El miércoles 27 de mayo se realizó finalmente la reunión de la mesa nacional del Frente de Izquierda Unidad, algo que durante largas semanas no se había logrado. Nuestro partido Izquierda Socialista (IS) la solicitó por escrito proponiendo “intercambiar sobre dos puntos: 1) la propuesta de las compañeras y compañeros de la dirección del PTS que se está difundiendo públicamente sobre la construcción de un “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora” y que hasta ahora no ha sido traída por el PTS a esta mesa y 2) la rebelión obrera y popular en Bolivia y que medidas de solidaridad podemos organizar” (ver izquierdasocialista.org).
La propuesta era para lograr hacer un intercambio clarificador de las propuestas de los cuatro partidos integrantes del FIT-U buscando el consenso unitario para salir a intervenir en la nueva situación que se ha abierto con el impacto extraordinario que está teniendo la compañera Myrian Bregman en el movimiento de masas. Se trata de una incipiente simpatía de millones en la figura de Myriam Bregman como representante de la izquierda nucleada en el FIT-U, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años. Un hecho altamente positivo.
En ese marco, IS fue a la reunión de la mesa nacional llevando propuestas unitarias para sumar a quienes expresan su simpatía por Bregman y el conjunto del FIT-U. En concreto, impulsar comités del FIT-U en apoyo a su figura, al Frente de Izquierda y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Comités para hacerlos en forma unitaria entre los cuatro partidos y quienes simpaticen, sean organizaciones o luchadoras y luchadores independientes. Esos comités unitarios del FIT-U encabezados por el apoyo a Myriam Bregman actuarían impulsando las luchas nacionales y podrían llevar al movimiento de masas el apoyo a luchas internacionales como las de Bolivia o Palestina. Al mismo tiempo, planteamos estar abiertos a planificar el debate en esos comités unitarios de todas las iniciativas programáticas o de acción que pudieran ir surgiendo.
Lamentablemente la reunión terminó sin que se lograra un acuerdo para impulsar dichos comités unitarios. Esto se debió a que la dirección del PTS puso como condición para integrar los comités, que cada partido (IS, PO y MST) tenía que adherir explícitamente a su propuesta de “construcción de un Movimiento por un Partido de la nueva clase trabajadora”.
Se solicitó al PTS que explicitara en qué consistía ese proyecto de partido, qué papel jugarían los partidos actuales del FIT-U, si deberían disolverse en un futuro en un partido único o si debido a ello el FIT-U dejaría de existir. A nuestro entender no hubo ninguna clarificación, ni oral ni tampoco existe por escrito. Por ahora, sigue quedando la impresión que se trata de un proyecto partidario para sumar para el PTS, contrapuesto al FIT-U.
En los hechos esto es así, porque la dirección del PTS pone como condición inmediata para integrar los comités de apoyo a Myriam Bregman, la adhesión a su política de “construir un partido de trabajadores”. Pero Bregman no solo es dirigente del PTS, es una figura que IS y todos los demás partidos y grupos que adhieren al FIT-U respetamos y apoyamos La ubicación de Bregman fortalece a toda la izquierda revolucionaria. Su prestigio, muy bien ganado, es parte de los triunfos y progresos de la pelea política y en las luchas que venimos dando desde el FIT-U a lo largo de sus largos años de existencia.
Consideramos que contraponer un posible futuro partido de trabajadores con el actual FIT-U es un enfoque equivocado y que divide. Desde IS no acordamos, por ahora, con la idea de lanzarse a construir un indefinido partido amplio de trabajadores. Porque no vemos aún condiciones para ello. Los socialistas revolucionarios siempre consideramos implementar la táctica de un PT, o sea un partido amplio de independencia de clase, cuando se dan dos condiciones: la combinación de que surjan corrientes obreras o sindicatos combativos independientes de la burguesía, más o menos masivas, en nuestro caso serían fuertes corrientes que rompieran con el peronismo. La segunda condición es que exista una fuerte debilidad o casi inexistencia de partidos revolucionarios. Sobre esa base, por ejemplo, León Trotsky lanzó esa propuesta en los años 30 en los Estados Unidos que no llegó a concretarse. Más cercano y conocido fue la fundación del PT de Brasil, en los ‘80, basado en el ascenso de masivos y nuevos sindicatos combativos como los metalúrgicos del ABC de San Pablo, del cual la mayor parte de las corrientes del trotskismo fueron parte.
Por ahora, en el país no existen esas dos condiciones; ni hay corrientes obreras independientes que rompan con el peronismo, ni la izquierda trotskista es marginal. Por el contrario, existe una izquierda trotskista muy fuerte que se nuclea en el FIT-U y que empieza a impactar en millones con la figura de Myriam Bregman. Es una simpatía que todavía no asegura que se traslade a votos ni a una adhesión consciente al programa revolucionario del FIT-U (ver FRENTE DE IZQUIERDA Y DE TRABAJADORES “UNIDAD” ACTA ACUERDO PROGRAMÁTICA), pero todos valoramos como el inicio de un cambio histórico en el país.
Por esas razones no vemos por ahora impulsar un nuevo y aún incierto partido de las y los trabajadores. Lo que sí consideramos es que hay que utilizar y potenciar más la gran conquista que es el FIT-U, valorado por la vanguardia luchadora, integre o no nuestros partidos, como un logro inmenso de la unidad de la izquierda, que nunca ha sido fácil lograr y lo logramos. Lamentablemente, escuchamos en la reunión que el PTS ha comenzado a desvalorizar esta conquista, diciendo que el “FIT-U quedó atrás” ante lo nuevo, que sería la simpatía de masas con Bregman, que “solo es un frente electoral” y que se “necesita otra cosa”. Primero, no es solo un frente electoral, es una alianza política de partidos revolucionarios, inédita en el mundo, que tiene un programa obrero y socialista. Segundo, el avance del FIT-U en sus presentaciones electorales no es una cosa menor. Por el contrario, en las elecciones el FIT-U se postuló dando una enorme lucha política contra los partidos patronales y sus sucesivos gobiernos desde el 2011 llegando más ampliamente a millones con nuestro programa hacia un gobierno de las y los trabajadores. Y tercero y fundamental, el FIT-U, sus diputadas y diputados, partidos, agrupaciones, dirigentes sindicales, piqueteros y juveniles son los que batallan en las huelgas, en las marchas universitarias, de la salud, con las y los jubilados y enfrentado a la burocracia sindical. Están allí de muestra la Multicolor La Matanza que encabeza el FIT-U, que recuperó la seccional; desde hace años dirigimos ATEN Capital en Neuquén; Ademys en CABA; UEPC-Capital de Córdoba, entre otras; la seccional ferroviaria combativa Haedo que encabeza el “Pollo” Sobrero; el Sutna y la lucha por FATE, y son miembros del FIT-U los que vienen dirigiendo la heroica y triunfante lucha del Hospital Garrahan. Desde ya que IS siempre reclama que el FIT-Unidad actúe más unido en las luchas sindicales, estudiantiles y populares. Pero esas diferencias de criterio no invalida ni pone en cuestión al FIT-U. En todo caso se trata de mejorarlo en común. Si este tercer aspecto cuesta mucho y hay períodos largos de silencio y parálisis ha sido justamente por ciertas divisiones que se provoca al interior del frente que siempre combatimos. En especial de parte de la dirección del PTS, cosa muy sentida por las y los luchadores, qué con su divisionismo y autoproclamación ignora, por ejemplo, la coordinación del Plenario Nacional del Sindical Combativo, le adjudica insólita y falsamente “no haber pasado la prueba con la reforma laboral”, cuando la traición fue de la burocracia sindical de la CGT, y trata injustamente a las nuevas y nuevos dirigentes sindicales combativos de que imponen “prácticas burocráticas”.
También, y no menos importante, el FIT-U ha actuado unitariamente en hechos y acciones internacionales, por ejemplo, en el apoyo a la Flotilla Global Sumud y la denuncia del sionismo y el estado genocida de Israel. Y las agresiones imperialistas de Trump, como recientemente ocurrió con la agresión a Venezuela e Irán.
Como es sabido también tenemos diferencias al interior del FIT-U que se debaten abiertamente como es tradición entre la izquierda trotskista sin que esto impida llevar adelante los acuerdos en el marco del programa común que nos unifica.
Pero volvamos a la cuestión en debate e inmediata: cómo aprovechamos lo nuevo, reflejado en la gran ubicación de Bregman, para hacer crecer la alternativa política revolucionaria y de independencia de clase que es el FIT Unidad frente al gobierno de ultraderecha de Milei y frente a alternativas burguesas de los dirigentes del peronismo. Nosotros discrepamos, junto a otras y otros compañeros del FIT-U, con que el eje sea salir a crear un movimiento por un PT, aunque respetamos que el PTS haga su experiencia y tenga ese proyecto de construcción. Están en su derecho. Somos cuatro partidos distintos, cada uno con sus respectivas tácticas y estrategias. Pero lo equivocado es contraponerlo al FIT-U, negándose a impulsar e integrar comités unitarios de apoyo a Myriam Bregman si no se adopta la propuesta del PTS. Estas actitudes divisionistas son preocupantes y vienen del antecedente de haber dividido al Frente en el acto del 1° de Mayo. Nos debilitan esas divisiones ante el gobierno, la burguesía y la burocracia sindical. Debilita también a la misma Myriam Bregman, que debería ser un factor de unidad y no de divisiones entre nosotros.
Reiteramos la propuesta que llevamos a la reunión de la mesa nacional, de lanzar como FIT-Unidad comités de apoyo a Myriam Bregman y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Salgamos unidos PTS, PO, IS y el MST con esa tarea. Impulsando esos comités en todo el país para reafirmar que la izquierda quiere y puede gobernar. Miles de comités abiertos a todas y todos aquellos que se quieran sumar, en cada ciudad, barrio, gremio, lugar de trabajo o estudio, serían una fuerza de lucha y política inmensa. Se potenciaría la compañera Bregman, el FIT-U, cada uno de sus partidos y todas y todos sus dirigentes y militantes. Se podrían organizar a miles y miles de personas para debatir propuestas y también para volcarnos unitariamente a las luchas obreras, juveniles, barriales y populares.
Mientras sigue el debate, Izquierda Socialista impulsará esos comités de apoyo a Myrian Bregman, al FIT-U y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores.
Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista (IS)
30 de mayo 2026
El miércoles 27 de mayo se realizó finalmente la reunión de la mesa nacional del Frente de Izquierda-Unidad, algo que durante largas semanas no se había logrado. Nuestro partido Izquierda Socialista (IS) la solicitó por escrito proponiendo “intercambiar sobre dos puntos: 1) la propuesta de las compañeras y compañeros de la dirección del PTS que se está difundiendo públicamente sobre la construcción de un “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora” y que hasta ahora no ha sido traída por el PTS a esta mesa y 2) la rebelión obrera y popular en Bolivia y que medidas de solidaridad podemos organizar” (ver izquierda socialista.org)
La propuesta era para lograr hacer un intercambio clarificador de las propuestas de los cuatro partidos integrantes del FIT-U buscando el consenso unitario para salir a intervenir en la nueva situación que se ha abierto con el impacto extraordinario que está teniendo la compañera Myrian Bregman en el movimiento de masas. Se trata de una incipiente simpatía de millones en la figura de Myriam Bregman como representante de la izquierda nucleada en el FIT-U, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años. Un hecho altamente positivo.
En ese marco, IS fue a la reunión de la mesa nacional llevando propuestas unitarias para sumar a quienes expresan su simpatía por Bregman y el conjunto del FIT-U. En concreto, impulsar comités del FIT-U en apoyo a su figura, al Frente de Izquierda y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Comités para hacerlos en forma unitaria entre los cuatro partidos y quienes simpaticen, sean organizaciones o luchadoras y luchadores independientes. Esos comités unitarios del FIT-U encabezados por el apoyo a Myriam Bregman actuarían impulsando las luchas nacionales y podrían llevar al movimiento de masas el apoyo a luchas internacionales como las de Bolivia o Palestina. Al mismo tiempo, planteamos estar abiertos a planificar el debate en esos comités unitarios de todas las iniciativas programáticas o de acción que pudieran ir surgiendo.
Lamentablemente la reunión terminó sin que se lograra un acuerdo para impulsar dichos comités unitarios. Esto se debió a que la dirección del PTS puso como condición para integrar los comités, que cada partido (IS, PO y MST) tenía que adherir explícitamente a su propuesta de “construcción de un Movimiento por un Partido de la nueva clase trabajadora”.
Se solicitó al PTS que explicitara en qué consistía ese proyecto de partido, que papel jugarían los partidos actuales del FIT-U, si deberían disolverse en un futuro en un partido único o si debido a ello el FIT-U dejaría de existir. A nuestro entender no hubo ninguna clarificación, ni oral ni tampoco existe por escrito. Por ahora, sigue quedando la impresión que se trata de un proyecto partidario para sumar para el PTS, contrapuesto al FIT-U.
En los hechos esto es así, porque la dirección del PTS pone como condición inmediata para integrar los comités de apoyo a Myriam Bregman, la adhesión a su política de “construir un partido de trabajadores”. Pero Bregman no solo es dirigente del PTS, es una figura que IS y todos los demás partidos y grupos que adhieren al FIT-U respetamos y apoyamos La ubicación de Bregman fortalece a toda la izquierda revolucionaria. Su prestigio, muy bien ganado, es parte de los triunfos y progresos de la pelea política y en las luchas que venimos dando desde el FIT-U a lo largo de sus largos años de existencia.
Consideramos que contraponer un posible futuro partido de trabajadores con el actual FIT-U es un enfoque equivocado y que divide. Desde IS no acordamos, por ahora, con la idea de lanzarse a construir un indefinido partido amplio de trabajadores. Porque no vemos aún condiciones para ello. Los socialistas revolucionarios siempre consideramos implementar la táctica de un PT, o sea un partido amplio de independencia de clase, cuando se dan dos condiciones: la combinación de que surjan corrientes obreras o sindicatos combativos independientes de la burguesía, más o menos masivas, en nuestro caso serían fuertes corrientes que rompieran con el peronismo. La segunda condición es que exista una fuerte debilidad o casi inexistencia de partidos revolucionarios. Sobre esa base, por ejemplo, León Trotsky lanzó esa propuesta en los años 30 en los EE.UU. que no llegó a concretarse. Más cercano y conocido fue la fundación del PT de Brasil, en los 80, basado en el ascenso de masivos y nuevos sindicatos combativos como los metalúrgicos del ABC de San Pablo, del cual la mayor parte de las corrientes del trotskismo fueron parte.
Por ahora, en el país no existen esas dos condiciones; ni hay corrientes obreras independientes que rompan con el peronismo, ni la izquierda trotskista es marginal. Por el contrario, existe una izquierda trotskista muy fuerte que se nuclea en el FIT-U y que empieza a impactar en millones con la figura de Myriam Bregman. Es una simpatía que todavía no asegura que se traslade a votos ni a una adhesión consciente al programa revolucionario del FIT-U (ver FRENTE DE IZQUIERDA Y DE TRABAJADORES "UNIDAD" ACTA ACUERDO PROGRAMÁTICA), pero todos valoramos como el inicio de un cambio histórico en el país.
Por esas razones no vemos por ahora impulsar un nuevo y aún incierto partido de trabajadores. Lo que sí consideramos es que hay que utilizar y potenciar más la gran conquista que es el FIT-U, valorado por la vanguardia luchadora, integre o no nuestros partidos, como un logro inmenso de la unidad de la izquierda, que nunca ha sido fácil lograr y lo logramos. Lamentablemente, escuchamos en la reunión que el PTS ha comenzado a desvalorizar esta conquista, diciendo que el “FIT-U quedó atrás” ante lo nuevo, que sería la simpatía de masas con Bregman, que “solo es un frente electoral” y que se “necesita otra cosa”. Primero, no es solo un frente electoral, es una alianza política de partidos revolucionarios, inédita en el mundo, que tiene un programa obrero y socialista. Segundo, el avance del FIT-U en sus presentaciones electorales no es una cosa menor. Por el contrario, en las elecciones el FITU se postuló dando una enorme lucha política contra los partidos patronales y sus sucesivos gobiernos desde el 2011 llegando más ampliamente a millones con nuestro programa hacia un gobierno de las y los trabajadores. Y tercero y fundamental, el FIT-U, sus diputadas y diputados, partidos, agrupaciones, dirigentes sindicales, piqueteros y juveniles son los que batallan en las huelgas, en las marchas universitarias, de la salud, con las y los jubilados y enfrentado a la burocracia sindical. Están allí de muestra la Multicolor La Matanza que encabeza el FIT-U, que recuperó la seccional; desde hace años dirigimos Aten Capital en Neuquén; Ademys en CABA; UEPC-Capital de Córdoba, entre otras; la seccional ferroviaria combativa Haedo que encabeza el Pollo Sobrero; el SUTNA y la lucha por FATE, y son miembros del FIT-U los que vienen dirigiendo la heroica y triunfante lucha del Hospital Garrahan. Desde ya que IS siempre reclama que el FIT-Unidad actúe más unido en las luchas sindicales, estudiantiles y populares. Pero esas diferencias de criterio no invalida ni pone en cuestión al FIT-U. En todo caso se trata de mejorarlo en común. Si este tercer aspecto cuesta mucho y hay períodos largos de silencio y parálisis ha sido justamente por ciertas divisiones que se provoca al interior del frente que siempre combatimos. En especial de parte de la dirección del PTS, cosa muy sentida por las y los luchadores, qué con su divisionismo y autoproclamación ignora, por ejemplo, la coordinación del Plenario Nacional del Sindical Combativo, le adjudica insólita y falsamente “no haber pasado la prueba con la reforma laboral”, cuando la traición fue de la burocracia sindical de la CGT, y trata injustamente a las nuevas y nuevos dirigentes sindicales combativos de que imponen “prácticas burocráticas”.
También, y no menos importante, el FIT-U ha actuado unitariamente en hechos y acciones internacionales, por ejemplo, en el apoyo a la Flotilla Global Sumud y la denuncia del sionismo y el estado genocida de Israel. Y las agresiones imperialistas de Trump, como recientemente ocurrió con la agresión a Venezuela e Irán.
Como es sabido también tenemos diferencias al interior del FIT-U que se debaten abiertamente como es tradición entre la izquierda trotskista sin que esto impida llevar adelante los acuerdos en el marco del programa común que nos unifica.
Pero volvamos a la cuestión en debate e inmediata: cómo aprovechamos lo nuevo, reflejado en la gran ubicación de Bregman, para hacer crecer la alternativa política revolucionaria y de independencia de clase que es el FIT Unidad frente al gobierno de ultraderecha de Milei y frente a alternativas burguesas de los dirigentes del peronismo. Nosotros discrepamos, junto a otras y otros compañeros del FIT-U, con que el eje sea salir a crear un movimiento por un PT, aunque respetamos que el PTS haga su experiencia y tenga ese proyecto de construcción. Están en su derecho. Somos cuatro partidos distintos, cada uno con sus respectivas tácticas y estrategias. Pero lo equivocado es contraponerlo al FIT-U, negándose a impulsar e integrar comités unitarios de apoyo a Myriam Bregman si no se adopta la propuesta del PTS. Estas actitudes divisionistas son preocupantes y vienen del antecedente de haber dividido al Frente en el acto del 1° de Mayo. Nos debilitan esas divisiones ante el gobierno, la burguesía y la burocracia sindical. Debilita también a la misma Myriam Bregman, que debería ser un factor de unidad y no de divisiones entre nosotros.
Reiteramos la propuesta que llevamos a la reunión de la mesa nacional, de lanzar como FIT-Unidad comités de apoyo a Myriam Bregman y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores. Salgamos unidos PTS, PO, IS y el MST con esa tarea. Impulsando esos comités en todo el país para reafirmar que la izquierda quiere y puede gobernar. Miles de comités abiertos a todas y todos aquellos que se quieran sumar, en cada ciudad, barrio, gremio, lugar de trabajo o estudio, serían una fuerza de lucha y política inmensa. Se potenciaría la compañera Bregman, el FIT-U, cada uno de sus partidos y todas y todos sus dirigentes y militantes. Se podrían organizar a miles y miles de personas para debatir propuestas y también para volcarnos unitariamente a las luchas obreras, juveniles, barriales y populares.
Mientras sigue el debate, Izquierda Socialista impulsará esos comités de apoyo a Myrian Bregman, al FIT-U y por un gobierno de la izquierda y de las y los trabajadores.
Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista (IS)
30 de mayo 2026
El Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS), el Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS), partidos integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) acuerdan conformar el "Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad" y presentar listas comunes de candidatos y candidatas en las próximas elecciones nacionales del año 2019.
Este frente unitario, que nuclea a la casi totalidad de las fuerzas de izquierda de nuestro país, se funda en el marco de una gran crisis nacional que la clase capitalista quiere hacer pagar a las mayorías obreras y populares. El gobierno de Macri, luego de pagarles a los fondos buitre y endeudar e hipotecar el país al servicio de financiar la fuga de capitales, pactó con el Fondo Monetario Internacional un mayor ajuste, los tarifazos, la pulverización del salario y la destrucción de miles de puestos de trabajo. El FMI, como representante del capital financiero imperialista, viene por más: una nueva reforma previsional y ley de flexibilización laboral, mientras decenas de miles de dólares seguirán yendo a los especuladores y a los pagos de la deuda.
Desde su asunción Cambiemos no pudo gobernar y legislar contra los intereses nacionales y del pueblo trabajador sin contar con el aval de los gobernadores -que aplicaron el ajuste en sus provincias, entre ellas Alicia Kirchner en Santa Cruz-, y de los diputados y senadores del peronismo que votaron todas las leyes de ajuste y de entrega, incluyendo los presupuestos nacionales que incluían los tarifazos y el gran robo a los jubilados.
En diciembre de 2017 decenas de miles de trabajadores y jóvenes se movilizaron hacia el Congreso a enfrentar la ley de reforma previsional, sufriendo una durísima represión. Las clases dominantes y el gobierno tomaron nota de la disposición de lucha del pueblo trabajador, e inmediatamente se "cajoneó" el proyecto de reforma laboral que ya se había pactado con la CGT. La burocracia sindical en todas sus alas, junto a los "movimientos sociales" comandados por el Papa Bergoglio, por un lado, y el kirchnerismo con su campaña "Hay 2019", por otro, se unieron para impedir que esa fuerza de los explotados pudiera derrotar al gobierno y a sus planes de ajuste, permitiendo la gran devaluación, la fuga de capitales, un mayor saqueo al salario que culminó con el pacto de coloniaje con el FMI.
Luego de que la burocracia sindical y los políticos patronales opositores cumplieran el rol de impedir la derrota en las calles de Macri y su ajuste, el kirchnerismo puso a Alberto Fernández en la cabeza de la fórmula que postulan para reemplazar a Macri junto a Cristina Fernández. Sostenemos que el "Frente Patriótico" que postulan no presenta ninguna alternativa favorable a los intereses de las mayorías populares. Ya se han comprometido a pagar la deuda fraudulenta, incluyendo la tomada por el gobierno de Cambiemos. Se proponen gobernar sin romper con el FMI, lo que implica la continuidad del ajuste y del pacto de coloniaje firmado por Macri. Esto significará no solo la continuidad del atraso y la dependencia nacional, sino el empeoramiento del nivel de vida del pueblo trabajador, en beneficio de los especuladores y las grandes patronales.
Denunciamos una operación política que busca imponer una polarización entre el macrismo y el kirchnerismo y sus aliados. Estos últimos, basándose en el justo odio de millones a este gobierno hambreador, convocan a una denominada "unidad patriótica" con los mismos que le dieron la gobernabilidad y las leyes al macrismo. Un frente con los gobernadores que ajustaron en sus provincias al mismo o mayor nivel que el gobierno nacional. Con Sergio Massa, uno de los principales colaboradores del gobierno de Cambiemos desde su asunción en diciembre de 2015 y que sostiene que hay que militarizar los barrios populares. Con quienes se enfrentaron a la fabulosa "Marea Verde" protagonizada por cientos de miles de mujeres votando en contra del derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y en sus provincias se niegan siquiera a que se practique la interrupción legal del embarazo.
No olvidamos que el kirchnerismo pactó el pago de la fraudulenta deuda con el Club de París, rubricó un pacto secreto con la multinacional Chevron para la explotación en Vaca Muerta, intentó negociar para pagarle a los fondos buitre, mientras que sostuvieron a la mayoría de las empresas privatizadas de servicios públicos ayer beneficiadas con subsidios y hoy con los tarifazos, y la sojización del país en beneficio de las patronales agrarias.
El pueblo trabajador no está condenado a tener que soportar un mal mayor o un supuesto mal menor. Hay otra salida, y es la que postula nuestro Frente: que la crisis la paguen los que la generaron, las grandes patronales, los banqueros, los terratenientes y el imperialismo.
Sostenemos la independencia política de los trabajadores y trabajadoras frente a cualquier variante patronal, incluyendo las denominadas progresistas, y en ningún caso vamos a llamar a apoyar directa o indirectamente a alguno de estos campos en pugna en el terreno de las luchas y también en lo electoral, sino que planteamos una salida de independencia de clase que supere esta trampa a la que pretenden meter al pueblo.
Con la constitución del "Frente de Izquierda y de Trabajadores -Unidad" para los comicios de 2019, el FIT y el MST comienzan una experiencia común, luego de haber tenido no pocas diferencias políticas. La crítica situación y la catástrofe que amenaza al pueblo trabajador, nos lleva a explorar en común un camino que comienza con la batalla política que tenemos por delante en las próximas elecciones. De esta experiencia unitaria surgirán las bases que permitirán avanzar en mayores acuerdos o no.
Planteamos imponer mediante la lucha y la movilización una salida política propia de los trabajadores: poner fin a la tutela del FMI y por un plan económico y una reorganización integral del país cuya prioridad es la defensa de la vida del pueblo trabajador. Rechazamos de plano todo apoyo a las patronales agrarias, industriales, financieras y de servicios, alianzas políticas-electorales con la centroizquierda y acuerdos permanentes con la burocracia sindical.
El "Frente de Izquierda de Trabajadores - Unidad" plantea los siguientes puntos y los pone a consideración de las organizaciones de trabajadores, estudiantiles, populares, para que sean parte de un plan de lucha para lograr derrotar al FMI, Macri y a los gobernadores, para que esta vez, la crisis la paguen los capitalistas, en el camino de imponer un gobierno de trabajadores. Basta de tregua de la CGT, CTA y de toda la burocracia sindical con el gobierno y las patronales. Paro nacional y un plan de lucha para imponer este programa:
1) Ruptura con el FMI. No al pago de la deuda. Plata para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para el Fondo Monetario. Nacionalizar la banca y el comercio exterior para evitar la fuga de capitales, cuidar a los pequeños ahorristas y brindar créditos baratos. Por un gobierno de trabajadores que imponga un plan económico obrero y popular debatido y gestionado por los propios trabajadores.
2) Aumento inmediato de salario y jubilaciones. Que nadie gane menos del valor de la canasta familiar. Ante la escalada de la inflación, indexación mensual de salarios y jubilaciones.
3) Prohibición de despidos y suspensiones. Expropiación y estatización de toda empresa que cierre, puesta a producir, bajo el control de los trabajadores. Basta de trabajo precario y en negro. Todos a planta permanente. Trabajo para todos, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario entre ocupados y desocupados. Abajo la reforma laboral flexibilizadora.
4) Anulación de la reforma previsional. Por el 82% móvil y el aumento del haber mínimo que cubra la canasta de los jubilados. Por la restitución de los aportes patronales rebajados por Macri, Menem y por Cristina Kirchner.
5) Eliminación del IVA de la canasta familiar. Abolición del impuesto al salario. Impuestos progresivos a las grandes fortunas. Impuestos extraordinarios a los grandes capitalistas (banqueros, terratenientes y grandes empresarios) para resolver las necesidades más acuciantes del pueblo trabajador. Comités de control de precios y abastecimiento popular.
6) Anulación de los tarifazos. Nacionalización y reestatización sin pago de todas las empresas privatizadas bajo control, administración y gestión de trabajadores y control de los usuarios populares. Reestatización de todo el sistema ferroviario y del subte (transporte y carga) bajo control, administración y gestión de los trabajadores de todos los niveles y control de los usuarios populares. Renacionalización sin pago del 100% de YPF y de todas las empresas petroleras: por una empresa nacional estatal única que funcione bajo el control y la gestión de sus trabajadores. Por un plan nacional energético controlado por los trabajadores que lleve gas natural y luz a todos los hogares.
7) Expropiación de la oligarquía terrateniente, de los grandes pooles de siembra, así como de los monopolios cerealeros, aceiteros, lecheros y frigoríficos. Expropiación de los cuatro mil principales propietarios, respetando los derechos de los campesinos pobres, pueblos originarios y pequeños chacareros. No a la expulsión de sus tierras de campesinos y originarios. Basta de trabajo en negro para los trabajadores rurales.
8) Abajo la megaminería. Fuera la Barrick y Chevron. No al fracking. Expropiación de esas firmas, casi todas imperialistas, sin indemnización y que reparen los daños causados, garantizando el empleo con igual salario a los trabajadores de esas empresas.
9) Por una educación nacional, única, estatal, pública, gratuita y laica. Basta de subsidio a la educación privada. Fuera las iglesias de la educación. Separación real y efectiva de la Iglesia y el Estado.
10) Por un sistema nacional de salud público y de calidad a cargo del Estado. Por una cobertura de salud gratuita e integral estatal. Nacionalización sin pago de los laboratorios que lucran con la salud del pueblo. Por la provisión de medicamentos gratuitos a quienes lo necesitan. Control democrático de la Obras Sociales por parte de comités de trabajadores elegidos en la base, para que dejen de ser una caja con que los burócratas sindicales se enriquecen.
11) Por un plan nacional de viviendas populares de calidad y urbanización de las villas y asentamientos. Por impuestos progresivos a las viviendas ociosas de los especuladores inmobiliarios.
12) Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Plata para combatir la violencia de género, no para el FMI. Por los derechos de las mujeres trabajadoras. A igual trabajo, igual salario.
13) Abajo la doctrina Chocobar y el gatillo fácil. No a la baja de la edad de imputabilidad. Abajo las reformas reaccionarias y represivas del Código Penal. No al espionaje y a la infiltración de las organizaciones populares. Disolución de los órganos de inteligencia para espiar a los luchadores obreros y populares. Abajo el Proyecto X y anulación de la ley “antiterrorista”. Anulación de las causas judiciales contra los más de 6.000 luchadores obreros y populares. Libertad a los presos por luchar.
Castigo a los culpables de la muerte de Santiago Maldonado y a todos los asesinos materiales y políticos de Rafael Nahuel. Cárcel a los responsables de la desaparición de Julio López y Luciano Arruga. Cárcel a los asesinos materiales y políticos de Carlos Fuentealba. Fuera la Gendarmería de los barrios populares.
14) Cárcel común, perpetua y efectiva a los genocidas y sus cómplices civiles y a los responsables de los crímenes de la Triple A.
15) Que todo legislador, funcionario o juez gane lo mismo que un obrero especializado o una maestra. Revocabilidad de todos los mandatos por los propios electores.
16) Elección popular de fiscales y jueces con mandatos revocables. Eliminación de todos sus privilegios de casta. Juicios por jurados.
17) Fuera la burocracia de los sindicatos. Apoyo al sindicalismo combativo. Por la independencia de los sindicatos del Estado y los gobiernos de turno. Por la más plena democracia sindical y por el derecho de los trabajadores a organizarse sin injerencia y control estatal. Por direcciones de los sindicatos antiburocráticas y combativas, de carácter clasista, basada en la democracia sindical. Apoyamos la autoorganización de los trabajadores contra la regimentación de la burocracia sindical y los partidos patronales.
18) Por la derrota del pacto Macri-FMI y los gobernadores. Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que discuta y resuelva las medidas de emergencia requeridas para satisfacer las necesidades apremiantes de la población trabajadora y promover una transformación del país sobre nuevas bases sociales.
19) Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo impuesto por la movilización de los explotados y oprimidos.
20) Abajo la intentona golpista en Venezuela impulsada de manera directa por la intervención del imperialismo norteamericano y sus lacayos de la OEA, sin brindar ningún apoyo político al gobierno de Maduro. Fuera ingleses y la OTAN de Malvinas. Contra el bloqueo y cualquier tipo de agresión imperialista contra Cuba. Apoyo al heroico pueblo palestino. Abajo la ocupación sionista de Palestina.
Apoyamos la lucha de toda la clase obrera mundial contra el capitalismo imperialista y sus gobiernos. Saludamos la rebelión popular en Argelia, la lucha de los chalecos amarillos en Francia y defendemos el derecho a la autodeterminación del pueblo de Cataluña.
Por una política internacional de apoyo a la rebelión obrera y popular en todo el mundo, por la expulsión del imperialismo de todos los países, por la unidad socialista de América Latina, por el socialismo internacional.
A la Mesa Nacional del FIT-Unidad
En nombre de Izquierda Socialista (IS) queremos proponerles realizar lo más rápido posible una reunión de la Mesa Nacional para intercambiar sobre dos puntos: 1) la propuesta de las compañeras y compañeros de la dirección del PTS que se está difundiendo públicamente sobre la construcción de un “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora” y que hasta ahora no ha sido traída por el PTS a esta mesa; y 2) la rebelión obrera y popular en Bolivia y qué medidas de solidaridad podemos organizar como FIT-U, para dar continuidad a las iniciativas que ya hemos tomado desde cada organización. Lo de Bolivia debe ser prioritario.
Respecto al primer punto nos parece muy importante que el PTS presente el significado y alcance de su propuesta de “Movimiento por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora”, para escuchar cuál es la propuesta y el plan. El PTS hizo un lanzamiento unilateral en su acto del 1° de Mayo en el mini estadio de Ferro lanzando esta propuesta y ahora continuó con la misma con distintas adhesiones, pero nunca tuvimos la oportunidad de debatir cuál es la propuesta y del lanzamiento de una campaña. Nos preocupa la reiteración de acciones políticas unilaterales por parte de la dirección del PTS. Primero, fue la decisión unilateral de convocar a un acto del 1° de Mayo dividiendo al FIT-U. Segundo, la decisión de lanzar esta campaña por un nuevo partido sin siquiera tener la posibilidad de saber de qué se trata y qué papel tendrían las demás fuerzas del FIT-U.
Como lo venimos manifestando públicamente, desde Izquierda Socialista consideramos que se ha abierto una gran oportunidad política para la izquierda revolucionaria nucleada en el FIT-U y para quienes simpatizan con esta alianza. Es la primera vez en la historia que millones de importantes sectores de la clase trabajadora, populares y de la juventud miran hacia la izquierda revolucionaria, aunque aún no se pueda asegurar que ya se traduciría en votos esos porcentajes o una adhesión consciente a todo el programa revolucionario del FIT-U. Se trata de una incipiente simpatía de millones en la figura de Myrian Bregman, como representante de la izquierda nucleada en el FIT-U, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años.
Se ha abierto una oportunidad única para que la izquierda revolucionaria capitalice la ruptura de las bases obreras y populares con la dirigencia del peronismo en apoyo electoral y en las luchas por un cambio de fondo en el país, que solo puede ser con un gobierno de las y los trabajadores. Por eso tenemos el gran desafió de responder ofensivamente hacia el movimiento de masas, diciendo que la izquierda puede, quiere y tiene que gobernar.
En ese marco debemos buscar como sumamos y organizamos unitariamente a quienes expresan su simpatía por Myrian Bregman y el conjunto del FIT-U, como pueden ser comités unitarios de apoyo al FIT-U y a que gobiernen las y los trabajadores. Impulsando debatir todas las iniciativas para la pelea contra Milei y fortalecernos para que la izquierda gobierne y produzca el cambio de fondo que necesita el pueblo trabajador. No creemos que haya que buscar otra organización política que reemplace al FIT-U, sí estar siempre abiertos a sumar nuevas fuerzas o grupos políticos que adhieran a su programa.
El PTS está convencido que para ello hay que hacer un nuevo partido de trabajadores, pero es justo que los demás integrantes del FIT-U tengamos la oportunidad de que el PTS nos explique cuál es la idea y el plan. Desde Izquierda Socialista no nos queda claro que sería ese partido, si proponen que el FIT-U se convierta en un PT o que sea una táctica de construcción del PTS aprovechando la figura de la compañera Bregman. Seguimos pensando que la gran tarea sigue siendo fortalecer al FIT-U.
Con saludos revolucionarios, Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista (IS)
22 de mayo de 2026

Escribe José Castillo
Muchas compañeras y compañeros, miran con simpatía a Myriam Bregman y al Frente de Izquierda. Inmediatamente surge el interrogante de cómo sería en concreto un gobierno del FIT Unidad.
Lo primero que debemos dejar en claro es que nosotros queremos llegar al poder para imponer un gobierno de la clase trabajadora y los sectores populares. Convocaríamos inmediatamente al sindicalismo combativo, los cuerpos de delegados, las comisiones internas u otras formas de organización que puedan surgir para discutir democráticamente el plan de emergencia para sacar al país de la crisis. También participarán tanto de la toma de decisiones como de la gestión concreta de gobierno las y los estudiantes que luchan en defensa de la educación pública, el movimiento de mujeres y disidencias, las organizaciones combativas de jubiladas y jubilados, los movimientos de desocupados, el movimiento en defensa del ambiente y todo otro movimiento u organismo que surja en el proceso. Cada lucha, cada organización en defensa de alguna reivindicación específica, tendrá su lugar. Todo será decidido democráticamente, con la más plena libertad para deliberar, opinar y decidir, por parte de distintos partidos, fracciones, grupos o incluso compañeras o compañeros individuales, que podrán dar a conocer sus posiciones y ponerlas a votación.
Llamaremos a que se elijan democráticamente todos los cargos, (incluyendo los jueces) con representantes revocables en cualquier momento si no cumplen el mandato de sus bases. Todas y todos los electos cobrarán un salario igual al de un trabajador calificado, terminando con los privilegios y sueldos millonarios.
Empezaríamos por supuesto, con un plan de emergencia, con medidas básicas, como dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI, ponerles fuertes impuestos a los ricos y las grandes empresas. Estatizaríamos y pondríamos inmediatamente a funcionar bajo gestión obrera a las empresas que cerraron o cierren (como el caso de FATE), prohibiendo suspensiones y despidos. Obviamente derogaríamos el RIGI y la reforma laboral esclavista. Y fijaríamos un piso de salarios y jubilaciones igual a la canasta familiar. Pondríamos todos los recursos a disposición de resolver las más urgentes necesidades populares, como la salud y la educación públicas y lanzaríamos un plan de construcción de viviendas populares.
Un punto importante es que haríamos con los sectores patronales o de privilegio que boicoteen o se nieguen a cumplir las normas. Lo primero y principal es que recurriríamos a la movilización popular. Por ejemplo, si hay empresas que boicotean la producción o provocan desabastecimiento, promoveríamos que fueran sus propios trabajadoras y trabajadores los que impongan, con control obrero y popular, su funcionamiento, expropiando así a cualquier empresa que se niegue a cumplir. Tomemos un ejemplo, que nos sirve ala vez para ilustrar qué distinto que sería nuestro gobierno en comparación con los gobiernos peronistas recientes. Recordemos cuando con Alberto Fernández se produjo el desfalco y vaciamiento de la cerealera Vicentín y se planteó nacionalizarla. Ese gobierno peronista retrocedió, no lo llevó adelante y terminó avalando la estafa. Un gobierno del Frente de Izquierda hubiera aprovechado la oportunidad, la hubiera estatizado y puesto a funcionar bajo el control de sus propios trabajadoras y trabajadores.
Lo mismo vale para enfrentar presiones internacionales del imperialismo, las grandes empresas transnacionales o el poder financiero mundial. Llamaríamos a la más amplia solidaridad de los pueblos del mundo, nos solidarizaríamos incondicionalmente con sus luchas y pediríamos que hagan lo mismo con nosotros. Propondríamos por ejemplo, la conformación de un frente de países deudores latinoamericanos para enfrentar juntos a los pulpos especuladores imperialistas.
Estos serán, sin duda, apenas los primeros pasos. Cumpliríamos inmediatamente, con todas las reivindicaciones democráticas pendientes del movimiento de derechos humanos (como la apertura de todos los archivos de la dictadura), del movimiento de mujeres y disidencias, incluyendo la separación de la Iglesia y el Estado, de la juventud, del movimiento de lucha en defensa del ambiente, de los pueblos originarios.
Habrá que discutir, con la más amplia democracia de las y los trabajadores, como llevamos adelante un gran planificación de la economía donde se decida cuáles son las prioridades en base a las necesidades y no a la rentabilidad del mercado. Se trata en suma, de que gobiernen los que nunca lo han hecho hasta ahora: las y los trabajadores, la juventud, el movimiento de mujeres y disidencias y el resto de los sectores populares, en el camino de construir una Argentina socialista, con plena democracia para el pueblo trabajador.