidio, el día 16 de noviembre de 2017. La víctima pudo recordar a sus agresores y dijo que fueron cuatro hombres vestidos de policías. La fiscal Luisa Pontecorvo desestimó las acusaciones encubriendo a la fuerza. Pero gracias a la movilización, pudo hacer el reconocimiento fotográfico de dos de sus agresores: los policías Daniel Riquelme y Leonardo Torazzi. Por eso nos solidarizamos con ella y exigimos la desvinculación inmediata de ambos efectivos, su imputación en la causa y la prisión preventiva, ya que están siendo amparados tanto por la Justicia como por el municipio de Moreno. Reclamamos la creación de una comisión de investigación independiente formada por profesionales y organismos de derechos humanos, para que garantice la justicia por Zulema. ¡Cárcel a los culpables! Los gobiernos son responsables.
El año 2017 fue de grandes luchas para las mujeres en todo el mundo contra los femicidios, las violaciones, los ataques a las libertades y al derecho al aborto en diferentes países como Turquía, Rusia y Arabia Saudita. Y, además, fue un gran año en el que las mujeres salieron a las calles contra los ajustes de los gobiernos capitalistas de todo el mundo, empezando por el de Donald Trump, y sumándose a las luchas contra los ataques del macrismo en la Argentina, o contra las reformas laborales en Francia y en Brasil, por ejemplo. El primer Paro Internacional de Mujeres, que se realizó el 8 de marzo de 2017, fue una fecha que sin dudas expresó la nueva oleada de lucha feminista que recorre el globo y golpea al capitalismo y al patriarcado. Y no debemos permitir que esa ola se calme o se diluya.