
Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada electa en CABA por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad
Las denuncias falsas por motivos de género representan menos del 1% a nivel mundial, según datos de ONU Mujeres de 2024. En Argentina, de acuerdo con datos elaborados en 2025 por el Consejo de la Magistratura, menos del 3% de las denuncias penales serían falsas y estarían vinculadas principalmente a delitos económicos. La idea que el gobierno pretende instalar acerca de una supuesta “epidemia” de denuncias falsas no solo es reaccionaria, sino también engañosa.
A continuación, se presentan algunas conclusiones de un documento elaborado por diversas organizaciones de la sociedad civil que se oponen al proyecto de ley S-0228/2025, el cual propone aumentar las penas para quienes denuncien falsamente situaciones de violencia de género o abusos. Entre las firmantes se encuentran el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, Católicas por el Derecho a Decidir Argentina, el Centro de Estudios Legales y Sociales, Amnistía Internacional, la Fundación Mujeres por Mujeres y Ni Una Menos, entre otras.
“Este problema no se soluciona con medidas que incrementen las barreras para las víctimas y que, en la práctica, podrían fortalecer la impunidad de los agresores. En todo caso, el principal problema que debe resolverse para abordar de manera eficiente el fenómeno que hoy se señala como ‘denuncias falsas’ es la falta de celeridad en la resolución de los procesos judiciales en general, y de los penales en particular.
No todo hecho que no haya podido acreditarse responde a una ‘falsa denuncia’. Existen numerosos casos en los que los propios fiscales presentan acusaciones que no logran probarse en juicio, y no por ello se presume que las fiscalías actúen guiadas por ‘falsas denuncias’. En ocasiones, lo que sucede es que no se ha logrado reunir la prueba necesaria, en el marco del debido respeto de las garantías del proceso penal, para alcanzar una condena. En todo caso, lo importante sería lograr que la resolución (en uno u otro sentido) no se extienda indefinidamente en el tiempo y que se lleve adelante de un modo que evite la revictimización de las personas involucradas en el proceso”.

Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada electa en CABA por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad
La vicejefa de Gobierno porteño, Clara Muzzio, expresó el 10 de abril en su cuenta de X que “el ‘trabajo no remunerado’ dentro del hogar no existe” y lo justificó afirmando: “Tenemos que estar advertidas de que sostener que la vida en nuestra propia casa implica el reconocimiento económico es una infección de la ideología de género en el hogar”.
Subida a la ola reaccionaria de la ultraderecha conservadora, la presidenta de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires no solo niega el trabajo dentro del hogar (y el tiempo dedicado a él), sino también las consecuencias que se desprenden para quienes lo realizan, mayoritariamente mujeres.
Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT 2021) del Indec, las mujeres en Argentina dedican, en promedio, seis horas y media diarias a las tareas de cuidado y limpieza dentro del hogar, mientras que los varones dedican aproximadamente la mitad, tres horas y media. La primera consecuencia es que las mujeres cuentan con tres horas menos al día para estudiar, realizar actividades recreativas o simplemente descansar. Es decir, tienen menos tiempo libre. Esta falta de tiempo explica, en parte, por qué acceden a trabajos más precarios y peor remunerados, lo que contribuye a la feminización de la pobreza y a una brecha salarial del 25%.
En segundo lugar, las mujeres realizan un trabajo que demanda, en promedio, seis horas diarias sin recibir remuneración. De acuerdo con el último informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género (2020), en nuestro país el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa el 15,9% del Producto Bruto Interno, es decir, de todo lo que produce la economía nacional en un año. Se trata del sector de mayor aporte dentro de la economía, incluso por encima de la industria (13,2%) y el comercio (13,0%).
¿Por qué no se remunera este trabajo? En gran medida, porque vivimos en una sociedad capitalista y patriarcal que busca obtener ganancias de casi todas las actividades. En ese marco, los gobiernos utilizan diversas instituciones (como las iglesias, los medios de comunicación, las redes sociales y el sistema educativo) para inculcar, desde edades tempranas, la idea de que estas tareas deben ser realizadas por las mujeres por amor y no a cambio de un salario.
Escribe Suyai Vila, militante de Isadora e Izquierda Socialista
El día internacional de las mujeres nació hace más de un siglo al calor de las luchas de las trabajadoras contra la explotación capitalista y para pelear por el sufragio femenino, la igualdad política y los derechos laborales. Cien años después, esa historia vuelve a cobrar actualidad en la Argentina. El gobierno ultraderechista de Javier Milei intenta imponer una reforma laboral que significa un retroceso histórico para la clase trabajadora y, particularmente, para las mujeres y disidencias. La flexibilización laboral, el ataque a los convenios colectivos y la precarización del empleo apuntan a destruir derechos conquistados tras décadas de lucha obrera.
Frente a ese intento reaccionario, este 9 de marzo las calles de Buenos Aires volvieron a llenarse. La movilización a Plaza de Mayo fue masiva y contundente, con miles de mujeres, disidencias, trabajadoras, jubiladas, docentes y estudiantes que marcharon desde el Congreso. La consigna que atravesó la jornada sintetizó el espíritu de la movilización: “Unir las luchas para derrotar las reformas esclavistas de Milei, el FMI y sus cómplices”.
Desde Isadora y Disidencias en Lucha, decimos que esta movilización no fue una más. Fue la primera gran marcha unitaria del año, tras la aprobación en el Congreso de la reforma laboral que vuelve a mostrar que existe una enorme disposición a enfrentar el ajuste del gobierno. Y también marca el pulso de las próximas peleas que se vienen, empezando por la histórica movilización del 24 de marzo, cuando se cumplirán 50 años del golpe genocida en nuestro país y millones volverán a las calles para reafirmar el Nunca Más y enfrentar las políticas reaccionarias de un gobierno de fachos.
Una vez más, Milei eligió provocar en el Día Internacional de la Mujer y difundió un video en la cuenta oficial de la Casa Rosada donde ataca al feminismo, cuestiona las políticas de género y reivindica haber eliminado el Ministerio de las Mujeres, presentándolo como una supuesta “estructura ideológica” financiada por el Estado. Pero el cierre de organismos y programas de género implica menos recursos para enfrentar la violencia machista y menos políticas públicas para proteger a las mujeres trabajadoras. En lugar de garantizar derechos, el gobierno pretende negar la desigualdad estructural que existe y utilizar el 8M para atacar al movimiento que salió a conquistarlos.
La respuesta estuvo en las calles. El 9M volvió a demostrar que las mujeres y disidencias trabajadoras seguimos siendo parte central de las luchas contra el ajuste. Como hace más de un siglo, cuando las obreras impulsaron esta jornada internacional, hoy vuelve a quedar claro que cada derecho conquistado fue producto de la organización y la lucha colectiva.
Frente a un gobierno que pretende retroceder más de un siglo en nuestros derechos, la tarea fue clara: unir las luchas del movimiento feminista con las de toda la clase trabajadora para derrotar el plan de Milei y el FMI. Sigamos este ejemplo y seamos miles en las calles el próximo 24M, démosle un golpe (a los 50 años del golpe) a los fachos de ayer y de hoy.
Como cada 8 de marzo conmemoramos a las obreras textiles de Nueva York que a principios del siglo XX lucharon contra las extenuantes y largas jornadas de trabajo. Ellas fueron encerradas dentro de una fábrica y prendidas fuego para que no participen de las movilizaciones por las ocho horas. Una muestra de hasta dónde llega el odio de las patronales hacia quienes se organizan para defender los derechos laborales.
Más de un siglo después, el gobierno de Javier Milei junto a sus cómplices del PRO, radicales y peronistas impulsan una reforma laboral que como decimos desde Izquierda Socialista/FIT Unidad atrasa más de cien años. Pretende barrer con el derecho a huelga, las vacaciones pagas y con las ocho horas de trabajo. Una película de terror que nos afecta más a las mujeres y disidencias quienes tenemos los empleos peor pagos, los trabajos informales y sobre nuestras manos recaen las tareas de cuidado no remuneradas que profundizan las desigualdades de género.
En el marco del paro internacional feminista, las mujeres y disidencias de todo el mundo saldremos a las calles contra los gobiernos que intentan descargar su crisis contra nosotras y nosotres. Miles saldremos contra la violencia de género y los crímenes de odio. Miles contra las políticas racistas y anti migratorias de ICE en Estados Unidos.Miles contra el genocidio en Palestina y el plan imperialista colonizador de Trump en Gaza (Board of Peace). Miles saldremos por el asco que nos da el poder de los super ricos como el magnate Jeffrey Epstein que montó una red de pedofilia y que a la luz de la desclasificación de los archivos (que tienen más de 20 años) se puede observar la perversidad de un sistema capitalista y patriarcal en crisis, sostenido por un puñado de hombres blancos que viven de fiesta y del trabajo ajeno.
No te quedes en tu casa masticando bronca. ¡Sumate con Isadora y Disidencias en Lucha!
9M en Congreso, a las 16.30 marchamos a plaza de mayo

Escribe Mercedes Trimarchi, coordinadora de la agrupación Isadora, Mujeres en Lucha y diputada en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
El 2025 comenzó en Argentina con el 1F y un millón de personas en las calles repudiando el discurso de Milei en Davos, donde llegó a igualar la homosexualidad con la pedofilia. Continuó con cientos de miles movilizados en Budapest, desafiando la prohibición del gobierno húngaro a la marcha del 28J. Y termina en Brasil, el 7D, con decenas de miles de mujeres movilizadas contra la ola de feminicidios que atraviesa el país al grito de “¡Paren de matarnos!”.
Estas imágenes muestran la fuerza de la movilización para frenar los discursos y ataques de odio que la ultraderecha mundial (con Donald Trump a la cabeza) intenta imponer desde el poder. Sin dudas, el desafío para 2026 será sostener e impulsar la organización feminista frente a un sistema capitalista y patriarcal que busca profundizar la violencia machista contra mujeres y disidencias.
Buscan silenciar nuestro grito colectivo #NiUnaMenos
En Argentina, el gobierno de Javier Milei libra una “batalla cultural” contra los avances conquistados por el movimiento feminista y utiliza el concepto de “ideología de género” para desacreditar nuestras luchas por una sociedad más igualitaria. Hace una década surgió Ni Una Menos, que logró instalar que la violencia patriarcal es un problema social y no individual. Gracias a esa fuerza colectiva se incorporó al Código Penal la figura del femicidio y los crímenes de odio por género, categorías que el gobierno intenta eliminar negando la existencia misma de la violencia de género.
Patricia Bullrich, en reiteradas oportunidades, responsabilizó al feminismo por el recrudecimiento de la violencia machista. En la misma línea avanza el proyecto de la senadora radical Carolina Losada (respaldado por el ministro Mariano Cúneo Libarona), que ya cuenta con dictamen en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales. La iniciativa, sin sustento en evidencia ni estadísticas confiables, busca aumentar las penas para mujeres que denuncien violencia de género, reforzando el mito de las “falsas denuncias”. Sin embargo, los datos muestran lo contrario: según ONU Mujeres (2024), representan menos del 1% a nivel global; en Argentina, los estudios disponibles indican que no superan el 3% y en su mayoría están vinculadas a delitos económicos.
A esto se suma el desmantelamiento de políticas públicas fundamentales: recorte de la línea 144, modificación del Plan Acompañar y virtual desaparición del Plan ENIA (Programa Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia). Medidas que dejan en total desprotección a quienes sufren violencia de género. En este escenario, fortalecer las redes y sostener la movilización callejera es imprescindible para enfrentar el avance de la violencia machista alimentada por los discursos de la ultraderecha.
Audiencia feminista pública en el Congreso
Con este objetivo, desde las bancas del FIT Unidad realizamos el 1D una audiencia pública en defensa de los derechos de las mujeres y disidencias frente a los ataques del gobierno. Participaron referentes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto; abogadas que acompañan a víctimas de violencia; familiares de Sofía Fernández, asesinada en una comisaría; Alexandra Savio, que lucha por la restitución de su hijo; Sher Lescano; La Kalo; y decenas de activistas.
Como señaló la diputada Mercedes de Mendieta en la apertura de la audiencia: “Nuestras bancas feministas están al servicio de las luchas. Y el gobierno nos tiene miedo cuando las mujeres y disidencias nos organizamos y salimos a pelear. Ese es el camino que no debemos abandonar nunca: las calles”.
Muchas veces dijimos ser la voz de quienes ya no la tienen, y por eso quieren silenciarnos. De ahí viene nuestra fuerza: de la búsqueda desesperada de justicia, de ese grito colectivo “paren de matarnos”. Se creen muy poderosos porque están en el poder, pero la impunidad no es para siempre. Por eso te invitamos a sumarte a Isadora y Disidencias en Lucha para fortalecer las peleas que se vienen en 2026. Y, obvio, para pasarnos mil pueblos. Como cantamos el 1F: ¡Los fachos, al closet!